El coronel Thomás Bobes: El león de los llanos

Monografía destacada


 

 

 

Benedicto Cuervo Álvarez. Pr. de Historia y Geografía por la Universidad de Oviedo. Profesor en FESDO. Miembro del Consejo Científico de La Razón Historica y colaborador en diversas revistas científicas (Historia Digital, Otro mundo es posible, Waste Magazine).

Descripción: Muerte de Boves

RESUMEN.

El coronel Thomás Bobes nació en el barrio del Postigo, zona periférica de la ciudad de Oviedo, en septiembre de 1782. De origen humilde pronto quedaría huérfano ya que su padre murió cuando él solo contaba con 5 años de edad. Su madre se trasladó con sus dos hijas y con Thomás a Gijón para trabajar como doméstica en casa de una familia acomodada. Con la ayuda de un pariente, el sacerdote Félix Antonio Bobes, ingresa en el Instituto Asturiano de Gijón, institución fundada por Melchor de Jovellanos unos años antes. En esta Institución consigue el título de Piloto de segunda clase y se alista en la Marina Real trasladándose a El Ferrol.

Después de participar en la batalla de Trafalgar embarca en el Ligero buque mercante que hacía la ruta de América, en especial, hacia Venezuela. Al parecer Boves fue apresado en Puerto Cabello por haber comandado un barco pirata y acusado de contrabando ingresa en prisión durante unos diez meses. Al final los patriotas le exilian a Calabozo donde se convierte en el dueño de una pulpería y se traslada periódicamente a los Llanos para vender productos y baratijas a los llaneros.

Poco tiempo después se une al ejército realista de Domingo Monteverde siendo culpado de múltiples asesinatos y desmanes aunque Boves no era el Jefe del ejército en esas campañas militares e incluso, en una de ellas, ni siquiera había participado por estar curándose de una herida en otro lugar distinto al del combate.

Se podría decir que el coronel Boves fue un valiente militar que consiguió formar un importante ejército (de más de 17.000 hombres) en los Llanos venezolanos para luchas contra los patriotas criollos (quienes se apoderaron de sus bienes y propiedades y lo maltrataron y encarcelaron) que habían promulgado las denominadas Ordenanzas muy negativas para la economía de los llaneros.

Boves y su Ejército Infernal luchaban para que los mestizos, pardos, zambos, indios y negros tuvieran los mismos derechos que los blancos. Pretendía que los blancos no vivieran en los Llanos venezolanos porque era un territorio que les pertenecía a las otras clases sociales. Saqueaba y quemaba sus propiedades como lo pudiera haber hecho un oficial jacobino en la Francia revolucionaria y repartía las propiedades y bienes entre los mestizos, pardos y demás etnias dándoles el título de propiedad sin quedarse Boves con nada. Actualmente muchos historiadores consideramos que Boves fue el primer luchador por la defensa de los pobres y clases marginadas de Venezuela, lucha social que perdería al fallecer, el 4 de diciembre de 1814 en la batalla de Urica a los 32 años.

PALABRAS CLAVE: Thomás Boves, Domingo Monteverde, Ejército Infernal, Simón Bolívar, mantuanos, pardos, mestizos, negros, Constitución de diciembre de 1811, Urica, Pedro Zaraza y Morales.

SUMMARY

 The colonel Thomás Boves was born in the neighborhood of the Shutter, peripheral zone of the city of Oviedo, in September, 1782. Of humble family he would remain an orphan since his father died when alone he was 5 years old. His mother moved with his two daughters and with Tomás to Gijon to be employed as servant at house of a well-off family. With the help of a relative, the priest Félix Antonio Bobes, it joins the Asturian Institute of Gijon, institution founded by Melchor de Jovellanos a few years before. In this Institution it obtains the title of second-class Pilot and enlists in the Royal Sea-coast moving to El Ferrol. After taking part in Trafalgar's battle it embarks in the Light merchant nose that was doing the route of America, especially, towards Venezuela. Apparently Boves was caught in Port Hair for having commanded a ship pirate and accused of smuggling it joins prison for some ten months. Ultimately the patriots exile him to Jail where it turns into the owner of a grocery and moves from time to time to the Plains to sell products and trinkets to the plainsmen. A little time later it joins the realistic army of Domingo Monteverde being blamed for multiple murders and misbehaviors though Boves neither was the Chief of the army in these military campaigns and even, in one of them, it had not even taken part for being recovering of a wound in another place different from that of the combat. It might say that the colonel Boves was a brave military man that there managed to form an important army (of more than 17.000 men) in the Plains Venezuelans for fights against the Creole patriots (those who got hold of his goods and properties and they it ill-treated and imprisoned) that had promulgated the very negative Ordinances called for the economy of the plainsmen. Boves and his Infernal Army were fighting in order that half-caste, dun, bowlegged, Indians and blacks had the same rights that the whites. He was claiming that the whites were not living in the Venezuelan Plains because it was a territory that they concerned to other social classes. It was plundering and burning his properties like it he could have made a Jacobin official in the revolutionary France and it was distributing the properties and goods between half-caste, dun and other people giving them the title deed without remaining Boves with anything. Nowadays many historians think that Boves was the first fighter for the defense of the poor and classes isolated of Venezuela, social fight that would lose on having expired, on December 4, 1814 in the battle of Uric at the age of 32.

KEY WORDS: Thomás Boves, Domingo Monteverde, Infernal Army, Simón Bolívar, mantuanos, dun, half-caste, blacks, Constitution of December, 1811, Uric, Pedro Zaraza and Mulberry trees.

