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La contabilidad a valor razonable



El enfoque contable de la medicion del valor

Definiciones La NIIF 13: Mediciones a valor razonable, surge en 2011 en el proceso de convergencia llevado a cabo entre el International Accounting Standards Bureau (IASB) con sede en Londres y el Federal Accounting Standards Bureau (FASB) de los Estados Unidos para unificar criterios requeridos dentro de cada uno de los conjuntos de estándares sobre gobierno corporativo y reportes financieros en los que el valor razonable es de aplicación transversal.

Antes de la llegada de las Normas Internacionales de Contabilidad, el reconocimiento de activos consistía de un proceso formalmente jurídico y objetivo, ahora en cambio, la contabilidad obtempera un enfoque más próximo a las características económicas esenciales de los activos (esto es, beneficios, riesgos y control), que le otorga carácter predictivo al criterio profesional inserto en la información contable. El marco conceptual o normativo es el fundamento de aplicación de las NIIF y el proceso contable es una de sus mayores fortalezas. El proceso contable descrito por las normas está compuesto por las etapas de reconocimiento, medición y evidenciación de las actividades económicas, siendo un amplio resultado de negociación del grado de influencia de los agentes interesados en su evolución entre fuerzas económicas, sociales, institucionales y políticas. En la medida en que el marco normativo del IASB, sus borradores y papeles de discusión para usuarios y legisladores y tratados internacionales puedan rezumarse en la práctica jurídica de los países, la NIIF 13 podrá ir transitando desde el mundo de las reglas económicas al de las jurídicas y por ende vinculantes. El camino encontrado para integrar el ordenamiento interno y el internacional ha sido la armonización o convergencia, un ejercicio de derecho comparado, no de principios comunes entre las diferentes legislaciones, sino de principios de estirpe internacional que expresan lo que es conveniente para la humanidad como un todo.

Aunque la valoración es un problema de antiguos, todavía es la hora en que se demanda un sistema de medición adecuado y razonable. El valor presupone tener una naturaleza racional toda vez que el costo de producción al que se homologa es el resultado de un sistema de cálculos abstractos libre de las influencias de quienes lo realizan. De hecho, si las reglas de la medición estuviesen suficientemente especificadas, los resultados de la medición, obtenida de diferentes medidores presentarían poca desviación respecto al valor medio de todas ellas. Sin embargo, el problema de la valoración consiste en el descubrimiento de las cualidades socioeconómicas importantes de los objetos valorados, precisamente de aquellas que los harán apetecibles a los proponentes y hacen sustentable su conversión, por parte del oferente, en unidades monetarias, siguiendo los criterios y normas del valuador. Aun cuando sea cierto que el dinero utilizado como medida del valor otorga homogeneidad a muchas lecturas, cuando la unidad monetaria esté sujeta a fuertes variaciones en su capacidad adquisitiva, la medición del valor en dinero podría equipararse a cualquier otra información cualitativa. La valoración trata de buscar el valor de los bienes y no su precio. El valor expresa una posibilidad subjetiva, en cambio, el precio es una realidad derivada de la negociación. El precio es de por si una construcción, pues es el resultado de una negociación que podría dar lugar a resultados diferentes entre participantes diferentes. Suponiendo que ninguno de ellos tenga preponderancia como para imponer sus propios criterios, el precio se formará por la interacción de los deseos, gustos, preferencias y ansiedades que aporte cada uno.

Es claro que en una valoración, el sujeto que efectúa el avalúo se supone independiente del objeto avaluado y cuando se trate de valorar empresas, será necesario que quien la avalúe no sea parte interesada en ella, ni propietario ni presunto comprador, so limitación en la validez de su valoración. El valor legal es aquel que la contabilidad oficial escrita debe respetar para que pueda garantizar su validez como medio de prueba en juicios. En los registros de la escritura oficial de un emprendimiento, debe existir una coincidencia entre este medio de prueba y el valor del registro de apertura contable. Hay casos en los que se hace necesario apelar a una estimación o arbitramento para la fijación de valores. En esas circunstancias, es necesaria que sean seguidas rigurosamente las normas legales de las entidades gubernamentales reguladoras de las modalidades y limitaciones de los avalúos.

