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Televisión de proximidad cultural, un reto a la creación



Resumen

La descentralización de la televisión ha traído como consecuencia diversas manifestaciones de realización del producto televisivo para comunidades o territorios más estrechos. De este proceso surge el término televisión de proximidad en Europa. El presente trabajo propone una nueva perspectiva desde lo socio-semiótico, la televisión de proximidad cultural.

Abstract:

The descentralisation of TV carried out different procedures in the realisation of TV products for the communities and norrow territories. This process gave name to what is known nowadays as Televison of Proximity, term that appears in Europe. This work offers a new approach to TV of proximity from a socio-semiotic point of view, The television of Cultural Proximity.

Palabras claves: Televisión de proximidad, prácticas culturales, semiosfera.

Key words: television of proximity, cultural practices, semiosphere.

Desarrollo

En Cuba, las instituciones televisivas de mediano y corto alcance de transmisión han sido y son llamadas de manera indistinta: televisoras locales, comunitarias, municipales o provinciales. En ellas se asimilan los preceptos enraizados en la creación de una industria a nivel macro, a pesar de que se dice que las mismas son predestinadas a la información local y al reforzamiento de la identidad cultural de los entornos donde estén situadas. La misión principal de estas entidades, es la de ofrecer a los distintos públicos de la provincia un producto televisivo variado y de excelente calidad, a fin de la formación de gustos, estados de opinión y de una cultura general en correspondencia con las demandas y referencias de los televidentes, la estética audiovisual cubana y la ética de nuestros principios sociales, políticos e ideológicos.

La universalización de la televisión trajo tras de sí la búsqueda de códigos que hiciesen comprensibles los mensajes en todas las culturas donde fuesen presentadas las obras realizadas. Por ello, existen una serie de códigos que no pueden ser violados en este discurso, sin embargo, existen significados que varían de un punto del universo a otro y son estos significados los que mantienen cierta identidad en una televisora en particular con relación a otra. La hegemonía televisiva ha ido colmando las diversas ondas televisuales y son estas precisamente las que llevan a un lenguaje homogéneo en el cual se percibe solo la esencia de los mensajes de aquellos que ostentan el poder en todas sus variantes. Esta fuerza que se apodera de significados y significantes para hacerlos suyos en el lenguaje son a la vez las que presionan a los públicos a buscar modo de ver y encontrarse con lo que ellos necesitan y es así como comienzan los intereses por tener señales propias en la cuales solo se pudiesen tener respuestas a las necesidades de las comunidades.

Año1981, Cataluña, allí nace la primera televisión local descentralizada de España, específicamente en Cardedeu, una villa cercana a Barcelona. Esta sería la primera experiencia en la comunicación de proximidad; la primera alternativa televisiva descentralizada.[1]

El hecho de que esta surja en el año 1981 nos dice algo más, y es que el surgimiento de las televisoras locales, territoriales o de proximidad no son una respuesta a la hoy llamada globalización, sino a la verticalidad hegemónica impuesta por las televisoras comerciales. En el año en que aparece esta televisora en Cataluña aún no se hablaba de una globalización feroz ni mucho menos de una aldea global pero las bases estaban sentadas para ello. Deja sentado Picazo Sanz (2008) que no es casual que la primera televisión local naciese en Cataluña, motivo que explica la primera característica de los medios de comunicación local: Las radios y teles comunitarias nacen como respuesta, como necesidad, de una comunidad oprimida en un sistema en el que siente atacada su identidad propia, como individuo, como pueblo, como cultura. [2]

La afirmación puede que haya funcionado en el caso de Cataluña, no así en el resto de las televisoras que comenzaron a crearse en años posteriores hasta nuestros días: el objetivo está en una necesidad de comunicación otra con un público específico para reflejar intereses propios generados desde sus propias prácticas culturales.

