Consideraciones sobre la formación de opinión pública por parte de los medios de comunicación social



Introducción

El presente trabajo tiene como objeto demostrar como los medios de comunicación social inciden en la opinión pública, para la conveniencia o infección de la sociedad, proponiendo alternativas comunicacionales, que podrían servir de estrategias contenidas en un Plan de Nación para ayudar a la obtención de los objetivos nacionales, tales como la salud mental, para librar de contaminación criminal y de pornografía indiscriminada a la niñez y juventud, propiciando el uso conveniente de los medios para el mejoramiento moral, educativo, social y económico de la sociedad Salvadoreña.

En el desarrollo del estudio se hace énfasis en que la prensa y la publicidad en general, son instrumentos de los medios de comunicación social y no los únicos medios, ya que generalmente suele nominarse como "medios de comunicación social, a las diversas formas de periodismo, sin tomar en consideración otros elementos que sin ser noticiosos, son parte de ellos y fundamentos para la formación de opinión pública, dedicando el primer capítulo a realizar consideraciones generales sobre los Medios de Comunicación, su Conceptualización, el manejo de la Comunicación para conducir la Opinión Pública y antecedentes históricos sobre el desarrollo de los Medios; en el segundo capítulo se trata de encontrar respuesta a la interrogante ¿Cuál es el papel de los Medios de Comunicación en El Salvador, como formadores de Opinión Pública?, desde la dimensión del Estado Democrático, de la incidencia del factor económico en ellos y del desempeño del Estado mismo para su regulación y el tercer capítulo comprende Conclusiones y Recomendaciones, que tienen como principal interés colaborar en la construcción de una mejor Sociedad, en el marco de la Seguridad y Desarrollo Nacional.

CAPITULO I

Consideraciones generales sobre comunicación, medios y formación de opinión pública

Sobre el término opinión pública se viene discerniendo desde hace mucho tiempo, siendo de uso antiguo especialmente entre los políticos, artistas y literatos. Es un término que ha tenido y tiene una variedad muy grande de definiciones, habiendo sido tema de estudio por los eruditos, tales como el profesor Harwood Child , quien llegó a sostener que existían más de cincuenta definiciones en la literatura especializada. Por ello, Phillips Davison, profesor de la Universidad de Columbia, ha manifestado en una de sus artículos para la Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, que "no hay una definición generalmente aceptada de opinión pública". Sin embargo el término se ha utilizado con mayor frecuencia en los últimos años del siglo XX y con mucha más intensidad en lo que va del siglo XXI, aunque los expertos siguen manifestando que la opinión pública "no es el nombre de ninguna cosa, sino la clasificación de un conjunto de cosas": aducen otros, como Jean Padioleou que a la "opinión pública le ocurre como a los elefantes: puede ser difícil definirlos, pero es muy fácil reconocerlos". Por su parte, la historiadora francesa Arlette Farge, en su libro "Decir y mal decir", publicado en 1992, señala que la opinión pública no emerge solamente de la burguesía o "Clases pensantes", como se sostenía en sus inicios a mediados del siglo XVIII, si no más bien, surge de las grandes masas de población, desde la dimensión de la "libertad de opinión" y de la "soberanía popular". De igual manera, Wikipedia, al definir la opinión pública como "el concepto dominante en lo que ahora parece referirse a la opinión política", no es lo suficientemente amplia en la extensión y alcances del concepto.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su última versión, "opinión" es el dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable; y "pública", es el sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados; de los conceptos anteriores podríamos definir que OPINION PUBLICA: ES EL JUICIO CUESTIONABLE EN QUE COINCIDEN LA GENERALIDAD DE LAS PERSONAS DE UNA SOCIEDAD SOBRE UNO O VARIOS ASUNTOS DETERMINADOS.

Al analizar el concepto hay que tomar en consideración los estímulos, influencias, prejuicios, dogmas y todo un conjunto de factores culturales, y a veces raciales o de identidad, que inciden en la normativa de la opinión pública, por lo que universalizar el concepto sería aventurado; sin embargo, para el presente estudio se tendrá de referencia el anteriormente expuesto, el cual se considera aplicable a sus propósitos y alcances.

Cuando se formula la interrogante de ¿Quienes forman la Opinión Pública?, la primera respuesta es coincidente en un 90.% que son los medios informativos: impresos, televisivos o radiofónicos, considerando actualmente también los digitales; sin embargo, existen otros medios de comunicación social, que aunque con menor alcance que los anteriores, pueden llegar a formar Opinión Pública, porque poseen determinada influencia en el comportamiento humano, como son: la religión, las entidades políticas, los profesores y/o catedráticos en los centros educativos, las asociaciones o entidades de rescate y formación como los grupos de psicoterapia colectiva (Dr. Ayala), los AA, o los filosófico culturales, con cierto dogmatismo, que tiendan al dominio de la conducta humana (Entidades esotéricas).

