Desierto de La Tatacoa, Colombia



Localización, límites y zonas de vida

El Desierto de La Tatacoa se encuentra ubicado en la subregión norte del departamento de Huila, en jurisdicción del municipio de Villavieja, cubre aproximadamente el 50% de los 670 km2 del área municipal (fig. 1) hacia el norte limita con la desembocadura de la quebrada Tatacoa en el rio magdalena y con la carretera que comunica a los caseríos de la Victoria, Potosí y San Alfonso, al noreste se extiende hacia el rio Cabrera, al oriente limita con la Cuchilla de Saltaren, hacia el sur con la cabecera municipal de Villavieja y la divisoria topográfica que separa las cuencas hidrográficas de las quebradas las lajas y el rio Villavieja, y hacia el occidente se contacta con el tramo del rio Magdalena comprendido entre las desembocaduras del rio Villavieja y la quebrada Tatacoa; es decir, el desierto atraviesa de occidente a oriente todo el territorio de dicho municipio (Olaya et al., 2001)

Fig. 1. Mapa de la localización del desierto de la Tatacoa

Monografias.com

Monografias.com

Fuente: (Olaya & Ramírez, 2005)

El 96% de la superficie del municipio de Villavieja pertenece al piso altitudinal cálido y el 4% restante pertenece al premontano. Es uno de los únicos municipios del Huila que poseen únicamente dos pisos altitudinales; destacándose como el territorio que tiene la menor elevación (370m) de dicho departamento, elevación que se localiza en el sitio donde el rio cabrera entrega sus aguas al rio Magdalena.

En la mayor parte de las áreas pertenecientes al piso cálido del municipio de Villavieja, la temperatura media es aproximadamente igual a 28°c y la precipitación total anual es más o menos igual a 1100 mm (Rojas et al., 2000). En consecuencia casi todo el territorio municipal de Villavieja pertenece a la zona de bosque seco tropical (bs-T) o zona de bosque muy seco tropical (bms-T), las cuales corresponden a las provincias de humedad subhúmedo y semiárido, respectivamente.

En general las tierras de Villavieja clasificadas bioclimáticamente como bs-T o bms-T son bastante erodables. De otro lado, aunque la precipitación total anual es relativamente baja, un alto porcentaje del agua lluvia cae en forma de aguaceros intensos que se concentran en los meses de abril, mayo, octubre y noviembre; por lo tanto, las lluvias son potencialmente muy erosivas. Estos dos factores de origen natural (la erodabilidad del suelo y la erosividad de la precipitación), unidos a la acción antrópica, han generados procesos de erosión muy fuertes que se perciben principalmente en el área que se conoce como "desierto de la Tatacoa".

La erosión de origen antrópico en La Tatacoa se debe principalmente a la ganadería extensiva, actividad que se ha ejercido desde la época colonial con el establecimiento de la gran hacienda los aposentos de los jesuitas, la cual cubría grandes extensiones que actualmente pertenecen a los municipios de Villavieja, Tello y Baraya.

Geología del desierto de La Tatacoa

El territorio del Desierto La Tatacoa está conformado por estructuras geológicas que le confieren particularidades, en razón de la evolución de sus capas terrestres y de las condiciones que han posibilitado la acumulación de fósiles. El análisis de las formaciones geológicas o estratigrafía de esta zona ha identificado la presencia predominante de rocas sedimentarias de origen continental y de ambiente fluvial y lagunar, las cuales conforman el llamado grupo Honda del periodo terciario, complementadas con afloramientos más antiguos del Cretácico y los depósitos más recientes del cuaternario (Vargas, 2001). Entre las rocas más antiguas, las cuales afloran en áreas circundantes al desierto, se han detectado rocas volcánicas como riolitas, dacitas, tobas y conglomerados de la formación Saldaña del jurásico, y otras del cretácico correspondientes a las formaciones Villeta y Guadalupe. Estas formaciones constituyen el basamento geológico, y han aportado materiales para las formaciones terciarias que predominan en el área de La Tatacoa.