El término "proximidad" aplicado a este tipo de televisoras no fue empleado desde un inicio, aún en estos tiempos se habla de televisión local, territorial, etc. El término de televisión de proximidad aparece, en Europa en años posteriores, ya en la década de los años 90 del pasado siglo XX, cuando en América Latina se gestaba el movimiento conocido como televisión comunitaria. La televisión de proximidad, tal y como se describe por los estudiosos de la Unión Europea tiene que ver con la idea de que entre la emisora y sus receptores existe un escenario de experiencias compartidas, cosa que, en definitiva, se verá reflejada en los contenidos de la programación. La principal concreción de este pacto de proximidad, o complicidad entre la audiencia y la emisora, es la atención preferente que estas televisoras prestan a los contenidos informativos relativos al propio territorio de referencia, una atención que va más allá de los telediarios clásicos (las noticias) y que se extiende hacia otros géneros, como los reportajes, las entrevistas, las tertulias, los debates y talk-shows, los documentales, los magazines de actualidad… Por su parte, los receptores premian esta proximidad con un elevado nivel de audiencia (…) de sus informativos regionales…" (Moragas, Garitaonandía y López. P-19. 1999)

Podemos interpretar que este nuevo tipo de televisión se ve, entonces, como una forma de rompimiento de ataduras con los viejos cánones de la televisión comercial globalizadora o no; pero no erige sus parillas científicamente desde la cultura o de las prácticas culturales de sus audiencias como objeto.

El concepto anterior está ubicado en la comunicación, evidentemente, y por ello obvia un mayor protagonismo de las "experiencias compartidas", lo que estará aludiendo, indirectamente, a las "prácticas culturales o prácticas sociales" de los consumidores. El hecho es que aunque se empeñen en centrar el concepto en la distancia geográfica de extensión de la señal, resulta imposible dejar a un lado el contenido. En este caso solo reconocen, momentáneamente, el rol noticioso de la televisión de proximidad. Resulta evidente que la televisión, dados los avances de nuestros días, tanto en lo social como en lo tecnológico, está obligada a compartir –desde la inmediatez- los valores culturales de una comunidad o comunidades de dimensiones reducidas con algunos puntos de encuentros socio-culturales.

Todo lo anterior, deja claro por qué algunas cadenas públicas de la Unión Europea se vieron obligadas a reforzar sus estructuras regionales y abrirse, de esa manera, a la aceptación de la Televisión de proximidad como alternativa de lucha y estrategia competitiva contra lo global y lo hegemónicamente estático. Este hecho también se produce en países de América Latina como Méjico, Venezuela, Chile y Cuba; solo que en este último adquiere connotaciones diferentes dado el carácter estatal de dichas televisoras.

Todo este proceso se encamina a través de lo que se conoce como descentralización televisiva. Es a partir de este momento que se inician los estudios sistemáticos en torno a lo que se denominó posteriormente Televisión de proximidad. Sentadas las pautas y establecido un concepto comienza una nueva fase en la investigación; la clasificación tipológica y de ahí surgen los primeros requerimientos funcionales de lo que se denomina en el presente trabajo como la "lógica operacional" de la Televisión de Proximidad tal y como ha sido concebida por la Unión Europea, entidad generadora del término original.

Establecidas estas televisoras, comienzan en la concreción de sus objetivos y esencias. Una multitud de ellas tratan de adaptarse y de responder a la gran diversidad cultural, lingüística, geográfica, política y demográfica existente a escala regional y local. Todos estos procesos, a pesar de que en sentido general reconocen que la principal concreción de este pacto de proximidad, o complicidad entre la audiencia y la emisora, es la atención preferente que estas televisoras prestan a los contenidos informativos relativos al propio territorio de referencia, una atención que va más allá de los telediarios clásicos, obvian las programaciones desde las prácticas culturales. Sus estudios siguen centrados en lo geográfico y los espacios electromagnéticos. Este estado llevó a los estudiosos europeos a establecer una tipología para la interpretación y clasificación de las televisiones regionales en siete grandes modelos que se caracterizan, fundamentalmente, por la forma en que emiten y producen sus parillas de programación y la distancia mediada entre ellas y los públicos.[3]

En las tipologías mencionadas hay un punto de coincidencia en la concepción de estas emisoras y es que todas están clasificadas de acuerdo a tres términos claves, como se había observado anteriormente: distancia, difusión y transmisión. El contendido de las parrillas es secundario en el análisis. El hecho de la proximidad se ve y se identifica con un objetivo esencial: ser una alternativa de descentralización, no un reflejo de las prácticas culturales de sus audiencias.