B. EL MANEJO DE LA COMUNICACIÓN PARA CONDUCIR LA OPINIÓN PÚBLICA.

No es fácil pretender manejar la opinión pública, porque como queda expresado, inciden en ella muchos factores que pueden ser circunstanciales y por consiguiente cambiantes; estos factores de procedencia social, pueden estudiarse por la misma manera de conformación de una sociedad, la cual a su vez está condicionada a las leyes o dictámenes según la forma de gobierno que la rige. Así, el manejo de la opinión pública en un estado democrático, representativo, igualitario, que goza de las libertades en toda su extensión, con el único limite del respeto mutuo, es bastante diferente al manejo de la opinión pública en un estado con régimen totalitario, en el cual toda expresión pública está regulada, controlada o espiada, no pudiendo expresarse ante el temor poblacional a represalias, las cuales no sólo pueden ser encarcelamientos y torturas, si no que en un determinado momento pueden llegar hasta la eliminación de la vida del expresante.

Para conocer de cerca las formas y métodos de manejo de la Opinión Pública es necesario saber comunicar, manejando el arte del entendimiento entre un transmisor y un receptor mediante un código común. O sea, emitir un mensaje y recibir una respuesta ad-hoc a dicho mensaje, según palabras de la Dra. Milre Lisso, sociosicóloga tico-estadounidense, catedrática de Teoría de la Comunicación del Seminario Bíblico Latinoamericano de San José, quien enfatizaba en la década de los 60 del siglo XX, que cuando no hay respuesta, positiva o negativa, que tenga relación con el mensaje enviado, no ha habido comunicación, porque la última es efecto de la primera. En las recientes ediciones del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se establece una relación entre el efecto de la palabra comunicar con el de comulgar, parangón que bien puede interpretarse como entenderse. En la actualidad el término "comunicar" se aplica a extender o propagar un sentimiento, una idea, una acción. De acuerdo a lo anterior, los medios de comunicación social han de ser los entes responsables de ese entendimiento, comunión, interpretación, asimilación y aceptación de los diferentes mensajes dirigidos a la Sociedad.

Se considera que la Opinión Pública se crea mediante el contenido del mensaje y la forma profesional de transmitir ese contenido, para que el mensaje sea asimilado según los objetivos del comunicador; de hecho, el mensaje al implicar un efecto o reacción, es de doble vía: el inicial, transmisor, se vuelve receptor, una vez que el receptor primario emita su respuesta. Para lograr lo anterior, se hace necesario conocer el valor científico de la comunicación, el cual se logra cuando aparecen los medios de comunicación masiva y con ello las disciplinas propias de cada medio o de las herramientas que utiliza para su metodología, como la Antropología, Filosofía, Lógica, Psicología, Sociología, Literatura, Historia, Informática, Artes Plásticas, Ciencias fílmicas y Fotográficas y muchas más que, a partir del interés social, justifiquen la razón del análisis científico, cuyo resultado coadyuve a una mejor comunicación y a la formación de opinión pública.

Expuesto lo anterior, se considera indispensable el profesionalismo de los trabajadores de los Medios de Comunicación, porque manejan o influyen en la formación de opinión pública. En El Salvador, la mayoría de trabajadores de la comunicación han sido formados empíricamente; en el medio impreso hasta principios del siglo XXI no se ha tenido una definición exacta entre la competencia del periodista editorialista, el reportero, el redactor y el fotógrafo; lo mismo ha sucedido con los profesionales de la locución, para radio o televisión, no se ha tenido una formal definición entre el locutor (presenta música, dice la hora, lee comerciales en cabina), el presentador de noticias, el animador, el comentarista deportivo, el Maestro de Ceremonias o el Conductor Protocolario. A principios de los 60, una prestigiada universidad guatemalteca ofreció un curso de capacitación periodística orientado a la actualización y nivelación académica de quienes laboraban como reporteros y redactores en varios medios salvadoreños y guatemaltecos, considerando éste como paso firme para la profesionalización del periodismo local. Algunos salvadoreños recibieron formación académica fuera de El Salvador obteniendo licenciaturas en carreras afines al periodismo, como Ciencias de las Comunicación, Información y Periodismo, Letras, Relaciones Públicas y otras. En la actualidad distintas universidades ofrecen el profesionalismo académico.