La estructura geológica del llamado grupo Honda se extiende por todo este territorio, desde cerca de la población de san Alfonso en el norte hasta el sur del municipio de Villavieja, y desde el cauce del rio Magdalena en el occidente hasta zonas de Baraya en el oriente. En esa estructura se han identificado dos formaciones principales llamadas La Victoria y Villavieja, las cuales a su vez se subdividen en capas o miembros con variaciones en los depósitos de materiales que la forman. La victoria es la formación más antigua o inferior, localizada principalmente en la mitad norte del área mencionada, con materiales predominantes de arenisca alternados con arcillas, aparentemente depositados por ríos que fluían hacia el oriente entre 13.5 y 12.9 millones de años antes del presente, como efecto del levantamiento de la cordillera central y antes de que se elevara la oriental (Guerrero, 1997). La formación Villavieja, que aflora hacia el sur del área, se acumuló entre 12,9 y 11,5 millones de años atrás, con predominancias de arcillas rojas y grises con capas menores alternadas de arenisca. Los cambios en deposición de materiales de estas formaciones, se han considerado relacionados con el levantamiento de la cordillera oriental, que modifico el flujo de aguas originando el actual valle del magdalena. En esos depósitos se localizan los sitios de hallazgos fosilíferos, como los de cerro Gordo o el Dinde en la formación La Victoria a orillas de la quebrada Tatacoa y el rio Cabrera; y los más reconocidos de la cuenca de la quebrada la venta, los micos o el cusco, que se encuentran en la formación Villavieja hacia el sur del área (Olaya, Sanchez, & Acevedo, 2001).

El terreno del valle del Magdalena, donde se ubica esta área, se formó por el plegamiento de las cordilleras central y oriental. Durante el periodo terciario, los movimientos geológicos generaron relieves con alturas no muy elevadas que estuvieron sometidas a la acción erosiva de las abundantes lluvias de la zona. La cordillera oriental solamente se formó en las ultimas épocas del terciario, simultáneamente con el levantamiento final de la central y bajo la intensa actividad volcánica de esta última (Castaño, 2003). Así, en los últimos 10 millones de años se terminó de conformar la cuenca del Magdalena, con la orientación del rio hacia el norte y aislamiento de la cuenca oceánica que existió al oriente, lo que trajo la acumulación de los fósiles marinos junto con los cambios en los ambientes fluviales y lagunares, como los que destacan el valor paleontológico del Desierto La Tatacoa.

El desarrollo geomorfológico del área estuvo influido por factores como el clima, la litología, la dinámica fluvial y, en los últimos milenios, por la acción humana acentuada desde la colonización española. Como huellas de estos procesos se reconocen, en el área de formación la victoria, geoformas estructurales constituidas por cuchillas apretadas y depresiones alargadas y estrechas. En otros sitios, principalmente en el área que corresponde a la formación Villavieja, se encuentran relieves planos y quebrados, con pequeños cañones labrados por las corrientes de agua que se forman a partir de cortas e intensivas lluvias durante las épocas de invierno, junto con la acción causada por la erosión eólica. Además, en algunos puntos se encuentran mesas y mesetas aisladas, con formas irregulares y con cimas semiplanas y escasamente disectadas, lo mismo que alrededor de las corrientes mayores como el magdalena se encuentran pequeños valles y terrazas aluviales (Vargas, 2001). Estas geoformas muestran las huellas de la erosión, la cual se ha intensificado en los últimos siglos con la explotación ganadera realizada en forma extensiva desde la época colonial y hasta el presente.

El área de la Tatacoa se presenta como una estructura sinclinal amplia con una orientación N30° E con buzamientos muy suaves, localmente son observadas pequeñas fallas geológicas de tipo normal e inverso con rumbos N70°E que afectan localmente a las rocas del grupo Honda.

Respecto a los yacimientos minerales en el área de la Tatacoa es conveniente mencionar que existen depósitos de arenas y gravas, las cuales pueden utilizarse como agregados naturales para afirmados de vías y fabricación de concretos. Estos depósitos se localizan en especial sobre la llamada formación conglomerado de La Mesa en el área de las quebradas Las Lajas y La Nutria. También se han realizado estudios exploratorios, en busca de hidrocarburos (Vargas, 2001).