"Existen numerosos ejemplos, dentro de los cuales habría de nuevo diferentes categorías, pero que se encuentran bajo ese mismo estandarte: hacer televisión de proximidad, acercar los medios al barrio, al pueblo o a la ciudad en la que nacieron, cumplir un objetivo de servicio público, ser una alternativa de descentralización, de democracia y de contrapeso al proceso de concentración de los medios en monopolios informativos". (Picazo Sanz, p.3. 2008)

Como bien expresa Sanz en la cita anterior, existen otras clasificaciones, solo que estas apoyan sus parámetros en elementos de carácter transversal. Esta toma en cuenta otra gran gama de elementos y de ese modo se crean tipologías partiendo de: la función comunicativa, el uso de la lengua y según la cobertura territorial. [4]

Partiendo de los estudios y observaciones hechas con anterioridad podemos pasar a un análisis de aquello que se propone como televisión de proximidad cultural en nuestro país por este autor:

La retroalimentación en la Televisión de proximidad es más directa y efectiva si tenemos en cuenta que el espectador puede hacer una llamada telefónica e incluso llegar hasta el local desde el cual se transmite la señal para aportar sus criterios. Este análisis es hecho desde elementos puramente técnicos. Para lograr la interacción cultural, este tipo de televisión debe tener en cuenta algunos principios básicos de la comunicación a través de los medios como son el de la bidireccionalidad, o sea, recoger las experiencias colectivas de los destinatarios, seleccionarlas, ordenarlas y organizarlas y, así estructuradas devolvérselas, de tal modo que ellos puedan hacerlas conscientes, analizarlas y reflexionarlas. Esto no es otra cosa que conocer, las prácticas culturales de eso supuestos receptores para poder establecer una empatía dialógica con ello; solo puede hacerse a partir del conocimiento mutuo de un lenguaje que se da a través del hecho social. Este proceso es también conocido con el nombre de prealimentación. De lo contrario, cuando el producto se elabora partiendo de suposiciones de los realizadores, se corre el riesgo de la unidimensionalidad y falta de identificación del espectador con el producto.

Como se ha especificado, la bidireccionalidad supone prealimentación, esto es, insertarse en la realidad (política, social, cultural, económica, religiosa, etc.) de los destinatarios. El objetivo central de esta inserción no es sólo conocer los problemas, necesidades, identidades e intereses de los que ahora más que receptores son interlocutores, sino también, saber lo que tiene que comunicarse, cómo debe hacerse y qué lenguajes, o elementos de los leguajes, son los necesarios para establecer una verdadera comunicación.

Para una mejor definición de los objetivos de las televisoras que hemos denominado Televisión de proximidad cultural debemos reubicar el concepto inicial y recordar que una "televisión es cultural cuando se asume a sí misma como un lugar decisivo en la construcción de los imaginarios sociales y las identidades culturales, dándose entonces como proyecto específico contribuir en el ejercicio cotidiano de una cultura democrática, y en el reconocimiento de la multiculturalidad del país y del mundo" (Barbero, et.al. 2000), de modo que: La televisión de proximidad cultural es un micro sistema de creación, difusión y consumo audiovisual que se construye desde un espacio socio semiótico de intercambios aloculturales, dados en un contexto semiosfero compartido por una o más comunidades situadas en un espectro radio eléctrico determinado.

La televisión de proximidad cultural al generar sus productos audiovisuales desde una semiosfera dada guarda dentro de sí una serie de estructuras simbólicas que funcionan especialmente dentro de sus contextos aunque para la construcción del texto, como es lógico, deba auxiliarse de los códigos preestablecidos en la construcción del lenguaje audiovisual.

Las estructuras simbólicas están dadas por patrones de significados incorporados entre los que se pueden encontrar objetos, acciones, frases, etc. Tengamos presente que este tipo de estructuras están creadas sobre la compartición de significados entre comunes a una misma cultura o subcultura. Todas las formas simbólicas poseen una dimensión material en las personas que las asumen ya que son significados compartidos, de modo que todos los interpretantes de ese contexto semiosfero solo al ver el símbolo experimentan el resto de los significados que se asocian al mismo. Todas las formas simbólicas, hechas bajo un mismo contexto semiosfero, comparten, entonces la misma construcción sociocultural e histórica.

Partiendo de lo anterior se sienta que la proximidad no está dada solo por una cercanía o lejanía geográfica, ni es tampoco algo sujeto al gusto o identificación que una persona pueda tener con un producto determinado sin importar el contexto semiosfero en el que fue concebido dado que esa persona pueda tener otros referentes culturales adquiridos en otros intercambios ajenos al contexto semiosfero en el que desarrolla su actividad social diaria.