El valor contable es la medida de un hecho patrimonial, ocurrido en una empresa o en una institución. En lo práctico, la valoración de las empresas tiene como objeto precisar los límites del precio, por lo tanto el valuador no tratará de suplir la existencia de un mercado inexistente, sino únicamente determinar los factores que influyen en el valor de la empresa con el fin de obtener una expresión monetaria de ella.

En consecuencia, las características esenciales de toda valoración (Bueno, 1989a), serán:

El objetivo del valor razonable El valor razonable es una medición basada en el mercado, no una medición especifica de la entidad. Para algunos activos y pasivos, pueden estar disponibles transacciones de mercado observables e información de mercado. Sin embargo, el objetivo de una medición del valor razonable en ambos casos es el mismo, estimar el precio al que tendría lugar una transacción ordenada para vender el activo o transferir el pasivo entre participantes de mercado en la fecha de la medición en condiciones de mercado presentes (es decir, un precio de salida en la fecha de la medición desde la perspectiva de un participante de mercado que mantiene el activo o debe el pasivo (NIIF 13: 2).

Cuando un precio para un activo o pasivo idéntico no es observable, una entidad medirá el valor razonable utilizando otra técnica de valoración que maximice el uso de variables observables relevantes y minimice el uso de variables no observables. Puesto que el valor razonable es una medición basada en los supuestos que los participantes de mercado utilizarían al fijar el precio del activo o del pasivo, incluye los supuestos sobre riesgo. En consecuencia, la intención de una entidad de mantener un activo o liquidar o satisfacer de otra forma un pasivo no es relevante al medir el valor razonable (NIIF 13: 3).

La definición de valor razonable se centra en los activos y pasivos porque son un objeto principal de la medición en contabilidad. Además, esta NIIF se aplica a instrumentos de patrimonio propios de una entidad medidos a valor razonable (NIIF 13: 4).

Los métodos más simples de valoración En la práctica, existen muchos métodos para la valoración de objetos, los cuales en una primera consideración podrían clasificarse de simples o únicos y combinados o compuestos que consisten en la aplicación conjunta de uno o más métodos simples.

Los métodos simples aplicados en el proceso de valoración corresponden a alguna de las siguientes tres medidas:

El patrimonio neto real (Nr) es igual al excedente del conjunto de bienes y derechos de toda clase que posee la empresa sobre el total de sus deudas, es decir, de su activo sobre su pasivo exigible. En notación, es un que cálculo responde a la siguiente expresión:

Monografias.com siendo Ar el valor del activo real y Pr el valor del pasivo real exigible. La distinción entre lo contable y lo real se establece mediante las siguientes actividades:

El valor sustancial (Vs) es el valor real del conjunto de los bienes empleados en la explotación, sin incluir pasivos exigibles. Sin embargo, el valor sustancial no coincide con el activo real debido a que tan solo incluye los bienes propios comprometidos en la producción, es decir, se refiere a la sustancia de la explotación. La distinción entre lo contable (Ar) y lo sustancial se establece de manera similar a la distinción entre lo contable y lo real, solo que acá conviene considerar si los bienes existentes son total o parcialmente inutilizables (Vi), o son de realización difícil por tener que ser vendidas solo como saldos, lo cual tiene por objeto asignarles un valor corriente nulo o casi nulo o de una manera más o menos duradera, si son utilizables en forma complementaria (Bueno, 1989b).

Monografias.com Algunas particularidades de la estimación del valor sustancial frente a la valoración del activo real, son:

El valor de rendimiento (Vr) de un proyecto o de una empresa es el valor presente de sus rentas futuras descontadas en el momento de la evaluación. Puede decirse que esta medición prescinde de la evaluación de los activos y pasivos exigibles existentes, para efectuar la estimación del valor a partir exclusivamente de la actualización de los beneficios futuros a cierta tasa de rentabilidad, o en otros términos, se trata de una medición determinada por parámetros exógenos condicionantes del resultado final.