Patrimonio paleontológico

El Desierto de la Tatacoa, como se le denomina en el ámbito regional y nacional, o Yacimiento fosilífero de la venta, como es conocido por la comunidad científica internacional que se ocupa de la investigación paleontológica, empezó a adquirir ese reconocimiento partir de los hallazgos de vertebrados fósiles desde las primeras décadas del siglo XX. Quizás las primeras colecciones de fósiles, en el valle del alto magdalena, fueron hechas por la comunidad del instituto la Salle de Bogotá. Aunque este material no fue adecuadamente analizado y, en su mayoría, fue destruido durante la revuelta conocida como "Bogotazo" en abril de 1948, algunos de los ejemplares enviados a Washington revelaron la riqueza fosilífera de esta región. Otros estudios geológicos y de exploración petrolera de la zona, realizados en la década de 1930, en especial los reportes de George R. Hyle de 1938, llamaron la atención sobre la riqueza fosilífera del norte del Huila y, en particular, sobre el área cercana a los municipios de Villavieja y Baraya (Olaya et al., 2001).

Villavieja, conocida como "la capital antropológica de Colombia", posee depósitos de fauna y flora correspondientes a especies de diversas épocas y periodos geológicos de más de millones de años. Los fósiles de moluscos, tortugas, roedores, armadillos y perezosos gigantes hallados por los científicos demuestran que la Tatacoa debió tener originariamente una flora exuberante, diversificada en especies. Por estas razones, el desierto es muy visitado, especialmente por los geólogos y paleontólogos que encuentran allí un verdadero paraíso para sus investigaciones.

Monografias.com

Fig 2. Cadena, 2013

Es la segunda ciudad del Huila en orden a la fecha de su fundación. En sus primera décadas de fundada disfruto de gran importancia, es conocida como la Capital Antropológica de Colombia. Saliendo por el Norte de Neiva a 37 Kilómetros en Carretera asfaltada, disfruta de una temperatura media de 35 grados C. por estar a la altura de 384 metros sobre nivel del mar.

Fig 3. Organismos encontrados en Villavieja

Monografias.com

Fuente: Cadena, 2013

Los restos de invertebrados no han sido muy numerosos, quizá por la fragilidad de sus materiales y porque se requiere mayor investigación. Se destacan los fragmentos de algunos artrópodos, siendo el más importante el cangrejo Sylviocarcinus, que en la actualidad se encuentra tanto en el valle medio e inferior del Magdalena como en el rio Cesar y en la cuenca del lago Maracaibo, lo cual muestra la gran vinculación de la Tatacoa con la vertiente oriental (Kay, 2013).

Monografias.com

Fig. 4. Cangrejo del genero Sylviocarcinus (Alto Purús)

Los abundantes fragmentos encontrados de peces de agua dulce, tales como huesos, dientes y algunos cráneos y mandíbulas, se correlacionan con la fauna ictia del norte de Suramérica que es la más rica y diversa del planeta. Algunas de las especies identificadas en la venta corresponden a géneros que aún persisten en el rio Magdalena, tales como las rayas de la familia Potamotrygonidae; y los géneros Hoplias, Leporinus y Pimelodus, cuyos representantes actuales son peces comunes en ese rio con los nombres de dentón, mohíno y capaz, respectivamente.

Sin embargo, la mayor riqueza de peces fósiles de La Venta se relacionan con los actuales peces de la amazonia y la Orinoquia (Guerrero, 1997). Es así como más de diez especies estudiadas corresponden a géneros comunes en esos grandes ríos. Colossoma macropomum, por ejemplo, es conocido en el rio Putumayo como gaditana y a ese género pertenece la popular cachama que actualmente tiene amplia aplicación en piscicultura, pero no se encuentra en el Magdalena. Otros géneros de peces de la amazonia, con ejemplares fósiles en la Venta son los conocidos como payara (Hidrolicus), guacamayo (Pharactocephalus), cucha (Hypostomus) y, en especial, algunos de los más valiosos como el famoso dorado (Brachyplatystoma) y el pirarucu (Arapaima), que es quizás el pez de agua dulce con mayor tamaño en el mundo (Castro, 1994).