Consecuentemente, el Comunicador profesional, consciente de su responsabilidad histórico-social al influir en la creación de opinión pública, deberá poseer algunas condiciones mínimas indispensables para el buen desempeño de su misión, considerándose como las más imprescindibles: La importancia del Nivel Académico, el Conocimiento de la idiosincrasia del receptor, el Manejo Objetivo de la Realidad Nacional, y el Manejo consciente de sus herramientas de trabajo. Todo profesional responsable de la comunicación de masas, además de una completa formación académica, está en la obligación de poseer una basta cultura general, con el propósito de ser versátil para enfocar distintos de la Sociedad, además de ser practicante de la pureza del lenguaje, en todas sus variedades, para el uso conveniente de sus formas gramaticales, técnicas o científicas, contribuyendo con sus informaciones y recomendaciones, a la formación de la opinión pública.

Por supuesto que la formación y actualización permanente de sus conocimientos hará del Comunicador un conocedor de los factores que conforman la idiosincrasia de los receptores cuya opinión le interesa penetrar. La forma de interpretar la realidad nacional de acuerdo a los niveles culturales, intelectuales, credos, tradiciones, fortalezas y temores de una población, es determinante para la orientación y el manejo de su opinión. El pueblo salvadoreño ha evolucionado en el manejo e interpretación de los conceptos relativos a sus necesidades de desarrollo social, tomando consciencia de su rol protagónico en cuanto a sus intereses personales y la satisfacción de sus necesidades, que resulta difícil manipular fácilmente su opinión pública, esto debido a los mismos medios de comunicación masiva, particularmente la radio y la televisión, que han penetrado en todos los estratos, aún en los de menos estudios, que ya no pueden ser considerados como "campesinos fáciles de convencer", con promesas o regalías simples, habiéndose convertido en analíticos, que han alcanzando razonamiento político de consistencia, difícil de impresionar con campañas de saturación, que se ponen las gorras o camisetas que les obsequian, pero que saben medir su conveniencia a la hora de ejercer el voto; esta situación obliga a que el comunicador que desee crearles opinión posea mucha mayor habilidad en el manejo de los mensajes, siendo más certeros al dirigirlos al razonamiento que al emocionalismo.

En cuanto al manejo objetivo de la realidad nacional, ésta plantea dos alternativas: la que afecta directamente al comunicador y la que afecta al receptor; de hecho, una catástrofe nacional, como un terremoto, pudo haber afectado al 90% de los receptores de un determinado medio de comunicación, en tanto que a los propietarios y comunicadores directos no les haya repercutido personalmente; cuando suceden casos como el planteado puede el comunicador incurrir en minimizar las causas y consecuencias de los hechos; sucede lo contrario si el afectado hubiera sido el comunicador. La objetividad en el análisis de los hechos y la forma de presentarlos al público, deberá ser la máxima expresión del profesionalismo del comunicador, especialmente si se trata de eventos políticos.

El pueblo salvadoreño ya no es quien se deja convencer con la facilidad de los años 50, 60 del siglo XX, hoy es público que conoce su realidad, propia y nacional, muy poco afecto a la clase política, que acepta resultados y ya no cree mucho en promesas, difícil de convencer si siente que se le está manipulando y atento a formular opinión positiva de lo que pueda significar un cambio que le permita desarrollarse para solucionar sus necesidades. Es por ello que; para poder cumplir con el compromiso de generar opinión pública, los medios de información masiva han de auxiliarse de instrumentos técnicos y científicos modernos, manejados por personal eficaz en la utilización de esos recursos; El comunicador, debe conocer la capacidad técnica de los equipos, como también los índices de cobertura por sectores de la sociedad. El célebre pianista Arthur Rubinstein, considerado en su momento el mejor del mundo, al ser interrogado como lograba la perfección acústica de su instrumento, además de la técnica insuperable de pulsación y digitación, respondió con sencillez: "A mi piano, sólo yo lo afino, tan frecuentemente como es necesario, de tal manera que me produce el sonido que yo previamente le he sincronizado; no siempre quien se sienta delante de un piano es un pianista, aunque lea la partitura y logre hacer brotar la composición del instrumento: eso no basta para comunicar el sentimiento del compositor y crear la opinión de alegría, tristeza o dolor en el receptor; es necesario que el que se siente ante el teclado lo conozca a la perfección y sepa hasta que extensión sonora puede lograr la presión sobre una tecla, para que ésta dispare el martillo que al chocar contra la cuerda la haga vibrar con los decibeles necesarios para lograr la emoción. Lo anterior podría dar paso a la opinión de los eruditos, Milre Lisso entre ellos, quienes afirman que "no todo el que habla ante un micrófono o aparece ante una cámara o realiza una reseña escrita, es un comunicador: sólo lo será quien conozca y sepa usar eficazmente los instrumentos a su disposición".

