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Los desórdenes alimenticios

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Introducción

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Antecedentes

Los trastornos alimenticios son enfermedades que se relacionan con la alteración de los hábitos alimenticios comunes. Estas conductas pueden o no alterarse voluntariamente, está sujeto a factores externos e internos como el nivel de autoestima, presiones familiares, frustraciones, comparación constante con alguien cercano por parte de un familiar o amigo.

En nuestra investigación se encontraron diferentes monografías y libros relacionados con el tema como:

Pedagógico "La salle" Managua, Agosto- Noviembre 2006

Estos estudios relacionados con los desórdenes alimenticios sirvieron para consolidar nuestros conocimientos acerca del tema y poder lograr cumplir nuestros distintos objetivos en nuestra monografía como determinar los factores que ocasionan los desórdenes alimenticios y las consecuencias que provocan.

Planteamiento del problema

Los desórdenes alimenticios son muy comunes en la actualidad en todo tiempo de personas pero sobre todo en niños y adolescentes. Un desorden alimenticio implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicios todos los días, se trata de comportamientos alimentarios extremos, dietas que nunca terminan y que gradualmente se vuelven más estrictas, diversos factores que lo ocasionan y las crueles consecuencias que estos provocan, como enfermedades que con el paso del tiempo conllevan a la muerte.

Con respecto a la familia, en su mayoría los pacientes con trastornos alimentarios, presentan una falta de vínculo con la misma, sobre todo cuando son adolescentes, hay falta de comunicación, una mala educación alimentaria, y ponen sus expectativas en falsos tratamientos. Por otro lado otra característica es que en la familia haya personas obesas, padres opresivos o con desórdenes alimenticios, alcoholismo o con adicciones a sustancias tóxicas.

Por otro lado la publicidad y los medios de comunicación, constantemente muestran modelos y prototipos perfectos de belleza tanto para la mujer como para el hombre, en donde la delgadez es el común denominador, lo que en parte hace una gran responsabilidad, sobre aquellos que padecen éste tipo de trastornos. La exhibición de cuerpos extremadamente magros, van asociados con el éxito, lo cual repercute cuando hay falta de autoestima en los pacientes y al mismo tiempo, la gran contradicción, de empresas de comidas rápidas y poco saludables hacen que se fomente mucho más los desórdenes y trastornos alimentarios. Para llevar una alimentación saludable y adecuada, ya sea para perder peso o mantenerlo, siempre es necesario consultar con un especialista.

Los medios de comunicación asocian lo bueno con la belleza física y lo malo con la imperfección física; las personas populares, exitosas, inteligentes, admiradas, son personas con el cuerpo perfecto, lo bello. Las personas que no son delgadas y preciosas son asociadas con el fracaso de igual forma encontramos los problemas de familia y relaciones personales, dificultad para expresar emociones y sentimientos, Historial de abusos o haber sido ridiculizado por su tamaño o peso. Y los Sociales: Las presiones culturales quedan un valor añadido al hecho de estar delgado, Los cánones de belleza tanto para mujeres como para hombres en cuanto a pesos y formas específicas del cuerpo.

Las personas con trastornos alimentarios tienden tener expectativas no realistas de ellos mismos y de las demás personas. A pesar de ser exitosos se sienten incapaces, ineptos, defectivos, etc. No tienen sentido de identidad. Por eso tratan de tomar control de su vida y muchas veces se enfocan en la apariencia física para obtener ese control.

Justificación

Los desórdenes alimenticios son trastornos que se relacionan con la alteración de los hábitos alimenticios comunes, elegimos este tema porque creemos que es importante dar a conocer el tema con mayor profundidad, para estar claros de cuando estamos presentes de un desorden alimenticio, los factores que lo ocasionan y las crueles consecuencias que estos provocan, como enfermedades que con el paso del tiempo conllevan a la muerte.

Mucha gente joven que no tiene sobrepeso quiere estar más delgada, a menudo intentan perder peso haciendo dieta o saltándose comidas. Para algunos, las preocupaciones sobre el peso se convierten en una obsesión así con el tiempo convertirse en un trastorno alimentario grave (salud, autoestima y el sentido de competencia y control).

Puede ser difícil para los padres o los docentes saber la diferencia entre las dietas normales de los adolescentes y un problema más serio. Personas sensibles o ansiosas, con dificultades para ser independientes también tienen más riesgo. Si el trastorno alimentario está causando un daño físico, es fundamental el obtener ayuda médica pronto. Si el joven recibe ayuda rápida de un especialista, un ingreso hospitalario es poco probable. Si no se trata, hay riesgo de infertilidad, huesos frágiles (osteoporosis), pérdida del crecimiento e incluso la muerte.

