Lutero: personaje protagónico y antagónico en la historia de la iglesia católica moderna



Introducción

He querido enfocar este trabajo desde la perspectiva del ambiente protestante en la edad moderna de la Iglesia, con este personaje de gran resonancia para ese momento crucial de la historia, donde el hombre empieza a exigir unos nuevos modelos humanos que le ayuden a ser más conscientes de su dignidad, sus derechos, sus principios, etc. y como en todo momento, lugar de la historia aparecen personas líderes que generan nuevos movimientos dentro de la sociedad y por supuesto en la Iglesia Católica que ha tenido un radio de acción e influencia grande, no sólo en Roma, sino en todo el mundo; estos producen transformaciones positivas, pero también negativas.

Este, monje Agustín Martín Lutero es uno de esos grandes que movidos por su inteligencia y lectura social hicieron revuelo en La Iglesia Católica y generaron ese movimiento del que decía al inicio. En casi todas las ocasiones, los hombres actúan movidos por razones justas y nobles, que bien tratadas conducen al crecimiento de una institución. Otros actúan desde el principio con agresividad y llevan sólo a la destrucción, pero hay otros que teniendo una noble causa se salen del caudal del río y arrasan de manera implacable con lo que se encuentran al paso. Cuando esto ocurre siempre quedan sus consecuencias. En el caso que veremos en estas páginas están los dos frentes; tanto el lado positivo que llevó a un estremecedor movimiento en la Iglesia para que despertara y se diera cuenta que se estaba desviando del camino, pero al mismo tiempo dicho sacudón desembocó en guerra y división en la obra de extender el reino de Dios.

A continuación haremos un breve recorrido a lo largo de la edad moderna, observando un poco todo lo que desencadenó no sólo Agustín Martín Lutero, sino también un poco su legado.

Capitulo Primero

Historia y contexto

En el periodo medieval las ciudades tuvieron un crecimiento considerable, se desarrolló el espacio urbano, creció la actividad comercial del mediterráneo y con ella la burguesía aprovechó las rutas de intercambio para dar inicio a un movimiento industrial más grande, puesto que ya era necesario entrando la edad moderna, la consecución de materias primas para las construcciones y el desarrollo de las urbes.

En la edad moderna se da un cambio a nivel político, social y económico donde se reestructuran y transforman los poderes. Aunque permanecen, [1]ya no son los señores feudales los que predominan en medio de la sociedad, sino que empiezan a manifestarse corrientes, podríamos decir de liberación del pueblo, entre las cuales buscan de una manera especial exigir sus derechos frente a la represión de la Iglesia y el estado; el tema de las indulgencias y los abusos de poder continuos desde la jerarquía.

Así la nobleza va perdiendo protagonismo aunque sigue arriba, los burgueses van en decadencia cada vez más, el clero pierde todo protagonismo con la llegada del protestantismo pues de alguna forma se ve como una posibilidad que cambien las cosas como de hecho, en alguna medida lo fue, puesto que ayudó a que la Iglesia se preocupara por retomar su centralidad en Cristo aunque de inmediatez no lo fue.

Martín Lutero nació en Eisleben el 10 de noviembre de 1483 en una familia muy sencilla y de escasos recursos. [2]Murió en Sajonia el 18 de febrero de 1546. Los estudios iniciales de Lutero como era de esperarse en aquella época eran de severidad como muchos cientos de contemporáneos. Su padre tenía una pequeña empresa minera con la cual Lutero desde pequeño tuvo la oportunidad de estudiar en Erfurt. Se graduó como doctor en filosofía en el año 1505.

Lutero fue [3]un hombre que desde muy pequeño se inquietó por las cosas más profundas de la espiritualidad a tal punto que cuando llegó a ser monje estuvo siempre en una constante búsqueda de respuestas tales como la de la justificación, ya que siempre sintiéndose indigno y con las pesadas cargas penitenciales veía no con buenos ojos el proceder de la Iglesia y al mismo tiempo el porqué de ciertas cuestiones de fe, según él y mirando el contexto; absurdas. También se nos dice que Lutero leyó y meditó las obras de grandes místicos buscando respuestas frente a una evidente necesidad de salvación, pero aunque con grandes autores y santos de la época vivó una aridez de respuestas por muchos años.

Se dice que la personalidad de Lutero es compleja de entender, de manera especial porque a lo largo del tiempo se le ha atribuido un símbolo de excelencia y al mismo tiempo de perversión[4]Es decir que algunos lo han exaltado sobre manera y otros lo han puesto como el gran monstruo de la historia, lo que habría desviado la atención objetiva del ser de Lutero.