C ANTECEDENTES SOBRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL SALVADOR

En las diferentes culturas de la Humanidad encontramos personajes que dominaban más de una lengua, poseían amplia cultura y escribían los relatos de los gobernantes o de personajes importantes de la época; gracias a sus escritos llamados "informaciones", nació la Historia y podrían ser los precursores del periodismo. En épocas más cercanas al presente, con el aparecimiento de la imprenta, los relatores se independizaron, escribiendo panfletos con críticas a los sistemas de gobierno y su incidencia en la sociedad; otros difundían innovadoras ideas religiosas o filosóficas, pero todos enmarcados en una exposición subjetiva de los acontecimientos o de las ideas. Con la llegada de los primeros "periódicos", llamados a si por tener definidos los períodos de su publicación, y ante la necesidad de ser vendidos a mayor cantidad de lectores, aparece el objetivismo informativo, incluyendo en esas publicaciones los primeros "informes sociales", nacimientos, defunciones, bodas, etc., publicados por un precio. Así, los primeros "panfletos" se convirtieron en los primeros medios de formación de opinión pública, sobre todo en la Francia del siglo XVIII, cuando los movimientos antimonárquicos los explotaron para criticar a la nobleza. De esta manera los medios se mercantilizan y contratan escritores para sus críticas, según las tendencias ideológicas del propietario. En El Salvador no ha cambiado mucho esta realidad. Generalmente los medios, aunque tengan noticiarios con distintos directores, deberán seguir la línea de los propietarios para proteger su "modus vivendis". ¿Independencia de los Medios? Difícilmente, ni en El Salvador ni en otras partes del mundo. Al interior de cada medio informativo existe una autocensura que se rige por reglas generales dictadas por la superioridad; muchas veces el periodista hace esfuerzos sobrehumanos por conservar la objetividad de la información, la cual se aplica con informaciones que no tengan nada que ver con orientaciones políticas. Los receptores salvadoreños identifican con certeza las tendencias de los diferentes medios informativos y forman su opinión de acuerdo a esas tendencias. Los medios informativos se clasifican en escritos, radiales, televisivos y cibernéticos.

En nuestro país, a excepción de los primeros impresos de índole académica y como inventario, escritos por sacerdotes en la época colonial, hay referencia histórica de la publicación de panfletos, folletos y semanarios importantes desde la tiempos preindependentistas, cuando personajes como José Cecilio del Valle y otros ilustres centroamericanos, clandestinamente hacían circular sus escritos con cierta periodicidad, en ellos motivaban a la independencia, siguiendo los ecos llegados desde los Estados Unidos y de Francia. Durante todo el siglo XIX aparecen publicaciones de mucha importancia, como "La Gaceta del Gobierno Supremo del Estado de El Salvador", en 1847, nombre inicial del actual "Diario Oficial"; "El Mercantil" y el "Diario de Occidente", entre muchos más de breve publicación. La industria periodística aparece a principios del siglo XX, destacándose en el ámbito nacional periódicos de primerísima calidad, tanto por su contenido como por su presentación; Para esa época aparece "El Diario Latino" dirigido por don Miguel Pinto y su esposa Doña Tula de Pinto, vendido después a la Cooperativa de Empleados del rotativo, actualmente conocido como "Colatino". Posteriormente circularon algunos de carácter combativo, como "La Tribuna Libre" o "El lndependiente" que dirigía Jorge Pinto h., "El Universitario" y la "Opinión Estudiantil", publicados por estudiantes de la Universidad de El Salvador. Luego, el 10 de mayo de 1915 don José Dutriz funda "La Prensa Gráfica", dando a conocer su famosa frase: "La principal misión del periodista es decir al pueblo la verdad, y su más imperiosa necesidad es lograr ser independiente. El propietario de un periódico que necesita para sostenerlo de las subvenciones gubernativas o de la ayuda de partidos políticos, ha fracasado en su alta misión de servir lealmente a los intereses de la comunidad". El 2 de mayo de 1936 don Napoleón Viera Altamirano, con el apoyo de su esposa doña Mercedes Madriz de Altamirano, funda "El Diario de Hoy" con una visión centroamericanista, a partir de su frase. "Hay que hacer un gran pueblo de Centroamérica". En 1967, el 6 de febrero, con su slogan: "Las noticias de hoy, hoy mismo" la familia Borja hace circular el vespertino "El Mundo" que luego se convierte en matutino. En los departamentos funcionan otros periódicos de circulación menor, pero no por ello de menos importancia, porque sirven para enfocar los problemas particulares de cada región. Con la tecnología actual, últimamente han aparecido varios informativos escritos en Internet, siendo el más reconocido "El Faro", por haber sido el primer periódico digital latinoamericano, gracias a la pujanza de sus directores Jorge Simán y Carlos Dada.