Su infancia y juventud asturiana

José Thomás Rodríguez y de la Iglesia, nació en la calle del Postigo Alto nº 2 (Oviedo) el 18 de septiembre de 1782, falleciendo el 5 de diciembre de 1814 en la batalla de Urica, en Venezuela. Bautizado con este nombre y  bajo la advocación patronímica de Santo Thomás de Villanueva, religioso agustino elevado a los altares y que fue prelado de Valencia, así fue registrado por el correspondiente párroco, utilizaría el apellido Bobes -el segundo de su padre- que le acompañaría y lo distinguiría el resto de su vida. (1)

Descripción: C:\Documents and Settings\Propietario\Mis documentos\Downloads\Partida Bautismo 1 (1).jpg

Partida de bautismo de José Thomás Bobes. Libro de bautizados (14 de septiembre de 1781 a 27 de enero de 1792). Folios 26 y 27. Iglesia San Isidoro del Real (Oviedo).

Su partida de nacimiento figura en los folios 26-27 del año 1782 y dice:

   “En la Iglesia Parroquial de San Isidoro del Real de la ciudad de Oviedo a 18 días de septiembre de 1782 se bautizó un niño, nacido dicho día, con el nombre de José Thomás Millán, hijo legítimo de Manuel Rodríguez de Bobes, natural de Oviedo, y de Manuela de la Iglesia; firma Dn. José Agustín de Lago". 

Fue la suya una familia de Hidalgos de Gotera, quien firmaban su apellido usando la “b” en las dos letras del apellido. El apellido Bobes es originario de Asturias y deriva del topónimo Bobes, pequeño pueblo del Concejo de Siero. Parece que la grafía Boves, con “v” pequeña, solo la usó nuestro hombre en sus años en Venezuela. El uso del nombre José antes de Thomás se debió al recuerdo evocador de un hermano anterior muerto al nacer que se llamaba José Benito. (2) Con una infancia difícil, ya que su padre Manuel Rodríguez Bobes, modesto empleado municipal de la ciudad de Oviedo, murió el 26 de enero de 1787, cuando Thomás Bobes tan solo tenía cinco años. (3)

Descripción: C:\Documents and Settings\Propietario\Escritorio\2.jpg

Libro de difuntos, nº5, 1770-1790, folio, 156. Mi más sincero agradecimiento al párroco de San Isidoro del Real de Oviedo D. José Luis Alonso Tuñón por su desinteresada colaboración.

Al parecer su padre llegó a ser un excelente cantaor en las tabernas y cantinas nocturnas del Postigo bajo ovetense por lo que se le llegó a conocer  como “El Urogallo” porque embelesaba con sus melódicas canciones a las bellas damas que frecuentaban dichos centros nocturnos. Además, de cantar le gustaba jugar a las cartas. Don Manuel murió joven, siendo asesinado a traición, el 26 de enero de 1787, por un amante celoso quien, con navaja en mano, reclamaba a su joven en manos de este hidalgo trovador. Se le enterró en la iglesia del convento de San Francisco de Oviedo. (4)

Los primeros pasos del niño Thomás Bobes los daría con su madre y hermanas mayores en el interior de un patio comunitario que estaba rodeado de bloques de edificios de cuatro plantas situados entre la calla Oscura y el Postigo Alto. Allí, en el Postigo Alto nº 2, nació Thomás Bobes el 18 de septiembre de 1782. Para acceder a su vivienda se podía hacer por la fachada norte por un portal adintelado y puerta recia de madera noble cuya pared estaba compuesta de mampostería. También existía otro acceso por la parte sur del edificio donde se accedía, primero a un extenso patio y luego al interior de la vivienda. La fachada sur estaba cubierta con balconeras y láminas de madera de cierta calidad y elegancia. La vivienda no la tenían en propiedad sino que vivían de alquiler.

Descripción: C:\Documents and Settings\Propietario\Configuración local\Archivos temporales de Internet\Content.IE5\MYR0EFE5\IMG_0012[2].JPGDescripción: C:\Documents and Settings\Propietario\Mis documentos\Downloads\Puerta.jpg

Calle del Postigo (Oviedo) y puerta de acceso a la vivienda de la familia Rguez Bobes.

Del aspecto físico de Thomás Bobes hay muy poco que decir puesto que surgen contradicciones entre los historiadores que investigaron su vida y carrera militar. La interpretación más verosímil es la de Antonio García Rubín que nos dice del aspecto físico de Thomás Bobes que: “  fue rubio, "roxu", algo pecoso, alto y fuerte, con las piernas ligeramente  arqueadas por la costumbre de montar durante mucho tiempo a caballo y sus ojos eran vivaces y maliciosos”. Esta descripción invalida, de alguna manera, la única representación suya que se considera fidedigna, un grabado que lo muestra con pelo y barba negros y rizados, pero cubriendo con una capa su uniforme de oficial (posiblemente el de urbanos). El escritor e historiador ecuatoriano Manuel J. Calle describe a Bobes de esta manera: “ Era de mediana estatura, huesudo, de recia complexión; una soberbia cabellera se arremolinaba sobre su ancha y blanca frente; ; chispeaban sus grandes y rasgados ojos y a su sonrosado semblante  adornaba una espesa barba que le descendía sobre el pecho, comunicando a su dueño una majestad de prócer”. (5) Otro testimonio interesante sobre la fisonomía de Bobes es el de Liborio Llovera a quien Lecuna (1950) entrevistó en Calabozo hacia 1913. Según Llovera: “Bobes tenía buena figura, tamaño y grueso normales, era rubio, bien parecido, pero de aspecto vulgar”. (6) Por último, José Ambrosio Llamozas (Vicario general del ejército de Barlovento) dice de Boves que era un caudillo español, rubio y que ostentaba una pulpería”. (7)