Siendo Ft el flujo de beneficios anuales estimados para cada año t, n el número de años y r la tasa de descuento de las corrientes de ingresos, el valor presente del monto de una serie de anualidades limitada temporalmente, estará dada según:

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Dada la heterogeneidad y multiplicidad de factores que influyen sobre el beneficio, las corrientes (F) de resultados no tienen por qué ser constantes ni tampoco el valor medio de determinado número de periodos pasados (T = n.t) tiene que representar una cantidad muy significativa. La tasa de descuento (r) de las rentas futuras significa la remuneración que se estima debe ser satisfecha al capital invertido. La definición de esta remuneración dependerá de la situación particular del proyecto o empresa a evaluar y del estado actual del mercado financiero del país. Para su cálculo, algunos autores la conciben formada por dos elementos: un tipo de interés básico (rf) y una prima de riesgo (rp) por iliquidez del mercado. El hecho de que la serie de rendimientos futuros a actualizar esté basada en el comportamiento de los resultados obtenidos en periodos anteriores permite suponer que las proyecciones incluyen los riesgos sistemáticos del mercado financiero y que únicamente faltaría por considerar los riesgos específicos de la empresa o proyecto. Por lo tanto, las mediciones del valor de rendimiento deberían ir acompañadas del análisis de la información financiera y no financiera públicamente disponible e incluida o no en los estados financieros. Este análisis fundamental incluye estudios de la gestión apoyados en ratios, comparaciones entre empresas, estadísticas de ventas, tipos de márgenes, cálculo de costes y estados de resultados. La siguiente tabla es una lista de 14 empresas solventes más antiguas del país, que ha sido tomada de las estadísticas del Sistema de Información y Reporte Empresarial (SIREM) de la Superintendencia de Sociedades, para mostrar la diversidad de tasas de interés que pueden ser utilizadas en la proyección de resultados o en el descuento de flujos de efectivo de las empresas. Se trata de los índices de rentabilidad sobre patrimonio (USN: Utilidad Neta/Patrimonio Neto) de dos años consecutivos y la rentabilidad sobre activos (USA: Utilidad Neta/Activo Total) del último año conocido. También se incluye el apalancamiento total (PSN: Pasivo Total/Patrimonio Neto) que es una medida del respaldo que ofrecen los propietarios, socios o accionistas, a los terceros que le otorgan fondos a la organización:

La siguiente tabla es una lista de 14 empresas solventes más antiguas del país, que ha sido tomada de las estadísticas del Sistema de Información y Reporte Empresarial (SIREM) de la Superintendencia de Sociedades, para mostrar la diversidad de tasas de interés que pueden ser utilizadas en la proyección de resultados o en el descuento de flujos de efectivo de las empresas. Se trata de los índices de rentabilidad sobre patrimonio (USN: Utilidad Neta/ Patrimonio Neto) de dos años consecutivos y la rentabilidad sobre activos (USA: Utilidad Neta / Activo Total) del último año conocido. También se incluye el apalancamiento total (PSN: Pasivo Total / Patrimonio Neto) que es una medida del respaldo que ofrecen los propietarios, socios o accionistas, a los terceros que le otorgan fondos a la organización:

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Fuente elaboración propia.

En la práctica, la duración del tiempo de descuento puede hacerse en la forma de anualidades limitadas en el tiempo, o en la forma de una renta vitalicia o perpetua. Si todos los beneficios anuales estimados fueren iguales, estaríamos frente al cálculo del valor presente del monto de una anualidad, esto es:

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Y en el caso de una duración vitalicia de estos beneficios estimados iguales, estaríamos frente al cálculo de una capitalización, o sea:

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En la siguiente tabla, con las mismas 14 empresas solventes más antiguas del país, se muestra la situación de la valoración capitalizando los Dividendos 2012 mediante aplicación de (r) la rentabilidad sobre el patrimonio de los accionistas, para obtener el Valor 2011 proveniente.

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Fuente elaboración propia.