Las relaciones evolutivas de estos peces colocan a la fauna de La Venta en un linaje común con la gran diversidad hidrobiológica del sistema amazónico, e indica una mayor riqueza en la fauna acuática del rio Magdalena respecto a la que hoy puede observarse (Dahl, 1971). La comunicación con el Orinoco y el amazonas ha llevado a pensar que los tres ríos formaban un sistema común que fluía hacia el caribe (Gillis, 1996). De esta forma, el área de la Tatacoa hizo parte de un importante conjunto de ecosistemas terrestres y acuáticos, en los cuales se generaron comunidades de máxima diversidad del neotrópico. Tal diversidad, en el deposito fósil de La Venta, se expresa en la presencia de especies de peces representativas de los diversos tipos de actividad ecológica como herbívoros de fondo y superficie, invertiboros, piscívoros y aun algunos adaptados al consumo de frutas (Guerrero, 1997).

Al igual que los invertebrados, algunos vertebrados menores también han dejado restos fósiles reconocibles en el material recolectado en La Tatacoa, pero su reducido tamaño y la necesidad de mayor estudio hacen que el conocimiento sobre estos fósiles sea limitado. Algunos ejemplares identificados de anfibios ápodos (sin patas) refuerzan la idea de la existencia, en las épocas de acumulación mencionadas, de ambientes con mayor humedad en los que estos animales son frecuentes en la actualidad. Pero un gran número de fósiles estudiados se ubican taxonómicamente en grupos de mayor tamaño, similares a los actuales cocodrilos, tortugas, serpientes y aves relacionadas con ambientes acuáticos.

Un ejemplo de reptiles abundantes en la zona corresponde a una nueva especie de lagarto denominado Paradracaena colombiana, antecesor probable de lagartos comunes en la cuenca del Magdalena y de un tamaño apreciable, pues su cráneo tenía una longitud cercana a los 10cm. Así mismo se han encontrado fósiles de varias serpientes, entre las cuales se pueden mencionar algunas de las familias Aniliidae y Colubridae, a las cuales pertenecen las llamadas culebras cazadoras. Pero sobre todo es destacable la identificación de fósiles de la familia de las boas y, en especial, de ejemplares del género Eunectes, al que pertenece la mayor serpiente conocida, la anaconda, lo que nuevamente reafirma la predominancia de humedales relacionados con la cuenca amazónica en esta área fosilífera (Guerrero, 1997)

Los cocodrilos y las tortugas también son grupos de reptiles abundantemente representados en el yacimiento de La Venta. Entre los primeros se destacan el género Caiman, cuyos fósiles son los más antiguos conocidos de estos reptiles comunes en Sur América; también especies desaparecidas como Sebecus huilensis (Fig. 5) y Charactosuchus fieldsi, relacionados con saurios del sur del continente; y otros de largos cráneos como Gryposuchus colombianas que podría alcanzar más de 6 m de longitud y una masa cercana a una tonelada (Guerrero, 1997). Entre las tortugas, los fósiles de especies acuáticas son más abundantes que los de las terrestres; se destacan entre las primeras dos nuevas especies del género Podocnemis, con caparazones entre 0.8 y 1m, lo que las hace las más grades de su género que es común en el Magdalena con el nombre de ; pero también se han encontrado especies terrestres del genero Geochelone, los cuales son más grandes que las actuales de ese género que se encuentran en la cuenca de Orinoco.

Fig. 5 Reconstrucción de Sebecus huilensis

Monografias.com

Fuente: Carnivoraforum, 2012

En cuanto a las aves, Colombia es el país con la mayor diversidad de especies en el mundo, principalmente relacionada con la variedad de hábitats entre las selvas y las áreas andinas. Sin embargo, el conocimiento de su evolución es limitado debido al escaso registro fósil, por lo que las especies de La Venta significan una gran contribución para esos análisis. Al menos cinco especies se han registrado con fósiles de esta zona, correspondientes a los géneros Anbinga, Aramus, Hoazinoides, Jabiru y Galbula, los cuales tienen representantes actuales que habitan pantanos tropicales y otras zonas húmedas como bordes de ciénagas, tierras inundadas y sabanas húmedas. La ocurrencia de estas aves en el registro fósil sugiere también la existencia, en esta área durante el Mioceno, de grandes cuerpos de agua y de un desarrollo de bosques tropicales y pantanos cálidos. Además, los fósiles similares encontrados en Norte y Sur América indican el intercambio genérico facilitado por la movilidad de estas aves, lo que sustenta la gran riqueza de la avifauna actual en el Alto Magdalena.