Se dice que Lutero era un hombre de un temperamento sumamente cambiante, pero sobre todo era muy directo frente a lo que decía y en ningún momento se podría constituir como un hipócrita porque no tenía temor de decir lo que se le ocurría en el momento y con la persona que fuera; también se afirma que Lutero era imprudente, puesto que si bien es cierto que hablaba con franqueza, también es cierto que tendía, a pesar de su gran inteligencia a cometer errores y ofensas contra las autoridades eclesiásticas, que luego tras su desobediencia lo llevaría al desenfreno irascible contra las normas y vivencias de la Iglesia Católica frente al tema de las indulgencias que en definitiva lo llevó a apostatar de la fe Católica y empezar todo una reforma que aunque fue presentada ante el Romano Pontífice nunca surtió efecto entre la jerarquía eclesiástica del momento. Al parecer sus postulados teológicos eran siempre y siguen siendo o al menos parecer que buscaran la irritabilidad de sus adversarios teólogos quien veía como enemigos.

A pesar de este temperamento Lutero gozaba de un espíritu de amor por Jesucristo verdaderamente grande, expresado en la preocupación por las injusticias y el anti testimonio de una iglesia gobernada por hombres y que parecían conducirla al fin de su existencia con las atrocidades que realizaban con los fieles bautizados y lo no bautizados de manera especial con el manejo de las indulgencias como camino recto hacia Dios. Esta intención se la abonan no sólo los historiadores, sino también desde el mismo sentir de La Iglesia de manera especial hoy cuando en estos cambios de época se ha visto como fruto una renovación desde dentro de La misma Iglesia Católica que se había quedado anquilosada en una visión podríamos llamar Anatemista.

En la edad media la Iglesia se impuso como la institución religiosa más fuerte de esta época, siendo ella la que poseía el poder político y moral de los pueblos. Ya conocemos el tema de la inquisición y todas las indolentes maneras de trato de las personas de la época que no se sometían al poder y doctrina de la Iglesia. Sin embargo lo que lo lleva a separarse la comunión con la Iglesia no es sólo esto, sino toda la problemática que también se estaba dando a raíz de la mundanización del clero en Roma en una visita que realiza en el 1510; la pomposidad de los clérigos, el abuso con el tema de las indulgencias donde se compraban —acciones para la salvación— ante esto [5]Lutero utiliza el término "La Iglesia es la gran prostituta" porque se amañaba con las banalidades que presentaba el mundo.

La gente de la época ya tenía un cansancio físico y un sentido de la "dureza de Dios" que se veía reflejada en aquel episodio donde la peste atacó de tal manera el continente Europeo que lo llevo prácticamente a la destrucción. Partiendo de este episodio es posible dilucidar por lo menos para quienes lo vivieron en carne propia el castigo de Dios por los pecados. En el primer cuarto de del siglo XVI empezaba a nacer en tierras alemanas un movimiento de unidad en contra de la Iglesia Católica, promovido desde universidad de Wittemberg por el revolucionario y luego reformador Martín Lutero. [6]Favorecido por la llegada de la imprenta por (Johannes Gutenberg en 1450) su discurso llegaba cada vez a muchas personas más en los países europeos. Además que lo favoreció en gran medida el envío que le hace el superior de su comunidad Agustina a la universidad de Wittemberg donde expuso clara y ampliamente su doctrina sobre la justificación, donde para la salvación basta con profesar la fe en Cristo Jesús, sin la necesidad de tener en cuenta las obras; igualmente la idea de que para la interpretación de la Sagrada escritura no es necesario que haya una solo regla interpretativa, sino que basta con encontrar las respuestas subjetivas que se vayan dando en la medida que se estudie la Escritura, sin necesidad de magisterio no tradición.

Capítulo segundo

Lutero y la Iglesia Católica

"Es una experiencia de subjetiva de liberación del miedo a Dios, de la desesperación acerca de las posibilidades de justificación y salvación"[7] no es posible establecer en que momento exacto se da este paso que debió ser en todo caso procesual, sin embargo se dice que entre el lapso entre 1514 y 1518 se dio esta iluminación en la que tras una larga meditación en la Carta de San Pablo que lo tenía muy confundido encuentra la "iluminación divina" como reza en su autobiografía en el año 1545.

—El justo vive de la fe,[8]— con este presupuesto, en su autobiografía describe el sentimiento más profundo de aquel don de Dios que da a quienes profesan la fe en él, porque automáticamente —la obra de Dios es la que opera en nosotros[9]producto de toda una búsqueda de sus ser pecador logra sentirse liberado de del temor ante Dios, ya que según él, la justicia de Dios debe de entenderse como la justicia y la misericordia de ese Dios que justifica al hombre de sus pecados por la profesión de adhesión a él.