El activo o pasivo Si el activo o pasivo es considerado de forma independiente, un grupo de activos, un grupo de pasivos, un grupo de activos o pasivos, a efectos de si reconocimiento o información a revelar, dependerá de su unidad de cuenta. La unidad de cuenta de un activo o pasivo se determinará de acuerdo con la NIIF que requiera o permita la medición a valor razonable, excepto por lo previsto en esta NIIF (NIIF 13: 14) La medición del valor razonable se realiza para un activo o pasivo en particular o para un grupo de activos y/o pasivos. La medición a valor razonable de los bienes puede hacerse en modos agrupados o separados. La unidad de cuenta depende de la NIIF que así lo permita o lo requiera, salvo las excepciones que prevea la NIIF 13 (Arias y Salazar, 2012). En la estimación de valores razonables, las entidades usan insumos o entradas "observables", es decir, hipótesis basadas en datos de mercado provenientes de fuentes independientes a la entidad que informa. También, se utilizan las entradas "no observables", o sea, las propias hipótesis de la entidad sobre los supuestos que los participantes del mercado utilizarían para fijar los precios de activo o pasivo, desarrollados con base en la mejor información disponible ante las circunstancias del caso. En cuanto a instrumentos financieros, la NIIF 13 distingue tres niveles de insumo de la información para derivar el valor razonable: Nivel 1: valoración basada en entradas observables; Nivel 2: valoración basada en mercados observables y, Nivel 3: valoración basada en datos no observables. La contabilidad a valor razonable debe ser vista como una contabilidad "marcada al modelo" en lugar de "marcada al mercado" (Sarbapriya, 2012). Para los activos financieros, a través de la compra y venta selectiva de activos, se puede aumentar la transparencia y el fomento de acciones correctivas casi que inmediatas, esto es, en cualquier tiempo, mientras que en el caso de los activos no financieros es preciso hacer un desarrollo más amplio de la premisa del mayor y mejor uso del bien en el mercado y no de acuerdo a una entidad especifica.

La transacción El mercado principal es aquel mercado con mayor volumen y nivel de actividad para el activo o pasivo en compra o venta, pero también puede ser el mercado más ventajoso, o sea aquel que maximiza el importe que se recibiría por vender el activo, o que minimiza el importe que se pagaría por transferir el pasivo, después de restar los costos de transacción y los costos de transporte. Debido a que el mercado principal es el escenario en el que el activo o pasivo tiene mayor volumen de negociación o nivel de actividad, es también el mercado más líquido y por lo tanto, es el que proporcionará los datos más representativos de una medición a valor razonable (Arias y Salazar, 2012).

El precio El precio del mercado principal o más ventajoso utilizado para medir el valor razonable del activo o pasivo, no se ajustará por los costos de transacción. Los costos de transacción no son una característica de un activo o pasivo, más bien son específicos de una transacción y diferirán de la forma en que una entidad realice una transacción con el activo o pasivo (NIIF 13: 25).

Los costos de transacción no incluyen los costos de transporte. Si la localización es una característica del activo, como en el caso de una materia prima cotizada, el precio en el mercado principal o más ventajoso se ajustara por los costos, si los hubiera, en los que se incurriría para transportar el activo desde su ubicación presente a ese mercado (NIIF 13: 26). Las Materias Primas Cotizadas son títulos que se pueden negociar en mercados de valores de la misma manera que las acciones de empresas. Estas mercancías negociadas en bolsa replican a un índice denominado ETC, proveniente de la sigla de su nombre en inglés: Exchange Traded Commodities. Un índice de ETC normalmente hace un seguimiento de una materia prima o de un conjunto de ellas vinculadas entre sí según la forma de su exposición. Estos normalmente tienen una duración indefinida, sin embargo, de ser necesario, se pueden crear nuevos de acuerdo a la demanda. Por tanto, los ETC tienen tanta liquidez como el mercado de materias primas subyacente, en físico o de futuros (Mr. Trader, 2009).

Las ventajas de negociar con ETCs consisten en que son de:

Los principales tipos de ETCs son:

Máximo y mejor uso de los activos no financieros El máximo y mejor uso se determinará a partir de la perspectiva de los participantes del mercado, incluso si una entidad pretende un distinto uso. Sin embargo, el uso presente por parte de una entidad de un activo no financiero se presume que es el máximo y mejor, a menos que el mercado u otros factores sugieran que un uso diferente por los participantes del mercado maximizarían el valor del activo (NIIF 13: 29) Las entidades no deben realizar búsquedas exhaustivas sobre el máximo y mejor uso si no existe evidencia de que el uso actual no es su máximo y mejor uso (Arias y Salazar, 2012).