Los mayores aportes paleontológicos, provenientes de los hallazgos fósiles de La Venta, consisten en la variedad de restos que ha sido estudiados y clasificados dentro de la mayoría de órdenes de los mamíferos, que alcanzaron su máxima evolución y diversidad en la era Cenozoica y se relacionan con la aparición y el origen de las formas biológicas más complejas como el ser humano. Desde diminutos roedores y murciélagos, hasta gigantescos ungulados similares a los actuales elefantes, han sido identificados a partir de simples dientes o placas del caparazón, en algunos casos; pero también por fragmentos esqueléticos mayores como cráneos o largos huesos petrificados. Debido a esa variedad de formas, en este artículo solamente se hace una breve reseña de los grupos principales y sus relaciones más notables con la fauna actual de la región.

Entre los mamíferos más pequeños encontrados en La Venta, se pueden mencionar por su abundancia los registros de murciélagos (chiroptera) y roedores (Rodentia); los primeros con 11 especies fósiles identificadas de variados tamaños, y una mayor variedad de roedores con 28 especies, algunas similares a pequeños ratones y otros muy grandes como puercoespines, agutis y similares, en las que se estima un gran rango de tamaños desde menos de 100g hasta especímenes mayores de 20kg (kay y madden, 1997). Igualmente son abundantes las especies de marsupiales, con 12 especies fósiles, que incluyen antecesores de los actuales ´´chuchos´´ comunes en la región, en los que se estiman tamaños desde muy pequeños hasta algunos probablemente de más de 1m de longitud. L a variedad de mamíferos también incluye una especies acuática llamado Potamosiren magdalenesis, la cual representa la forma antecesora más primitiva del actual manatí que se encuentra en el medio y bajo Magdalena y se alimenta de plantas acuáticas. Existe variedad de hábitos alimenticios en otros grupos de mamíferos, lo cual sugiere una consecuencia de insectívoros que permiten suponer la predominancia del ambiente de bosques tropicales y la presencia de cuerpos de agua considerables en la región.

Los mamíferos fósiles de gran tamaño incluyen principalmente antecesores de los actuales armadillos, perezosos y hormigueros que se agrupan en los orden Edentata, Notoungulata, Astrapotheria y Xenarthra. A este último grupo pertenece el llamago Megatherium, que etimológicamente significa ´´bestia gigante´´, el cual podía tener una longitud aproximada de 6m y altura de 2m, dimensiones similares a un elefante, con patas cortas y cola larga y gruesa que utilizaba como apoyo para alcanzar las ramas de árboles que se presume eran su principal alimento (Candel et al, 19973).

Relacionados con estos grandes animales se encuentran antecesores de armadillos y perezosos, cuyos tamaños variaban desde unos pocos hasta más de 100 kg, y que incluyendo especies insectívoras y herbívoras, de tal manera que presumirse que el hábitat predominante de bosque pudo estar alternado con porciones de sabanas abiertas. En los Órdenes extintos de Liptoterna y Notoungulata se han identificado algunos fósiles que representan relaciones con las actuales dantas, los cuales son quizás los herbívoros más importantes de Sur América. Entre ellos se mencionan especies exclusivas de la región como Huilatherium, con longitud probable entre 1 y 2m, y similar a los grandes herbívoros africanos (Madden, 1997). Por último, muchos de los hallazgos corresponde a huesos de extremidades de tamaños considerable que pertenecían a ungulados primitivos del orden Atrapotheriidae, entre los que se encuentran fémures de más de 50cm de longitud, los cuales se han identificado en los géneros Granastrapotheriaum y Xenastrapotherium, grandes herbívoros presentes en otros yacimientos de Sur América y que ya no existen en la región.

