La drogadicción como enajenación del consumo



Introducción

En menos de dos semanas la línea telefónica nacional de emergencia para combatir la afición a la cocaína (número: 800-COCAINE), en los Estados Unidos, recibió más de 7.000 llamadas telefónicas urgentes. "La cantidad de llamadas nos ha tomado por sorpresa", dice el Dr. Mark Gold, director de la línea de emergencia. "Habíamos creído que en los Estados Unidos había entre 100.000 y 200.000 personas que dependían seriamente de la cocaína. La cantidad de llamadas indica que esta cifra probablemente sea mucho más alta." Hay planes para que el servicio de la línea de emergencia, que funciona 17 horas al día y tiene un personal de ocho consejeros capacitados y dos siquiatras, tenga más consejeros y extienda su servicio a 24 horas diarias.

En reflexión sabemos que los problemas de drogas han ido cambiando en la última década, por lo que los efectos provocados por ellas se dejan notar en todas las facetas de la persona, entre ellas en el área laboral, ya que es evidente que la drogodependencia tiene una incidencia negativa sobre el entorno de trabajo, sobre la productividad, (tanto del propio trabajador como de sus compañeros y del conjunto de la empresa), y principalmente sobre la siniestralidad, de ahí que deba ser objeto de una especial atención.

Es por ello que la investigación documental y virtual que ahora se presenta tiene el objetivo de aportar un grano de conocimiento más al acervo cultural que ya existe sobre el tema y brindar una herramienta de defensa para detectar y prevenir la drogadicción …considero que todos educamos y para muestra es este documento donde van autores de libros y sitios web, investigadores, opiniones y experiencias de los protagonistas, porque hasta los estudiantes nos enseñan a enseñar mejor y nosotros como educadores a que sepan construir sus propios aprendizajes propiciando su aprendizaje por descubrimiento o perspicacia cultural y biológica.

De manera que la drogodependencia del trabajador no sólo afecta al normal desenvolvimiento del trabajo en general, sino que también provoca índices más altos de absentismo, accidentes, enfermedad y mortalidad, con los costes humanos y económicos que lleva asociados.

Para los trabajadores, el abuso de estas sustancias puede dar lugar al deterioro de la salud, accidentes, sanciones, problemas de familia, pérdida del trabajo, y por tanto a la exclusión social. Para los empresarios, conlleva problemas de seguridad que afectan a la empresa, a la mano de obra y da lugar a mayores costes, a menor productividad y a pérdida creciente de competitividad.

La percepción social identifica de manera mayoritaria las conductas de uso y abuso de drogas con situaciones de marginación social y en especial en situación de paro, pero esto no se corresponde con la realidad del fenómeno. Las drogas son consumidas en la misma proporción por la población activa que por la población en paro o, incluso, en mayor proporción, excepto el cannabis. Además aproximadamente tres de cada diez trabajadores indican que en su lugar de trabajo conocen a compañeros que beben en exceso o toman drogas. Incluso, hay evidencias de que entre los profesionales con prestigio como profesores y personal sanitario hay una alta prevalencia de consumo de alcohol y tabaco e incluso fármacos.

¿Usted cree que la legalización de las drogas sea la solución?

Bueno se respeta su opinión, pero yo le voy a dar la mía

Imagine una carretera donde los automóviles son conducidos por personas que van bajo los efectos de las drogas…. ¿le gustaría ir por esa carretera?

Historia.

Los romanos tenían la antigua costumbre de dar a los criminales vino mezclado con droga para mitigar el dolor de la ejecución. Quizás esta es la razón por la que los soldados romanos le ofrecieron a Jesús vino mezclado con droga cuando le fijaron en el madero. (Mr 15:23.)

Como usted sabe Jesús, rehusó beberlo porque quería estar consciente de su sacrificio, si no se contradeciría de lo que él mismo enseño, de que había se debía mar a Dios con todas las fuerzas, con toda la mente y con toda el alma, cosa que estando drogado no se logra.

El Dr. Lawrence Stager, profesor adjunto de la arqueología siropalestina en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, ha informado:

"En Cartago recobramos semillas de adormideras, lo cual sugiere que se usaba opio. Eso nos instó a buscar más prueba. Pronto descubrimos que se usaban las drogas en los ritos del templo. Se halló una jarra grande de marihuana en el Líbano, en las ruinas de un templo. En Creta se halló una diosa de terracota con tres bulbos grandes de opio que le brotaban de la cabeza, así que la práctica de usar opio era extensa."—Popular Mechanics, mayo de 1978.

