Formación ética del profesional



EPÍGRAFE

Existe una relación entre la ética como filosofía moral y la conducta social del individuo, que le posibilita estructurar claramente el concepto de la responsabilidad que adquiere ante sí mismo, ante la organización y ante la propia sociedad en su actuar profesional como individuo y como miembro de una entidad productora de bienes y servicios.

Presentación

En esta monografía doy a conocer como es la formación ética de un profesional, quiere decir como nosotros podemos formarnos a través de los valores morales que nos han inculcado en cada uno de nuestros hogares, pero de los cuales hay algunos valores primordiales que todo profesional debe tener para que pueda liderar una empresa o les sirva en un futuro.

Introducción

El estudio del campo de la ética se hace necesario y fundamental en la formación del futuro profesional, el propio objetivo de nuestra ciencia es el ser humano y la interacción dinámica con este, la hacen más que importante. La competencia, la responsabilidad y el aspecto personal son aspectos que nos servirán para plasmar los principios fundamentales en nuestra labor profesional.

Es así que en la siguiente monografía exponemos diferentes definiciones sobre la formación ética del profesional, la cual, abarca características, objetivos, necesidades, y otros puntos…, etc.

La formación ética del profesional se define como parte de la filosofía que comprende al estudio de la moral y de las obligaciones del hombre .Por su parte el adjetivo profesional, gramaticalmente alude a los pertenecientes a una profesión.

Nosotros como futuros profesionales podemos y debemos cambiar de mentalidad para lograr nuestra excelencia humana.

FORMACION ÉTICA DEL PROFESIONAL

Formación ética del futuro profesional

Se puede advertir que el hombre puede disponer de su elevada preparación intelectual para actuar malévolamente y valerse al máximo de sus recursos intelectuales, para causar daños a sus semejantes cuando de por medio existen beneficios económicos individuales o de grupo, y no ser capaz de mostrar arrepentimiento. Este comportamiento tiene sus raíces en la ausencia de una educación integral, que debe estar orientada a la formación de las áreas cognitivas, afectivas, éticas, y psicomotoras; y en la ausencia de una educación en valores que ejercite la adquisión de actitudes que han de convertirse en virtudes.

Los profesionales egresados con un título a nombre de la nación, con un dominio científico y técnico, pero con carencia en su formación moral no ofrecen garantía para el ejercicio satisfactorio de una profesión, mucho menos para el desempeño de una ciudadanía cabal y equilibrada, porque su accionar profesional estará empañado por comportamientos indebidos.

La formación ética del futuro profesional debe iniciarse desde los primeros ciclos de su formación profesional, pero teniendo en cuenta que la moral no se enseña con reglas y represiones, sino que es aprendida a través de actos ejemplificadores, vivenciales y experimentales, lo que hará que el futuro profesional tome conciencia del rol que ha de cumplir en beneficio de la sociedad y de si mismo.

Es deber ético del docente universitario impartir a sus alumnos conocimientos científicos, libres de dogmas, falacias y mitos, y a su vez, ejercer su profesión con altura moral, solo así podrá demandar a sus alumnos una permanente práctica profesional respaldada por la Ética.

En la formación profesional no solo se debe exigir a los estudiantes que demuestren una conducta ética, sino, también a los docentes, las autoridades y los trabajadores administrativos, pues ellos deben educar mediante un comportamiento adecuado en el que esté ausente la incoherencia entre lo que se dice y se hace o la doble moral, que en vez de ir por una palanca de desarrollo constituye un freno en la marcha de una constitución educativa.

La formación ética del profesional debe estar orientada a desarrollar los siguientes valores:

Entendida como el actuar en determinadas circunstancias bajo referentes éticos consolidados en principios que se reflejan en comportamientos valiosos. Ello hace que la persona sea capaz de elegir una determinada acción como la práctica de la libertad moral, siempre teniendo en cuenta las consecuencias de sus actos al margen de cualquier tipo de coacción externa o interna. En ese sentido, la libertad debe ser atendida como una elección personal y racional sobre otras acciones que puedan estar alejadas de toda ética. Otro aspecto de la libertad moral es el reconocimiento y respeto de la libertad de los demás pues si la persona se reconoce como sujeto de libertad también tiene que reconocer el mismo derecho en los demás. Así, el ejercicio de la libertad moral es un derecho y a su vez un compromiso.

