La administración de Recursos Humanos (Tendencias y perspectivas)



Introducción

La Administración del Talento Humano cobra especial relevancia en un mundo todos los días más globalizado y en el que los aspectos de gestión humana pueden convertirse (y de hecho lo hacen) en factores diferenciadores que posibilitan a una organización ser más exitosa que sus competidores.

Así, puede constatarse en el medio empresarial que a lo largo de los últimos años en todas ellas se han implementado una serie de estrategias que desde algunos puntos de vista han sido consideradas como modas que no aportan mucho a la organización y desde otros, se definen como estilos administrativos que pueden ayudar al incremento de la productividad y la competitividad y que tocan con los procesos de gestión humana de la organización, afectando de manera positiva o negativa las interacciones que se dan en el proceso productivo, en las relaciones que la organización establece con el entorno del cual hace parte e incluso de sus procesos de negociación, de incursión en el mercado y de competitividad en general.

Es así que reflexionar acerca de los procesos de gestión humana y de la Administración del talento Humano en la organización obliga a realizar también una reflexión acerca de la organización en sí, de sus objetivos, de la manera como los cumple y de las estrategias que implementa para relacionarse con el entorno, y de manera muy especial en la forma como estos procesos son asumidos y vivenciados por las personas que componen la organización y las relaciones que establecen entre sí, es decir, de todo el acontecer organizacional, pues puede pensarse de manera hipotética que las relaciones que se establecen en una organización y la forma de realizar la gestión humana inciden directamente en su diseño, en su estructura, en las relaciones de los sujetos que las componen y por ende, en todos sus procesos y productos. Aquí radica la real importancia de la investigación que da origen a este artículo, toda vez que el hecho de describir y analizar lo que sucede en las organizaciones con base en las tendencias, estrategias y acciones de gestión humana que implementan, puede brindar a las organizaciones luces acerca de los procesos que en este nivel se pueden y deben implementar para lograr el éxito y el cumplimiento adecuado de los objetivos organizacionales.

Esta es una preocupación que no toca sólo a las universidades ni a quienes forman los futuros administradores, sino a todas las organizaciones en general y dentro de ellas se encuentra la Asociación Colombiana de Relaciones de Trabajo (ASCORT) para la cual los procesos de gestión humana de las organizaciones son esenciales, pues desde esta asociación, como desde la Universidad de San Buenaventura en su Facultad de Ciencias Empresariales existe la creencia de que los procesos de gestión y administración del talento humano son la base sobre la cual se asienta el éxito de toda organización.

Esta investigación, centra su pertinencia no sólo en la Administración del Talento Humano, sino en toda la organización desde una visión sistémica en la que todo proceso se encuentra relacionado con otros de forma interdependiente y es el conjunto el que posibilita el éxito y el equilibrio del sistema, pero se reconoce que la gestión humana es la piedra angular de la organización, pues afecta todo el andamiaje administrativo y la toma de decisiones organizacionales, lo que sumado a las nuevas condiciones que la globalización impone, hace urgente estudiar las diferentes formas de administrar en el mundo, así como establecer y proponer estrategias de gestión humana de carácter global que posibiliten la competitividad.

Es por ello que se hace necesario hoy responder a las preguntas: ¿Cuáles son las tendencias de gestión humana que se dan a nivel mundial y que vienen siendo utilizadas en las empresas locales? ¿Son estas tendencias adaptadas o adoptadas por las empresas en sus procesos de gestión humana? ¿Qué estrategias se utilizan para aplicarlas? ¿Cuáles son los resultados obtenidos en la administración de las personas? ¿Cómo son vivenciadas estas tendencias por parte de los miembros de la organización? ¿Qué procesos potencian y que procesos impiden?

Estos y otros interrogantes se dejan sin intento de responder en este artículo, pero son los que jalonan la investigación que lo origina y que serán objeto de análisis de futuras reflexiones.

El ser humano en la organización

La gestión humana es un componente esencial de toda organización y más que un conjunto de acciones, obedece a un proceso integrador, así la administración estratégica del recurso humano, como la denomina Dolan (2003) tiene como finalidad dotar a los directores de recursos humanos y a todo el personal de las competencias necesarias para la realización de sus labores, integrar la gestión humana a la gestión general de la organización, identificar, formular y aplicar políticas de recursos humanos para toda la organización; pero más allá de ello, debe concebir la organización desde una perspectiva sistémica y multidimensional en la que se integren diferentes tendencias, estrategias y técnicas de gestión humana que hagan posible una administración en la que se ya no se aliene, sino que se rehabilite el sujeto – actor (Aktouf, 1998) en la organización.