El uso y abuso de sustancias adictivas constituye un complejo fenómeno que tiene consecuencias adversas en la salud individual, en la integración familiar y en el desarrollo y la estabilidad social. Aunque en la actualidad toda la sociedad está expuesta a las drogas, hay grupos más vulnerables que otros a sufrir consecuencias negativas de su uso, como los niños y los jóvenes, quienes pueden truncar su posibilidad de desarrollo personal y de realizar proyectos positivos de vida.

El gobierno de México inició, desde la década de 1970, acciones para atender este problema, mucho antes de que la demanda de drogas adquiriera mayores proporciones, por lo que contamos ya con una considerable experiencia acumulada. Nuestro país ha realizado esfuerzos importantes por enfrentar este problema a través del desarrollo de un marco jurídico-normativo e institucional y de programas que, al mismo tiempo que dan seguimiento a los acuerdos que México ha firmado en el ámbito internacional, son apropiados a las características socioculturales específicas de nuestra nación.

Para el Sector Salud la reducción de la demanda de drogas incluye las iniciativas que buscan prevenir su consumo, disminuir progresivamente el número de usuarios, mitigar los daños a la salud que puede causar el abuso, y proveer de información y tratamiento a los consumidores problemáticos o adictos, con miras a su rehabilitación y reinserción social. En esta tarea, la Secretaría de Salud, SSA como cabeza del Sector Salud, promueve un enfoque integral que incluye, además de las drogas ilegales, a todas las que producen adicción y problemas de salud pública, e incorpora en los programas a los diversos sectores públicos y sociales. La sociedad en su conjunto es cada vez más sensible a este problema y constituye nuestro principal aliada.

El tema de las drogas ilegales, al que se dedica este volumen, tiene especial trascendencia, ya que es parte cotidiana de las noticias en el mundo; la representación social de las drogas y la forma en la que son percibidas por la opinión pública son de la mayor importancia en nuestro trabajo preventivo. Debemos evitar que haya un clima de familiaridad y de aceptación social hacia su uso y evitar, al mismo tiempo, estigmatizar y criminalizar al adicto.

Como en otros problemas de salud pública, las medidas de prevención y tratamiento de las adicciones, para ser eficaces, deben estar sustentadas en información científica, confiable y completa sobre la naturaleza, magnitud y características del fenómeno. En este sentido, este documento puede ser de gran utilidad para entender mejor este complejo problema y cómo se presenta en nuestra realidad: sus tendencias; los grupos de la población afectados, la aparición de nuevas drogas, los cambios en las formas de uso y la integración de nuevos grupos a la subcultura del consumo, así como las consecuencias sociales y en la salud.

Disponer de este bagaje de información es fundamental para la toma de decisiones, y responder así a las necesidades de nuestra población, priorizando las acciones y los recursos disponibles de acuerdo con la naturaleza de los problemas; también nos indica el impacto alcanzado por las acciones y cómo reorientar los esfuerzos. Pero esta clase de información requiere de diferentes estrategias metodológicas que permitan conocer la situación en distintas poblaciones y a través del tiempo. Por ello, el reporte incluye tanto las encuestas en los hogares de la población general como en el ámbito escolar, y otros estudios entre los que no se encuentran en los hogares ni en las escuelas, como es el caso de los menores en la calle. Otros aspectos de interés son cubiertos por los trabajos en instituciones de salud, como centros de tratamiento y en las de procuración de justicia, a través de sistemas de registro y reporte de casos.

En la información, destacan los datos de la reciente Encuesta Nacional de Adicciones (ENA), realizada en 1998, que nos permite analizar las tendencias con los estudios similares realizados en 1988 y 1993. Los datos indican que, si bien la prevalencia global del consumo de drogas en México es aún baja al compararla con otras sociedades, registra incrementos y tendencias preocupantes. La mariguana se mantiene como una de las principales drogas consumidas por distintos grupos de la población. Los disolventes inhalables, drogas utilizadas principalmente por jóvenes, tienden a disminuir su importancia, pero el uso de la cocaína, droga tradicionalmente consumida por grupos reducidos de la población, se ha extendido actualmente a diversos sectores como los jóvenes y los de menos recursos.