Fundamentalmente, la contabilidad a valor razonable representa la revaluación de los activos y pasivos no vendidos a precios de mercado sobre una base regular que configuran unos estándares jerarquizados para priorizar la fiabilidad relativa de los parámetros que pueden ser utilizados en la valuación del valor razonable. En la estimación de valores razonables, las entidades usan insumos o entradas "observables", es decir hipótesis basadas en datos de mercado provenientes de fuentes independientes a la entidad que informa. También se utilizan las entradas "no observables". Los insumos o entradas no observables son aquellas que reflejan los propios supuestos de la entidad que informa sobre los supuestos que los participantes del mercado utilizarían en los precios del activo o pasivo desarrollado con base en la mejor información disponible ante las circunstancias del caso (Sarbapriya, 2012).

La jerarquía del valor razonable Para la valoración de activos y pasivos no vendidos a precios de mercado la NIIF 13 jerarquiza la fiabilidad de la valuación en tres niveles: el Nivel 1 da la máxima prioridad a los precios sin ajustar de las entradas cotizadas más fiables dadas por modelos de entradas como curvas de rendimiento, tipos de cambio, y correlaciones empíricas. El nivel 2 intermedia entre precios y curvas de rendimiento de mercados observables. El Nivel 3 atiende mediciones afectadas por variables no observables en el mercado y que requieren supuestos propios de las empresas. Textualmente, dice la NIIF 13:

Las variables de Nivel 1 son precios cotizados (sin ajustar) en mercados activos para activos o pasivos idénticos a los que la entidad puede acceder en la fecha de la medición (NIIF 13:76).

Una variable de Nivel 1 estará disponible para muchos activos financieros y pasivos financieros, algunos de los cuales pueden ser intercambiados en mercados activos múltiples (por ejemplo, en intercambios diferentes). Por ello, el énfasis dentro del Nivel 1 es en la determinación de los dos elementos siguientes (NIIF 33: 78):

Si el activo o pasivo tiene una condición especificada (contractual), una variable de Nivel 2 debe ser observable para cumplir sustancialmente con la condición completa del activo o pasivo (NIIF 13: 82). Las variables de Nivel 2 incluyen los siguientes elementos:

(i) tasas de interés y curvas de rendimiento observables en intervalos cotizados comúnmente; (ii) volatilidades implícitas; y (iii) Diferenciales de crédito.

d) Variables corroboradas por el mercado. Las variables de Nivel 3 son variables no observables para el activo o pasivo (NIIF 13: 86).

Se ve pues, que las mediciones del valor razonable del Nivel 1 exigen la aplicación de los precios del mercado, independientemente de la forma desordenada que pueda asumir el mercado. Que el Nivel 2 requiere basar la valoración en los precios cotizados del mercado para activos o pasivos similares en mercados activos y otros datos relevantes del mercado, pero también podría basarse en las curvas de rendimientos, la evolución de las tasas de cambio o correlaciones empíricas de los valores de entrada.

En el Nivel 3, el valor razonable se estima con un modelo de valoración que refleja cómo los participantes del mercado razonablemente esperan la realización de la transacción para fijar el precio del instrumento. Por lo tanto, las mediciones del Nivel 3 utilizan una valoración ajustada al modelo que se basa en gran parte en los supuestos propios de la empresa acerca de los precios que los participantes del mercado asignarían al activo o pasivo.

Ante esta situación riesgosa, la revelación completa de la información sobre el proceso de valoración y la sensibilidad de los resultados de la medición a los cambios en los supuestos del modelo se vuelve particularmente importante con respecto a la subjetividad y sesgo de la medición que pueden introducirse fácilmente en el Nivel 3 de valoración. Los modelos de valoración requieren preparadores para hacer suposiciones y juicios significativos con los que se pretende reflejar como se espera que los mercados se comporten. Obviamente, en tiempos de turbulencia la gama más amplia de los juicios es típicamente dando lugar a una gama más amplia de modelos y de valoraciones (Shamkuts, 2011).