El gran interés por los fósiles de la región fue estimulado, a partir de las primeras expediciones, por los fragmentos de primates que pronto revelaron una amplia diversidad en este orden de mamíferos y llevaron a describir nuevas especies que vivieron en el Mioceno. La escasez de fósiles de monos americanos resalto el significado de los hallazgos, pues estos han permitido formular explicaciones sobre las relaciones evolutivas de los primates del nuevo mundo o platirrinos, que se diferencian en varios aspectos del viejo mundo, en especial de los póngidos con los que se entronca la línea evolutiva del hombre. Por el significado para el conocimiento de este grupo, la presencia de nuevas especies de platirrinos ha motivado la mayoría de las expediciones paleontológicas en L a Tatacoa, especialmente las mencionadas de las universidades de Kyoto, Japón y las de California, Duke, Estados Unidos.

Los géneros de monos platirrinos actuales han sido agrupados generalmente en dos familias según Kay y Meldrum (1997): Callithrichidae que comprende los de menor tamaño y ciertas similitudes en las uñas y piezas dentales; y Cebidae, entre los que hay géneros más variados, pero la mayoría de cuerpos más grandes. La ubicación de los monos fósiles de La Venta en estos dos grupos ha causado diversas interpretaciones, ya que los fragmentos obtenidos no han sido concluyentes en todos los casos. Por este motivo, no hay consenso en los investigadores sobre el número de especies fósiles, pues algunos ejemplares son considerados como especies nuevas por unos autores, mientras otros los ubican en especies ya descritas. Sin embargo, al menos 10 especies de platirrinos se han registrado en La Venta, de las cuales siete pueden considerarse endémicas de esta zona, lo que muestra la importancia de este yacimiento para los análisis sobre origen y evolución de los primates suramericanos.

Entre los géneros de monos fósiles más pequeños se han descrito principalmente Neosaimiri, Laventiana, Micodon y Patasola, los cuales corresponden a ejemplares exclusivos de La Venta y que se relacionan con algunos grupos actuales como los géneros Saimiri y Sanguinus, que son conocidos como mono ardilla y titi, respectivamente. Sin embargo, estas relaciones son controvertidas y algunos de los géneros mencionados son unificados por algunos autores, como ocurre con Laventiana que ha sido incluido en Neosaimiri por Kay y Meldrum (1997).

Entre los trabajos más recientes de primates fósiles destaca el de Kay (2013), en donde establece relaciones filogenéticas entre platirrinos de América, y para esto tomo unos del desierto de la Tatacoa.

Vegetación del desierto La Tatacoa

La Tatacoa es una región perteneciente al municipio de Villavieja y ubicada al norte del departamento del Huila, en el valle del rio Magdalena. Presenta condiciones de sequía y erosión típicas, para las cuales la vegetación nativa está adaptada mediante sus características morfológicas y fisiológicas.

Según el sistema bioclimático propuesto por Holdridge, La Tatacoa pertenece a la zona de bosque seco tropical y bosque muy seco tropical (Espinal, 1990; Olaya, 1995); pero según la clasificación propuesta por cuatrecasas (1858) corresponde a la xerofitia. En el país se encuentra ese tipo de bosques especialmente en los valles interandinos cálidos de los ríos Magdalena, Patía y Chicamocha.

Según los trabajo de flora realizado por Patricia Aranaga y Cavelier y otros (1996). Se encontró en las visitas que se realizaron en las zonas de Cuzo, san Alfonso, Potosi, la Victoria, Líbano, Rio Cabrera, y Quebradas la Tatacoa, Lajas, Cervatana, Y la Venta; que en La Tatacoa se distribuyen más o menos 80 especies de plantas (Tabla 1), las cuales exhiben todo un acervo de adaptaciones propias de las condiciones ambientales. La mayor parte presentan porte reducido, ramificación escasa, hojas de tamaño reducido o transformadas en espinas; mientras otras presentan hojas con fotosintética en sus tallos. Sus raíces son de tipo fibroso y superficiales, plantas que se caracterizan por la presencia de látex, reducen la producción de este, tal como sucede con las Euphorbiaceas.

Tabla 1. Relación de especies del Desierto de La Tatacoa

Especies

Familia

Acacia decurrens Will.