Se observa una emergencia de sustancias previamente no utilizadas con fines de intoxicación, como ciertos medicamentos ( el Refractyl Ofteno y el Flunitracepam cuyo nombre comercial es Rohypnol) y, al igual que en otros países, aparecen en el mercado drogas del tipo de la anfetamina (éxtasis o cristal). El uso de heroína, si bien es poco prevalente a nivel nacional, se ha ido incrementando en ciudades de la frontera norte. Estas nuevas tendencias requieren que desarrollemos respuestas específicas en materia de prevención y tratamiento.

Uno de los principales objetivos de este reporte es presentar y analizar información científica sobre lo que sabemos del uso de drogas en México, pero también sobre lo que nos falta por saber; en este sentido, también puede ser de gran utilidad para guiar y reforzar nuestros sistemas de registro y vigilancia epidemiológica y promover la elaboración de investigaciones enfocadas hacia aspectos específicos.

Otro de los propósitos del documento es describir las acciones o respuestas que nuestro país ha ido desarrollando para prevenir y disminuir este complejo problema y que deberá continuar reforzando en el futuro. Destaca el Programa de Prevención y Control de Adicciones de la Secretaría de Salud, que se encuentra entre los programas sustantivos y prioritarios del sector, y cuya operación se está impulsando en los niveles estatales y municipales.

La coordinación con otros sectores públicos y privados en las tareas de reducción de la demanda es labor central de la SSA. En nuestro país contamos con numerosas instituciones y organizaciones públicas y privadas que, de manera activa, desarrollan acciones de la más alta calidad, de investigación, prevención, tratamiento y formación de recursos humanos en el campo de las adicciones. Este esfuerzo conjunto, de sociedad y gobierno, sin duda nos permitirá avanzar en el control de este problema.

Definición de drogadicción

Es una enfermedad que tiene su origen en el cerebro de un gran número de seres humanos, la enfermedad se caracteriza por su cronicidad o larga duración, su progresiva y las recaídas.

Es el uso indebido de cualquier tipo de drogas con otros fines y no los iniciales que se han prescrito, cuando existe la prescripción.

Es una dependencia síquica, cuyo individuo siente una imperiosa necesidad de tomar droga o, en caso contrario, un desplome emocional cuando no la ingiere y una dependencia física producida por los terribles síntomas de abstinencia al no ingerirla.La drogadicción causa problemas físicos, psicológicos, sociales y financieros.Se denomina drogadicción al estado psíquico y a veces físico causado por la interacción entre un organismo vivo y una droga. Caracterizado por modificaciones del comportamiento, y por otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible al tomar la droga en forma continua o periódica con el fin de experimentar sus efectos síquicos y a veces para evitar el malestar producido por la privación.Al hablar de dependencia de una droga se refiere al uso compulsivo de este pero hay que diferenciar la dependencia física y síquica. En la primera se presenta el Síndrome de Abstinencia al dejar de consumir y en la segunda dicho síndrome no se presenta.Se debe entender que el adicto seguirá siendo un adicto mientras viva, es decir, que el individuo se rehabilita para poder vivir sin consumir la droga y, de allí en adelante, éste será un adicto en remisión, no estará usando la droga, pero para mantenerse en ese estado de abstinencia o remisión no podrá bajar la guardia

¿Que son las drogas?

Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona.Es toda sustancia capaz de alterar el organismo y su acción psíquica la ejerce sobre la conducta, la percepción y la conciencia. La dependencia de la droga es el consumo excesivo, persistente y periódico de toda sustancia tóxica.El término drogas visto desde un punto de vista estrictamente científico es principio activo, materia prima. En ese sentido droga puede compararse formalmente dentro de la farmacología y dentro de la medicina con un fármaco, es decir que droga y fármaco pueden utilizarse como sinónimos. Los fármacos son un producto químico empleado en el tratamiento o prevención de enfermedades. Los fármacos pueden elaborarse a partir de plantas, minerales, animales, o mediante síntesis.Existe una segunda concepción que es de carácter social, según ésta las drogas son sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusan y que en alguna forma traen un perjuicio individual y social.Luego nos queda el problema dónde actúan estas sustancias, ya que todas estas drogas tienen un elemento básico en el organismo que es el sistema nervioso central el cual es la estructura más delicada y el más importante que tiene el ser humano, y si estas sustancias actúan sobre esas estructuras dañándolas, perjudicándolas, indudablemente que van constituir un elemento grave y peligroso para la colectividad; para la salud individual y lógicamente para la salud pública.