El estudio planteado está realizado con el fin de dar a conocer los diferentes factores que afectan a los adolescentes, para así al informar poder evitarlos o prevenirlos; creando con ello una conciencia de las consecuencias, que pueden traer la salud y su entorno.

Además al informar no sólo a los adolescentes, sino también a los padres de familia estos alcanzarán ver cómo ellos pueden llegar a marcar una pauta acerca de la salud (en este caso alimenticia) y de cómo poder evitarla. De este modo los padres podrán inmiscuirse más en cuanto a la salud alimenticia de sus hijos, y lograran darse cuenta que esto mismo llega a afectar a los adolescentes en sus relaciones.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

OBJETIVOS ESPECIFÍCOS

PREGUNTAS DIRECTRICES

Marco teórico

Capítulo I

DESÓRDENES ALIMENTICIOS

La alimentación saludable es la ingesta de tipo apropiado y cantidades adecuadas de alimentos y bebidas para proporcionar la nutrición y la energía con el fin de conservar órganos, tejidos y células del cuerpo, al igual que ayuda el crecimiento y desarrollo normal. (Barrantes 2014, pág.35)

Una dieta no balanceada puede provocar o ser causante de un desorden alimenticio permitiendo el paso a problemas en la conservación de lienzos del cuerpo, el crecimiento y su desarrollo, el funcionamiento del sistema nervioso y cerebro, así como también problemas en los sistemas musculares y óseos.

Los desórdenes alimenticios tratan de una amplia variedad de irregularidades en la conducta nutritiva. Se presenta comúnmente en una cultura obsesionada con la comida chatarra, con las dietas y con la imagen corporal.

Estos casos se presentan con mayoridad en los adolescentes ya que ellos buscan formas para cumplir con los estándares corporales de belleza y de delgadez.

Los desórdenes alimenticios entre los varones generalmente ocurren entre atletas, especialmente los luchadores. Tienen distintos orígenes, pero cualquiera que sea, siempre tendrán consecuencias graves para el organismo. De la misma manera en que el ritmo de vida provoca desbalances por el anhelo de obtener la figura ideal. (Sánchez 2010, pág.16)

Según la nutricionista Ligia Pasquier aclara que trastorno es un sinónimo de desorden. Mientras que otros piensan que de un desorden alimenticio se desencadena un trastorno.

Un desorden hace referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que puede presentarse en diferentes entidades clínicas y con distintos niveles de severidad; no se refiere a un síntoma aislado ni a una entidad específica claramente establecida. Los trastornos alimenticios son desórdenes complejos que comprenden dos tipos de alteraciones de conducta: unos directamente relacionados con la comida y el peso y otros derivados de la relación consigo mismo y con los demás. Quienes la padecen son personas obsesionadas con la comida, la imagen corporal y el temor desmesurado a engordar. Se rehúsan a comer, incluso ante una contundente pérdida de peso.

Afectan a las mujeres mucho más que a los hombres y en preferencia en la etapa adolescente o pre adulta e interfieren en el funcionamiento normal de la vida social, de trabajo y de estudio. Se presentan cuando una persona no recibe la ingesta calórica que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad, estatura, ritmo de vida, etcétera.

Los desórdenes alimenticios se han convertido en una expresión sintomática de la época. Surgen como consecuencia del modo de vida, de los modelos estéticos predominantes, de problemas psicológicos o de autoestima. Hay una variedad que muestran su origen de maneras muy diversas. Tratar estos trastornos es de vital importancia para la salud física y mental de toda persona que los padece.

Estos problemas suplican más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de comportamientos alimentarios extremos: por ejemplo, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. Se caracteriza principalmente por períodos o hábitos incontrolados e impulsivos de ingesta de alimentos más allá de unos límites razonables.

Los principales desórdenes alimenticios son la anorexia, la bulimia y la compulsión para comer (obesidad).

La anorexia se caracteriza por una gran reducción de la ingesta de alimentos indicada para el individuo en relación con su edad, estatura y necesidades vitales. Esta disminución no responde a una falta de apetito, sino a una resistencia a comer, motivada por la preocupación excesiva por no subir de peso o por reducirlo. (Rodríguez 2000, 24)

En la bulimia el consumo de alimento se hace en forma de atracón (gula), durante el cual se ingiere una gran cantidad de comida con la sensación de pérdida de control. Son episodios de voracidad que van seguidos de un fuerte sentimiento de culpa, por lo que se recurre a medidas compensatorias inadecuadas como la autoinducción del vómito, la utilización abusiva de laxantes, diuréticos o enemas, el ejercicio excesivo y el ayuno prolongado.

Quienes presentan anorexia o bulimia piensan casi exclusivamente en cuánto y cómo comen o en dejar de hacerlo, y están pendientes de su imagen de manera obsesiva, cavilan mucho en cómo son vistos por los otros. Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso, por no engordar, por mantener una delgadez extrema o conseguir una mayor. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.

Una misma persona puede presentar diversos comportamientos y en muchos casos es frecuente encontrar las conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos; la mayor incorporación de comportamientos patógenos puede indicar el avance del padecimiento.

Se sabe que son producto de múltiples factores, que pueden incluir trastornos emocionales y de la personalidad, así como presiones por parte de la familia, es posible la predisposición genética o biológica y el vivir en una sociedad en la cual hay una oferta excesiva de comida y obsesión por la delgadez. Esta idea de estética transmite a los jóvenes sistemas de valores que se basan en el "buen look", y el problema es que puedan derivar en una adicción u aberración por ser delgado. Es verdad que esta estética está de moda, pero es sólo un disparador que afecta negativamente a algunos jóvenes con problemas familiares y con desajustes de personalidad. Las adolescentes tienden a confundir mejor dicho a distorsionar la imagen de su cuerpo. Algunas las mayoría recurren a dietas saludables en cambio otras ocurren los métodos que estos de una o de otra manera se vuelve desórdenes alimenticios y a su vez se torna adictivo.

En las mujeres la mala alimentación y la dieta hacen que se altere la producción de SEROTONINA es una sustancia química presente en el cerebro que afecta los estados de ánimo, como el humor, los estados depresivos y la aparición de otros trastornos psiquiátricos, esto afecta únicamente a mujeres, las dietas bajas en contenido calórico no afectan el cerebro de los hombres. (Hernández 2000,31)

Capítulo II

CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LOS DESÓRDENES ALIMENTICIOS.

Causas

No podemos hablar de una única causa o causas específicas que desarrollen el trastorno pero sí de unos factores influyentes:

Los medios de comunicación, modas que implican un tipo de vestimenta, un tipo de formas y la realización para conseguirlas de determinadas dietas.

Desde muy jóvenes las representantes del sexo femenino están sometidas a una gran presión para satisfacer cierto ideal de belleza que el mismo impone con rigor y sin consideraciones. Para los varones esto ocurre en menor medida". Esta especie de dictadura de la moda exige máxima delgadez, la cual debe ser alcanzada sin reparar en los costos. Desde la pantalla y las revistas desfilan diariamente los máximos exponentes del "genero". (Cruz 2008, pág.15)

En contraposición a la delgadez de las modelos, que se transforma en ideal, recientes investigaciones han dado cuenta de que en las últimas tres décadas el peso promedio de las adultas jóvenes se ha incrementado. Cada vez es mayor la brecha entre la realidad y el campo ideal. Así, la delgadez se transforma más que en una expresión de un modelo social, en un producto vendido con exagerada insistencia a través de los medios de comunicación. Influencia de los medios de comunicación.

Además en esta sociedad de consumo donde el modelo de delgadez se vende como un producto más y siempre como sinónimo de éxito, las jóvenes reciben otro mensaje contradictorio que promueve el consumo de alimentos: "fastfood", gaseosas, golosinas, cada vez más tentadores pero de poco valor nutritivo y de alto valor de calorías.

Víctima de todos estos mensajes la joven queda en muchos casos atrapada en esta trampa que le tiende la cultura reinante. Desde luego que esto sólo no basta porque todo el mundo se ve afectado por estas presiones pero no todo el mundo desarrolla un trastorno alimentario.

El entorno familiar, la presión del grupo de pares, el rol de la mujer en la sociedad y determinados rasgos de personalidad contribuyen a que algunas personas estén en riesgo. Por eso es importante estar alerta e informar a través de campañas publicitarias para contrarrestar los efectos dañinos de otras.

De hecho, más allá del trabajo de médicos, psicólogos, nutricionistas y educadores para esclarecer e informar, ya se ven algunos intentos como por ejemplo la firma de ropa SAIL que incluye en sus campañas gráficas o televisivas advertencias sobre estas enfermedades, factores educativos, la familia juega aquí un papel muy importante, a veces el exceso de proteccionismo deja poca iniciativa al individuo, de manera que no se educa a los hijos para saber enfrentarse a la vida, fomentando por contra la falta de habilidades para tomar decisiones progresivamente más importantes. Por otro lado a veces la propia sociedad en que vivimos nos lleva a un nivel de exigencias desmedidas.

Factores familiares, los factores negativos dentro de la familia, posiblemente tanto hereditarios como ambientales, desempeñan una función importante en la provocación y perpetuación de los trastornos del comer. Un estudio encontró que el 40% de las niñas entre las edades de 9 y 10 años están tratando de perder peso, generalmente por recomendación de las madres.

Algunos estudios han encontrado que las madres de los anoréxicos tienden a estar involucradas en la vida de sus hijos, mientras que las madres de los bulímicos son críticas y distantes. Aunque las madres pueden tener una influencia grande sobre sus hijos en lo que respecta a los trastornos del comer, los padres y los hermanos excesivamente críticos también pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de anorexia en las niñas.

Los estudios reportan que las personas con cualquiera de los trastornos del comer tienen mayor probabilidad de tener padres que sufren de alcoholismo o abuso de sustancias que la población en general. Parece que existe entre las mujeres con trastornos del comer una incidencia mayor de abuso sexual; los estudios han reportado tasas de abuso sexual de hasta un 35% en las mujeres con bulimia. Las personas con bulimia también tienen una mayor probabilidad que las personas con otros trastornos psiquiátricos de tener un padre obeso o de haber sido ellas mismas obesas en la niñez. (López 2001,12)

Factores temporales, Experiencias de fracaso, conflictos interpersonales, separaciones/divorcios, cambios corporales en la adolescencia, cambios de colegio, cambios de cultura (viajes al extranjero)... aspectos todos ellos, que pueden desbordar a una persona con falta de madurez.

Otros factores, tener familiares obesos o que padezcan también alguna de estas enfermedades y en definitiva convivir con personas que le den mucha importancia al peso y a la apariencia física.

Tampoco debemos olvidar que debajo de esta moda se encuentra toda una "industria de adelgazamiento" que se mueve por intereses económicos, sin importarle las terribles consecuencias que de ello se puedan derivar. Así, nos bombardean con anuncios de publicidad que proponen dietas milagrosas, productos "light", etc. fomentando la idea de que el secreto de la felicidad se encuentra en conseguir un cuerpo femenino delgado y un cuerpo musculoso y atlético en varones.

En el caso de la mujer la presión es, sin duda alguna, mucho mayor. La sociedad exige la delgadez para triunfar, pero es una delgadez caracterizada por un cuerpo asexual, rectilíneo, más propio de un cuerpo de niña que de mujer, una moda absurda que es imposible seguir ya que está en contra de toda naturaleza y lógica. Estas variables se encuentran internalizadas en la sociedad actual, e  influye principalmente sobre mujeres jóvenes. En esta misma línea, han mostrado que las anoréxicas y adolescentes valoraban a la mujer delgada como más atractiva, saludable, segura de sí misma y popular que las mujeres adultas.

Trastornos emocionales, los trastornos del comer van con frecuencia acompañados de depresión, trastorno de ansiedad o ambos, pero no se sabe si los trastornos emocionales son causas o resultados de los trastornos del comer. El trastorno depresivo es el más común en la anorexia y la bulimia nerviosa (Sáenz, 2005,20).

Por otro lado, los estudios han revelado cantidades bajas de ciertos neurotransmisores --mensajeros químicos en el cerebro-- en algunas personas con anorexia y bulimia severas, que permanecen bajas incluso después de que han recuperado el peso. Niveles reducidos de estos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina, también se encuentran en las personas con depresión, y se ven anormalidades de serotonina en las personas con trastorno obsesivo-compulsivo. Un estudio reciente ha encontrado que los niveles sanguíneos bajos del aminoácido triptófano, un componente en la comida que es esencial en la producción de serotonina, pueden producir depresión.

Las personas que comen excesivamente después de una dieta severa pueden estar respondiendo a este estado emocional de estímulo proteínico.

La estación a menudo afecta la depresión y los trastornos del comer. En varias personas, la depresión es más severa en los meses de invierno más oscuros; en forma similar un subgrupo de los pacientes bulímicos sufren de una forma específica de bulimia la cual empeora en el invierno y el otoño; tales pacientes tienen una mayor tendencia de haber empezado a comer excesivamente a una edad más temprana y a comer excesivamente con mayor frecuencia que aquellos cuya bulimia es más consistente durante todo el año. El inicio de la anorexia parece llegar al máximo en mayo, el mes con mayores índices de suicidio.

Los trastornos de ansiedad son muy comunes en la anorexia y la bulimia. Las fobias y el trastorno obsesivo-compulsivo preceden por lo general el inicio del trastorno del comer, y así mismo el trastorno de pánico tiende a seguir. Las fobias sociales, en las cuales una persona tiene miedo de ser públicamente humillada, son comunes en ambos trastornos del comer.

Las personas con anorexia, sin embargo, están especialmente propensas al trastorno obsesivo-compulsivo. Las obsesiones son imágenes, pensamientos o ideas mentales recurrentes o persistentes que pueden resultar en comportamiento compulsivo --rutinas repetitivas, rígidas y auto prescritas cuyo propósito es prevenir la manifestación de la obsesión. Las mujeres con anorexia pueden volverse obsesivas con el ejercicio, la dieta y la comida.

A menudo desarrollan rituales compulsivos --por ejemplo, el pesar cada pedazo de comida, cortándola en pedazos diminutos, o poniéndola en envases diminutos. La presencia del trastorno obsesivo-compulsivo con anorexia o bulimia no parece ejercer un efecto negativo en las perspectivas a largo plazo, aunque la mejoría en el trastorno del comer a menudo es paralela a la mejoría en la ansiedad.

Atletismo excesivo, la actitud cultural hacia la actividad física va mano a mano con la actitud desordenada en lo referente al comer. A los estadounidenses se les anima a que admiren la actividad física sólo como un esfuerzo competitivo intenso que pocos pueden lograr, dejando a la mayoría de las personas como espectadoras.

En la pequeña comunidad de atletas, el ejercicio excesivo desempeña un papel principal en muchos casos de anorexia (y, a un grado menor, en bulimia). El término "tríada de atletas mujeres" ahora se emplea para describir la presencia de disfunción menstrual, trastornos del comer y osteoporosis, un problema cada vez más común en las atletas mujeres jóvenes y bailarinas. La anorexia pospone la pubertad, permitiéndoles a las atletas mujeres jóvenes retener una figura muscular aniñada sin la acumulación normal de tejidos grasos en los senos y las caderas que podría mitigar su estímulo competitivo.

Los entrenadores y profesores agravan el problema recomendando el conteo de calorías y la pérdida de grasa en el cuerpo y controlando en exceso las vidas de los atletas. Algunos son inclusive abusivos si sus atletas sobrepasan el peso límite y los humillan en frente de los miembros del equipo o precisan castigos. En las personas con trastornos de la personalidad que los hacen vulnerables a esta crítica, los efectos pueden ocasionar el que pierdan peso excesivo, lo cual se sabe ha sido mortal inclusive entre atletas famosos.

Anormalidades pituitarias de hipotálamos. Existen dudas sobre si las anormalidades típicas observadas en los sistemas neurológicos y hormonales de las personas con trastornos del comer son resultados o causas de los trastornos. El entorno clave de estas anormalidades se origina en el área del cerebro conocida como el hipotálamo, el cual regula la glándula pituitaria, a veces conocida como la glándula maestra debido a su importancia en la coordinación de los sistemas nerviosos y hormonales.

Los estudios a base de imágenes de los cerebros de pacientes anoréxicos han encontrado altos niveles de proteínas conocidas como factores de secreción de corticotropina las cuales se secretan durante períodos de estrés y bloquean la sustancia neuropéptido, un estimulante de apetito potente. Estos productos químicos relacionados con el apetito pueden servir como los enlaces biológicos entre las enfermedades estresantes extremas en la vida de una persona joven y el desarrollo posterior de anorexia, aunque algunos estudios por imágenes indican que estas anormalidades ocurren después de desarrollada la anorexia. Se necesita más trabajo. Otro estudio vincula niveles inestables, generalmente bajos, de leptin con la anorexia; esta sustancia está bajo escrutinio por su papel en la obesidad.

El sistema pituitario del hipotálamo es también responsable de la producción de hormonas reproductivas importantes que se agotan severamente en la anorexia, dando lugar a la cesación menstrual. Altos niveles de la hormona masculina testosterona también se han detectado en las mujeres con trastornos del comer. Aunque la mayoría de los expertos creen que estas anormalidades reproductivas son resultado de la anorexia, otros han reportado que en un 30% a 50% de las personas con anorexia, los trastornos menstruales ocurrieron antes de ocurrida la malnutrición severa y se convirtieron en un problema por mucho tiempo después del aumento de peso, indicando que las anormalidades pituitarias de hipotálamos preceden al trastorno del comer mismo.

Problemas alrededor del nacimiento, en algunas personas con anorexia, se mostró una incidencia alta de problemas durante el embarazo de la madre o después del nacimiento lo cual pudo haber desempeñado un papel en el desarrollo posterior de trastornos del comer. Estos problemas incluyen infecciones, trauma físico, convulsiones, bajo peso al nacer y mayor edad materna. Las personas con anorexia a menudo tuvieron problemas del estómago e intestinales en edades muy tempranas.

Infecciones, la investigación ha encontrado un enlace entre la anorexia y las bacterias del grupo A beta-hemolítico estreptocócico, la causa de la inflamación séptica de la garganta ya se ha identificado como un factor causante de una forma rara de trastorno obsesivo-compulsivo y anorexia tienen varios comportamientos en común. Epstein Barr, el virus que causa la mononucleosis, también ha sido asociado con el desarrollo de anorexia. Una teoría que explica estos vínculos es que los anticuerpos provocados por los organismos pueden accidentalmente lesionar el cerebro durante el proceso de lucha contra la infección.

Los antibióticos, la terapia inmunológica y una vacuna experimental contra la fiebre reumática pueden inclusive ayudar a tratar la anorexia en estos pacientes.

Factores genéticos, la anorexia es ocho veces más común en las personas que tienen parientes con el trastorno, pero los expertos no saben precisamente cuál podría ser el factor hereditario. Muchos anoréxicos tienen un metabolismo más rápido que las personas normales, quizá haciéndoles más difícil el subir de peso. Esta propensión genética hacia la delgadez acompañada de la aprobación cultural podría predisponer a algunas personas a desarrollar. (Maganto, 2008,22)

Factores psicológicos Repetidos estudios dan fe de que los factores asociados a dichos problemas son: la insatisfacción y distorsión de la imagen corporal, los índices de masa corporal extremos, el uso y abuso de dietas injustificadas, la depresión y la ansiedad. Imagen corporal En la pubertad/adolescencia, una excesiva preocupación por el aspecto físico y una sobrevaloración del cuerpo afectan a ambos sexos. La distorsión por infra o sobre-estimación corporal y la insatisfacción con la propia imagen pueden dar lugar a problemas emocionales vinculados con la alimentación (Maganto, 2008, 16)

No aceptarse como persona, tener una baja autoestima, falta de seguridad, ser demasiado perfeccionistas, tener auto exigencias desmedidas, preocuparse en exceso por lo que los demás piensen de uno, percibir que se tiene poco control sobre la propia vida, ser poco habilidosos en las relaciones sociales, perfil psicológico que conforma el caldo de cultivo adecuado para el desarrollo de este tipo de patologías.(Maganto, 2008,pág.17)

Consecuencias

Niñas de 17 años con corazones del tamaño de una de siete. Quedarse, literalmente, en los huesos está provocando alteraciones en el funcionamiento y en el tamaño del corazón. Un total de 130 niñas anoréxicas españolas han participado en un estudio. Sus resultados: la mayoría poseía un corazón pequeño y sufría alteraciones. Antonio Bayo, jefe de la sección de Cardiología del Hospital Niño Jesús de Madrid y líder del trabajo, afirma: «Nos hemos encontrado con una alta incidencia de anomalías: la mitad de los casos debido a un prolapso en la válvula mitral (mal funcionamiento de dicha válvula); otras sufrían derrame pericardio (agua fuera del corazón). También se encontraron trastornos del ritmo cardiaco». Los expertos desconocen aún si la recuperación del peso devolverá la normalidad al funcionamiento cardiaco.

La amenorrea (pérdida de la menstruación) es uno de los tres síntomas que sirven para el diagnóstico de la anorexia nerviosa. Dicha pérdida ha sido asociada, junto a un aumento de los niveles de ciertas hormonas, como el cortisol, con la aparición de Osteoporosis, dos años de seguimiento de 42 pacientes han servido para constatar que existía una pérdida de densidad ósea, no recuperable ni con un año de tratamiento con estrógenos. La doctora María Teresa Muñoz Calvo, de la sección de Endocrinología del Hospital Niño Jesús, afirma: «No sabemos si más años de administración de estrógenos servirán para recuperar masa ósea. Sin embargo, hemos comprobado que las que recuperan la menstruación de forma natural sí aumentan la fortaleza de sus huesos.

Capítulo III

ENFERMEDADES CAUSADAS POR LOS DESÓRDENES ALIMENTICIOS.

Los desórdenes alimenticios provocan diversos tipos de enfermedades, unas más comunes que las otras, pero muchas de estas pueden provocar la muerte al paso de los años, entre las enfermedades podemos encontrar:

Anorexia, consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace se vea gordo aun cuando u peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y a la reducción de ingesta de alimentos. (Rodríguez, 2000, pág.32)

Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, haya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechazan la grasas, las proteínas e incluso los liquidaos, llevando a casos de deshidratación extrema. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50%, en los acasos más críticos, de su peso corporal. Esta suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta corporal y estigmatización del cuerpo.

Existen dos tipos de anorexia, restrictiva, es aquella en que la persona afectada basa en la realización de dieta y ejercicio físico los métodos para bajar de peso. No utiliza sustancias coma laxantes o diuréticos. La anorexia nerviosa restrictiva es la más difícil de identificar en los inicios de su aparición, porque las personas suelen disimular su comportamiento y purgativa, en este tipo se incluyen además de las dietas y los ejercicios físicos a los medicamentos como elementos fundamentales para contribuir a bajar de peso de forma exagerada. Los vómitos comienzan a utilizarse como una forma de combatir el aumento de peso que la persona cree que tiene, esta situación se produce por la alteración de su auto imagen corporal. (Hernández, 2000,pág.11)

En esta patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico.

La anorexia se diagnostica, generalmente, basándose en intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anorexia típica es una adolecente que ha perdido al menos un 15% de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.

Bulimia, las personas que padecen de bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les lleva a comer, pero el sentimiento de culpa por ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos auto inducidos o uso de laxantes o diuréticos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.

Los bulímicos tiene cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y, en general, su peso es normal, porque resulta difícil de detectar la enfermedad. En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10,000a 40,000 calorías.

El médico sospecha bulimia nerviosa si la persona está demasiado preocupada por el aumento de su peso, que presenta grandes fluctuaciones, en especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes. Otras pistas incluyen tumefacción de las glándulas salivales de las mejillas, cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión de esmalte dental debido al acido del estómago y un valor bajo de potasio sanguíneo. Sin embargo, el diagnóstico dependerá de la descripción del paciente de una conducta alimenticia excesiva-purga.

El diagnóstico resulta complicado ya que os episodios de voracidad y vómitos se ocultan con facilidad. Además, algunos síntomas pueden ser confundidos con los de otras patologías. Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que desvele la percepción que el enfermo tiene del propio del cuerpo y la relación que mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración física completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento alimenticio. Los objetivos del tratamiento son corregir los trastornos alimenticios y psicológicos de la enfermedad.

Ortorexia nerviosa, se trata de un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la obsesión por la comida sana y obliga a seguir una dieta que excluye la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y las sustancias artificiales que pueden dañar el organismo. Los pacientes suelen ser tan estrictos que incluso se sienten culpables cuando lo incumplen y se castigan con dietas y ayunos aún más rígidos. Puede acarrear carencias nutricionales. "El ortoréxico no sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales. Esto se traduce en anemia, carencias vitamínicas o de oligoelementos o falta de energía", explica la doctora Isabel Zamarrón, del Departamento de Nutrición del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid. Incluso puede causar una enfermedad psiquiátrica.

Se estima que el 28% de la población de los países occidentales, donde los más afectados son los jóvenes y las mujeres.

Las personas que empiezan a sentir los efectos de este trastorno alimenticio tienden a limitar el consumo de ciertos alimentos, como son las carnes rojas, huevos, azucares, lácteos y grasas, agravando después los síntomas hasta conducir al aislamiento social, ya que el individuo afectado tiende a sentirse superior por el nivel de vida alimenticio que lleva, comparado con el de alguna otra persona.

Estas personas más por el tipo de alimento que consumen, en lugar de ser conscientes de la importancia que tiene una comida en el día a día del ser humano. Dedicado a organizar su dieta y planificar con bastante tiempo de sobra lo que consumirán en el día; se desplazan largas distancias para conseguir alimentos especiales o puramente ecológicos, los pesan, analizan sus componentes y abandonan sus actividades para poder llevar a cabo su patológico modo de vida.

Según ha explicado el nutricionista y neurópata del instituto médico de la obesidad Rubén Bravo, este efecto puede incrementar en los próximos años, ya que la sociedad actual "tiende a los extremos" y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan nada "y tienden a la autodestrucción con la comida como ocurre con la obesidad". En el ámbito psicológico, Bravo explica que suelen presentar "niveles altos de dopamina y niveles bajos de serotonina, lo que hace que tengan un exceso de euforia con niveles de ansiedad altos". Y a nivel fisiológico pueden suceder tanto que presentan un exceso como que sufran un déficit de vitaminas.

El trastorno por atracón, o también llamado comer demasiado compulsivamente, es un trastorno alimenticio que se ha reconocido recientemente. Los trastornos alimenticios son una enfermedad mental seria en la que las emociones y formas de pensar le causan a una persona el adoptar hábitos alimenticios dañinos, como atracarse o pasar hambre. El trastorno por atracón es una condición seria caracterizada por una forma incontrolada de comer que resulta en un aumento de peso. La gente que padece del trastorno por atracón suelen comer frecuentemente grandes cantidades de comida (más allá del punto en el que se sienten llenos) y a la vez pierden el control sobre su forma de comer. Aunque el comportamiento con el atracón es similar al que ocurre con aquellos que padecen bulimia nerviosa, las personas que padecen trastorno por atracón normalmente no se purgan vomitando o usando laxantes. (Baile, 2014,pág.40)

Hiperfagia, muchos de los atracones al refrigerador obedecen al trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por la hiperfagia o deseos de comer compulsivamente a todas horas y puede afectar tanto a hombres o mujeres por igual.

Estos dos términos provienen de la "HIPER" griego y "POLIS" que significa "superior" y "muchos" y del griego "FAGO", que significa "comer".

En el caso de comer en exceso, hay un signo clínico que muestra una forma anormal del aumento del apetito, sinónimo de hambre excesiva, que crece a traer inusualmente grandes cantidades de alimentos sólidos al cuerpo a través de la boca (es decir, a un exceso de consumo de algunos alimentos que se convierten en una obsesión).

Este apetito exorbitante no desaparece por comer más alimentos o comer más de lo habitual. La persona no come hasta que ya no tienen hambre y solo lo hace cando aparece e l dolor de estómago (porque físicamente ya no puede ingerir alimentos y el abdomen se infla demasiado).

Se dice que una persona tiene hiperfagia o padecen del síndrome del cuando consume durante un periodo de tiempo corto (menos de dos horas) una cantidad muy significativa de alimentos y se si producen estos ataques en promedio de dos veces por semana como mínimo un periodo de seis meses.

La diferencia entre la hiperfagia y la bulimia es que un hiperfático puede llegar a vomitar por sobrecarga estomacal, pero en ningún caso provocaría que esto suceda ni tampoco emplearía el uso de laxantes como lo hacen habitualmente los bulímicos.

Obesidad, la obesidad es una enfermedad crónica tratable. Se producen cuando existe un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo. Aparte del problema que de por si representa la obesidad, lo expertos advierten que sus efectos más negativos se producen porque actúa como un agente que exagera y agrava a corto plazo y de forma muy evidente patologías graves como la diabetes, hipertensión, las complicaciones cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica) e incluso algunos tipos de cáncer como los gastrointestinales. (Guisado, 2002, pág 5)

Con excepción de las personas que son muy musculosa, aquellas cuyo peso supera en un 20% o más el punto medio de la escala de peso según el valor estándar peso/ altura, son consideradas obesas. La obesidad puede ser clasificada como leve (del 20- 40% de sobrepeso), moderada (del 41 al 100% del sobrepeso) o grave (más del 100% de sobrepeso) l obesidad es grave en solamente el 0.5% de las personas obesas.

Vigorexia, la vigorexia es un trastorno en el cual una persona constantemente se preocupa por parecer demasiado pequeña y débil. Aquellos con vigorexia sufren el problema opuesto el alguien con necesidad de tratamiento de la anorexia.

Otros nombres comunes para la vigorexia incluyen dismorfia muscular y anorexia inversa. Las personas con este trastorno no son débiles o subdesarrollado, en absoluto, por lo general tiene gran masa muscular. Esta enfermedad es más común en los hombres.

Desnutrición, es una afección que ocurre cuando su cuerpo no recibe los nutrientes suficientes, ésta continúa siendo un problema significativo en todo el mundo, sobre todo entre los niños. La pobreza, los desastres naturales, los problemas políticos y la guerra contribuyen todos a padecimientos, e incluso epidemias, inanición, y no solo los países en desarrollo.