En cuanto a la Radiodifusión, ésta aparece el 1º. el febrero de 1924, fecha en que se inaugura AQM, que eran las siglas del Presidente de turno Dr. Alfonso Quiñónez Molina, constituyéndose en la primera estación radiodifusora de Centroamérica y la tercera en Hispanoamérica; posteriormente sus siglas fueron RDN "Radiodifusora Nacional" y finalmente YSSS, adoptando las claves internacionales y bautizándose como Radio Nacional de El Salvador "Alma Cuscatleca", transmitiendo en AM para El Salvador y en las bandas internacionales de 31 y 49 metros. En la década de los 30 aparecieron YSP y otras departamentales; en los años 40 y 50 el espectro radiofónico se desarrolla con la aparición de YSDF, de Tolín Meardi y Raúl Trabanino, con programas de variedades en vivo entre ellos "Aniceto Por Si Soca", "La Rancherita de El Salvador", "Tacho Peñate", "El sexteto Salvadoreño" y noticiarios esporádicos; luego nace YSU, "La Voz Suprema del Espacio", de la sociedad Trabanino- Bolaños, iniciándose en ella el periodismo radial analítico-académico con el Dr. Abel Salazar Rodezno, abogado y periodista; en esa misma época se inician las radionovelas en vivo, con el cuadro dramático dirigido por el maestro Fausto Carbonero; poco tiempo después, Boris Eserski establece YSEB, con programación novedosa para su época, incluyendo dos cuadros de radionovelas, uno dirigido por el célebre Roberto Miranda Ruíz, en el cual actuaba Guillermo "Albertico" Hernández y el otro lo manejaba Margarita de Nieva, emparentada con la cubana autora de novelas, Corín Tellado, del cual era figura estelar Enmanuel Jaén. La radiodifusión alcanzó su máximo desarrollo en las décadas de los 50 y 60 con el aparecimiento de YSKL, "Radio Universal", de la familia Flores, caracterizada desde sus orígenes, hasta la actualidad, por su actividad informativa y deportiva; así mismo surgen YSAX como emisora católica, YSHQ "Radio Progreso", la primera emisora evangélica de El Salvador, ambas con espacios informativos; posteriormente, Radio Vanguardia, "Femenina", "La Romántica", "Exitos", "Radio Cuscatlán" de la Fuerza Armada, "Radio El Mundo", de Betty Suárez, caracterizada por transmitir "música y sólo música, porque la música es el lenguaje de las almas". Han existido radioemisoras clandestinas, como "Radio Venceremos", en la década de los 80, manejada por los grupos clandestinos alzados en armas. La época contemporánea se caracteriza por la frecuencia modulada, FM, con varias cadenas de emisoras, contando actualmente con las digitales, que pueden ser escuchadas en todo el mundo.

Posteriormente a la Radio aparece la Televisión, la cual llegó a El Salvador a finales de 1956 con el canal 4, comenzando su labor noticiosa en 1957, iniciándose la cobertura informativa, y por ende la formación de opinión pública por televisión, con el primer noticiario televisado: "Teleperiódico", dirigido y realizado por el periodista y dramaturgo Alvaro Menéndez Leal (Menen Desleal, autor de "Luz Negra"), pionero en esos avatares; posteriormente surgió el canal 6 y luego el magnate de los comunicaciones, Boris Esersky lanzó el canal 2, en el cual se transmitiría "Tele Prensa de El Salvador", dirigido por Guillermo Peleón; el Sr. Esersky adquirió también el canal 4, que transmitía "Tele Diario Salvadoreño" dirigido por Carlos Rosas Gaitán; al salir al aire el canal 6, también de Esersky, se integra Telecorporación Salvadoreña. En el ínterin surgieron los canales 8 y 10, de Televisión Educativa, y Jorge Sedán establece el canal 12, competencia de Telecorporación Salvadoreña, que posteriormente pasó a manos de TV Azteca, En 1981, a iniciativa de la Presidencia de la República, se creó el SIT "Sistema Informativo de Televisión", con presentadores ante cámara, modernizando la forma de presentar las informaciones televisivas a la usanza de las grandes Cadenas Internacionales, constituyendo el paso más actualizador de la TV informativa, transmitiéndose a través del canal 10, desde un foro creado para tal efecto en Casa Presidencial, con tres segmentos diarios: Tele Matutino, Telemediodía y el estelar Tele-Resumen, con formato del publicista Antonio Díaz, siendo pioneros a nivel del teleperiodismo moderno en Centroamérica. Posteriormente el canal 6 crea "El Noticiero", dirigido por Julio Rank, con similar formato, en el marco de la televisión comercial. En la actualidad, en El Salvador hay variedad de canales, todos con espacios noticiosos y de comentaristas de la realidad nacional, siendo uno de los países con mayor cantidad de noticiarios televisivos per cápita a nivel mundial, incidiendo considerablemente en la formación de la opinión pública.