La familia, su madre Manuela de la Iglesia (que hace pensar que era huerfana, o expósita, dado el apellido que llevaba) Thomás,  y sus dos hermanas, María y Josefa, se ven obligadas a desplazarse a la vecina villa de Gijón para trabajar su madre como criada y sus dos hijas en un taller de costura. Thomás Bobes acudirá a aprender las primeras letras a una escuela pública de Gijón y desde la que –merced a los buenos oficios de don Félix Antonio Bobes, (8) sacerdote con cierta influencia y pariente suyo, podrá ingresar en el Instituto Asturiano que dirige Francisco de Paula Jove Llanos, hermano del ilustrado Gaspar Melchor, promotor de la Institución. (9)

Así, pues, este traslado a Gijón sería una decisión vital para Thomás Bobes  ya que, el 7 de enero de 1794, con tan solo 11 años, iniciará sus estudios en el Real Instituto Asturiano, en esa misma ciudad. Esta institución había sido creada por el gran intelectual don Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), altísima figura de la Ilustración española de su tiempo. Allí podrá seguir unos estudios considerados de privilegio para aquellos tiempos. Sus estudios los realiza junto con otros sesenta alumnos. Thomás Bobes, a trancas y barrancas, (según anota Melchor de Jovellanos en su Diario “Bobes, un poco flojo”) estudiará de 1796 a 1799, Matemáticas (con el profesor Cayetano Fernández Villamil), Cosmografía y Pilotaje (con el profesor Diego Cayón), Náutica (con el profesor José Hermida), con vistas a poderse diplomar como Aspirante a Piloto, para la Marina Mercante, título que obtiene a los 17 años. (10)

En aquel entonces, el joven José Thomás Bobes de la Iglesia durante el tiempo que estuvo en el Real Instituto Asturiano de Gijón, dirigido por el hermano del ilustrado asturiano Melchor Gaspar de Jovellanos, el capitán de navío de la Real Armada Francisco de Paula de Jovellanos, en la sección de Náutica, sostuvo una excelente conducta, fue talentoso y puntual en sus clases y cátedras. Llegando a ser muy aplicado en sus estudios y respetuoso con sus profesores, trabajador y muy consciente de sus responsabilidades y compromisos.

 

De estas cosas dio fe don Diego de Cayón quien fuera su profesor de Cosmografía y Pilotaje en el Real Instituto Asturiano, manifestó estas palabras sobre su destacado alumno:

 

     “...El Nauta José Thomás Bobes era obediente, aplicado, disciplinado, talentoso y de intachable conducta...". "…De cuyos estudios salió con las mejores notas, a satisfacción de todos sus profesores por su aplicación y talento, habiendo asistido a la cátedra con toda puntualidad y buena conducta…”. (11)

 

Thomás Bobes tuvo como compañeros de estudio a Teodoro Condres y González Llanos, de Candás, Manuel González Villamil, de Oviedo, Francisco de Cabo y Toro, de Roces-Gijón, y Toribio Cifuentes y Solís, también de Gijón. (12)

Bobes se embarca como agregado en el bricbarca San Lorenzo, con el título de Pilotín alistándose en la Marina Real, y Gijón desaparece del relato al trasladarse hacia El Ferrol. (13)    

Según parece Thomás Boves siempre tuvo a Gijón en sus recuerdos. Cuando escribe a su madre desde los Llanos de Venezuela poco antes del inicio de la batalla de Urica, en donde caerá muerto; en esta carta recordará la ciudad de Gijón cuando aún era un niño: “Aun no he olvidado, ni olvidaré jamás, la impresión que al llegar a Gijón me causó la vista de la mar…En el puerto me asombraban los olores, indefinibles, peculiares y característicos, distintos a cualquiera otros y que solo se perciben junto al mar…”. (14)

En El Ferrol se examinará obteniendo el despacho de Piloto de Segunda Clase en la Real Armada en 1800. Ese título ya lo ostenta cuando participa en la Batalla de Trafalgar (1805), si tenemos en cuenta alguno de los datos que figuran en su hoja de servicio, hoy en el Archivo Histórico Militar de Segovia (15). Trafalgar sería pues el escenario de su “bautismo de sangre”, ayudándole para que poco después y en La Coruña, cuando se licencie de la Armada, pueda hacerlo con el rango de Piloto de Primera. Dicho título le permite asumir el mando de un bergantín, el Ligero, perteneciente a la firma Plá y Portal, armadores catalanes de La Coruña, que traficaban con Venezuela y las Antillas, cubriendo la línea de la Península a Trinidad. (16)

No era pues Bobes el inculto, el rústico y el bárbaro asturiano que más tarde, desde el otro lado del océano, se empeñarían en hacernos creer. No era tampoco de los estudiantes más aventajados, pero realiza con holgura los estudios de Náutica que allí se impartían y que continuaría en El Ferrol.

José Thomás Bobes contrabandista y hombre de negocios

El bergantín el Ligero lo llevará desde La Coruña hasta Trinidad, en 1806. Antes de pertenecer a unos armadores catalanes este barco pertenecía a la Armada española y fue flotado en Ferrol el 10 de marzo de 1788. Estaba armado con 18 cañones y durante la guerra contra la República francesa realizó varios servicios en la costa Cantábrica dedicándose, también, a perseguir barcos corsarios franceses e ingleses. Al comenzar el año 1800 el Ligero se encuentra desarmado en el departamento de Ferrol, pasando a servir de buque correo y de transporte de mercancías. Sus operaciones eran de intercambio, llevaba mercancía de España, como harinas y vinos o artículos elaborados, que eran cambiados por mercancía de las Antillas y de Venezuela, fundamentalmente productos agrícolas como el añil o el cacao. Este libre comercio o intercambio de productos existía en la época gracias a que había terminado el monopolio de la compañía Guipuzcoana y los comerciantes podían comerciar libremente de acuerdo a la oferta y a la demanda y usando las ventajas del trueque.