El ejercicio de la libertad en los profesionales es muy importante porque ha de fortalecer su autonomía moral a partir de la consolidación de una ciencia moral que duele sus acciones.

La utilización de la razón es un proceso indispensable en toda acción moral, porque previo a la acumulación de conocimiento y al ejercicio de diferentes actividades, las operaciones racionales permiten discernir lo bueno de lo malo y tomar decisiones pertinente.

El profesional tiene que comprender que el ser humano se mueve en el mundo de derechos y deberes, que deben ser tomados en cuenta al momento de elegir una acción; elección que será factible por el uso de la razón, que le informara sobre las causas y consecuencias de sus actos, y a su vez le ayudara a buscar alternativas y elegir lo que es éticamente bueno. Si bien es cierto que en muchos casos, la elección no es sencilla; pero al optar por lo moral de manera racional se estará respetando y haciendo lo mismo cn los demás; esta forma de actuar hace que el profesional establezca limites, prevenga abusos o intercambie acciones dentro de un clima de respeto, responsabilidad y libertad.

Es una cualidad constitutiva de la persona moral, que impulsa a un accionar orientado por principios de auto conciencia y valores; por ello en el mundo del ejercicio profesional, la voluntad como característica principal es la elección libre y razonada de la persona, requiere de una sólida formación ética que hará de él un referente moral; por tanto ni un acto calificado como moralmente autónomo puede prescindir de la voluntad de quien lo ejecuta.

Se sabe que los grupos colegiados y las asociaciones profesionales dictan principios y preceptos morales, enmarcados dentro de los derechos y obligaciones, destinados a ser respetados por sus agremiados. No obstante, los profesionales al incorporarse a un colegio no siempre los ejercitan, debido a la ausencia de un compromiso en el que medie la voluntad.

Esta referida a la voluntad de una persona para elegir una acción de manera libre y razonada conforma a ciertos valores, además significa asumir la implicación de los motivos de la acción, la corrección en caso de que se requiera y las consecuencias de esa acción.

Una acción éticamente responsable permite el crecimiento moral de quien lo ejecuta, porque no cae en el estereotipo de justificar sus acciones; por el contrario sera un autocritico de sus actos. Al desarrollar este valor a nivel virtud, el individuo hara de ello en su vida cotidiana una práctica constante donde tendrá que hacer lo que se debe y evitar lo que no se debe.

La responsabilidad moral que exige ser un profesional con ética, obliga al experto a una preparación y actualización dentro de su especialidad, asi como en otras áreas relacionadas a ella; lealtad a la institución, rechazando actos vedados; proyectar su imagen profesional sobre la base de un servicio de calidad y cumplimiento que demanda la sociedad. A ellos se puede añadir un actuar dentro de la libertad, la racionalidad y la voluntad que le permitirá ejercer su profesión con pertinencia responsabilidad.

El actuar con justicia dentro del ejercicio profesional significa actuar dentro de los principios de equidad y reconocimiento de los derechos y deberes, así como en el respeto a todo ser humano a quien se le debe tratar con empatía y con la convicción moral de que las cosas justas son objetivas y racionales, en el que están ausentes las pasiones, los sentimientos, los impulsos, los instintos y las prebendas.

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Mística profesional

Los códigos de ética profesional, como ese conjunto de normas y deberes morales que el profesional acepta haciendo uso de su libertad, estarán presentes como guía de su actuar profesional; por eso, cuando se presente una situación en la que tenga que elegir entre un actuar cuestionable y otro plausible, su formación moral influirá en las decisiones que ha de tomar; pero si no la logro consolidar, una formación ética es posible que sea proclive a un actuar reprochable por los usuarios, sin embargo satisfactorio para el como individuo. Pero si su formación moral y profesional es sólida, su actuar será muy diligente y estará enmarcado dentro de lo permitido y valorado, porque estará dispuesto a postergar sus pretensiones individuales en favor de los usuarios y sociedad en conjunto. Esta forma de actuar solo es posible si existe una mística profesional, entendida esta como el actuar orientado por la vocación en servicio, mas no por el lucro, pues no tratara solamente de garantizar la efectividad de su conocimiento y lograr buenos resultados, sino que también utilizara sus competencias desarrolladas en beneficio de otras personas y, por supuesto, para la construcción de un mundo mejor, accionar que le llenara de satisfacción, porque se sentirá realizado como persona y profesional. En consecuencia, la mística profesional puede ser entendida como un actuar coherente con el conjunto de valores que se ha asimilado durante el desarrollo personal y profesional.