Un individuo puede tener referentes de otras culturas, incluso ajenas o lejanas a la suya, y en un momento dado, ante un audiovisual de esa cultura foránea dada, en cierto modo ajena a su contexto semiosfero, descubre un tema de carácter universal en el cual puede adquirir cultivo sobre cualquier hecho o fenómeno inherente a su persona y se produce un proceso de empatía por comunidad de intereses, se ha producido un acercamiento por fronteras semióticas que es inevitable, pero en modo alguno, de proximidad cultural por cuanto este es un proceso se genera desde adentro de una semiosfera dada, no desde afuera y no deja de tener en cuenta lo geográfico, aunque, se recalca que no es el centro del concepto.

Desde lo normativo, en aras de integrar las prácticas culturales de manera coherente en la creación de los productos audiovisuales de una televisora de proximidad y que esta llegue a ser una televisora de proximidad cultural como se describe en la presente tesis se deben tener una serie de elementos en cuenta. Una televisora de este tipo debe entenderse no solo desde la distancia territorial, sino, inicialmente, desde las estructuras del sentir de sus públicos de proximidad y elaborar sus productos desde el acercamiento simbólico-conceptual que porten los productos de acuerdo a la identidad de los públicos para los que se trabaja.

Tengamos presente que el manejo común de significados y significantes propios de sus contextos semiosferos son básicos para este tipo de televisión por cuanto la semiótica del discurso social, en la cual se apoya el concepto, también conocida con el nombre de socio-semiótica, se encarga de estudiar el proceso a través del cual los medios de comunicación de masas llegaron a integrarse a la cultura de la sociedad, produciendo diversas tipologías en los discursos, tales como periodístico, publicitario y político; a partir de los cuales ha surgido el discurso social, que toma cosas de cada uno de ellos para expresar ideas con las que el pueblo se siente identificado. Esos procesos, que fueron la base de la televisión de proximidad en sus inicios, son el sustento hoy, con un mayor grado de profundidad al estructurarse desde los preceptos culturales conformados en la semiosfera que encierra a la televisión de proximidad cultural.

La televisión de proximidad cultural, hecha desde el conocimiento pleno de las unidades culturales, prácticas culturales y representámenes de su universo semiosfero se erige desde una comunidad de significantes con los actores creativos y los consumidores. Solo de ese modo se concibe una lógica de estructuración del flow televisivo con productos elaborados no solo desde los significados existentes, sino, además, desde la resemantización de los mismos partiendo de la esencia de lo alocultural de los públicos de proximidad y de la estructura de sentir de los mismos.

La televisión de proximidad cultural, por partir de una gestación endógena y colectiva de sus productos, toma como esencia el trabajo profundo con los públicos y temas propios del contexto, no representados en los canales nacionales –a no ser en los noticieros- y que necesitan sentirse presentes y representados en sus intereses socio culturales desde su interculturalidad: lingüística, gestual, moral, ética, prácticas culturales más comunes, etc. Esta televisión tiene en su centro los hechos de los héroes (locales) próximos así como la proyección, evolución, análisis y transformación de las prácticas culturales de los consumidores en dependencia de los propios cambios de sus contextos socio culturales.

La televisión de proximidad cultural en su objetivo central está obligada a reflejar los rasgos identitarios de sus públicos y para ello es necesario no solo el conocimiento de los aspectos que entes se señalan, sino partir de una creación autónoma donde lo nacional sea un apéndice de referencia.

Cada programa debe buscar la participación de sus públicos consumidores a modo de retroalimentación y para ello, esos públicos deben ser los protagonistas del producto. Este tipo de televisión asume la cultura desde lo ideal, lo documental y lo social, todo en interacción constante.

La interacción de las aloculturas se va a reflejar en el flow[5]de la televisión de proximidad cultural solo a partir de un vasto conocimiento de los grupos y públicos próximos y así, incrementar en sus programaciones el grado de reflejo de los intereses de los grupos de la población a los que va dirigida, sus manifestaciones culturales y sus deseo de incidir en la organización socio-política de la nación.