Después de la batalla de Trafalgar, Bobes se embarca en el  Ligero capitaneado por el tortosino Vicente Calderó, que le sucedió en el mando del buque y al que confiaba aquél las asignaciones destinadas a su madre en Gijón. Se conservan algunas de las cartas que en esa época envió a Gijón, a su madre, junto con algunos obsequios, y por ellas se puede deducir, basándose en el tipo de letra y el modo de redactar, que Bobes era hombre de espíritu culto y muy inteligente. (17)

El Ligero hacía la ruta de América en especial hacia Venezuela de forma regular. Allí avistaría Thomás Boves, por primera, vez las costas venezolanas, país que luego sería su segunda patria y lugar de descanso para sus restos. El buque pertenecía a compañía catalana Pla y Portal que tenía en Venezuela los corresponsales Lorenzo y Joaquín García Jove, también asturianos. Hasta aquí nada había sido un camino de rosas, pero parece ser que sus primeros pasos discurrieron según los planes previstos.

A primeros de julio de 1807 llegó Thomás Boves al mando del Ligero al puerto de Veracruz con la correspondencia pero quedó detenido en dicho puerto, durante todo el mes de agosto, por la presencia de buques británicos. (18)

Cuando Thomás Boves manda el Ligero, los comerciantes peninsulares podían actuar sin competencia, controlando totalmente el mercado venezolano y jugar con la oferta y la demanda para vender caros los productos que traían de España y comprar baratos los frutos criollos. En realidad no se producía siquiera una compra-venta, sino “un mero intercambio de productos agrícolas españoles, harinas y caldos y manufacturados caros, españoles y extranjeros, recargados en su precio inicial por derechos, fletes y seguros por frutos venezolanos, frutos que las galeras extranjeras podían intercambiarse, no sólo más favorablemente en cuanto al precio, sino a los bienes sostenidos en el trueque,  manufacturados más baratos y, sobre todo, esclavos, aperos, maquinaria, etc.”

En 1808 se verifica una notable intensificación del intercambio marítimo mercantil desde los puertos de Veracruz y Campeche con el alto y bajo Caribe. Este fortalecimiento no tan solo se evidenció en las rutas directas Veracruz-La Habana/La Habana-Veracruz, sino con otros derroteros que fueron más allá de Puerto Rico y Santo Domingo llegando hasta Puerto Cabello, Costa Firme, Portobelo, La Guaira y Maracaibo, en Venezuela. (19) 

De las utilidades obtenidas con el comercio marítimo le enviaba a su madre en Gijón cantidades en metálico para su sustento e incluso está documentado el envío de varias fanegas de cacao. Y esta fue la vida de José Thomás Boves como piloto. Hay un vacío de conocimientos en estos años, que van desde su puesto de piloto del “Ligero” y sus viajes a Venezuela hasta que aparece de nuevo desembarcado y al margen de la ley. Algunos autores como Gerhard Masur (biógrafo de Bolívar) dicen que fue procesado en 1808 en Puerto Cabello por haber comandado un barco pirata. De la misma opinión es Francisco José Heredia que nos dice que Boves: “recala en la Guaira, y habiendo continuado la navegación, estuvo preso y procesado en Puerto Cabello por manejo de un buque corsario”. (20) Según parece la hostil Inglaterra pretendía monopolizar el comercio entre Caracas y las Antillas en cuanto a carnes, pieles y ganado se refiere, los navíos  españoles desafiaban estas restricciones, que fueron burladas en más de alguna ocasión. Seguro que Boves estaba entre los pilotos que así lo hacían, lo que sirvió para que, una vez denunciado por los ingleses, las autoridades españolas lo procesasen y le condenan a ocho años de presidio en la fortaleza de San Felipe y la expulsión de la marina, pasando diez meses en la cárcel de Puerto Cabello. Estos hechos sucedieron por sus negocios ilícitos en Puerto Cabello y en la isla de Curazao, según observó Juan Vicente González en su obra. (21)

Al final solo cumple diez meses de prisión gracias a un pariente gijonés, de la casa de los Jove de La Guaira (la casa Jove y la casa Llanos se unieron en vínculos matrimoniales para dar lugar a la casa Jovellanos) que trabajaba para la compañía Pla y Portal en Venezuela. Según parece Boves se traslada a Calabozo a fines de 1808. El mismo año de 1808, al quedar nuestra América acéfala, sin gobierno, sin Rey, después de tres siglos de gobierno desde España, desde Toledo, desde Valladolid, desde El Escorial, desde Madrid, los criollos intentaron, sin suerte entonces, tener un gobierno propio. Se produjo la Conspiración de los mantuanos (noviembre 1808), rápídamente sofocada. Fue en medio de aquel año, tan importante para Venezuela, que al fin Venezuela tuvo su primer imprenta y también el primer períódico la Gaceta de Caracas (octubre de 1808), en cuyo primer editorial, su redactor, que lo fue don Andrés Bello (1781-1865), usó por vez primera, en forma impresa, la palabra “Revolución” que sería la que calificaría el muevo tiempo por venir, la que presidiría la República, que se formaría diecisiete meses más tarde.

En éstos años Thomás Boves era un apacible y simple joven muy encariñado con su madre y protector de ella casi hasta los últimos días de su vida y dedicado a las actividades comerciales ya que poseía una pulpería en Calabozo y periódicamente se trasladaba a los Llanos para intercambiar distintos productos y baratijas.