Con esto no queremos decir que la contabilidad no es real. Esto significa que los objetos de la contabilidad no existen independientemente de unos socialmente construidos, se trata de un esquema conceptual inter-subjetivo, que luego es objetivado por virtud de la intencionalidad colectiva. Por tanto, la naturaleza de la contabilidad a valor razonable, consiste en una construcción subjetiva que además de la observación humana, requiere del consenso y la comunicación para su existencia.

Riesgo de incumplimiento Al medir el valor razonable de un pasivo, una entidad tendrá en cuenta el efecto de su riesgo de crédito (posición crediticia) y cualesquiera otros factores que puedan influir en la probabilidad de que la obligación se satisfaga o no (NIIF 13: 43).

El riesgo de crédito es la posible pérdida que asume un agente económico como consecuencia del incumplimiento de las obligaciones contractuales que incumben a las contrapartes con las que se relaciona. La posición crediticia se refiere a la clasificación de los acreedores en los informes semestrales por tipos de crédito emitidos por alguna Central de Riesgos Institucionales generalmente creada por instituciones financieras particulares, para atender los estudios de solicitudes de crédito, aunque éstos no deben ser considerados como un requisito para las operaciones bancarias.

El riesgo de crédito por incumplimiento del contrato, es considerado el riesgo típico, siendo el causante del mayor número de crisis financieras. Sin embargo, no es el único riesgo procedente de los instrumentos financieros y de su gestión pues también existen: el riesgo de liquidez, el riesgo de mercado, el riesgo operativo y el riesgo legal. El riesgo de liquidez se explica mediante un desequilibrio entre las exigibilidades a corto plazo y las disponibilidades de fondos en ese mismo periodo. El riesgo de mercado tiene que ver con las variaciones en los precios o en los parámetros negociadores en los mercados financieros, tales como el tipo de cambio, la tasa de interés, la renta variable, el riesgo de las mercancías, etc. (Fernández-Aguado, 2010).

Para cada tipo de riesgo, la entidad revelará información que permita a los usuarios de los estados financieros evaluar la naturaleza y alcance de los riesgos procedente de los instrumentos financieros a los que la entidad está expuesta en la fecha de la presentación. El análisis del riesgo de crédito puede realizarse de forma individual y de portafolio (o cartera). El análisis individual del riesgo es utilizado en la aprobación de créditos y el cálculo de reservas preventivas, las entidades más sofisticadas, también aplican este análisis para determinar el precio de la operación y cálculo del capital requerido para mantener el crédito en la cartera.

La pérdida crediticia esperada de una operación depende de las magnitudes siguientes:

La pérdida esperada resulta del producto de estas magnitudes, expresada en valor absoluto, o más frecuentemente como porcentaje del tamaño de la operación:

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Desde el punto de vista de la gestión del riesgo de crédito, la pérdida esperada es considerada un coste, cubierto con provisiones, mientras que las pérdidas inesperadas suponen un riesgo, y deben ser cubiertas con capital, a fin de garantizar la continuidad del negocio. El margen de una operación crediticia debe ser suficiente para cubrir la provisión por pérdida esperada y obtener un beneficio adicional (prima de riesgo) que retribuya el capital arriesgado (capital económico).

La utilización de modelos de riesgo de crédito permiten identificar, medir y gestionar el riesgo de manera consistente y rigurosa y, progresivamente, los resultados obtenidos han asumido cada vez un mayor papel en la gestión interna del riesgo, además de servir para propósitos regulatorios y de supervisión. Las prácticas supervisoras iniciadas por algunas entidades como J.P. Morgan (risk metrics) o Deutsche Bank (raroc, etc.) han dado lugar a modelos de gestión de riesgos no estrictamente crediticios que van generando estándares en el mercado. Métodos como el de la Simulación de Montecarlo o la del Hipercubo Latino permiten simular una multiplicidad enorme de posibles situaciones y por lo tanto dejan ver en cada una de ellas a qué riesgos estarían expuestas las entidades. En función de esas múltiples iteraciones de los resultados se generan curvas de probabilidades y valores esperados en los que, aun siendo los tipos de interés objeto de variación al arbitrio de los analistas, ya la contemplación de un posible campo de variación que arroja un determinado porcentaje de las posiciones no sería considerada tan subjetiva, para simular con ellas lo que ocurriría y proponer entonces medidas consecuentes en función del grado de posible pérdida o ganancia al que la entidad está sometida con un determinado porcentaje probabilístico (UNED, 2011).