En la televisión de proximidad cultural el debate y la reflexión se deben concebir solo para generar cambios; emplear el talento y la creatividad para evitar esquemas y formatos establecidos por el mercado audiovisual; instalar modelos que faciliten las operaciones de producción, que permitan que la televisión esté servida por la menor cantidad de personal posible, sin que se vea alterada la mínima calidad exigida por el medio; desarrollar acciones de proyección exterior que permitan el reflejo de la identidad local en otros espacios y el conocimiento de otras realidades. (Herrera. p. 27. 2008)

En su tesis, Herrera, hace referencia a la posibilidad y necesidad de que la televisión local cree hábitos y ofrece otras sugerencias, solo que estas pueden ser logradas únicamente si se cumple con los requerimientos anteriores.[6] Cuando esta autora habla de crear hábitos, en cierto modo hace referencia a la aspiración de que los productos de estas televisoras se conviertan en prácticas de consumos culturales de sus audiencias de proximidad, no en televisoras fantasmas.

La Televisión de proximidad cultural debe estar caracterizada, además, por la puesta en pantalla de programas que representen las prácticas culturales de sus televidentes de una manera polémica a la vez que espectacular. Su función comunicativa debe responder más a la denominación de espejo que a la de ventana por cuanto existen cadenas nacionales que se dedican a ofrecer ese tipo de información.

La Televisión de proximidad cultural debe tener en cuenta que su sonido y su imagen pueden estar estandarizados con el de las otras cadenas nacionales por el empleo de códigos que están preestablecidos, lo que no quiere decir calcados. Si técnicamente el audio y el video no llevan una novedad endógena que refleje la cultura de sus consumidores, y estos son iguales a los demás canales, los espectadores se cansarán una vez pasada la curiosidad inicial. La información, la creatividad y la participación han de ser la base de estos canales con una programación muy ligada a la localidad, pero con mentalidad abierta al mundo y al debate –técnico, conceptual e ideológico-. La Televisión de proximidad cultural ha de erigirse como una televisión que se construya desde sus culturas próximas para ser vistas e identificarse los unos a los otros dentro de sus propias realidades, no como un esquema o plataforma sociocultural.

Los medios de comunicación, generalmente, buscan el máximo de lectores, oyentes o espectadores. La calidad del producto y la identificación de los públicos con ese producto es la vía de crear audiencias aunque la creación de audiencias no debe ser una obsesión en la Televisión de proximidad cultural. Por tanto, hay que pensar en quién estará mirando, en sus intereses, y en el mejor lenguaje para que pueda entendida; se debe buscar una especialización en cuestiones locales.

La Televisión de proximidad cultural se presenta como una televisión temática que se plantea como complementaria no puede dejar a un lado la hegemonía alternativa. Es por esto que su programación se ha de repetir solo cuando sea necesario para hacer posible que los ciudadanos puedan seguirla en diferentes momentos de la jornada o de la semana. Esta fórmula permite que la audiencia pueda tener acceso a un hecho determinado de particular interés para los públicos próximos ya que el tiempo de transmisión es poco y se concentra en un horario determinado. Los programas que tienen o resaltan cierto interés podrán ser vistos por una mayor cantidad de televidentes gracias a la multi-difusión.

La difusión de estas televisoras está limitada, como hemos señalado, a las zonas aledañas a su unidad transmisora con un radio que aunque restringido, va más allá de los límites geográficos de lo que conocemos como un barrio o "comunidad", al menos en Cuba.

Entre sus retos tiene el de hacer una programación que responda al reforzamiento de las prácticas culturales existentes en sus zonas próximas por cuanto es mucho más compleja la elaboración que en una televisora comunitaria o en una nacional. Más, otro elemento, los públicos deben verse reflejados en la misma con sus peculiaridades identitarias y olvidar la carrera por el rating.

Los horarios para estas televisoras en gran parte del mundo, según se ha constatado en diversas búsquedas, es el comprendido entre las 16 y las 22 horas, de manera que la competencia es la misma en cualquier latitud al compararse con las emisiones comerciales. La razón es sencilla; estas televisoras no son concebidas para competencia comercial, sino para demostrar una competencia intelectual en su elaboración. Por tanto, sería conveniente definir sus prácticas y sus productos desde la interacción y acción de sus públicos cercanos; desde y con la participación de estos como gestores y actores, además.

La Televisión de proximidad cultural fortalece la comunicación y la cohesión de sus públicos, pero también requiere una organización y unas inversiones complejas que hacen que no en todas las localidades sea la mejor alternativa. En muchos lugares puede ser más efectivo hacer una emisora de radio o una revista literaria que arriesgarse en la creación de un mal canal televisivo.

La televisión, como medio de comunicación y difusión de ideas se ha convertido en un derecho y no en una obligación. Por estas razones es necesario plantearse la Televisión de proximidad cultural como un producto público.