 

Gómez Tabanera en su conciso estudio sobre Boves dice de él que en estos años “tenía una escritura cuyo estudio caligráfico revelaba un Boves sensible e inteligente con cierta instrucción”. (22) La historia (tantas veces interesada y partidista) nos lo presenta, a partir de ahí, como un loco egregio, paladín de las mayores atrocidades que un hombre en guerra pueda cometer.

En Calabozo Boves fue comerciante, tuvo una pulpería y fue ganadero, este oficio le permitió peregrinar por los Llanos, ir a Valencia, a Villa de Cura, a San Carlos donde la familia Figueredo, el prócer, don Fernando Figueredo (1788-1840), y su hija, María del Rosario Figueredo, se contaron entre sus jurados amigos. (23) Con mayor precisión Ron Pedrique (1928) nos dice que Boves: “era un comerciante a pequeña escala, con residencia fija en la ciudad de Calabozo. De allí realizaba excursiones anuales a las posesiones pecuarias que existían en las llanuras del Guárico, con numerosa recua de burros y mulas, en las que llevaba: aguardiente, telas, café y multitud de baratijas. Estos productos los intercambiaba Thomás Boves por queso y pieles de ganado en los hatos de tránsito…por su conocida generosidad llegó a adquirir un inmenso prestigio en los Llanos”. (24)

En esos momentos se inician los primeros cambios políticos en Venezuela sin contar con la metrópoli. Sin embargo, estos cambios políticos solo favorecerán a los criollos ricos. En la elección para el primer congreso venezolano solo podrían votar los varones adultos que trabajasen por su cuenta con una renta superior a los 2.000 pesos anuales o tuviesen propiedades por valor a dicha cantidad. Ello, evidentemente, excluía a la mayor parte de la población que vivía en Venezuela.

A pesar de la Constitución venezolana de 1811 que otorgaba la abolición de la trata de esclavos y la libertad de los pardos, la estructura social no cambió en absoluto. La clase alta criolla consiguió el poder político que usaba para defender sus intereses. El Artículo 49 de la Constitución de 21 de diciembre de 1811, señala que: “ para ser Senador el elegido ha de tener treinta años de edad; diez años de ciudadano avecindado en el territorio de Venezuela, 5 inmediatamente antes de la elección y ha de gozar de una propiedad de al menos seis mil pesos”. (25)

 

Calabozo está situada en la cabecera de los inmensos páramos de pastos y vegetación que son las llanuras venezolanas donde prospera salvaje y bravío el ganado vacuno y donde pastan los caballos cimarrones a miles. Según señala Alexander Humboldt cuando visitó dicha localidad, Calabozo tenía unos 5.000 habitantes (marzo 1800). Allí Thomás Boves se convirtió de marino en jinete, y de jinete pasó a centauro legendario. Y allí, también, estrecharía lazos con los habitantes de una tierra primitiva, en la que el caballo y la lanza son las únicas garantías de supervivencia. Allí podría conocer y entablar estrechos vínculos de amistad y respeto con los más desfavorecidos de aquellas tierras: los pardos, los zambos, los indios y los negros. Sus futuras huestes.

Según parece viviendo Boves en Calabozo, se enamoró de una joven de linaje vasco con la que pretendía casarse. Su padre, Guillermo Zarrasqueta natural de San Sebastián y  acaudalado comerciante se opuso a dicho matrimonio por la humilde condición social de Boves. Thomás Boves vivió, por ello, despechado y dispuesto a vengarse de la familia Zarrasqueta, que le había humillado como ya lo habían hecho otras familias calaboceñas. Boves era el intruso obstinado en infiltrarse en estamentos sociales que no merecía.  (26) 

Cuando comienza el movimiento insurgente de las colonias españolas en América, en 1810, Boves seguía en Calabozo y se puso de parte de los patriotas americanos. Sabemos que Thomás Boves quiso sumarse a la causa patriota en San Carlos. Pero fue detenido por los oligarcas (mantuanos). Ello desató todo. Fue hecho preso por José Ignacio Briceño. En estos casos la psicopatología tiene mucho que decir, tal como lo hizo, en el caso de Boves, el médico psiquiatra Herrera Luque. Aquí hay que partir de estas aseveraciones suyas, sin ellas, Boves no es comprensible.

Fue, sin duda, en el suceso de San Carlos cuando lo detuvieron los mantuanos, su amigo Fernando Figueredo logró liberarlo. y más tarde en el de Calabozo hechos decisivos para la psiquis de Boves. Estando Boves en sus oficinas de Calabozo, la ciudad fue ocupada, en la primavera de 1812, por una partida de insurgentes, que le detuvieron y maltrataron. Un oficial independentista, comisionado por «El Libertador» Bolívar, llega a la población en busca de hombres, caballos y fondos. Finaliza 1812, y aquel insurgente llamado Juan Escalona mide mal sus acciones. (27) Boves se le resiste, y es encarcelado, vejado golpeado y además expoliado de todos sus bienes. Lo que no se pueden llevar es incendiado injustamente. El «canalla de Escalona», como lo denominaba Bolívar, no lo sabe, pero acaba de provocar una guerra a muerte en Los Llanos con funestas consecuencias para sus propósitos.