CAPITULO II

Papel de los medios de comunicación en El Salvador como formadores de opinión pública

A. LA FORMACION DE OPINION PÚBLICA EN UN ESTADO DEMOCRATICO.

No existe un concepto absoluto de Opinión Pública ni de Democracia; sin embargo, en razón de nuestro estudio, es necesario reconocer que un Estado Democrático es, por regla general, aquel cuyas instituciones están en servicio del interés público, desde la dimensión de lo justo, igualitario y representativo. Con base a lo anterior, y a lo que se expresa como Opinión Pública, ésta existe en un régimen democrático, como límite del Estado y del gobierno mismo, con el interés de discutir y criticar los actos del poder público.

El autor venezolano Nelson de Freitas, sostiene que "la Opinión Pública interactúa con flujos de información, y por ende, ésta suele expresarse a través de una multiplicidad de medios de información y comunicación (contemporáneamente, medios de comunicación de masas), así como mecanismos procedimentales democráticos (sufragio, referéndum, encuestas, mesas de diálogo, grupos de opinión, etc.) Expresa además que la Opinión Pública, en democracia, "…es considerada como una esfera distinta e independiente a la del gobierno, lo que posibilita la discusión de los asuntos del mismo, siendo la representación del estado en el cual se encuentra la relación Gobierno y Sociedad".

Consecuente con lo sostenido por Freitas, la Opinión pública, sólo se puede dar en una Democracia, debido a la existencia normativa de una serie de libertades, como la Libertad de Pensamiento y de Expresión; de igual manera, para que existan diferentes opiniones, es fundamental el principio de no intromisión externa que coarte pensamientos y formas de expresarlos, lo cual se logra por medio de la Norma Jurídica; otra libertad que permite la práctica democrática es la de organización, específicamente de la organización de la comunicación, para lo cual es necesario la existencia de una estructura pluralista de los medios de comunicación, lo que permite reflejar distintos centros de opinión y las verdades correspondientes a la diversidad de criterios ciudadanos.

De la anterior consideración se concluye que en un Estado Democrático, la Opinión Pública expresa el grado de consenso o de disenso que existe en una sociedad sobre asuntos del gobierno, facilitados por el mismo proceso democrático, en el cual los ciudadanos gozan de libertad de expresión total, con el único límite del respeto determinado por la Ley, lo que permite un flujo de información necesaria, para la discusión. Si en un Estado con régimen democrático se monopoliza los medios de comunicación, hay problemas en la Opinión Pública por la falta de activismo ciudadano y de transparencia por parte del Estado, dando cabida a las condiciones para que se vuelva un Estado Autoritario, lo cual es producto de la sociedad, y de los ciudadanos miembros de ella, que permiten tal arbitrio de poder; es deber ciudadano demandar el uso de esa medio, para contar con el parangón de posturas políticas, sociales, económicas, culturales, etc., que sirvan para la consecuente toma de decisiones en la sociedad. La Opinión Pública se puede practicar ampliamente en un Estado democrático por que éste está obligado a garantizar el libre acceso a la información pública. La Opinión Pública es una de las herramientas más fuertes de la ciudadanía, la cual debe ser cultivada, defendida y mantenida, tanto como dure la democracia misma.

B. INCIDENCIA DEL FACTOR ECONOMICO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION

El mundo actual, desde la óptica de lo pragmático, está sumamente influenciado por la era de la globalización; ante esta realidad, los medios de comunicación no pueden evadirse del análisis del sistema global, de su cultura e ideología. Por la anterior razón, desde los modelos macro sociales, los medios de comunicación han sido concebidos como industria enmarcada dentro de la cultura de consumo, a veces como ideológicos del estado o como instrumentos de la hegemonía sociopolítica de la Sociedad, pero difícilmente como instrumentos de la Opinión Pública, de acuerdo al concepto que sobre ella se ha planteado. Ante esta realidad y basados en la irrupción de las sociedades industriales avanzadas y sin el manejo de instrumentos de mediación, los medios, como industria, son difusores de las ideas dominantes que generalmente corrompen el arte y la cultura popular propia de una sociedad, para imponer estilos de los manejadores internacionales de la industria publicitaria, fomentando la transculturación obligada, convirtiéndose en instrumentos de enajenación y falsa individualización, en un juego de complementos de la oferta-demanda. Al analizar su modo de producción, sus actores, sus productos y la lógica del consumo, se concluye que la incorporación de los aspectos culturales a las estrategias del mercadeo determinó un cambio en la estructura interna de sus productos, como consecuencia directa del manejo de los Medios de Comunicación.