La información no hay que entenderla sólo como las noticias puntuales del día o las convocatorias de actos; detrás de la actualidad muchas veces no se puede distinguir la realidad. La Televisión de proximidad cultural ha de ser un espejo de las actividades artísticas, culturales, políticas, sociales y deportivas que nacen en la población próxima tal y como lo planteara Carmen Amores al referirse a su cercanía con una Televisión de Proximidad creada en La Mancha: "los castellano-manchegos se identifican con nuestras propuestas y demandan los programas más cercanos a su realidad"[7]

La mayor parte de las estructuras dentro de la industria cultural televisiva aún se encuentra trabajando con un modo de producción en el sentido estético que responde a los patrones de un modo de producción capitalista. La programación de nuestros canales de TV se ve cargada de series y telenovelas del área capitalista cuya esencia y objetivos se basan fundamentalmente en la enajenación del individuo y la propuesta de las grandes corporaciones privadas.

Si bien es cierto que existen definiciones en torno a los géneros televisivos no sucede lo mismo con la búsqueda en torno a la realización y la reorganización del mensaje dentro del producto. El propio ostracismo al que se ha sometido la realización en los canales de alcance nacional, en el caso de Cuba, por ejemplo, -al existir una política vertical rígida- se generaliza e impone a las redes de Televisión de proximidad cultural sin tener en cuenta que estas deben adecuar sus discursos a los habitus contextuales de lo local y su campo, aunque es el televisivo, tiene que adecuarse a determinadas referencias o características propias de sus contextos. Esto hace, que en cierto modo exista una contradicción y se desvirtúe el trabajo que debe hacer esa televisora con sus públicos y partiendo de sus universos.

Es necesario partir de este razonamiento una vez más para demostrar que la televisión de proximidad cultural debe estar sustentada en las realidades locales y aloculturales; en sus prácticas culturales[8]Las televisiones locales no tienen la necesidad de cubrir los espacios ya generados por las televisiones nacionales. No necesitan, no deben ofrecernos lo mismo, es un nivel de competencia donde nunca ganarían y donde además, dada su naturaleza, no deberían entrar a competir. No podemos olvidar que la cultura de un grupo o localidad dada existe como tal en tanto sus elementos presenten características propias y al mismo tiempo diferentes de las demás, dando lugar a los rasgos más auténticos de su identidad cultural, por lo que "todo conjunto etnográfico desde el punto de vista de la prospección presenta, en relación con otros conjuntos, variaciones significativas" (Lévi-Strauss, 1968:267), que lo distinguen e identifican en relación con otros. (Álvarez 03).

Bibliografía consultada

Anuario del Centro de Estudios Superiores de México y Centro América, ene, 2004.

 

 

Autor:

Prof. Juan Ramírez Martínez. MSc.

 

[1] Picazo Sanz, Patricia (2005) La televisi?n local de proximidad: Redes horizontales. Comunicar, n?mero 025 Grupo Comunicar. Huelva, Espa?a

[2] Picazo Sanz (2008) En el caso catal?n hay que a?adir una represi?n ling??stica que carga m?s le?a al fuego. Espa?a en los a?os ochenta cumple todos los requisitos para convertirse en el perfecto campo de batalla: el final de una dictadura centralista y espa?olista vivida en un Estado marcado hist?ricamente por la diversidad cultural. As? pues, el primer motivo para el nacimiento de los medios de comunicaci?n local es la voluntad de recuperar una identidad propia, como pueblo o comunidad cultural diferente, olvidada ?o mejor dicho castigada? durante las ?ltimas d?cadas. Catalu?a fue uno de los lugares donde la ?espa?olizaci?n? se impuso con m?s fuerza, dadas sus caracter?sticas ling??sticas propias. Por ese mismo motivo, fue uno de las primeras comunidades en reaccionar (...)los medios locales nacieron como respuesta a lo nacional, intentando cerrar el foco, volver a su comunidad m?s pr?xima frente a la imagen de una hermandad nacional vendida y metida con calzador (una imagen demasiado cercana a los actuales nacionalismos como para no caer en la reflexi?n). Es un modelo contrario al que debemos seguir hoy para luchar contra el poder imperial, no hay que caer en los localismos, en mirar el ombligo de nuestra cultura. Los medios locales, la tele de proximidad, deben nacer desde un foco muy cerrado para abrirse, compartir su realidad con otros medios locales de realidades diferentes. Se trata de una red, pasarse la informaci?n de primera mano.