LEG

Acacia farneciana

LEG

Adiscanthus sp

RUT

Allophylus nitidulus

SAP

Arribidaea candicans

BIG

Aspidosperma cuspa

APO

Aspidosperma magalocarpon

APO

Banisteriopsis cornifolia

MLP

Bastardia bivalbis

MLV

Bursera graveolens

BRS

Bursera tomentosa

BRS

Byrsonima crasifolia

MLP

Caesalpinia cassioides

LEG

Capparis amplisima

CPP

Capparis odoratisima

CPP

Cardiospermun grandiflorum

MLP

Casearia corymbosa

FLC

Chlorophora tinctoria

MOR

Citharexylum karstenii Moldenke

VRB

Clusia schomburgkiana

CLU

Commelina communis

CMM

Cordia alba

BOR

Coutarea hexandra

RUB

Croton ferrugineus

EUP

Croton glabellus

EUP

Curatella americana

STR

Dioclea serícea

LEG

Eugenia biflora

MRT

Euphorbia cotinifolia

EUP

Evolvulus sericeus

CNV

Fagara pterata

RUT

Fagara rhoifolia

RUT

Genipa americana

RUB

Gliricida sepium

LEG

Guarea guidonia

MEL

Guazuma ulmifolia

STR

Jacquemontia sphaerostigma

CNV

Jatropa gossypiifolia

EUP

Kohleria spicata

GSN

Lantana cámara

VRB

Lonchocarpus puntactus

LEG

Machaonia acuminata

RUB

Macroptilium atropurpurea

LEG

Malpighia glabra

MLP

Melocactus caesius

CAC

Merremia umbelata

CNV

Merremia dissecta

CNV

Miconia chrysophylla

MLS

Muntingia calabura

ELC

Myrsine guianensis

MRS

Opuntia depauperata

CAC

Opuntia pittierii

CAC

Parkinsonia aculeata

LEG

Passiflora foetida

PAS

Paullinia densiflora

SAP

Petrea volubilis

VRB

Piper arboreum

PIP

Pithecellobium dulce

LEG

Prosopis juliflora

LEG

Protium heptaphyllium

BRS

Sachaeffleria frutescens

CEL

Senna obtusifolia

LEG

Senna spectabilis

LEG

Serjania communis

SAP

Sida jaimacemsis

MLV

Solanum bicolor

SOL

Solanum auctosepalum

SOL

Stenocarpus griseus

CAC

Struthanthus adenostemun

LOR

Stylosanthes humilis

LEG

Stylosanthes viscosa

LEG

Tephrosia cinerea

LEG

Tessaria integrifollia

CMP

Turnera ulmifolia

TNR

Esas especies pueden presentarse aisladas (lantana cámara L.) o en grupos tanto reducidos como extensos (Acacia farneciana), en asociaciones simples constituidas por uno o varios individuos de una sola especies o en asociaciones mixtas constituidos por más de un individuo pertenecientes a dos o más especies.

En el cusco, zona caracterizada por la presencia de montículos de diversas formas producidas por la erosión, se observa como las plantas van ocupando el espacio disponible empezando por las gramíneas, seguidas de espacios ocupados por la asociación simple de cactáceas, ejemplo Lemaireocereus griseus, y por asociaciones mixtas conformadas por Melcactus caesius, jatropha gossypifolia y Croton ferugineus, hasta zonas más extensas de vegetación siempre verde constituidas por varias especies o por numerosos individuos de Acacia farnesiana o prosopis juliflora. Debido a la erosión, en algunos montículos se visualiza con facilidad solo la presentica de cactáceas arbustivas como remantes de la vegetación que existió o como especie altamente adaptada a las condiciones extremas de clima y suelo que caracteriza a la Tatacoa.

En la zona arenosa del cusco se observa un paisaje dominado por la presencia de Lemaireocereus griseus y Opuntia pittierii con individuos de Croton ferrugines, mucho más distanciados unos de otros, sin excluir la presencia de agrupaciones.

Se observa también sobre algunas rocas la presencia de líquenes, los cuales permanecen latentes la mayor parte del tiempo durante la sequía. Es de anotar que en las sucesiones vegetales, los líquenes son los primeros colonizadores

En la región que de "El Desierto" conduce a Baraya se presenta un paisaje dominando por las cactáceas Lemairocereus griseus, Opuntia schunmannii y Melocactus caesius, en grandes extensiones, alternando con Croton glabellus, Randia aculeata y Bursera tomentosa, entre otras.