Desde el punto de vista económico, la cultura de masas representa la producción en serie; la industrialización de las ideas y la conveniencia de ser distribuida entre todos los consumidores de la sociedad, usando como herramienta indispensable para su mercadotecnia, el uso y manejo de los Medios de Comunicación, con más valor de cambio que de uso, creando la "necesidad de prestigio social", ajustando el consumo a sus propias marcas de clase, caracterizadas por sus logotipos (Ejemplo:"Nike"), existiendo en ello el propósito de penetrar en la masa sin darle oportunidad de críticas por estar enajenada en su apariencia democrática de fácil accesibilidad, mostrando efectos bondadosos de los productos, bienes o servicios, con efectos superficiales en la felicidad, la individualización del goce y la satisfacción, como resultado de sus condicionamientos publicitarios.

Lo anterior genera una competencia entre los medios, que se ven en la necesidad de interesarse en la recuperación y reproducción financiera, generando con las herramientas a su alcance (radio, televisión, cine o escritos) el consumo inmediato y masivo de los productos que le generan su subsistencia económica, encausando sus fuerzas productivas de trabajo y sus relaciones sociales de manera que estén en permanente contacto con el mercado y no con los valores de la cultura, la ciencia o el arte, haciendo uso de éstos sólo como instrumentos al servicio del mercadeo; así, lo permitido y lo prohibido es resultado de la regularidad exitosa de la venta, generada por las estrategias específicas derivadas de la publicidad. De hecho, los sistemas de comunicación social no pueden existir ignorando el sistema global del que forman parte, ya que hay un contexto que guía a los Medios a partir de la naturaleza y estructura psicosocial y económica del Estado en que se desempeñan, estrechamente ligado con los matices de los gobiernos sucesivos, lo que especifica que el factor económico, ya sea para generar riqueza o por necesidad propia de subsistencia, es altamente determinante para la existencia de los Medios, inclusive de aquellos llamados "Culturales", establecidos para el proselitismo religioso, que con regular frecuencia realizan colectas, argumentando la necesidad de su existencia.

En El Salvador, desde los orígenes de los medios de comunicación, han existido leyes y reglamentos que han definido el comportamiento de ellos, caracterizándose por establecer su competencia para con la Sociedad, el Estado y la Moral; en todas ellas se le otorga al Estado la potestad de control del comportamiento ético de los medios y los comunicadores. Sin embargo, muchas son las transgresiones que diariamente se realizan a estas regulaciones, por descuido de las autoridades en cuanto a la vigilancia del desempeño ético de los medios y sus personeros, ya sea por falta de personal, de sistemas de control o por negligencia en la aplicación jurídica. La actividad reguladora de los medios ha sido competencia del Ministerio de Gobernación (Interior), el cual ha establecido Oficinas o Comisiones encargadas de velar por el cumplimiento de la Ley. En los años 50 al 70, la Comisión de Etica y Estética Radial y Musical, regulaba no lo competente a música y contenido radial y también servía de jurado calificador de los locutores; esa Comisión era manejada por periodista o literatos que adjudicaban las categoría de los locutores de manera muy subjetiva, no siempre en apego a su cultura y manejo del idioma Castellano. Existe actualmente una Comisión de Espectáculos que clasifica el contenido de los mismos, clasificándolos como: aptos para todo público, aptos para adolescentes y más, no convenientes para menores de edad y los no convenientes para su presentación pública. No obstante, los medios, particularmente la televisión, se conforma en repetir la frase: "Los padres de familia son responsables de lo que sus hijos vean. El siguiente programa es clasificación X, para……Dirección General de Espectáculos Públicos de Radio y Televisión. Ministerio de Gobernación", como un gesto liberador de consciencia, no asumiendo su responsabilidad como transmisores y culpando a los padres de familia de que sus hijos vean lo que ellos con libertad, o libertinaje, transmiten, ya sea material pornográfico, violento, noticieros sensacionalistas o polarización social y/o política, fomentada por los medios. Los sicólogos, pedagogos, sociólogos, clérigos, critican este moralismo, el cual consideran reñidos con la moral y con Etica Profesional de los Medios, considerando que el Estado tiene la potestad de vigilar y sancionar el desempeño de esos medios. La sobreabundancia de medios, particularmente de radiodifusoras, requiere que la oficina encargada por parte del Estado para su control tenga más personal y equipo técnico para el monitoreo de los canales de televisión, de la Radio, de los impresos y de la red digital, siendo una debilidad de cualquier estado no poder controlar los medios cibernéticos, porque son de expresión abierta; aún en los regímenes autocráticos, como Cuba, antes que asumiera el Presidente Raúl Castro, su hermano Fidel no permitió la apertura de medios cibernéticos, sin embargo, ya existían varios miles de cubanos que poseían Internet clandestina, posiblemente pirateada o conseguida en forma no muy trasparente, en los mismos medios del Estado.