 

El jefe de la banda, un tal Escalona, le abofeteó estando Boves maniatado, le robó todo cuanto encontró y ordenó quemar sus almacenes en la ciudad. Este suceso hizo cambiar de mentalidad al ovetense jurando que vengaría la ofensa recibida. Cuando Domingo Monteverde lo liberó de la prisión juró vengarse de los patriotas dedicando su inteligencia y capacidad guerrera a la causa realista. Regresó a los Llanos y allí se puso al frente de bandas de hombres a los cuales ofreció libertad total para saquear y asesinar, siempre que combatieran contra los independentistas criollos y a favor del rey de España, lo cual suponía ir en contra de las recientes y odiadas ordenanzas aprobadas por el gobierno de los patriotas en Caracas que eran peores que los escasos impuestos que venían pagando al rey de España. (28)

Fue entonces cuando tomó cuerpo aquello, que expone Herrera Luque en sus exploraciones psiquiátricos sobre Boves, poco citado por los analistas de su historia, pero esencial para comprenderlo. Escribió el psiquiatra:

    “Los sucesos de Calabozo no hicieron de Boves un resentido de la noche a la mañana. Si en su personalidad no hubieran prevalecido rasgos paranoides, se habría marchado con [Eusebio] Antoñanzas (c1770-1813) y hubiese sido uno de los tantos oficiales del lado español o republicano que hicieron la guerra del modo como siempre ésta se ha hecho. Es, pues, de obligatoria suposición la idea de que Boves, antes de de ser azotado en la plaza de Calabozo, ya era un resentido porque como decía el célebre Hoche: “el espíritu no se cierne sobre las aguas y en todo desarrollo psicopático hay una larga historia  de sucesos y situaciones que van conformando la personalidad de quien la sufre”. (29)

Boves: el león de los llanos

Las arbitrariedades cometidas contra Boves por parte de los criollos independentistas, en especial el oficial Escalona (tortura, expropiación de bienes y propiedades, malos tratos, etc) va a provocar un fuerte odio contra los mantuanos e independentistas blancos en general ya que tampoco era querido entre los españoles que gozaban de cierto estatus social. Así Boves no tuvo más remedio que apoyarse en los llaneros a los que conocía y ellos le apreciaban llamándole “Taita” Boves (palabra de los Llanos que se utiliza para expresar un profundo amor y admiración hacia esa persona).

La oligarquía caraqueña pensó resolver la crisis del cacao, a fines del periodo colonial, recurriendo a la despensa llanera, al ganado que en cantidad allí había proliferado y venderlo en las Antillas. También quería acabar con la sociedad cimarrona consolidada en las sabanas; para ello perpetró unas nuevas y más represoras Ordenanzas del Llano (1794), que no solo tachaban de cuatrero al que cazase ganado cimarrón sin ser propietario sino que el juez podía aplicar la pena de muerte si el cuatrero fuera reincidente. Esta violencia, por parte de los criollos ricos, obligó a los llaneros a defenderse atacando y supuso una guerra jamás declarada, con una lamentable espiral de violencia. El enfrentamiento de notables provinciales con potentados de la capital, en 1812, fue aprovechado por los esclavos para rebelarse y huir al sur. Bolívar, a poco de llegar a Caracas, en la segunda fase de la secesión, decidió ir al Llano y recapturar a los fugitivos sin los que las plantaciones no podrían producir. Los cimarrones, formaron una hueste y eligieron a Boves como persona más adecuada para luchar contra los criollos ricos. Invencibles a caballo, derrotaron de forma estrepitosa a los patriotas por lo que los llamaban realistas, olvidando que Madrid debió enviar un ejército para neutralizarlos. (30)

Las Ordenanzas aprobadas por el gobierno venezolano, en ese tiempo, eran odiosas para los llaneros ya que pretendían para sujetar a los llaneros venezolanos para imponerles la propiedad privada, en vez de la comunitaria, tanto sobre los pastos como sobre el ganado cimarrón (que pastaba libremente y no tenía dueño) en perjuicio de las personas no blancas (negros, mulatos y pardos) que se asentaban en los Llanos de Venezuela. Los criollos querían reducir a los llaneros a simples peones sujetos a las propiedades de los criollos independentistas. En esta tesitura los llaneros responden a la llamaba de Thomás Boves y su “Guerrilla Infernal” para defender sus estatus anteriores que había sido suprimido por el poder liberal de los criollos. (31)  

 

Se podría decir que Thomás Boves buscaba mediante la lucha un nuevo renacer por la construcción de una patria en donde todos fueran iguales con derechos a posee la tierra como primera acción en la consolidación y conformación de una sociedad que al fin se encaminaba a construir una nación con personas de diferentes grupos étnicos bajo el criterio bovista de ser venezolanos. (32)  

Descripción: http://4.bp.blogspot.com/-bkrjdkIBHyQ/UZdwZMran2I/AAAAAAAADkY/YdPBUiQZdeA/s330/PAEZ.jpgBoves era un hombre sobresaliente y de un porte de líder indiscutible, que tuvo la habilidad y la inteligencia de utilizar como bandera “el odio de clases”, alimentado por la esclavitud y el resentimiento de pueblos sumido en 300 años de tiranía española. Mientras los republicanos invocaban la independencia, manteniendo inalterables sus privilegios económicos sustentados en la esclavitud y el latifundismo que heredaron de la monarquía española, Thomás Boves con prédica demagógica, levanta a la gente de color contra los blancos y mantuanos, como la clase social privilegiada a la cual pertenecía el Libertador Simón Bolívar y la mayoría de sus colaboradores. De esta manera, Thomás Boves marcaba una diferencia entre el ejército patriota y sus hordas de bandoleros; que al fin y al cabo, constituían la mayoría del pueblo marginado de la Provincia de Venezuela, congregados y relegados en la región inhóspita de los Llanos.