Es claro entonces, que las condiciones en que tiene lugar el riesgo de crédito no es la misma para el resto de los riesgos, por ejemplo, no podríamos negar la diferencia sustancial existente entre las variables morosidad y renegociación de la deuda, en el caso del riesgo de crédito y, la falta de claridad en el contexto de los riesgos operativos y del mercado para relacionar la confianza del analista en las previsiones o estimaciones con el fracaso absoluto. La dificultad para estandarizar en estos casos se origina en la diferencia estructural y de actividad de las distintas entidades que puede dar lugar a importantísimas variaciones en orden al riesgo asumido y por ende a la forma de gestionarlo.

Por último, es bueno mencionar que la gestión de riesgos implica una evaluación continua, de tal manera que se valoren las aplicaciones de los principios de riesgo, se evalúe la sensibilidad interna y finalmente se valoren las deficiencias de acuerdo con los estándares prefijados. Todo este proceso implica una comprensión detallada de los principios que se implanten, la capacidad de poner a prueba la profundidad y calidad de los procedimientos que se hayan emprendido y un entendimiento claro de las líneas de negocio y los productos incluyendo sus riesgos actualmente asumidos por la entidad.

Los principios desarrollados se basan en cuatro conceptos fundamentales que son críticos para establecer y mantener un marco de gestión del riesgo completo y efectivo. Éstos son:

Aplicación a activos financieros y pasivos financieros en grupo Una entidad que mantiene un grupo de activos financieros y pasivos financieros está expuesta a riesgos de mercado y al riesgo de crédito (como se define en la NIIF 7) de cada una de las contrapartes. Si la entidad gestiona ese grupo de activos financieros y pasivos financieros sobre la base de su exposición neta a los riesgos de mercado o al riesgo de crédito, se permite a la entidad aplicar una excepción a la NIIF 7 para medir el valor razonable.

Esa excepción permite que una entidad mida el valor razonable de un grupo de activos financieros y pasivos financieros sobre la base del precio que recibiría por vender una posición neta a largo plazo (es decir, un activo) para una exposición de riesgo concreta o por transferir una posición neta a corto (es decir, un pasivo) para una exposición de riesgo concreta en una transacción ordenada entre participantes de mercado en la fecha de la medición en condiciones de mercado presentes. Por consiguiente, una entidad medirá el valor razonable del grupo de activos financieros y pasivos financieros de forma coherente con la forma en que los participantes de mercado pondrían precio a la exposición de riesgo neta en la fecha de medición (NIIF 13: 48).

Esta excepción permite que la medición no se haga considerando la unidad de contabilización (generalmente considerando cada instrumento por separado), sino determinando el valor razonable del grupo de activos y pasivos (Arias y Salazar, 2011).

Análisis de sensibilidad Un análisis de sensibilidad mide la elasticidad de la rentabilidad de un proyecto ante las variaciones deliberadas de algunos de sus parámetros críticos, por ejemplo, el precio de venta. Si el volumen de ventas es una variable critica habría que estudiar el efecto sobre la rentabilidad total por las variaciones en la demanda total, o sobre la participación de cierto producto en la rentabilidad de la empresa por la variación de sus ventas. Fundamentalmente, el análisis de sensibilidad permite estudiar el efecto rentable de la variación potencial de las variables críticas en cada proyecto específico. Es verdad que el análisis de sensibilidad aporta unos criterios de exactitud y fiabilidad a las evaluaciones, pero la decisión de estimarlos como mejores respecto a los criterios que otorga la experiencia propia o ajena o aferrarse a los términos de un contrato o la prescripción de la ley, sigue siendo eminentemente subjetiva (Molina, 2000).