Drogas Según Su Grado De DependenciaLas Drogas "Duras", son aquellas que provocan una dependencia física y psicosocial, es decir, que alteran el comportamiento Psíquico y social del adicto, como el opio y sus derivados, el alcohol, las anfetaminas y los barbitúricos.Las Drogas "Blandas", son las que crean únicamente una dependencia psicosocial, entre las que se encuentran los derivados del cáñamo, como el hachís o la marihuana, la cocaína, el ácido lisérgico, más conocido como LSD, así como también el tabaco. Esta división de duras y blandas, es cuestionada, y se podría decir que las duras son malas y las blandas son buenas o menos malas, pero administradas en mismas dosis pueden tener los mismos efectos nocivos.La Dependencia es el estado del individuo mediante el cual crea y mantiene constantemente un deseo de ingerir alguna substancia. Si este deseo se mantiene por mecanismos metabólicos y su falta crea un síndrome de abstinencia, se denomina dependencia física. Si la dependencia se mantiene por mecanismos psicosociales, suele definirse como dependencia psíquica o psicosocial.Las drogas se dividen en narcóticos, como el opio y sus derivados la morfina, la codeína y heroína; estimulantes, como el café, las anfetaminas, el crack y la cocaína, y alucinógenos, como el LSD, la mezcalina, el peyote, los hongos psilocibios y los derivados del cáñamo, como el hachís.

Marco Teórico.

Diagnóstico y tendencias del uso de drogas en México

La naturaleza de la información y las metodologías.

Dentro del campo social, y en particular de la salud, obtener información objetiva y completa sobre el uso y abuso de sustancias adictivas es uno de los retos más complejos. ¿Qué es lo que se pretende conocer? ¿La proporción de individuos que han experimentado con las drogas alguna vez y no han continuado usándolas? ¿O se quiere estimar el número de personas que las consumen regularmente y que han desarrollado problemas de salud y sociales? También es importante saber cuántos adictos hay en la población. Pero responder a éstas y otras interrogantes con una sola estrategia de estudio es verdaderamente imposible.

Uno de los factores que dificulta el acceso a esa información es el hecho de que el uso y abuso de drogas ilegales aún son conductas relativamente raras dentro del total de la población de nuestro país, así como de otras sociedades; esto es especialmente evidente cuando se trata de estimar a través de encuestas en la población la proporción de individuos que utiliza alguna droga todavía poco difundida en nuestro medio, como la heroína. Asimismo, en todos los países se ha demostrado que, entre los que han probado alguna droga, un número reducido continúa consumiéndola. También hay una proporción de usuarios de drogas que las consume de manera funcional, sin presentar problemas que requieran atención en servicios de salud, o que sean captados por las instituciones de justicia. Entre los que llegan a desarrollar problemas de salud y sociales y/o adicción, a menudo transcurre mucho tiempo hasta que buscan ayuda, o son identificados y registrados en alguna institución.

A esta variedad de situaciones se agrega otro factor que dificulta la obtención de información y es el estigma que rodea al uso de drogas, por lo que frecuentemente no es reportado, situación distinta al caso de otras sustancias adictivas pero legales y más toleradas socialmente, como el alcohol y el tabaco. Las actitudes prevalentes hacia las drogas y las implicaciones que tiene su consumo en el ámbito legal obstaculizan el reconocerlo como un problema de salud que requiere atención.

Por lo anterior, se utiliza diversas estrategias metodológicas o ventanas para tener acceso a distintos aspectos del consumo de sustancias. Los estudios llevados a cabo en México utilizan metodologías, indicadores e instrumentos aceptados internacionalmente como los más adecuados para estimar la magnitud y características del uso y abuso de drogas. La sistematización de las herramientas metodológicas permite, además, la comparación entre regiones y países y la evaluación de las tendencias a través del tiempo.