 

Boves tenía características personales que le permitieron unificar a las partidas de llaneros que ni los independentistas pudieron como se constata en este documento:

      “Boves tuvo la fortuna de penetrar los sentimientos de los llaneros, gente belicosa que es necesario saberla manejar. Comía y dormía con ellos. Tenía un no sé qué que le atraía su simpatía. Los dominaba con imperio. Llegó a mandar 19.000 hombres de los que podía presenta en una acción 12.000 (…) Boves fomentó la insurrección con el bando de Guayabal del primero de noviembre por el cual disponía el degüello de los blancos y el reparto de sus propiedades”. (33) 

Según decía Thomás Boves en los Llanos venezolanos no debe quedar un blanco, por dos razones: la primera por tener destinado aquel territorio para los pardos y la segunda para asegurar su retirada en caso de una derrota pues no se fiaba de los blancos cuya compañía le desagradó siempre, mas comía con los pardos y con él, ellos formaban sus diversiones.

En el ejército de Boves que, a principios de 1814, contaba con 7500 hombres sólo había entre 60 y 80 soldados blancos y unos 40 oficiales españoles, el resto de los soldados y oficiales eran pardos, mulatos o negros. Pocos meses después, el propio Boves diría que: “Es muy numeroso el ejército que tengo que mantener y vestir, y cada día va aumentando considerablemente”. (34)

¿Por qué se sumaban tantas personas al ejército de Boves?. Durante la Primera y Segunda República de Venezuela (1810-14), para la gran parte de la población que formaban las llamadas “castas inferiores”, la causa patriota era vista como una cosa de aristócratas. Se pregonaba la igualdad de derechos, pero se mantenía la esclavitud como medio de producción, recordemos que las haciendas de tabaco, caña de azúcar, cacao y de otros productos agrícolas funcionaban fundamentalmente con mano de obra esclava.

Ante ese panorama, “el asturiano José Thomás Boves, supo explotar esta contradicción a favor de la causa realista, pronunciando el llamado Bando de Guayabal, el 1 de noviembre de 1813. En ese documento destacaba, entre otros puntos, la repartición de los bienes de blancos propietarios entre la soldadesca. Miles de aquellos que jamás habían tenido nada, siguieron a partir de ese momento ciegamente a Boves, haciendo de él su líder hasta el final”. (35)

Además, Thomás Boves concedía la libertad a todo esclavo que empuñase un arma para luchar contra los patriotas independentistas (aunque sin credencial escrita) como testimoniaron varios esclavos en aquella época como fue el caso del esclavo Ramón Pinero. Otros esclavos incluso llegaron a ser oficiales en el ejército de Thomás Boves. Juan José Ledesma fue un esclavo que luchó con Boves ostentando el grado de jefe de división de los ejércitos del Rey. (36)

Según parece no fue Boves el primero en aplicar esta fórmula. Vecinos del puerto de La Guaira, el 4 de agosto de 1812, señalaban que el canario Monteverde concedía la libertad a todo esclavo que luchase a su lado y, así, de esta manera captaba gran número de combatientes para el ejército realista de lo que se quejaban los dueños de los esclavos. De esto se desprende que Thomás Boves hacía lo mismo que su general en jefe Domingo Monteverde (37)

El libro de Clément Thibaud argumenta cómo Domingo Monteverde en Venezuela abrió la posibilidad de otro tipo de guerra que buscó el hundimiento del adversario y no simplemente llegar a convencerlo. Fue quien primero rompió “el pacto tácito que unía más que oponía a los tranquilos patricios realistas y los patriotas en una adversidad de buen tono y buena ley”. Los levantamientos de esclavos de 1812 a favor de la causa realista son interpretados como “guerra popular”, que trajo como consecuencias grandes transformaciones: primer paso en la vía que lleva a declarar la Guerra a Muerte, a cambiar la guerra de independencia de cívica en civil, a definir –por la vía de la violencia desbordada (no legítima)– nuevas identidades. (38)

El Vicario y capellán del ejército de Barlovento Llamozas en una carta al rey Fernando VII, en 1816, indicaba que:

       “Por la gran mortalidad de españoles y de gente blanca, se compone la población de aquellas provincias casi enteramente de negros, mulatos, zambos y mestizos, que aspiran a alzarse con ellas por su ansia inextinguible de ser libres los esclavos y de tener representación civil y optar a empleos los mulatos y demás castas. Para contener sus designios parece preciso que a más de permanecer allí cuatro o cinco mil hombres de tropa española se supriman las milicias de pardos, negros y blancos recogiéndose todas las armas.” (39)

La inteligencia y el valor de Boves, y el arrojo y capacidad de movimiento de sus tropas, pronto lo convirtieron en una figura de leyenda.  Al frente de sus indios y mestizos emprendió una sorprendente y novelesca serie de acciones contra los insurgentes, que casi siempre acabaron en fulminantes victorias. Así, Boves pronto recibe de las autoridades españolas el grado de capitán de urbanos y, con el uniforme de su categoría, continúa al frente de sus tropas, a las que organiza en columnas de infantería y caballería apresando a dos importantes patriotas: Navarte y Alzuru.

En sus cortos años como jefe militar (menos de tres años), Boves supera con mucho a todos sus enemigos en dotes de mando, capacidad de organización, valor y conocimientos tácticos. Así, va demostrando esa superioridad victoria tras victoria, derrotando uno después de otro a todos los ejércitos que su enemigo Simón Bolívar le envía con el fin de terminar con aquella pesadilla.