En este sentido, el discurso administrativo, cada vez reclama con mayor vehemencia la recuperación del sujeto humano en la administración (Marín, 2006) y señala las ventajas de hacerlo. Se hacen presentes también los discursos que se preguntan por la Administración como una ciencia en proceso de construcción de la que el ser humano, aunque es el centro, se encuentra escindido en dos partes que no son conciliadas en los procesos de administración y gestión (Sanabria, 2007) y los que hablan acerca del papel del ser humano en y para la Administración actual, en la que según Bedard (1995) y Chanlat, Echeverri, Dávila y Zapata (1998) es necesario tener en cuenta las particularidades y los esquemas mentales (Maruyama, 1998) al momento de administrar el recurso humano, pues dichas particularidades constituyen formas de pensamiento que al ser compartidas se convierten en representaciones sociales[1]que permiten a las personas percibir e interpretar la realidad de cierta manera y lograr procesos de identificación con el sistema en el que se encuentran inmersos, para este caso, con la organización y su cultura.

Aunque esto sucede cada vez más a nivel teórico, en el plano de la realidad cotidiana, parece que con más frecuencia este sujeto humano es menos tenido en cuenta y las estrategias de gestión aplicadas en la administración del recurso humano se basan sólo en la necesidad de productividad, competitividad y rentabilidad y se centran en los aspectos más técnicos de esta actividad, como lo hacen Gómez, Balkin y Cardy (2006) cuando centran su atención en aspectos aparentemente generales de la organización que se tornan puntuales, de la misma manera en que Chiavenato (2002) y Sherman, Bohlander y Senell (1999) señalan que el objetivo del área de Gestión Humana en cualquier organización es preparar la planeación del recurso humano, dotar al personal de la empresa, administrar los salarios, manejar las relaciones laborales y capacitar a la gente para desarrollar una cultura organizacional, lo que de suyo, son actividades inherentes a la gestión humana pero que no la definen como tal.

Dada esta dualidad en las posturas académica y empresarial, urge encontrar alternativas que conduzcan a la unificación de criterios que conjuguen la teoría y la práctica administrativa y ofrezcan nuevos caminos para la administración del talento humano en la organización. Es por ello que reflexionar acerca de cómo se realiza la gestión humana en nuestras organizaciones contribuirá a cerrar la brecha existente entre la teoría y la práctica y ofrecerá no sólo conocimientos acerca de la realidad estudiada, sino que posibilitará que desde las organizaciones se realice una reflexión crítica acerca de las tendencias de gestión humana que asumen y de la forma como pueden ser implementadas teniendo en cuenta sus particularidades, su contexto y los seres humanos que se encuentran en ellas y que en última instancia son los que se ven afectados de una u otra manera por la aplicación de dichas tendencias.

Para ello se requiere determinar las estrategias de gestión humana que han sido y vienen siendo utilizadas por las empresas y las razones en las que se sustenta el uso de dichas estrategias, así como los resultados obtenidos en términos del cumplimiento de los objetivos que se tenía al implementarlas, su coherencia con los objetivos estratégicos de la organización y su incidencia en las personas, en su desarrollo y en sus labores, entre otros indicadores del impacto de le gestión humana en las organizaciones.

Sánchez, García y Zapata (2007), resaltan que la gestión humana, como teoría y como práctica, ha sido abordada básicamente desde la perspectiva que la circunscribe a un ámbito meramente funcional en la organización, pero desde ambas perspectivas debe irse mucho más allá. Ivancevich, Dibson y Donelly (2003) afirman que desde el área de gestión humana debe actuarse en la solución de problemas para alcanzar los objetivos organizacionales, pero ello debe hacerse fomentando el desarrollo y la satisfacción de los trabajadores y desde los procesos de gestión humana debe evidenciarse un interés claro y marcado de la organización en las personas, tratándolas como individuos y contribuyendo a la satisfacción de sus necesidades, lo que de suyo, implica una concepción del ser humano como algo mucho más importante que un simple "recurso", a lo que es posible preguntarse ¿esta concepción se encuentra presente en nuestras empresas? ¿Son los procesos de gestión humana de las empresas locales guiados por la concepción de que el ser humano es lo más importante en la organización? ¿Se tiene en cuenta al ser humano al momento de determinar las acciones de gestión humana en la organización? ¿Se analizan las consecuencias que las acciones y estrategias de gestión humana tienen sobre el personal?

Como puede constatarse en una simple observación en muchas empresas y organizaciones, las tendencias de gestión humana que se imponen suponen una valoración del ser humano y una potenciación de sus capacidades y desarrollo de sus potencialidades, pero en el desarrollo cotidiano de las actividades laborales hacen todo lo contrario, como sucede con la Administración por proyectos, en la que se termina por desvincular a los empleados y realizar contrataciones para actividades puntuales (desarrollo de proyectos específicos), desfavoreciendo la estabilidad laboral; o trabajando con base en la presentación y desarrollo de proyectos que se suman a las actividades cotidianas, convirtiéndose en una carga de trabajo adicional, lo mismo sucede con el Outsourcing en lo que se refiere a la desvinculación laboral. De una manera más o menos parecida, el concepto de competencias se ha instalado en el imaginario de las organizaciones y se aplica sin el riguroso análisis que merece, el cambio organizacional se asume solamente como la inserción de tecnología que afecta la estructura organizacional, pero no se tiene en cuenta las formas como afecta a las personas. Así, lo que desde la alta gerencia es percibido como un estilo administrativo que favorece la organización y para el que es necesario el concurso de los empleados, para éstos es percibido de forma totalmente diferente, con las consecuencias que ello supone en deterioro del clima organizacional y problemáticas asociadas a él.

Dados los planteamientos expuestos, abordar el tema de la gestión humana desde la perspectiva de la investigación se hace necesario en la medida en que las organizaciones de hoy requieren eficiencia y generación de rentabilidad, puesto que se desenvuelven en un medio cada vez más competitivo, globalizado, en el que el avance de la tecnología se da a pasos agigantados y donde la única alternativa viable es evolucionar.

Este imperativo se ha instalado en las empresas y según Saldarriaga (2007) ha dado origen al pensamiento ampliamente compartido de que la competitividad de las empresas y las naciones solamente es posible en la medida en que se logre penetrar exitosamente los mercados internacionales con productos y servicios de excelente calidad y bajo precio, lo que de una u otra manera tiene incidencia en el imaginario que las empresas crean y recrean acerca de lo que es la competitividad y cuáles son las estrategias competitivas que deberían implementar para ser exitosas en el mercado nacional e internacional, y una de esas estrategias ha sido la gestión humana.

Para competir con empresas internacionales, las empresas nacionales se han visto en la necesidad de equiparar sus procesos con ellas, sin tener en cuenta las diferencias en los contextos, por lo que las tradiciones, tendencias, modas administrativas y conceptos emanados en Europa y Estados Unidos han encontrado aplicabilidad en las empresas en todo el mundo, Colombia no escapa a ello, pues cada vez son más los tratados de libre comercio de los que el país hace parte, y las reglas del juego en ellos tienden a homogenizar los procesos de las empresas y a hacer que se adopten formas administrativas que privilegian la rentabilidad y la consecución de resultados financieros exitosos por encima del bienestar de los trabajadores, esta es una expresión más de las consecuencias de la globalización.

La globalización, según Castells (1994; 2002; 2004) es un proceso multidimensional que constituye el estudio supremo de la internacionalización en todas sus dimensiones y en todas las aristas posibles y no es sólo un hecho económico, del cual la expresión determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, favorecida por la desregularización y liberalización de dichos mercados, lo que sitúa a la globalización como un fenómeno económico del cual no se han abordado sus aspectos sociológicos y han pasado casi inadvertidas sus consecuencias en lo social, político, deportivo e incluso en la salud pública y en los procesos administrativos adoptados por las empresas para competir en los mercados internacionales; entre esos procesos, los de gestión humana, por lo que es necesario estudiarlos a fondo. Quijano (2007) afirma que esta es una oportunidad para la Administración en el sentido de que la no universalidad de la teoría y la práctica puede conducir a nuevos caminos y a nuevas formas de acción, así como a avances que tiendan a disminuir la fragilidad e inconsistencia epistemológica de la Administración y por ende, a la concepción de un ser humano unificado en la teoría y la práctica.

Con este panorama, en el que las transformaciones profundas en todas las esferas sociales inciden en las organizaciones, la globalización se expresa como una nueva onda expansiva del capitalismo (Restrepo, 1996) en el que la empresa es un instrumento privilegiado, pero paradójicamente, el ser humano dentro de ella (que es quien la hace y la dinamiza) no lo es.

La gestión humana no ha sido ajena a esta realidad de cambios y transformaciones que han llevado a que se revalúen los conceptos de lo que es el trabajador en la organización, Sánchez, García y Zapata (2007; 15) mencionan algunos de ellos: 1) Los individuos no pueden ser propiedad de la organización, 2) Las actividades de las personas dentro de la organización son voluntarias, 3) Las experiencias, los conocimientos y habilidades son intangibles, 4) El talento humano puede ser perfeccionado mediante la capacitación y el desarrollo, y 5) El recurso humano es escaso. Pero aunque en lo teórico se dan estos postulados, es necesario preguntarse si en el plano de la realidad también se cumplen. Una respuesta en este sentido la aporta Aktouf cuando dice:

Desde finales de 1960, hemos visto como toda una serie de herramientas administrativas y modos organizacionales se vienen abajo; la organización por proyectos, la dirección participativa, la dirección participativa por objetivos, la organización matricial, la ampliación de las tareas, el enriquecimiento de las tareas, el enfoque socio – técnico, el enfoque de la calidad de vida en el trabajo, los equipos semi – autónomos, la socialización de la cadena, los círculos de calidad, los proyectos de empresa, la administración de la calidad total, la administración por los símbolos, la administración por medio de la cultura empresarial, el concurrent enginering, la administración en redes, etc. Nunca antes el universo administrativo había estado tan lleno de técnicas y de trucos, y, así mismo, nunca fueron tan efímeros. (1998: 285)

Todas estas herramientas mencionadas por Aktouf fueron en su momento tendencias que marcaron el camino para la administración y fueron implementadas como estrategias en innumerables empresas a nivel mundial, lo que hace preguntarse ¿Cómo es que modelos ampliamente compartidos fracasan en su aplicación? ¿Cómo han sido aplicados estos modelos en esas organizaciones? ¿Dónde se encuentra el ser humano en estas estrategias de gestión? ¿Cómo nuevas tendencias administrativas surgen para reemplazar las anteriores y hacer que se consideren obsoletas en cortos períodos de tiempo?

El análisis crítico de las tendencias de gestión humana que se dan en la actualidad y que se aplican en las organizaciones es una fuente de conocimiento que permite prevenir errores futuros y determinar alternativas más viables de administrar la organización y las personas que la integran, pues de ese análisis parte el auto – reconocimiento de las empresas y organizaciones acerca de su quehacer cotidiano en el ámbito administrativo y el rescate del conocimiento que ellas mismas tienen, para encontrar las mejores estrategias que se adapten a ellas, a su misión, a sus objetivos y a su gente, al mismo tiempo que contribuyen al éxito.

El ser humano en la administración

Cuando se habla de procesos de gestión humana en nuestra región casi siempre y sin excepción se hace referencia a las diferentes teorías administrativas que de tanto en tanto aparecen y desaparecen en el escenario mundial y que pretenden aumentar la productividad de las empresas minimizando al máximo los recursos invertidos. Sean consideradas modas administrativas o procesos serios de cambio de las organizaciones, todas inciden en la forma como las empresas administran y gestionan su talento humano, razón por la cual una revisión de ellas es necesaria e ineludible. Pero más allá de ello, la base para establecer una perspectiva teórica que pueda dar cuenta de forma analítica de los procesos de administración del talento humano deberá establecerse en teóricos tanto clásicos como contemporáneos de la Sociología y la Administración, quienes desde sus múltiples perspectivas y visiones han contribuido al estudio de la organización y de todas las interacciones que en ella se dan.

Uno de estos autores es Mintzberg (1979), quien con su particular pensamiento neopragmático acerca de la Administración aporta una visión acerca de la importancia de la comunicación, que hasta ese momento pareciera haberse perdido de la escena administrativa. Esta importancia de la comunicación es concebida tanto a nivel general como a la comunicación directa, verbal y particular en la organización como una estrategia necesaria y de uso esencial al momento de realizar la actividad administrativa y la gestión humana. Aquí entonces, puede decirse que se concibe al ser humano como un ser del lenguaje, por medio del cual se inscribe en la cultura y con el que es posible instruirlo para las acciones que debe desempeñar en la organización.

En un sentido parecido al de Mintzberg en el aspecto pragmático, pero con marcadas diferencias en la concepción del hombre, se encuentran los postulados de la Administración tradicional, los cuales vienen desde Taylor y Fayol se han centrado en el hombre – cosa, despersonalizando las relaciones de trabajo y circunscribiendo la Gestión humana a lo que puede denominarse, en términos de Bedard (2003) "Gestión de Personal". Dicha gestión se centra en los procesos que van desde la selección hasta la desvinculación laboral y en los cuales parece no existir ningún tipo de humanización de la organización. Según Klisberg (1995) esto lo que hace es mirar al hombre dentro de la organización desde una óptica puramente mecanicista y lo ubica solamente como un medio o una herramienta que sirve a los fines productivos y que puede ser descartado en cualquier momento. El hombre es sólo y únicamente un recurso para la producción.

En época contemporánea a la de Taylor y Fayol se encuentran los postulados de Weber (1993), quien con su particular visión de la sociedad, aportó al campo administrativo postulados en los cuales el tipo puro ideal de sociedad y de organización era aquella de carácter burocrático y una de las principales características existentes en las sociedades y organizaciones era la orientación de la acción social[2]de los individuos y la racionalización de la organización social. Esta característica (desde la Sociología Comprensiva de Weber), supone unos principios, reglas y normas compartidas por todos y de obligatorio cumplimiento. Al trasladar al campo administrativo y a la Gestión humana la concepción de la burocracia de Weber, se evidencia la posibilidad de implementar una estrategia de gestión que permite legitimar el control sobre los empleados y este control, según Perrow (1991) se convierte en el fundamento de la eficiencia organizativa.

Por su parte Chiavenato (2002) define la gestión del recurso humano como: "El conjunto de políticas y prácticas necesarias para dirigir los aspectos de los cargos gerenciales relacionados con las "personas" o recursos humanos, incluidos reclutamiento, selección, capacitación, recompensas, y evaluación de desempeño". En este mismo sentido, García y Casanueva (1999), más que en la Gestión Humana se centran en la Gestión de Recursos Humanos y afirman que ésta es el conjunto de prácticas, técnicas y políticas que buscan la integración y la dirección de los empleados en la organización de forma que éstos desempeñen sus tareas de forma eficaz y eficiente y que la empresa consiga sus objetivos.

Esta concepción (por demás reduccionista) de la gestión humana es ampliamente compartida por los Administradores y contribuye a centrar su atención en las personas como un recurso renovable, descartable y puntual dentro de la organización. Además de centrarse en el ser humano como un recurso, estos autores (al igual que muchos otros en diferentes épocas) introducen en el escenario administrativo una serie de pasos que deben seguirse de manera ordenada, coherente y lógica para asegurar el éxito de la gestión y desarrollar una estrategia de recursos humanos cuya pretensión es la tendencia a la generalización y la aplicabilidad en cualquier organización.

En Colombia Calderón, Álvarez y Naranjo (2006) realizan un aporte en cuanto a los retos, tendencias y perspectivas de investigación en la Gestión humana y determinan que, aunque la visión de la gestión humana sigue considerándose como reduccionista y se centra en las prácticas y sus resultados en la organización, ésta va mas allá de la instrumentalización y cosificación del ser humano, lo que la convierte en un fenómeno complejo, en el que se conjugan, al menos siete factores que inciden en su concepción, filosofía y prácticas, ellos son: 1) Características socio-político-económicas del momento histórico,

2) Concepción dominante sobre el ser humano,

3) Formas de organización del trabajo,

4) Concepción del trabajo,

5) Relaciones laborales,

6) Mercado laboral y

7) Las teorías de gestión dominantes.

Esta concepción aporta un espectro mucho más amplio de lo que es la Gestión humana y por ende, de los aspectos que deben tenerse en cuenta en el momento de realizarla. Aquí se visiona un hombre que se encuentra inmerso en un momento histórico específico y en una organización con particularidades que la hacen diferente de las otras, pero que debe ser abordado de manera integral.

Desde esta misma perspectiva, Marín Idárraga (2006), rescata la necesidad de realizar una gestión humana y administrativa conducente a atenuar la naturaleza instrumental que a lo largo de los años ha acompañado a la Administración y que comprenda al hombre desde una visión multiforme y compleja, donde se reconozca al sujeto humano dentro de la organización y la gestión humana no sea entonces la aplicación de contenidos vacíos de sentido y significado, sino una real comprensión del papel del ser humano en la organización.

Estos postulados cobran sentido también para Aktouf (1998) cuando afirma que la Administración debe dejar de ser tan mecanicista como lo ha sido y de considerar al ser humano como una máquina, pues el ser humano por su naturaleza misma, tiene siempre presente la necesidad de sentirse involucrado e implicado en lo que hace. Esto es, el ser humano es siempre un ser que necesita establecer un lazo psicológico con la actividad que desempeña, necesita ser reconocido y valorado como un ser integral y no simplemente como un engranaje más dentro del proceso de producción.

Estas y otras concepciones de la gestión humana y del ser humano en la organización, determinan las tendencias, perspectivas y acciones que se implementan cotidianamente en todas las empresas para realizar la administración efectiva y eficiente del personal en las empresas y organizaciones.

Tendencias de gestión humana

En la actualidad se vienen dando diferentes perspectivas teóricas que hablan de la gestión humana no sólo como un proceso necesario, sino como el centro mismo de la organización, dentro de las cuales se encuentran las teorías más actuales del diseño organizacional y de la psicología organizacional.

Entre las primeras cabe resaltar aquellas teorías que hablan de la relación existente entre el tamaño, el diseño de la organización (En términos de Daft)[3] y su cultura, lo que lleva directamente a una concepción del ser humano en el espacio laboral y de cómo debe ser "manejado" en la organización. Por su parte, desde la perspectiva de la Psicología Organizacional se pueden encontrar diferentes aportes que están íntimamente relacionados con la Administración y que van conformado un entramado en el que las diferentes ciencias sociales se unen para dar como resultado un nuevo sustento teórico a la administración y unos tópicos centrales sobre los cuales la gestión humana debe dirigir su acción y su reflexión y que, para efectos de este trabajo (sin pretender ser reduccionistas), pueden resumirse en el cuadro 1 como fuentes de generación de valor por gestión humana, visto desde diferentes autores.

AUTORES

FUENTES

Sheppeck y Militello (2000)

Desarrollo del desempeño superior de los empleados

Respaldo para fomentar la motivación

Consolidación de comportamientos productivos específicos

Organización del mercado laboral

Gómez-Mejía, Balkin y Cardy (1997)

Atención a la gente

Desarrollo de herramientas y técnicas funcionales

Socio estratégico

Wintermantel y Mattimore (1997)

Provisión de servicios a clientes

Procesos y sistemas funcionales

Formulación estratégica de la organización

Creación y utilización del capital intelectual

Ulrich (1997)

Experto administrativo

Defensor del empleado

Agente de cambio

Socio estratégico

Buyens y De Vos (1999)

Proceso decisorio

Apoyo a gerentes de línea

Implementación de prácticas de amplio rendimiento

Lozano (1999), Cortina (2003) y Sen (2003)

Responsabilidad social

Responsabilidad con el entorno

Hewitt (1998)

Arquitectos de capacidades organizacionales

Arquitectos de capacidad estratégica

Arquitectos de nuevas mentalidades

Lake (1998)

Objetivos: estrategia, dirección y ajuste

Estructura: rendición de cuentas, responsabilidad e interdependencia

Sistemas: información, recompensas y procesos

Cultura: valores y objetivos primarios

Gente: estilo, competencia y desarrollo

Burke (1998)

Mejora del funcionamiento

Reestructuración

Cambio y poder

Desarrollo de equipos

Aprendizaje organizacional

Ehrlich (1998)

Estrategia empresarial

Manejo del cambio

Defensor de los intereses de los empleados

Aprendizaje y mejora de aptitudes

Mohram y Lawler III (1998)

Desarrollo de estrategias

Diseño de la organización

Cambio de capacidades de dirección

Integración de prácticas de alto rendimiento

Construcción del nuevo contrato psicológico

Fuente: CALDERÓN HERNÁNDEZ, Gregorio. La gestión humana y sus aportes a las organizaciones colombianas. En: Cuadernos de Administración. Vol 19. N° 31. Enero – junio de 2006. p 9 - 55.

Como puede observarse en un análisis rápido de esta compilación, las teorías actuales que hablan de la gestión humana no corresponden ya al dominio exclusivo de una rama del conocimiento, ya sea esta la Sociología o la Administración, sino que se yuxtaponen en una mixtura de aproximaciones que desde diferentes ciencias y disciplinas se integran para producir un nuevo constructo teórico utilizado por la administración para abordar su objeto de estudio: la Organización y dan cuenta de que de una u otra manera la gestión humana hoy debe posibilitar el establecimiento de una estrategia de negocios que confíe en las personas como fuente de ventaja competitiva sostenida, una cultura gerencial que comparta y defienda esta creencia y unos gerentes de recursos humanos que entiendan las implicaciones del capital humano sobre los problemas del negocio y puedan modificar el sistema de recursos humanos para solucionar esos problemas y que entiendan que la función de la gestión humana hoy es formar líderes más que empleados pasivos.

En este sentido, los problemas y tópicos del quehacer de la gestión humana (desde lo teórico y no necesariamente desde lo práctico) han cambiado a lo largo del tiempo, centrándose más en apoyar el desarrollo de las capacidades de los empleados, realizar una gestión por competencias y gestión del conocimiento y dirigir de forma adecuada el talento humano, más que controlar, supervisar y simplemente administrar el personal con miras a obtener su rendimiento en detrimento de las condiciones laborales.

Desde este punto de vista teórico, para Calderón, Álvarez y Naranjo (2006) se presentan algunas tendencias de investigación en gestión humana que pueden catalogarse como tradicionales o emergentes.

En el primer grupo se encuentran el liderazgo, la motivación, los grupos, la planeación de recursos humanos, la valoración de puestos y la retribución; mientras que en el segundo grupo se ubican la gestión estratégica de los recursos humanos, la gestión internacional de los recursos humanos, la cultura y recursos humanos, las fusiones y adquisiciones, el cambio organizacional y los recursos humanos, el downsizing, la evolución de la función de los recursos humanos y la teoría de las organizaciones. Algunas de estas tendencias de investigación son evidentes en las acciones emprendidas por las empresas en la gestión humana y muchas de ellas aún conciben el ser humano como un recurso para la productividad. Otras se constituyen como discursos vacíos de sentido que muchas veces no resultan aplicables en las organizaciones, dadas las condiciones laborales que los procesos de globalización imponen.

En el Estado del Arte realizado se abordan algunas tendencias de gestión humana que tanto a nivel teórico como a nivel de la práctica cotidiana se consideran importantes en los contextos nacional e internacional, ellas son: cambio organizacional, desarrollo humano, gestión del conocimiento, gestión por competencias, tercerización (outsourcing), plan de carrera, plan de sucesión, gerencia por procesos, cultura organizacional, marketing relacional y gestión internacional del talento humano.

Para Serralde (1999), estas y otras tendencias, más que acciones puntuales, deben obedecer a procesos integrados de gestión humana que visionen la organización desde un punto de vista holístico, por lo que la gestión humana cobra un papel estratégico en la organización y trasciende las actividades que pretenden "manejar el personal", dando origen a procesos de cambio organizacional en el que las personas son el eje fundamental. Según Jaramillo (2001) el trabajador es el constructor fundamental del conocimiento y eje de la flexibilidad organizacional y sus aportes se pueden computar en la rentabilización del ciclo operacional de la empresa pero en términos de incremento de valor, para lo cual se deben entender los procesos subyacentes al sistema de gestión humana y lograr que la empresa sea un sistema orgánico de aprendizaje, en el que la reflexión cotidiana acerca de lo que se está haciendo posibilite capitalizar las experiencias y construir conocimientos basados en ellas.

Con estos postulados, que en la actualidad son aplicados en algunas organizaciones, se trabaja de manera práctica sobre diferentes tendencias de gestión humana como el cambio organizacional, el desarrollo humano, la gestión del conocimiento y la cultura organizacional. De igual forma se desarrollan competencias adaptativas que permiten que los empleados asuman nuevos roles y retos en su actividad laboral, pero ello no se logra solo por la acción de los empleados, sino que obedece a la gestión humana como un soporte del desarrollo de la organización, lo que determina un verdadero aprendizaje organizacional y garantiza (en cierta medida) un abordaje integral del sujeto humano en el escenario laboral, haciendo al mismo tiempo posible que los miembros de la organización adquieran nuevos aprendizajes, aptitudes, destrezas y formas de pensamiento que potencian su desarrollo en la empresa, la posibilidad de realizar una carrera dentro de ella y el relevo generacional de los líderes. Es aquí donde cobra relevancia el concepto de competencia trabajado por Mertens (2000), que la define como una aptitud que se logra con la adquisición y desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades que son expresadas en el saber, el hacer y el saber hacer. El desarrollo de estas habilidades es responsabilidad tanto del empleado como del empresario y es el sistema de gestión humana el que posibilita dicho desarrollo.