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Autoestima y ética profesional

La autoestima, también denominada amor propio y autoapreciacion, es la percepción moral y profunda que la persona tiene de sí misma, a partir del reconocimiento de sus virtudes y defectos, que hará que se sienta satisfecha o conforme, o en su defecto insatisfecha o disconforme con el tipo de vida eligió; pues en la medida que tome conciencia de sus virtudes y debilidades, podrá fortalecer las primeras y darse cuenta de que es pasible de cambios cuantitativos y cualitativos, ya que el tomar conciencia de sus defectos le permitirá asumir actitudes pertinentes para superarlos. Esta toma de conciencia, a su vez, le permite entender que su condición de ser humano lo proyecta como un ser en constante cambio y evolución, y en ese proceso siempre se develaran conductas y actitudes posibles de ser separadas.

En la autoestima convergen las nociones de autoconcepto; el cómo se ve la persona a si misma; y el heteroconcepto: como la ven y que piensan de ella las demás personas. Estas son situaciones muy importantes que conllevan a los profesionales poner en práctica sus actitudes de autorreflexión y autoevaluación, pues todo profesional, por el mismo hecho de serlo, debe tener una autoestima elevada o esforzarse en elevarla, para establecer una relación social saludable, pues cuando sea necesario ayudara a superar las dificultades personales a otros, acción que a su vez le exige aceptar a los demás como seres humanos con aciertos y desaciertos, situación que hará que se sienta humano y competente.

Mavilo Calero dice:

El profesional con autoestima alta actúa con conciencia crítica, no se cree ni más ni menos que otro, y como tal su filosofía es gozar al máximo de la felicidad, que pueden tener sin disminuir la felicidad de los demás. Actúa con empatía (…), es valiente y decidido, es honesto, sincero, optimista, se preocupa por el autodesarrollo personal y social, ayuda a los demás y acepta las críticas como instrumento de aprendizaje.

En consecuencia, la autoestima es el requisito indispensable para las relaciones interpersonales y humanas sanas. El amarse a sí mismo permite que el profesional pueda amar y respetar a los demás.

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Perfil del profesional que necesitamos.

SABER SER:

SABER CONVIVIR:

SABER PENSAR:

SABER HACER:

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Principios para una ética profesional

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Conclusiones

En conclusión, el buen empleo y uso de los conocimientos morales e intelectuales que nos provee la ética como dogma de comportamiento, es la clave que nos llevará al éxito, no sólo como personas, sino también como entes que desempeñamos funciones en una sociedad en la que cualquier manera de pensar o actuar nuestra influirá directa o indirectamente.

Entendemos que la ética se ocupa de las normas de la conducta humana, si aplicamos esta definición al término "ética profesional" nos daremos cuenta de que se refiere al conjunto de normas que rigen a quienes se consideran ser profesionales, aunque no siempre sean cumplidas por éstos. Conocíamos que algunos de los deberes del profesional son la solidaridad, estar de acuerdo con la moral establecida, el secreto profesional, (este le dice al profesional que no tiene derecho de divulgar información que le fue confiada para poder llevar a cabo su labor), etc. También algunos de sus derechos, tales como: la elección de la profesión es completamente libre, el beneficio propio, la capacitación, etc.

Por último se definió lo que es la responsabilidad profesional, y se dijo que ésta debe trazar el rumbo hacia los actos aceptables, hacia las acciones fecundas, actos justos y conscientes, reveladores de la buena fe y la capacidad profesional.

Referencias bibliográficas

http://www.gestiopolis.com/etica-profesional-y-empresarial/#pf48

http://www.monografias.com/trabajos82/etica-profecional/etica-profecional2.shtml

DEDICATORIA

Dedico este trabajo a Dios que

me ilumina la mente para

poder realizarlos,

a mis padres por siempre estar en cada

momento de mi vida, y a mis compañeros que

de uno y otro modo nos apoyamos.

AGRADECIMIENTO

Agradezco principalmente a Dios

a mis padres y a al profesor

Luis Sanz por brindarnos

sus conocimientos para así realizar una

buena monografía y a la vez

aprender más del tema.

 

 

Autor:

Padilla Mendoza, Karol

INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PÚBLICO "ARGENTINA"

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U. D.: Comportamiento Ético

Docente: Sanz Signori, Luis

Semestre: V-B - 10

Carrera: Computación e Informática

Año: 2016