Hacia el norte de la Tatacoa, en cercanías al rio Cabrera se presenta vegetación de tipo arbustivo y arbórea, destacándose las especies de Triplaris duquei, Acacia decurrens, schaefferia frutecens y Caseria corymbosa.

Las zonas norte y noroccidental de "El Desierto" incluidos los territorios de La Victoria, san Alfonso y Potosí hacia la margen oriental del rio Magdalena, presentan condiciones de sequía muy rigurosa que se traducen en reducción de la vegetación con relación al número, tanto de individuos como de especies y tendencia al aislamiento de las plantas.

Hacia San Alfonso son típicas del paisaje: Solanum auctosepalum, Croton ferrufineus, Parkinsonia asuleata, Struthanthus adenostemon, Erythrina fusca, Casearia corymbosa, Malpighia glabra y Pithecellobium dulce. Aunque la vegetación está completamente alterada, la cercanía a la corriente del Magdalena ha influido en la vegetación permitiendo la sobrevivencia de algunas especies.

Hacia el sur se encuentra la quebrada Las Lajas. Por su disponibilidad de agua durante los meses menos secos, sus márgenes han sido utilizadas para el establecimiento de cultivos, lo cual ha alterado más la vegetación. Allí se encuentran: Acacia decurrens, Croton ferrugineus, Lantana cámara, Muntingia calabura y Machaonia acuminata.

En la vereda El Cardón se nota la presencia de Croton ferrugineus que logra allí predominio entre las especies del matorral al que ha quedado reducida la vegetación. Entremezcladas se encuentran también: Parkinsonia aculeata, Solanum auctosepalum, Piper arboreum y Cardiospermun glandiflorum.

Con relación a las quebradas localizadas en "El Desierto", la vegetación se presenta con mayor porte y con follaje siempre verde. Sin embargo, en las zonas de esas quebradas ubicadas hacia el interior, la vegetación es aislada, reducida y de aspecto achaparrada.

En épocas de sequía, el caudal de las quebradas disminuye y pueden permanecer secas la mayor parte del tiempo. Es el caso de la quebrada La Tatacoa donde se encuentran reductos de vegetación, cuyos individuos se establecen distanciado unos de otros. Hacia las márgenes es típica la presencia de Lantana cámara, L. Trifolia y L. boyacana, conocidas como venturosas, y Croton ferrudineus.

Espinal (1990) reporta como especies típicas para el bosque muy seco tropical, además de tres especies de cactácea, catorce especies entre árboles y arbustos. En el estudio correspondiente a este artículo se verifico la existencia de esas especies y otras más, las cuales se relacionan en el cuadro N° 1. La vegetación presente no es solo típica del bosque muy seco tropical, pues también se observan especies que se encuentran en las zonas de bosque seco tropical y monte espinoso tropical de los municipios de Baraya y Colombia, (Olaya, Sánchez y Tovar, 2000; Llanos, 2000).

Con base en la experiencia acumulada sobre la vegetación de Tatacoa, puede considerarse como sus especies más típicas las cactáceas: Melocactus caesius, Lemairocereus griseus, Opuntia pittierii y Opuntia depauperata, esta última con tendencia a la desaparición. Además se observan: Croton ferrugineus, Jathropa gossypifolia, Jathropa urens, Bursera tomentosa, Banisteriopsis cornifolia y tres especies de Lantana, Parkinsonia aculeata y Randia espinosa.

No se cuenta con muchos estudios, alguno de los que se han realizado en la ecorregion de la Tatacoa es el de Quiroga & Roa (2002), el cual se realizo en el departamento del Tolima, en el valle del rio Magdalena, en los municipios de alpujarra, los dolores, Coyaima, Nayagaima, Ortega, Prado y Purificación. Esta zona presenta problemas ambientales por el déficit de agua, baja fertilidad de los suelos y el agotamiento de las especies silvestres, que han sido reducidos a pequeñas relictos de bosque. En el estudio se encontraron 22819 individuos, agrupados en 53 familias, 121 géneros y 183 especies, algunas de estas son Syzigium jambos, Crescentia cujete, Bulnesi carrapo, Prosopis juliflora Byrsonima crassiflora entre otras.