Con el fin de aclarar algunas ideas sobre el análisis de sensibilidad, tomemos el caso de un proyecto de empresa cuya inversión prevista es de $ 11.609.275 del que se espera genere una serie constante de flujos de caja por $ 632.904. Los estudios de mercado muestran que la vida restante del proyecto es de unos siete y medio años promedio, es decir entre 5 y diez años, debido a las condiciones reinantes. Para resolver este caso, aplicamos la ecuación (2) a los flujos de caja (F) y proyectamos el valor de la inversión en moneda homogénea durante la vida del proyecto. Cuando el atributo elegido para la medición contable sea a valor presente, o razonable, las características de dicho atributo hacen que las partidas de ingresos y/o egresos queden siempre medidas con poder de compra del instante de la lectura de la información, por lo tanto no se requiere de procedimiento de re-expresión alguno diferente al descuento a la correspondiente al costo del capital ki (en este caso, de 18% para estimar Vr).

Cuando el atributo elegido para la medición contable sea a costo histórico, las partidas activas y/o pasivas medidas con distintos poderes de compra anteriores a los del instante de la lectura de la información, requieren de un procedimiento de re-expresión llevándolas a moneda homogénea (Vi) del instante de la lectura, asumiendo, en este caso, una tasa constante de inflación del 4%. Observemos las cifras:

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FUENTE: elaboración propia.

Como puede verse, a medida que se alarga la vida del proyecto va mejorando la rentabilidad. Apenas hasta el octavo año los ingresos son positivos, es decir, hemos podido describir el umbral crítico del proyecto. Indudablemente, estamos tratando con una herramienta efectiva para hacer seguimiento a las variables críticas sobre la rentabilidad Otras revelaciones de información sobre el riesgo de mercado Cuando los análisis de sensibilidad, revelados de acuerdo con la NIIF 7: 40 y 41, no fuesen representativos del riesgo inherente a un instrumento financiero (por ejemplo, porque la exposición a final de año no refleje la exposición mantenida durante el año, o porque los inversionistas compartan la idea de una interdependencia entre la tasa de crecimiento de los flujos de caja y la inflación, etc.), la entidad informará de ello, así como la razón por la que cree que los análisis de sensibilidad carecen de representatividad.

Proyectar el futuro implica la magnificación del riesgo, por ello, estimar a futuro supone considerar el comportamiento de la empresa en términos de la tasa de crecimiento (g). En la proyección del comportamiento futuro suelen utilizarse modelos multi-etápico(s). Por ejemplo, cuando la empresa crezca a una tasa cercana o menor a la tasa de crecimiento económico (esto es, g = PIB + inflación) la proyección en una sola etapa no ofrece mayores riesgos, pero si la empresa crece moderadamente o sea si es menor o igual a 10% por encima de la tasa de crecimiento económico, lo recomendable es una proyección en dos etapas, o en tres etapas si crece por encima de 10%.

Supongamos que en el ejemplo anterior a los proyectistas les resulte más atractivo aplicar una variante del valor de rendimiento en el que el flujo anual estimado F crezca a una tasa constante g y los flujos sean descontados a la misma tasa ku del costo del capital, sería:

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Suponiendo en este caso, que los proyectistas consideran una g= 32,4% monoetápica y que el costo del capital lo mantengan como ku = 18%, tendremos las siguientes cifras:

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FUENTE: Elaboración propia.

Como puede verse, este modelo plantea mayor exigencia de gestión y hace más baja la rentabilidad, por lo tanto, la etapa de recuperación de la inversión también se hará más larga. El valor razonable se aplica recurrentemente como valor de entrada. Los activos se revalorizan a su valor de reposición a costos corrientes. El cambio es registrado en el estado de resultados y las ganancias y las perdidas (no realizadas) son registradas en el reconocimiento como ingresos comprehensivos. También, continuamente, el valor razonable se aplica como valor de salida. Los activos y pasivos son mantenidos durante el periodo al precio corriente de salida, cuyos cambios son registrados en el estado de resultados comprehensivos (Sarbapriya, 2012).