Como lo decíamos al inicio de este trabajo; para La Iglesia Lutero juega un papel muy importante en forma de contraste. Hay que tener en cuenta como primera medida que en la lucha que tanto interna como externa que jugó Lutero durante el desarrollo de su vida, la Iglesia tiene en el presente mucho que agradecer en el sentido más propio; la intencionalidad que inicialmente tuvo fue noble y posteriormente se desestimó por el modo de proceder. El sólo hecho que una persona como Lutero haya vislumbrado un deterioro de la fe y de la centralidad de Jesucristo como el combate con el lucro indulgentista es un signo positivo porque esto desató una preocupación muy grande dentro de la Iglesia que se creía inmune e intocable, ya que se encontraba encumbrada en lo más alto de la cima. En el ámbito teológico, si bien es cierto que su doctrina se desvió del camino de la verdad también es de reconocer que esto ayudó en el interior de la Iglesia a preocuparse por dejar a sus fieles incluso hoy la certeza de una fe viva y verdadera manifestada en los dogmas, los sacramentos y también, aunque no mucho en el ambiente pastoral. Y entre otras cosas cabe destacar la traducción de la biblia al alemán para que fuera conocida por todos los creyentes[10]Hecho que en el vaticano II viene a ponerse como algo fundante cuando la liturgia y la mentalidad de comunión eclesial cambian a un lenguaje abierto para todos.

Gracias a Lutero La Iglesia despierta y se da cuenta que tiene que ir a la vanguardia en todos los campos que la componen.

No obstante Lutero es un antagonista de esta historia porque con él viene una distorsión del mensaje auténtico cristiano que procede del mismo Jesús de Nazareth y que es continuado por sus apóstoles y sus legítimos sucesores; los Obispos. Aunque es cierto el despotismo de éstos durante la edad media y moderna; y que había un descuido de la pastoral porque se dedicaban a otras cosas no menos importantes, pero sí de segunda mano, como el arte, la caza, la arquitectura, etc. mas el anuncio de Cristo sólo aparecía como la amenaza de Dios para castigar a quienes viven en pecado y deben buscar la salvación por las indulgencias y pagar grandes tributos. Con todas estas posibles justificaciones Lutero distorsiona y pone en contra a la gente, incluso de la misma Iglesia Católica buscando más una liberación antropológica de su ser que la de Jesucristo. Con ello vinieron también otros prolongadores de las doctrinas de Lutero que expandieron el mensaje revolucionario y transformador de Lutero como lo son Calvino y Zwinglio. Ellos aunque eran partidarios y seguidores de Lutero y con la misma teoría de sólo fe, sólo gracias y sóla escritura cada uno buscaron de manera distinta las respuestas a cómo hacer una reforma eficaz[11]

De manera sintética vale la pena que el en presente volvamos por un instante nuestra mirada hacia el pasado y observemos de manera objetiva los errores como también los beneficios que han traído para nosotros ciertos episodios históricos como el de Lutero, ya que es de esa manera nos es posible; primero reconocer el esfuerzo de grandes personas que han dedicado su existencia al progreso de los pueblos, no siempre con un buen final para La Iglesia en este caso de manera especial en la apostasía de los creyentes y segundo que para proyectarse en el futuro hay que conocer las raíces de donde brotan los árboles que dan sombra y vivienda y sentido a nuestro ser para que cuando leguen los vientos (propuestas extrañas y atractivas) no nos dejemos arrasar por ellos.

Bibliografía

AUTORES VARIOS

INTERNET

 

 

Autor:

Johan Alexis Gómez Acosta

HISTORIA DE LA IGLESIA MODERNA

Tutor: Pbro. rodrigo gallego trujillo

rector seminario

SEMINARIO MAYOR "LOS DOCE APÓSTOLES"

III TEOLOGÍA

Monografias.com

Guadalajara de Buga, 2016

[1] ?bid., contextualizaci?n edad moderna http://es.slideshare.net/CynthiaRieckhofRivas/contexto-histrico-7527660

[2] AA. VV.,Historia de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, tomo I.

[3] AA. VV.,Historia de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, tomo I.

[4] AA. VV.,Historia de la Iglesia, Herder, Barcelona 1961, tomo II.

[5] AA. VV.,Historia de la Iglesia: Moderna, Biblioteca de Autores cristianos, Madrid 2005 tomo III.

[6] Ib?d., https://www.youtube.com/watch?v=VSDTI48rPHo

[7] AA. VV., Historia de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, tomo I.

[8] AA. VV., Historia de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, tomo I.

[9] AA. VV., Historia de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995, tomo I.

[10] AA,VV., Historia de la Iglesia, Herder, Barcelona 1961, Vol 41

[11] Ib?d., Lutero, Calvino, Zwinglio http://davidlopeza.blogspot.com.co/2011/05/trilogia-clasica-del-protestantismo.html