Gnoseología. Lyotard: La condición postmoderna.



Introducción

Jean-François Lyotard nació en Versalles en 1924 y murió en París en 1998. Fue profesor en la Universidad de Paris VIII, miembro del Collége de France y profesor emérito de la Universidad de París. El filósofo francés es reconocido por su estudio sobre el postmodernismo a finales de la década de 1970. Antes fue miembro de Socialisme ou Barbarie, un grupo de izquierda crítica conformado por diversos intelectuales franceses.

Lyotard señaló que el discurso humano ocurre en un variado número de dominios inconmensurables, y que la época de los grandes relatos que intentaban dar sentido a la historia había sido dejada atrás. Asimismo, criticó los metadiscursos idealistas, iluministas, cristianos, marxistas y liberales. Afirmó que la cultura postmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos. Y fue un defensor de la pluralidad cultural y de la diversidad.

En 1979, publica La condición postmoderna: informe sobre el saber. Este escrito surgió inicialmente como un informe sobre la condición actual del saber a pedido de las autoridades universitarias canadienses de Québec, y a raíz de la trascendencia obtenida fue posteriormente publicado. En la obra, el autor intenta analizar el concepto teórico postmoderno desde una perspectiva filosófica, y diagnosticar los cambios producidos durante el siglo XX. El trabajo de Lyotard tiene por objeto el saber en las sociedades desarrolladas contemporáneas.

A continuación, se expone un detallado análisis de la obra, examinando uno a uno los capítulos que la componen. Y finalmente se presenta una de las repercusiones que tuvo la obra, describiendo el debate con Jürgen Habermas.

El campo : El saber en las sociedades informatizadas

Para Lyotard el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en lo que se denomina la era postindustrial y las culturas en la edad postmoderna. Este cambio se produjo a partir de finales de los años cincuenta, momento que señala el fin de la reconstrucción europea luego de la Segunda Guerra.

El autor afirma que "el saber científico es una clase de discurso"[1]. La ciencia está legitimada por el lenguaje, por los discursos construidos a su alrededor, por las informaciones y los medios de información, por las teorías de la comunicación y la informática, etc.

El saber se halla afectado en sus dos funciones principales: la investigación y la transmisión de conocimientos. Para Lyotard, la propagación de las máquinas de información influye en la circulación de los conocimientos como lo hizo antes el desarrollo de los medios de transporte y el de sonidos e imágenes.

El saber es producido para ser vendido, y es consumido para ser valorado en una nueva producción. "El antiguo principio de que la adquisición del saber es indisociable de la formación (Bildung) del espíritu, e incluso de la persona, cae y caerá todavía más en desuso"[2]. Y es que el saber deja de ser en sí mismo su propio fin y pierde su valor de uso; en las últimas décadas se ha convertido en la principal fuerza de producción, lo que ha modificado la composición de las poblaciones activas de los países desarrollados, y lo que significa el principal "embudo" para los países del tercer mundo.

Al adquirir la forma de mercancía indispensable para el desarrollo de las potencias productivas, el saber constituye la herramienta más importante en la competencia mundial por el poder: las naciones se han peleado por dominar territorios, materias primas y mano de obra barata, es probable que se peleen para dominar las informaciones.

El Estado tendrá cada vez menor control sobre la producción y la expansión de conocimientos debido a la rapidez de su circulación y a su utilización para fines privados. En este sentido, se prevé la caída de los Estados de bienestar y la necesidad de rever el papel que habían asumido desde la década de 1930.

El problema: La legitimación

Lyotard denomina legitimación al proceso por el cual el legislador se encuentra autorizado para promulgar una ley como norma. Un enunciado debe presentar un conjunto de condiciones para ser aceptado como científico. En este caso la legitimación es el proceso por el cual un legislador (que se ocupa del discurso científico) está acreditado para prescribir las condiciones convenidas (generalmente de consistencia interna y de verificación experimental) para que un enunciado forme parte de ese discurso y pueda ser considerado por la comunidad científica.

El autor señala que desde Platón, la cuestión de la legitimación de las ciencias se halla fuertemente relacionada con la de la legitimación del legislador. Asimismo, el derecho a decidir lo que es verdadero se encuentra entreverado con el derecho a decidir lo que es justo. Hay un lazo de similitud entre el tipo de lenguaje que llamamos ciencia y ese otro que llamamos ética y política, ambos proceden de la misma tradición occidental.