[3] - Televisi?n de producci?n delegada en la regi?n; - Televisi?n descentralizada; - Televisi?n de desconexi?n regional; -Televisi?n de organizaci?n federada; - Televisi?n independiente de cobertura espec?ficamente regional; - Televisi?n regional independiente con cobertura suprarregional, nacional o internacional; - Televisi?n local de influencia regional.

[4] Otras tipolog?as aplicadas a las televisoras e proximidad en Europa. La funci?n comunicativa: o sea, las televisiones espejos ? solo se habla de lo que acontece en la comunidad- y televisiones ventanas ? las que incluyen programas donde se hable de otros pa?ses o regiones del pa?s. Seg?n el uso de la lengua. Recu?rdese que se habla de las televisiones de la Uni?n Europea y desde ese punto de vista debemos tener en cuenta la diversidad ling??stica, incluso dentro de una propia naci?n. Seg?n la cobertura territorial. En esta se podr?an incluir sub-tipolog?as basadas en diversos niveles tales como: Televisi?n de barrio, locales o urbanas, metropolitanas, comarcales, regionales y regionales con cobertura real nacional.

[5] El concepto de flow va cambiando en la medida que la digitalizaci?n permite al espectador hacer su propio flow solo con un mando a distancia.

[6] Crear h?bitos hasta conseguir que la audiencia interiorice nuestra parrilla de programaci?n o las secciones de nuestro peri?dico. Efectuar un seguimiento privilegiado de los acontecimientos sociales del entorno local, explotando aquellos puntos a los que no pueden llegar los medios estatales o regionales. Dar cobertura especial a los personajes y acontecimientos de inter?s particular en la localidad. Buscar la repetici?n y el diferido, ya que el p?blico de los programas y la audiencia son el mismo sujeto. Ofrecer una cobertura colateral a acontecimientos de inter?s general. Valorar en su medida la magnitud de acontecimientos inesperados (accidentes, sucesos, etc.). Cuidar las relaciones con las fuentes oficiales de proximidad, y trabajar la documentaci?n y el archivo, elemento exclusivo con respecto a otros medios. Actuar, organizar y participar activamente en acontecimientos sociales, culturales y deportivos. (Herrera. p. 27. 2008)

[7] Ver. http://www.vertele.com/noticias/detail.php?id=22180. Entrevistas Auton?micas. "La televisi?n de proximidad es la que mejor nos funciona". Charlamos con Carmen Amores, directora de Contenidos de CMT

[8] Para la Sociolog?a, la cultura es el concepto abstracto que describe procesos de desarrollo intelectual, espiritual y est?ticos del acontecer, el progreso intelectual y social del hombre y de las colectividades humanas. Su uso en la connotaci?n sociol?gica propicia referirse al c?mulo de conocimientos compartidos por una sociedad o localidad, el que se utiliza en forma pr?ctica y es conservado en la mente de los sujetos sociales. (Austin, 1999) Se hace referencia a la universalidad del saber que abarca todas las artes y las ciencias, as? como las pr?cticas sociales que se realizan. Sin olvidar que la vida y la din?mica incesante de los procesos objetivos, influye sensible y permanentemente en los nuevos desaf?os del desarrollo y el conocimiento, como los conceptos sociol?gicos, modo de vida, interrelaciones sociales y funcionamiento de redes.? (Alvarez, Fidel. Tesis doctoral) Profesor, Juan Ram?rez Mart?nez. MSc en Desarrollo Cultural Comunitario, Aspirante a Doctor en Sociolog?a por la Universidad de Oriente en Cuba. Graduado de Profesor de Nivel Superior en Lengua Inglesa en la Universidad Pedag?gica de Holgu?n, Cuba. Realizador audiovisual y cr?tico de cine. Miembro de la Federaci?n Internacional de Prensa Cinematogr?fica, organizaci?n de la cual ha sido jurado en Europa y Cuba. Director de programas para la TV en CNC TV. Profesor del Centro de superaci?n para la cultura en Granma y del Instituto Monse?or Maurice de la Di?cesis Bayamo-Manznaillo del obispado de Granma. Diplomado en realizaci?n audiovisual (Instituto Cubano de Radio y Televisi?n) y en Pr?cticas culturales (Univ. De las Villas). Miembro del grupo de estudios semi?ticos de Cuba. Email: