La filosofía y su importancia en la educación (página 11)




Escolasticismo

Filosofía de la Edad Media, cristiana, arábiga y judaica, en la que domina la enseñanza de los libros del filósofo griego Aristóteles, concertada con las respectivas doctrinas religiosas. Espíritu exclusivo de escuela en las doctrinas, en los métodos o en el tecnicismo científico. El escolasticismo o filosofía de las escuelas tuvo su origen en las escuelas eclesiásticas fundadas por Carlomagno en el siglo IX. La filosofía escolástica está inspirada y fundada en las enseñanzas de Aristóteles, por cuyo motivo, van frecuentemente unidos ambos nombres con el vocablo aristotélica-escolástica. En un principio los estudios escolásticos se dividían en dos grandes acciones: el "trivium" y el "quadrivium"; la primera comprendía las artes que eran la gramática, la dialéctica y la retórica, y la segunda, las cuatro ciencias que comprenden la música, la aritmética, la geometría y la astronomía. Los autores señalan tres períodos en la filosofía escolástica; 1º. De Absoluta subordinación a la teología, que comienza en el siglo V, aumenta en el VIII y llega a su apogeo a fines del XII. 2º. El de la unión de la filosofía con la teología, y 3º. El que a partir del siglo XV la filosofía se separa poco a poco de la teología hasta llegar a ser independiente. Maestros del escolasticismo fueron San Anselmo, Abelardo, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Raimundo Lulio y San Buenaventura. El escolasticismo empezó a decaer en el siglo XVI, en cuya época la observación de los fenómenos se tomó como base de la ciencia, y el espíritu de novedad le arrebató el imperio que ejercía en la ciencia y en la enseñanza.

Racionalismo

Es la tesis que identifica la razón con la facultad pensante, la cual se considera superior a la voluntad y a la emoción. Doctrina filosófica cuya base es la omnipotencia e independencia de la razón humana. Creencia en el poder ilimitado de la razón. La razón es el único órgano capaz de conocimiento. Funda sobre la sola razón las creencias religiosas. Sus principales representantes son Descartes, Malebranche, Spinoza y Leibniz.

Empirismo

Doctrina filosófica según la cual todo conocimiento humano es debido a la experiencia. Esta doctrina filosófica pretende los conocimientos humanos por medio de combinaciones de los datos de los sentidos, sin intervención original alguna de la razón; es decir, pensar que todos nuestros conocimientos son exclusivamente sensitivos. Constituye el estudio práctico por la observación de los hechos y la experimentación de las cosas útiles. Todos los conocimientos humanos, según esta doctrina, son exclusivamente debidos a la experiencia, y por consiguiente niega en el alma toda la idea que no tenga entrada por los sentidos. Toma por base la experiencia ciega. Entre los más destacados filósofos partidarios del Empirismo, figuran en primera línea el inglés Locke y el francés Condillac.

Positivismo

El fin de la filosofía positiva es resumir en un cuerpo de doctrina homogénea el conjunto de conocimientos adquiridos en los diferentes órdenes de fenómenos naturales. La sociología constituye el último eslabón del progreso intelectual, a través de la elaboración de los principios que han de regir la organización del nuevo régimen político de la sociedad occidental. Las instituciones sociales dependen de las costumbres, y éstas se fundamentan en las creencias. Elaborando conocimientos capaces de imponerse y reformando las costumbres, es posible cambiar la sociedad. La psicología debe emplear los diversos métodos de las ciencias: la observación, el análisis empírico, la experimentación. La ciencia social debe formular leyes como resultados de sus investigaciones. En la sociedad impera el determinismo.

Según Agusto Comte, la finalidad del positivismo es la regeneración universal, tanto de la filosofía como de la política, transformar la ciencia en filosofía y la filosofía en religión positiva. Si la felicidad social es el producto del desenvolvimiento de la razón, reformando esta dimensión humana la sociedad inevitablemente se reorganizaría. El proceso del conocimiento y el desarrollo intelectual de la humanidad pasa por tres estadios bien diferentes unos de otros: el teológico-ficticio, el matafísico-abstracto y el científicio-positivo. El hombre, a través de su evolución histórica, ha filosofado de tres formas diferentes: según un método teológico, otro metafísico y, por último, el positivo. Para determinar plenamente la positividad de la filosofía hay que llenar la laguna del estudio de los fenómenos o hechos sociales, mantenidos hasta ahora al margen de la ciencia. La filosofía viene a ser el conjunto de todas las ciencias positivas. La razón de la ley y de las ciencias es conocer para prever a fin de prever. En el estadio positivo las ciencias, para llegar a ser verdaderamente positivas, deben llenar ciertas características: 1. Subordinar la imaginación a la observación. 2. Toda ciencia es relativa, al igual que sus resultados. 3. Hay que alejar de las ciencias el empirismo y el misticismo. 4. Las leyes de la naturaleza son invariables. Postula la positividad de la filosofía, consistiendo en una sistematización de las ciencias positivas, que resume en una visión orgánica la totalidad de los conocimientos.

Comte le asigna a la sociología el estudio de la estática y la dinámica social. La estática es la anatomía de la sociedad, el orden y la armonía de las diversas condiciones de las sociedades humanas, basada en las condiciones generales de la existencia. La sociedad, en general, está conformada con familias, y no con individuos. Uno de los pilares de la estática social, base de la estructura de las sociedades, es la propiedad privada, institución fija y necesaria a través de todos los tiempos y una constante social. La sociología estudia la dinámica y la estática social. Fuerzas de la estática social: material, intelectual, moral. La autoridad, como gobierno perfecto, supone el ejercicio de los poderes distintos: el temporal, ejercido por industriales y obreros, correspondientes a las fuerzas materiales; y el espiritual, ejercido por los sabios, los sacerdotes de la nueva sociedad espiritual, y que corresponden a las fuerzas intelectuales. La mujer participa de la autoridad indirectamente, a través de la fuerza moral. La función de la religión, dentro de esta estática, no es la de relacionar y unir al hombre con Dios, sino el principio de unificación de las facultades del hombre y de los individuos entre sí, así, como la de fortalecer el ejercicio de la autoridad social. La dinámica social contempla fundamentalmente las leyes básicas del progreso social.

La religión representa un necesario punto de llegada. Las costumbres se fundamentan en las creencias, y para cambiarlas, lógicamente es importante transformar las creencias. En la religión de la humanidad el culto al Gran Ser debe inspirar la vida de los hombres, ordenando sus actividades al servicio de ella. La humanidad es un organismo colectivo, el conjunto de los seres convergentes.

Existencialismo

Movimiento filosófico que trata de fundar el conocimiento de toda realidad sobre la experiencia inmediata de la existencia propia. Filosofía de la existencia humana en el sentido más concreto e inmediato de la palabra, es decir, la existencia tomada con todas las ayudas y todos los obstáculos que el hombre puede hallar en sí mismo, en su propio cuerpo, en los objetos del mundo exterior, en fin, en los demás hombres. Según esta teoría filosófica, la existencia es antes que la esencia; la realidad antes que el pensamiento, y la voluntad antes que la inteligencia. En un sentido general, término que designa la actitud de los filósofos que ven su objeto, no en las esencias, sino en las existencias. El Existencialismo, en general, llama al individuo a la existencia otorgándole así consistencia y profundidad.

El existencialismo es un movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, de la libertad y de la elección individual. Su tema principal es el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en consecuencia, la subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección. Resalta la importancia de la acción individual apasionada al decidir sobre la moral y la verdad. Su tema más destacado es el de la elección. La primera característica del ser humano, según la mayoría de los existencialistas, es la libertad para elegir. Mantienen que los seres humanos no tienen una naturaleza inmutable, o esencia, como tienen otros animales o plantas; cada ser humano hace elecciones que conforman su propia naturaleza. Para Sartre, la existencia precede a la esencia. La elección es, por lo tanto, fundamental en la existencia humana y es ineludible; incluso la negativa a elegir implica ya una elección. La libertad de elección conlleva compromiso y responsabilidad. Los existencialistas han expuesto que, como los individuos son libres de escoger su propio camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de seguir su compromiso dondequiera que éste les lleve. Kierkegaard mantenía que es crucial para el espíritu reconocer que uno tiene miedo no sólo de objetos específicos sino también un sentimiento de aprensión general, que llamó "temor". Lo interpretó como la forma que tenía Dios de pedir a cada individuo un compromiso para adoptar un tipo de vida personal válido. El concepto de angustia posee un papel decisivo y similar en las obras de Heidegger; la angustia lleva a la confrontación del individuo con la nada y con la imposibilidad de encontrar una justificación última para la elección que la persona tiene que hacer. En la filosofía de Sartre, la palabra "náusea" se utiliza para el reconocimiento que realiza el individuo de la contingencia del Universo, y el término "angustia" para el reconocimiento de la libertad total de elección a la que hace frente el hombre en cada momento.

APENDICE II

METODOS DE LA FILOSOFIA

Métodos para filosofar

Sócrates: Mayéutica (preguntar, interrogar)

Platón: Dialéctica (el arte de discutir o de la contraposición de intuiciones intelectuales sucesivas)

Aristóteles: Lógica (arte de razonar correctamente)

Santo Tomás: Disputa (contraposición de opiniones diferentes)

A partir de Descartes la intuición se convierte en el método del filosofar. La intuición es un acto del espíritu, una visión, una contemplación, para obtener conocimiento inmediato. Consiste en un acto único del espíritu que, de pronto, súbitamente, se lanza sobre el objeto, lo aprehende, lo fija, lo determina por una sola visión del alma. Es un acto simple mediante el cual captamos la realidad de algo ideal. Es aquella clase de conocimiento inmediato que no requiere de razonamiento. Clases de intuición:

a. Sensorial. Es discursiva y no le sirve al filósofo.

b. Espiritual. En su aspecto formal no le sirve al filósofo. Le sirve en su aspecto real. La real puede ser intelectual, emotiva y volitiva.

- La intuición intelectual desentraña lo que el objeto es, su esencia. Capta la esencia o consistencia (el eidos) del objeto. Capta lo que el objeto es. Representantes: Platon, Descartes, Fitche, Shelling, Hegel, Husserl.

- La intuición emotiva desentraña lo que el objeto vale. Capta el valor del objeto: bueno, malo… Representantes: Plotino, San Agustín, Hume, Espinosa.

- La intuición volitiva desentraña la existencia del ser. Capta lo que el objeto es, existe, está ahí, que es algo distinto a mí. La existencia. Fitche, Dilthey, Bergson.

- La intuición fenomenológica desentraña la esencia general del objeto. Representante: Husserl.

Método de la reflexión.

Consiste en un volverse sobre sí mismo para considerar las posibilidades del hecho mismo de existir; en otras palabras, con la reflexión buscamos aquello que precede y es la razón misma de la experiencia.

Método inductivo o razonamiento inductivo

Consiste en tratar de llegar a leyes generales a partir de la observación de cosas particulares que, así mismo, resulten válidos en casos no observados. Es sacar de lo particular lo general. Es el método general que, partiendo de algo particular –o menos universal-, conduce el pensamiento a algo universal –o más universal-. Se distingue de la abstracción, operación en la que, también, en la cual tanto el punto de partida como el de llegada son aprehensiones; en cambio, en la inducción filosófica ambos puntos son juicios y por eso se trata en ella de raciocinios. Su procedimiento es el análisis.

Método deductivo o razonamiento deductivo

Consiste en un raciocinio que va de lo universal a lo menos universal, o a lo particular, o de lo universal a lo igualmente universal. Es sacar de lo general lo particular. Es el método general que, partiendo de un principio o ley, más o menos universal, concluye en algo particular. Es una derivación, de casos singulares y concretos, que toma como punto de partida lo general o lo abstracto. Su procedimiento es la síntesis.

La inducción y la deducción, con sus procedimientos, el análisis y la síntesis, son el doble camino (de ida y vuelta) del discurrir filosófico, en el cual el pensamiento asciende a los conocimientos o desciende de ellos, es decir, se los apropia y los pone en práctica.

Método socrático (Mayéutica).

La mayéutica, creada por Sócrates, consiste en hacer que un interlocutor encuentre la verdad a medida que éste va contestando una serie de preguntas hechas en forma hábil. Se le considera como un proceso pedagógico en el que la verdad de las cosas es puesta en movimiento en el acto mismo del preguntar y el responder. Es un diálogo abierto, en el que prima la actitud de búsqueda sincera. El diálogo opera como proceso intersubjetivo de conocimiento de la verdad. Según Sócrates, es la búsqueda personificada de una filosofía que en él es una forma fundamental de vida en la que priman más la autenticidad y la actitud de búsqueda que el rigor de las conclusiones o la logicidad de los discursos. El método socrático es la forma misma de su vida, de un saber que está en camino, de un no saber que se sabe.

Método dialéctico.

La dialéctica es la ciencia del razonamiento lógico. Es el arte de descubrir la verdad gracias a la discusión, poniendo de relieve y eliminando las contradicciones del adversario. Sirve para aprender a entender la naturaleza de la realidad, es decir, las formas. Es la única ciencia que sistemáticamente se propone definir la naturaleza esencial de las cosas. No deja "piedra sin remover" en la búsqueda de la verdad. En ningún momento baja la guardia, cuestiona todas las presuposiciones que encuentra a su paso y no está contenta hasta que ha llegado a una definición final. Un hombre no llega realmente a comprender algo hasta que es capaz de expresar lo que es, hasta que pueda definirlo. Es un proceso que se inicia con una pregunta sobre la naturaleza de algo (una pregunta como "¿Qué es la justicia?") y que prosigue hasta conseguir, mediante un largo debate, una definición. Durante la discusión se cuestionan un buen número de presuposiciones y se descartan varias respuestas incorrectas a la pregunta original.

La dialéctica es el arte de la discusión por medio del diálogo en el que se presentan siempre posiciones contrarias. Es un movimiento ascensional hacia la búsqueda de la verdad. Es la ciencia suprema cuyo objeto son las entidades trascendentes en un mundo ideal que está más allá de lo sensible y lo material.

Tiene un sentido ascensional, para pasar de lo múltiple a lo uno, de lo contingente a lo necesario, de lo particular a lo común, de lo móvil a lo inmutable, de las apariencias a la realidad, de las imágenes a la verdad. Hace de la verdad un camino ascensional que opera con afirmaciones y negaciones, es decir, por contradicción en diálogo que genera mutuas oposiciones.

Es método y movimiento de la realidad entera, pues no hay separación entre el pensamiento y la realidad. El ser sólo puede ser concebido como devenir. El ser que se afirma (tesis - si) es negado (antítesis - no), pero es vuelto a una realidad superior en el devenir (síntesis – tal vez). La forma en que se manifiesta la realidad misma; va de lo simple a lo complejo, de lo interior a lo superior y de lo abstracto a lo concreto.

El mundo histórico y espiritual por entero es un solo proceso de movimiento, cambio, desarrollo y transformación en formas continuas; las contradicciones internas constituyen la fuente de este movimiento. La esencia del ser está en el autodesarrollo de una idea absoluta o espíritu universal; la conciencia es la creadora de la realidad, de la naturaleza. El desarrollo, después haber alcanzado un grado determinado, se detiene completamente.

c. Dialéctica marxista.

A partir de Marx, la dialéctica se opone a la metafísica. Para la dialéctica la realidad constituye un permanente proceso de cambio, de rupturas y saltos; proceso cuya base o motor es lucha de contrarios, el conflicto entre las tendencias antagónicas que desgarran la realidad y la ponen en movimiento. Para Marx, el método dialéctico estudia la realidad en cuanto proceso, movimiento y devenir.

El método dialéctico marxista incluye como puntos fundamentales la identidad de los contrarios y la negación del principio de contradicción; y el método metafísico incluye la negación de la identidad de los contrarios y la afirmación del principio de no contradicción.

Caracteres del método dialéctico marxista: 1 Todos los fenómenos están unidos con otros. 2 La materia está en perpetua evolución y movimiento. 3 La evolución se realiza por saltos dialécticos. 4 Su fuerza motriz es la lucha de contrarios en el ser.

Método escolástico.

Fue creado por Santo Tomás de Aquino. Es una opción pedagógica en la que se unen y distinguen tres procesos: lección (lectio), probematización (quaestio) y disputa (disputatio), propios de la enseñanza teológica escolar. La lectio es una lectura y comentario en sentido progresivo desde el aspecto gramatical hasta el desentrañamiento del sentido lógico, de sentido, hasta llegar a la doctrina más allá del texto, de una búsqueda de relaciones internas del pensamiento y de sus conceptos implícitos. La quaestio o problematización es el momento crítico sobre la base de una pregunta, una duda, una cuestión. La disputatio implica el momento del diálogo y la confrontación.

Método cartesiano.

Fue creado por René Descartes. Conduce al hombre al conocimiento verdadero de un modo certero a través de las siguientes reglas: 1. La Evidencia. No aceptar nada como verdadero, como cierto, hasta tanto no se presente como un hecho real. 2. El Análisis. Dividir cada una de las dificultades que se han de examinar en el mayor número de partes posibles y necesarias para resolverlas mejor. 3. La Síntesis. Conducir los pensamientos por orden, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender, como por grados, poco a poco hasta los conocimientos más complejos. 4. La Enumeración. Hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales, que estemos seguros de no omitir nada. El fundamento de este método debe encontrarse en la duda metódica: es necesario suspender al menos una vez el asentimiento a cualquier conocimiento aceptado comúnmente; dudar de todo, incluso de los sentidos, y considerar provisionalmente falso todo aquello de lo que es posible dudar.

Método trascendental.

Fue ideado por Inmanuel Kant. ¿Cómo es posible y dentro de qué condiciones se da nuestro conocimiento de la realidad? No se parte del objeto mismo como algo dado, sino del sujeto que indagada el sentido y el contenido mismo del concepto. No se trata de partir del porqué del objeto sino del cómo del juicio que recae sobre él. Trascendental es todo conocimiento que se ocupa de nuestro modo de conocer los objetos, siempre y cuando sea posible a priori este conocimiento.

Método fenomenológico (Ir a las cosas mismas).

Fue creado por Edmundo Husserl. A la fenomenología le interesan las cosas tal como las percibe la conciencia, y no las cosas en sí mismas. Permite ir a las cosas mismas y dejarlas hablar, dejarlas que se manifiesten. La filosofía, en lugar de discutir acerca del problema del conocimiento, debe orientarse a las cosas mismas, tal como aparecen a lo que se da ya sin ninguna duda, es decir, a los fenómenos. Todo fenómeno es ambivalente: revela y un estrato empírico-real visible a los actos perceptibles de nuestra sensibilidad, y un estado ideal, esencial que se refiere a los contenidos ideales, accesible a los actos espirituales. La fenomenología trata de analizar los fenómenos, de tal modo que las esencias ideales y los contenidos esenciales se conviertan en objetos datos. Su objetivo básico sería la descripción y el análisis de la esencias puras, ideales, supratemporales y ahistóricas. La reducción fenomenológica nos dice que no debemos juzgar, tomar posición teórica frente a la existencia o no del mundo, renunciar a todo juicio de existencia en relación con él. Supone tres elementos fundamentales. 1. Frente a un fenómeno debemos abstenernos, colocar entre paréntesis todas las opiniones o teorías anteriores, todos los prejuicios formados de toda índole, pues ellos son un obstáculo para llegar a las cosas mismas en una forma directa e inmediata. 2. La reducción eidética (esencia, idea, modelo) para captar del fenómeno su esencia y aislar de este modo todos los aspectos contingentes o secundarios del mismo, todo lo que no es dado en la pura esencia del fenómeno. 3. Reducción trascendental o captación del yo como conciencia pura en donde es posible la evidencia absoluta y en donde ya no es posible dudar de algo.

Método estructuralista.

Es una metodología de análisis que nace al interior de la lingüística, y sirve para abordar todos los campos del saber, incluido el lingüístico y el filosófico. Se propone la aprehensión de la red de relaciones entre elementos determinados por dicha red o estructura, de manera que el todo es más que las partes; para cumplir este propósito se utilizan casi siempre los medios matemáticos. Para los estructuralistas lingüísticos, es una actividad de construcción o recomposición del objeto después de su análisis, mediante el cual el hombre intenta captar las relaciones funcionales entre los elementos que ha descubierto y él. Para Roland Barthes, es una actividad o búsqueda de sentido en las obras humanas, la cuales siempre son funcionales y, por tanto, estructuradas.

Método hermenéutico (Hacer hablar la realidad).

La hermenéutica, que es el problema fundamental de nuestro tiempo, es el arte de interpretar los códigos lingüísticos. Es el arte metódico en función de la comprensión correcta de un texto escrito o hablado. Como estudio de la estructura de las condiciones en que se da el acto del comprender, se emplea para orientar la comprensión o interpretación de una tesis o teoría.

El término hermenéutica proviene del griego y, significa afirmar y proclamar, interceptar o esclarecer y, finalmente, traducir. Algo debe ser hecho inteligible, debe lograrse que sea entendido. La palabra hermenéutica se formó en primer lugar en el ámbito teológico y se usó con él. En el sentido de arte de comprender o de una doctrina de interpretación correcta, esta palabra no aparece hasta la edad moderna: aparece en el sentido bíblico de una interpretación correcta y objetiva de la Sagrada Escritura. La hermenéutica bíblica tiene por un lado mucho de común con la hermenéutica general, la histórica-filológica, puesto que los textos bíblicos deben ser previamente entendidos y tratados como testimonios literarios e históricos, igual que otros textos escritos, prescindiendo todavía del contenido de revelación divina que ofrecen. La hermenéutica bíblica tiene cierto parentesco con la hermenéutica jurídica, por cuanto aquí como allí se habla de textos que hablan normativa y autovalorativamente, los cuales reivindican por sí mismos validez y obligatoriedad... y deben ser entendidos y usados correctamente en todos sus detalles por lo que se refiere a su contenido. El problema de la hermenéutica bíblica debe ser visto en un más amplio contexto de las ciencias del espíritu.

Antes hermenéutica significaba el arte de la intelección, entendido como una ciencia práctica que proporcionaba las reglas de una interpretación correcta de la Biblia. Por consiguiente, estaba relacionado inmediatamente con la práctica del trabajo exegético, al que debía servir. La hermenéutica filosófica y de las ciencias del espíritu ha mostrado hasta la saciedad que aquí subyacen problemas mucho más profundos y fundamentales.

Para Scheleirmacher, la hermenéutica es el arte comprender. Doctrina metódica ordenada a un manejo práctico, a saber, a la práctica o técnica de la interpretación correcta de la actitud adivinatoria, objetiva y subjetivia de un discurso dado. Para ello hay que meterse dentro del autor, aclimatarse a su situación e intención, a su mundo de pensamiento y de representación.

Las ciencias del espíritu, entre las cuales se destaca principalmente la historia y la historiografía, se ocupan de los hechos espirituales del hombre, los cuales nos son dados de modo inmediato y completo en tanto son vivencias humanas. Dilthey es el primero que formula la dualidad entre ciencias naturales y ciencias del espíritu, que se distinguen por un método analítico esclarecedor y un procedimiento comprensivamente descriptivo: esclarecemos por procesos intelectuales, pero comprendemos por la acción conjunta de todas las fuerzas de las facultades en la inteligencia, por el sumergir las fuerzas de las facultades en el objeto. Como base de la intelección de las ciencias del espíritu coloca Dilthey una psicología intelectiva opuesta expresamente a una psicología propia de las ciencias de la naturaleza, que esclarece por las causas. Esclarecemos la naturaleza, entendemos la vida por el alma. En la intelección partimos del contexto del todo que no es dado vivo, para hacernos concebible lo singular a partir de ese todo. La intelección se refiere a formas de sentido objetivas, a obras y valores objetivos de la historia y de las culturas históricas, cuyas estructuras y regularidades debe ser comprendidas.

A partir de Friedrich Scheleirmacher y con los aportes de Dilthey se concibe como metodología de las ciencias del espíritu (contrarias a las ciencias de la naturaleza), cuya función es comprender.

Para Heidegger, la hermenéutica no es un método, sino la instancia originaria de la comprensión misma de la existencia del hombre. La hermenéutica se refiere a la totalidad de nuestro acceso al mundo mediado por el lenguaje que se sostiene en el diálogo. Cuando Heidegger, guiado por la cuestión del sentido del ser, emprende un análisis existenciario ontológico de la existencia humana, en el cual quiere liberar e interpretar fenomenológicamente la constitución originaria de la comprensión del ser en el fondo de la existencia, esto se le convierte en una hermenéutica de la existencia; esto es, en una interpretación intelectiva de lo que es la existencia y en calidad de qué se entiende ella a sí misma. En El Ser y El Tiempo, hermenéutica no significa ni la doctrina del arte interpretativo ni la misma interpretación, sino más bien el intento de determinar la esencia de la interpretación a partir antes que nada de lo hermenéutico. Toda intelección muestra una estructura circular, puesto que sólo dentro una totalidad de sentido previamente proyectada algo se abre como algo y toda interpretación se mueve en el campo de intelección previa, y, por consiguiente, lo presupone como condición de su posibilidad. Toda interpretación que deba incluir comprensión, debe haber entendido ya lo que hay que interpretar. Con ello se da al mismo tiempo la esencial estructura de horizonte de la intelección y de la interpretación. La existencia como ser en el mundo proyecta el mundo como horizonte de su autocomprensión. En su sentido, toda intelección de una cosa, de un suceso o de un estado de cosas exige, como condición de su posibilidad, la totalidad de un contexto de sentido, el mundo proyectado y comprendido.

El mérito de Hans George Gadamer es haber recogido los planteamientos de Schleiermacher, Dilthey y Heidegger y haberlos refundido en una teoría filosófica de la intelección. El problema que resulta de la diferencia de maneras de ver en cada precomprensión, condicionado por el horizonte histórico de intelección, determinado cada vez, busca Gadamer de solucionarlo por el hecho de que ocurre un encuentro y mezcla de horizontes. No se trata, pues, como desde Schleiermacher se exigió frecuentemente, de introducirse en la posición del otro, por ejemplo de un autor de una obra del pasado, para poder entenderla correctamente, sino que somos más bien nosotros quienes debemos y queremos entenderle, esto es, a partir de nuestra propia posición histórica. Pero nosotros podemos ampliar nuestro limitado horizonte propio mediante la intelección del otro, en lo cual se realiza una mezcla de horizontes.

La hermenéutica filosófica es una filosofía de la comprensión que trata de mostrar cómo las síntesis especiales que realizamos cuando interpretamos un texto, una obra de arte o un hecho histórico, vale decir, cuando tenemos experiencias de verdades extrametódicos y extracientíficas, es índice de lo que sucede a la propia estructura de la existencia humana en su devenir en el mundo y en la historia.

Gadamer convocó nuestra atención por su idoneidad para conformar un modo de pensar capaz de realizar una valoración crítica y con posibilidades de cultivar la identidad abierta a las diferencias, propia de quien se siente ciudadano del mundo.

Emilio Betti procede de la hermenéutica de la historia del derecho; abarca, sin embargo, el conjunto de problemas de método de las ciencias del espíritu y se remonta a sus presupuestos filosóficos. En ello permanece esencialmente ligado a la tradición hermenéutica desde Schleiermacher hasta Dilthey, mientras que Gadamer está comprometido mucho más decididamente con la fenomenología, recoge principalmente los planteamientos de Heidegger, los prosigue y los hace fructíferos para el problema de la intelección histórica. La doctrina de la interpretación de Betti es una hermenéutica absolutamente normativa, es decir, una doctrina de método que se extiende a todos los ámbitos de la intelección propios de las ciencias del espíritu, o sea la hermenéutica histórica y filológica, jurídica y teológica, etc. Esto va mucho más allá del esclarecimiento filosófico de los fundamentos que hace Gadamer.

 

 

 

 

 

 

 

Autor:

Lu?s ?ngel R?os Perea

Bucaramanga, 2008