La radio, por ser el mayor instrumento de comunicación masiva y por lo tanto para la formación de Opinión Pública, debe utilizarse para crear cultura, a partir del uso apropiado del idioma y la erradicación del "humorismo soez" que recientemente ha encontrado amplio margen entre el auditorio, debiendo evitarse el "bayunquismo" que usan personajes que denigran la identidad de los campesinos, ridiculizándolos en su forma de hablar, tales como "El Primo Chema", "El compadre Catarino" y otros.

El deber ser, en cuanto a los Medios de Comunicación, como .factores determinantes en la formación de Opinión Pública, determina que estos deberían estar regulados no sólo por el Ministerio de Gobernación, si no que también por el Ministerio de Educación, quien debería ejercer una vigilancia oportuna y permanente sobre el desempeño de ellos, como ente encargado de velar por la instrucción del pueblo salvadoreño. De hecho, como ha sido expresado anteriormente, un pueblo con más educación será más capaz de analizar los acontecimientos y poder formarse y sostener Su opinión.

III CAPITULO

Conclusiones y recomendaciones

En nuestro país, existe una Opinión Pública cada vez más consciente, la cual crece en la medida que madura la cultura política de la población. La finalización del conflicto armado con la Firma del Tratado de Paz el 16 de enero de 1992, abrió los espacios para una mayor libertad de pensamiento y de expresión, fortaleciendo las instituciones y creando un ambiente de mutua confianza, respeto y tolerancia, el cual, como sucede en toda democracia que comienza, a veces se torna conflictivo, tirante y hasta ofensivo, sobre todo durante las épocas pre-electorales, momento que aprovechan los partidos políticos para usar en forma masiva los medios de comunicación, luchando la batalla por el manejo de la Opinión Pública a su favor y conveniencia. La campaña electoral presidencial del 2003-2004, usó un elemento adicional de comunicación y consecuentemente de formación de Opinión Pública: el teléfono, a través del cual, el propio candidato presidencial hablaba con el público, individualizando la masa y personalizando la Opinión.

Es indiscutible el desempeño determinante de los Medios de Comunicación en el manejo de la Opinión Pública; sin embargo, éstos no se abstraen de la crítica de la misma Opinión Pública, la cual considera a algunos de ellos manejados por la oligarquía criolla y el partido que al que le adjudican su representación, a través de un monopolio televisivo y radial, con la injerencia directa de uno de los principales rotativos matutinos; entre tanto, otros manifiestan que existen medios y programas de radio, prensa escrita y TV, manejados por la oposición al partido de gobierno, que dogmáticamente están en contra de toda acción gubernamental, formulando una crítica sistemática irrefrenable. Sea como sea, tales críticas mutuas, en ambos sentidos, no podrían darse si se viviera en un país cuyo gobierno fuera totalitario, en el cual, toda expresión antigubernamental sería reprimida con la cárcel o la pérdida de la vida.

Sin duda alguna, el precio más grande que tenemos que pagar por la democracia es la tolerancia común, recordándonos el principio de Benito Juárez: "El respeto al derecho ajeno, es la paz", no existiendo forma más bella de vivir que respetando la opinión de los demás y haciendo respetar la propia, desde la razón, el criterio y el rechazo a la violencia física, discrepando, pero no agrediendo.

Siendo El Salvador, un territorio relativamente pequeño, fácil sería la difusión de los diferentes medios informativos. Sin embargo, en cuanto a los medios impresos, tienen demanda por las informaciones deportivas y por algún material didáctico que ayuda a descargar el peso económico de los padres. Pero en cuanto a los artículos de fondo, editoriales y suplementos, tienen un público reducido de lectores, a pesar de considerar que son los llamados a formar la verdadera Opinión Pública. Los medios electrónicos, incluyendo la Internet, tienen un mayor número de penetración, sobretodo la radio, que abarca con toda amplitud la zona rural, la ciudad y los medios de transportación.

Aún y a pesar de sus deficiencias, el sistema de vida de la Sociedad, el Estado y el Gobierno, en El Salvador se puede vivir y opinar públicamente con libertad, lo cual nos hace oír muchas veces lo que no quisiéramos y decir no siempre todo lo que quisiéramos.