A continuación se describe las principales estrategias aplicadas en México en la obtención de información.

Encuestas en población general o de hogares.

Son estudios que se realizan mediante la aplicación de cuestionarios estandarizados a una muestra representativa de la población que tiene un lugar fijo de residencia, seleccionando de manera aleatoria y sistemática a los entrevistados. Proporcionan información que permite estimar la prevalencia del consumo de drogas, es decir, la proporción de la población que consumió alguna vez en su vida (prevalencia de vida), la que lo hizo durante el último año y los que reportaron haber consumido en el último mes previo a la entrevista. La información es analizada por frecuencia y cantidad de uso y problemas asociados, así como por variables sociodemográficas, como la edad, sexo, escolaridad y empleo. Este tipo de estudios epidemiológicos, de carácter transversal, es el más utilizado para las comparaciones internacionales, ya que permite obtener una "foto" de la situación, en un momento y lugar determinados, es decir, una visión global del problema.

Sin embargo, estas encuestas son costosas y requieren de muchos recursos técnicos y humanos, por lo que pocos países las realizan de manera continua. Otra limitación es que no permiten acceder a información sobre otro tipo de población que no vive en hogares, como los detenidos en cárceles, los niños en la calle o los que están hospitalizados.

En México, las primeras encuestas de hogares fueron realizadas por el Instituto Mexicano de Psiquiatría (IMP) entre 1974 y 1986 en ciudades seleccionadas del país. En 1988, se levantó la primera Encuesta Nacional de Adicciones en una muestra representativa de la población urbana del país (localidades con más de 2 500 habitantes) e incluyó indicadores del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas; en 1993 fue realizada la segunda encuesta nacional, y la tercera, y más reciente, en 1998. Todas se llevaron a cabo con base en muestras probabilísticas de individuos de 12 a 65 años de edad que residen en zonas urbanas.

La segunda encuesta incluyó además un estudio específico sobre ciudades de la frontera norte del país y dos grandes centros urbanos: Monterrey y la ciudad de México. La tercera encuesta incluye, además, datos sobre la ciudad de Guadalajara.

Las instituciones responsables de estos estudios son el IMP, la Dirección General de Epidemiología (DGE) y el Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC), todas dependencias de la Secretaría de Salud (SSA).

Encuestas en población estudiantil.

Desde 1976, el IMP y la Secretaría de Educación Pública (SEP) han venido realizando encuestas en muestras representativas de la población estudiantil de los niveles de enseñanza media y media superior, con el propósito de obtener estimaciones de la prevalencia del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, así como aspectos de la percepción del riesgo y otras actitudes y conductas asociadas al uso y abuso. Si bien también se basan en el auto reporte, estas encuestas utilizan cuestionarios autoaplicables, por lo que los jóvenes pueden responder con mayor franqueza sobre el uso de sustancias, ya que se acentúa el carácter anónimo y confidencial de la información.

A la fecha han sido realizadas tres de estas encuestas a nivel nacional en los años de 1976, 1986 y 1991; las dos primeras cubrieron sólo a la población urbana, en tanto que la última incluyó población rural. En el Distrito Federal se ha llevado a cabo estas encuestas periódicamente desde 1976, la más reciente en 1997. En las dos últimas mediciones del D.F. se cubrió las 16 delegaciones, con muestras de más de 12 000 adolescentes matriculados en el sistema escolar.

Sistemas de registro de información.

Mientras las encuestas se basan en mediciones puntuales en el tiempo y en información obtenida directamente de los usuarios, los sistemas de registro constituyen estrategias que recopilan información secundaria de instituciones que mantienen un registro permanente sobre una serie de eventos de salud, criminales o sociales. Aunque requieren también de una sistematización adecuada y de recursos técnicos suficientes, son menos costosos que las encuestas; los datos obtenidos con esta estrategia complementan los resultados de los grandes estudios de encuesta.

Dentro de los sistemas de registro existentes en nuestro país, destacan los siguientes:

* Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA). Es el sistema de mayor cobertura en nuestro medio; inició su desarrollo desde 1991 bajo la responsabilidad de la DGE. Tiene como principal objetivo mantener actualizado el diagnóstico del consumo de drogas, mediante la recopilación sistemática, en diversas fuentes institucionales, de información continua sobre cinco indicadores: población en tratamiento; urgencias médicas y traumáticas asociadas al consumo; mortalidad por causas asociadas; detenidos por delitos contra la salud, y menores infractores con consumo de drogas. Este sistema produce anualmente un reporte con sus principales hallazgos.

En la actualidad, el SISVEA recibe información sobre 20 ciudades del país, de las cuales casi la mitad se localiza en la frontera norte. Entre la información recopilada y analizada, destaca la proporcionada por Centros de Integración Juvenil (CIJ), institución que actualmente integra una red de más de 70 unidades de atención preventiva y curativa para la farmacodependencia en 28 entidades federativas. Los CIJ sostienen un sistema de registro de información obtenida en la primera consulta a la que asisten los consumidores de drogas, lo que ha permitido conocer importantes tendencias en el uso de sustancias en nuestro país.

* Sistema de Reporte de Información en Drogas (SRID). Este sistema, diseñado por el IMP desde 1986, registra las tendencias del consumo de drogas en la ciudad de México a través de la información proporcionada por 44 instituciones de procuración de justicia y de salud, que reportan, de manera sistemática, el consumo de drogas de los individuos que captan. Se evalúa el fenómeno durante los meses de junio y noviembre de cada año y hasta la fecha se ha producido 18 reportes. Entre las instituciones participantes en el SRID, destaca la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y CIJ con sus centros de atención en el D.F. y zona conurbada.

Estudios en poblaciones especiales, de difícil acceso o de alto riesgo.

Los grupos de población que no pueden ser abordados mediante las encuestas y que tampoco son registrados en el ámbito institucional, han sido objeto de estudios que utilizan otras estrategias metodológicas, en especial la etnografía. Éste es el caso de las investigaciones que se vienen realizando desde 1978 en el IMP sobre menores en la calle, usuarios de drogas que no están en tratamiento, o mujeres consumidoras de drogas. Recientemente se ha llevado a cabo trabajos sobre aspectos psicológicos y sociales asociados al consumo de cocaína; acerca del consumo de fármacos fuera del uso terapéutico o sin control médico, y, respecto del fenómeno emergente de las metanfetaminas y su integración en las subculturas juveniles, entre otros.

Muchos de estos trabajos utilizan métodos cualitativos, que han probado ser muy útiles para profundizar en aspectos psicosociales del consumo de sustancias adictivas y, en especial, para acceder a estas poblaciones de alto riesgo. En todos se ha desarrollado y/o adaptado técnicas de orientación cualitativa de acuerdo con las necesidades particulares de los grupos estudiados.

Otros estudios.

Dado el creciente interés que despierta el tema del consumo de drogas, un número cada vez mayor de instituciones e individuos se ha abocado a la tarea de realizar tesis y estudios en diferentes poblaciones. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, desarrolla desde 1997 un sistema de registro del uso de drogas en los casos atendidos en servicios de urgencias de ciudades consideradas de alto riesgo. También se ha realizado otras investigaciones que han abordado la situación del consumo de sustancias adictivas en el medio laboral.

La información resultante de todos estos trabajos se ha congregado en los Centros de Información sobre Adicciones, ubicados en diferentes instituciones, por lo que pueden ser consultados por los interesados.

Situación de México en el contexto internacional.

En años recientes, el uso de drogas se ha extendido en el mundo haciendo evidente que es un fenómeno global. Sin embargo, existen diferencias entre los países en cuanto a los niveles de consumo.

Hasta hace poco se afirmaba que este problema se presentaba fundamentalmente en sociedades muy desarrolladas y con alto ingreso per cápita, como los países occidentales y del hemisferio norte. Los demás, eran considerados básicamente como productores y/o de tránsito de drogas hacia los centros de consumo.

Sin embargo, esta caracterización no refleja la situación actual: países tradicionalmente productores o de tránsito comienzan a registrar incrementos en su consumo interno y otros, que eran consumidores, están produciendo drogas. Además de los diversos factores socioeconómicos y políticos que contribuyen a esta situación, se debe mencionar que las estrategias de las organizaciones del narcotráfico se han diversificado de tal modo que ha ido en aumento la cantidad de drogas que se quedan y se promueve su consumo en el mercado interno de países que anteriormente sólo eran productores o de tránsito.

Las drogas de origen vegetal, los productos del cannabis, como la mariguana y el hashish, son los más difundidos en todas partes; menos prevalente, pero con efectos más serios en la salud, es el abuso de la heroína y cocaína. El incremento más rápido a nivel mundial en años recientes es el de las drogas sintéticas, como las anfetaminas.

La comparación entre el consumo de distintas sociedades es una tarea difícil, ya que muchos países no cuentan con estimaciones cuantitativas del consumo ni desarrollan estudios sistemáticos en sus poblaciones, sea por razones económicas, culturales o políticas; algunos no lo consideran como una de sus prioridades. Otra limitación se encuentra en que, entre los países que realizan estudios, son pocos los trabajos científicamente válidos y que utilizan indicadores comparables internacionalmente.

A continuación se presenta información de México y de algunos países que cuentan con investigaciones que emplean indicadores del consumo de drogas comparables. En el cuadro A, figuran los resultados de encuestas en población general sobre las prevalencias de uso de mariguana y cocaína.

Comparación internacional sobre el uso de drogas alguna vez en la vida en la población general.

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Al igual que en México, la mariguana es una de las sustancias más consumida, aunque se observa importantes diferencias. Con la información disponible, se puede clasificar a los países según su prevalencia del uso de mariguana por la población general en alta (los que presentan un 20% o más de consumidores en la población general); media (los que reportan de 10 a 19%) o baja (los que tienen prevalencias menores al 10%).

Con ese criterio, dentro del consumo alto se ubicarían: Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Al rango de consumo medio corresponden: Alemania, Chile, España y Francia.

Dentro del grupo de países con consumo bajo se encuentran: Bélgica, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Finlandia, México, Panamá y Suecia.

La prevalencia del uso de cocaína es más baja, por lo que pueden usarse otros rangos para hacer esta clasificación: alta (de 3% o más de consumidores en la población general); media (de 1 a 3% ) y baja (menor al 1%).

De este modo, países con alto consumo de cocaína serían: Australia, Canadá, España y Estados Unidos; medio incluiría a Colombia, Chile, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, México, Panamá, Perú y Suecia; y en el rango bajo se encontrarían Bélgica, Bolivia, Costa Rica y Finlandia.

En las gráficas 3 y 4 se presenta información que algunos países han obtenido con los estudios del consumo de drogas en la población estudiantil.

Comparación internacional del uso alguna vez de drogas por estudiantes.

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Con respecto a la población estudiantil, diversos países han elaborado estudios sobre la prevalencia del consumo de drogas en ese grupo especialmente vulnerable a experimentar con esas sustancias. Utilizando los mismos criterios que se usaron para la población general en el caso de la mariguana, tenemos:

En cuanto al uso alguna vez de cocaína, los países se agrupan de la siguiente manera, de acuerdo a su nivel de consumo en la población estudiantil:

La situación del consumo de drogas en México en relación con la de otros países, revela que, tanto en la población general como entre los estudiantes, el nivel de consumo de mariguana en nuestro país es bajo cuando se le compara con otras sociedades. En cambio, en el caso de la cocaína, México se sitúa en un nivel medio en lo que respecta a la población general y en alto cuando sólo se analiza su consumo entre estudiantes.

México y Estados Unidos de Norteamérica: comparación sobre la demanda de drogas

Es de especial interés analizar comparativamente el uso de drogas en México y EEUU, países vecinos y con una interacción sociopolítica y económica especial. Ambos han establecido una importante Alianza contra las Drogas, firmada por sus dos mandatarios en mayo de 1997, que cuenta con una Estrategia Binacional en la que la reducción de la demanda de drogas es una de las principales tareas de la cooperación.

Para comprender mejor el impacto del consumo de drogas en ambos países en términos de sus respectivas poblaciones, se presenta la información correspondiente a la distribución del número de habitantes por grupos de edad y sexo; esto permite traducir las cifras de prevalencias del consumo de drogas al número de personas.

Monografias.com

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Estados Unidos presenta prevalencias de consumo más elevadas que México en todas las drogas y todos los grupos de edad. En ambos países, la principal droga consumida alguna vez es la mariguana y la mayor proporción de consumidores de cualquier droga, se encuentra en el grupo de 26 a 34 años.

En el grupo de 12 a 17 años, la mariguana es seguida por los inhalables en los dos países; en México, en tercer lugar se encuentra la cocaína y en EEUU los alucinógenos.

237 por cada mil jóvenes en EEUU y 32 por cada mil en México han consumido drogas alguna vez.

Por cada 7 estadounidenses, lo hace 1 mexicano

En el grupo de 18 a 25 años, sigue en importancia a la mariguana, en México la cocaína y los alucinógenos en EEUU; en tercer lugar, en los dos países se encuentran los inhalables.

Por cada 6 estadounidenses de 18 a 25 años que han consumido alguna droga alguna vez, lo ha hecho 1 mexicano

En el grupo de 26 a 34 años, después de la mariguana, en ambos países se encuentra la cocaína; en tercer lugar de importancia, en EEUU los alucinógenos y en México los inhalables.

En este grupo de edad, por cada 6 (5.6) estadounidenses que han consumido alguna droga ilegal alguna vez, lo ha hecho 1 mexicano.

en la mariguana, 7 por 1

en los inhalables, 11 por 1

en la cocaína, 9 por 1

en los alucinógenos, 52 por 1

en la heroína, 6 por 1

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En ambos países el uso de drogas ilegales en el último año fue más elevado en el grupo de edad de 18 a 25 años y menor en el de 26 a 34 años. Nuevamente la mariguana es la droga que ocupa el primer lugar en el consumo.

En el grupo de 12 a 17 años, el consumo en México no llega al 1% en ninguna de las sustancias; en EEUU después de la mariguana figuran los alucinógenos y los inhalables.

Por cada 12 estadounidenses de 12 a 18 años que consumieron alguna droga en el último año, hay 1 mexicano que lo hizo.

En el grupo de 18 a 25 años, la cocaína es la segunda droga después de la mariguana en el consumo de los últimos doce meses en México; en cambio, en EEUU, los alucinógenos se ubican en segundo lugar, en una proporción que duplica a la cocaína.

Por cada 8 estadounidenses de 18 a 25 años que consumieron alguna droga en el último año, hay 1 mexicano que lo ha hecho.

En el grupo de 26 a 34 años de edad, en México la mariguana es la única sustancia que rebasa el 1% de consumo en el último año, seguida en importancia por la cocaína; en EEUU, también esas son las drogas más consumidas, aunque en proporciones superiores.

Por cada 9 estadounidenses de 26 a 34 años hay 1 mexicano que consumió alguna droga en los últimos doce meses.

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El consumo de drogas durante el último mes (o uso actual) permite estimar la proporción de individuos que han usado drogas en los 30 días previos a la encuesta. Tanto en México como en EEUU, la proporción de personas de la población general que usaron drogas en ese periodo se reduce, pero persistiendo importantes diferencias entre los dos países. El consumo se presenta principalmente en el grupo de los de 18 a 25 años de edad. Más de 9 millones de estadounidenses entre los 12 y 34 años de edad han usado drogas en el último mes en comparación con 436 mil mexicanos.

En el grupo de edad de 12 a 17 años, la mariguana es la sustancia preferida en los dos países, seguida por los inhalables.

En este grupo de edad, por cada 11 jóvenes estadounidenses que usaron alguna droga en el último mes, lo hizo 1 mexicano.

En el grupo de 18 a 25 años de edad, después de la mariguana, en EEUU se encuentra en segundo lugar de importancia el uso de alucinógenos en el último mes, mientras en México se observa a la cocaína con proporciones muy bajas.

Por cada 8 estadounidenses de 18 a 25 años que usaron alguna droga en los últimos 30 días, hay 1 mexicano que lo ha hecho.

En el grupo de 26 a 34 años de edad, la mariguana continúa como la principal droga consumida en ambos países, pero con una gran diferencia en la proporción, pues en México no llega al 1%. Tanto en México como en EEUU, la cocaína ocupa el segundo lugar.

Por cada 6 estadounidenses de 26 a 34 años que consumieron alguna droga en el último mes, lo hizo 1 mexicano.

Monografias.com

Al comparar el consumo de drogas en el último mes o uso actual según grupos de edad y sexo, en ambos países se observa que entre los hombres hay más consumidores que entre las mujeres. Sin embargo, en EEUU las diferencias por sexo son menores que en México.