Pero existen también tendencias de gestión humana que al ser implementadas en las organizaciones no favorecen la estabilidad y el desarrollo humano y otras que no conducen a brindar mejores condiciones a los empleados y a la organización misma, tal es el caso del outsourcing, en donde el objetivo básico es disminuir costos por medio de la subcontratación de procesos con terceros, lo que ha comprobado que a la par disminuye el salario de los empleados y en muchos casos lesiona los derechos y seguridad de los mismos, pero genera rentabilidad a las empresas y es una tendencia de gran aceptación por parte de los empresarios. En este mismo sentido se ha generalizado la tendencia expuesta por Restrepo (1999) que se centra en disminuir el personal, cosa que se hace evidente cuando las empresas entran en crisis o cuando desean obtener mayor rentabilidad disminuyendo los costos. Esta tendencia pareciera ser automática y mecánica, pero como el autor lo señala, en algunas ocasiones (poco comunes) es indicativa de un nivel importante de percatación y de aceptación de la realidad financiera de la organización.

La ausencia de reflexión, pareciera estar presente en la implementación de otras tendencias, como la gestión por competencias, en la cual puede afirmarse que se encuentran en el medio muchos empresarios que ni siquiera comprenden el concepto cuando ya lo están aplicando en sus organizaciones y asumen como competencia el saber hacer con el que el individuo debe llegar a la organización, adaptarse a ella y contribuir en el proceso productivo. La gestión por competencias como tendencia y como estrategia de gestión humana, más que un conjunto de características con las que el empleado debe llegar al escenario laboral, son un conjunto de propiedades en permanente modificación, que deben ser sometidas a la prueba de resolución de problemas concretos en situaciones de trabajo que entrañan ciertos márgenes de incertidumbre y complejidad técnica (Gallard y Jacinto, 1995), lo que lleva al cambio organizacional y al aprendizaje.

En este punto esta tendencia toca con la gestión del conocimiento, que según Carrión (2007) es el conjunto de procesos y sistemas que permiten que el Capital Intelectual de una organización aumente de forma significativa, mediante la gestión de sus capacidades de resolución de problemas de forma eficiente (en el menor espacio de tiempo posible), con el objetivo final de generar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo y por ende, se relaciona con el cambio organizacional, que como lo afirma Torres (2001) se centra en lo que tiene que ver con la estructura organizacional y los cambios que se dan en ella con la innovación tecnológica. Pero que en el plano de la realidad va más allá de la innovación de tecnologías y tiene estrecha relación con el cambio de mentalidad en todas las personas que integran la organización, lo que conducirá a un cambio adaptativo en la estructura organizacional.

El conocimiento y su gestión se convierten en importantes en el momento actual, porque tocan con todas las esferas de la organización y con las estrategias de gestión humana aplicadas en las organizaciones, máxime en lo que hace referencia al desarrollo de las competencias, pues la noción de competencia aplicada al mundo laboral parece estar escindida entre los conocimientos y las habilidades necesarias para el desempeño de un cargo o la ejecución de una labor. La competencia es inseparable de la acción, pero exige conocimiento y ese conocimiento debe ser analítico y reflexivo y pareciera que en las aplicaciones de la gestión por competencias que se realiza en el mundo empresarial, el conocimiento quedara relegado a un segundo plano, privilegiando la habilidad para hacer.

Así las cosas, tal como las competencias, las otras tendencias y estrategias de gestión humana utilizadas en las empresas no se encuentran muchas veces en relación unas con otras y no obedecen a un proceso de integral de gestión humana, lo que las ubica sólo como acciones encaminadas a la gestión de recursos humanos y sitúa al ser humano dentro de la organización en el conocido lugar de hombre – cosa, que sólo tiene sentido mirado a través de la producción.

Perspectivas de la gestión humana

Con las concepciones que se han dado acerca de la administración y del ser humano en la organización, la gestión humana, en el escenario social, académico y operativo ha sido considerada como una tarea administrativa (Beer, 1997) y como una labor de carácter puntual, de apoyo y al servicio de las otras áreas de la organización.