El 23 de mayo, en la toma de San Juan de los Morros, fue el bautismo de fuego de Boves. Hubo allí mucha sangre, saqueos y matanzas. Al mes siguiente, el 16 de junio, conoció a Domingo Monteverde en Villa de Cura. Firmado el Armisticio con las fuerzas Patriotas (julio 25), Domingo Monteverde entró en Caracas (julio 29), Antoñanzas y Boves, lo acompañaban. No hay duda que entonces, según dice Mondolfi: “Muy pronto Venezuela, o buena parte de ella, habrá de interpretar el predominio personal de Boves, el lenguaje de una violencia insospechada y de una rebeldía popular que solo fue posible por el vacío de poder, de la confusión, el desorden, la anarquía y el caos”. (40) Según datos aparecidos en La Gaceta, Caracas contaba, en el año 1809, con 421.000 habitantes; de acuerdo con los padrones eclesiásticos, en los terremotos perecieron 13.000 y en la guerra 228.000, algo más de la mitad de la población en tan solo cuatro años. (41)

 

Se piensa que en los meses de agosto a diciembre de 1812, Boves permaneció en Caracas y que dos meses después, el 16 de febrero de 1813, Monteverde lo nombra Comandante General del Ejército de Barlovento de Calabozo y San Fernando de Apure.

En marzo de 1813 se produce la conjura de Espino, un pueblo del estado Guárico, contra Thomás Boves, sus protagonistas tenían la intención de eliminarlo. Se producen episodios violentos y se sacrifican muchas vidas a modo de escarmiento. (42) Díaz (2011) señala al respecto que: “En el miserable pueblo de Espino se hallaba de justicia el pardo Ceferino Bolívar, en reconocimiento de servicios que había prestado en la pacificación anterior. Mas habiendo en junio de este año héchose cabecilla de una facción en aquel pueblo, acudió a continuación el Comandante Militar de Calabozo, don José Thomás Boves. Bolívar fue preso con sus cómplices; poco después atrajo a su partido parte de la guardia que le custodiaba y que le puso en libertad, dando al punto el grito de rebelión, apoderándose de algunas armas. Boves, aunque dormido, tomó las suyas y medio desnudo cayó sobre el motín, dispersándolo con muerte de dos o tres, entre ellos el cabecilla Ceferino Bolívar, se aprehendieron los demás y con sus causas fueron remitidos a Caracas”.

 

Las tropas combatientes del ejército de Boves constaban de unidades regulares encuadradas en regimientos y de guerrillas sueltas o partidas, pero no independientes, pues todas maniobraron siempre subordinadas al León de los Llanos y según las órdenes de que éste recibían; el elemento de las primeras era el indio de los Llanos; el de las segundas, más heterogéneo, formábanlo indios montañeses, soldados peninsulares escapados de las derrotas y dispersiones y gente blanca de la más ínfima capa social. El ejército de Boves, entre guerrillas y columnas llegó a sumar unos 20.000 soldados de a pie y a caballo. (43)

 

Uno de los episodios más controvertidos a lo largo de la devastadora lucha venezolana entre los realistas españoles y los patriotas ha sido la denominada Guerra a Muerte, que se produciría desde junio de 1812 a diciembre de 1814, acerca del cual existen numerosas versiones de culpabilidad hacia Thomás Boves considerándole como un bárbaro sediento de sangre que cortaba las orejas a sus adversarios y que mataban tanto a niños como a mujeres y ancianos sin piedad pero ¿se puede dar por ciertas estas versiones?. En primer lugar hay una serie de historiadores venezolanos que al investigar a nuestro ilustre ovetense no encuentran documentos primarios de tales crueldades y las primeras versiones de las atrocidades de Boves aparecen en libros escolares a partir de los años sesenta del siglo XIX. En segundo lugar el documento oficial de Guerra a Muerte lo empieza ya a preparar el secretario de Simón Bolívar, Pedro Brizeño, en enero de 1813 y será firmado por el propio Simón Bolívar, con escasas modificaciones, a mediados del mes de junio. Este documento oficial demuestra cómo la Guerra a Muerte fue oficializada meses antes de lo que lo hiciera Tomás Boves.

 

Para Herrera Luque es, en mayo de 1813 cuando se inicia la vida pública del asturiano Boves cuando es sustituido el Capitán General Monteverde, en donde Thomás Boves participaba de forma subordinada y de apoyo, por Cajigal. En esos momentos Boves comenzará a tener una mayor libertad de maniobra pidiéndole permiso para, entre julio y agosto de 1813, reclutar sus tropas en el Llano, un mes después de que Bolívar firmase el famoso documento en su Cuartel General de Trujillo (15 de junio de 1813). (44) En diciembre Monteverde abandona Venezuela y es cuando Boves se sintió como jefe pleno de los realistas haciendo la guerra por su cuenta sin seguir, muchas veces, las indicaciones del mero oficial de escuela el Capitán General Juan Manuel Cajigal al que, por el contrario, admiraba Simón Bolívar. (45)

 

El articulado del proyecto es bien explícito: reparto de bienes en las ciudades ocupadas por los republicanos: destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles europeos, incluidos los isleños, por buenos y patriotas que parezcan, puesto que no debe quedar ni uno solo vivo; premios y ascensos en el ejército para quienes presenten un número de cabezas de europeos españoles, y así será ascendido a alférez quien presente veinte cabezas y a teniente el que ofreciera treinta y a capitán el que ofreciera cincuenta…(46)

Por su interés e importancia voy a reproducir gran parte de este documento por el que Bolívar autoriza a sus soldados y oficiales a aniquilar al enemigo.

Documento de guerra a muerte decretado por Simón Bolívar en junio de 1813.

 

               Simón Bolívar.

    Brigadier de la Unión, General en Xefe del Exército del Norte.

Libertador de Venezuela.

                  Venezolanos:

Un Exército de hermanos, embiados por el Soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido a libertarnos, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las Provincias de Mérida y Truxillo.

Nosotros somos embiados á destruir á los Españoles, á proteger a los Americanos, y á restablecer los Gobiernos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas Constituciones y Magistrados, gozando de su libertad é independencia, porque nuestra misión, solo se dirige á romper las cadenas de la servidumbre, que agobían todavía á algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes, ni exercer actos de dominio, á que el derecho de la guerra podría autorizarnos.