El desarrollo del lenguaje y su influencia en el comportamiento social del hombre (página 2)



Asegura Skinner que el lenguaje no necesita que el hombre posea una dotación innata que permita su creatividad y desarrollo. Su enfoque conductista se puede ilustrar de la siguiente manera: el padre de un niño con una conducta no deseada porque se niega a hablar, puede iniciar un proceso de estimulación para que su hijo se decida a usar el lenguaje e interactuar con los demás niños.

El padre del niño puede darle un dulce al niño después que emita cualquier sonido; entonces, puede darle otro dulce si dice una palabra y, luego, si es capaz de construir una oración.

De ésta manera se comprueba que el refuerzo positivo o negativo si afecta el desarrollo del lenguaje, y como consecuencia se puede lograr que el niño pueda o no comportarse en sociedad. (Papalia & Wendkos, 1993).

Para argumentar más la teoría conductista resulta conveniente traer a colisión al psicólogo colombiano Rubén Ardila, quien considera que el lenguaje es algo muy complejo, y para hacer un análisis desde el punto de vista de la síntesis experimental del comportamiento se deben tener en cuenta los principios de aprendizajes propuestos por Skinner.

Además señala que el lenguaje es muy importante porque muchas de las actividades que el hombre realiza son casi siempre cuestión de palabra, y al mismo tiempo cada vez hay más confianza en el valor que tiene la palabra en la habilidad del lenguaje como elemento crucial en el desarrollo cognoscitivo, emocional y social del ser humano. "En muchos casos es posible producir emociones por medio de palabras y del lenguaje interiorizado. Las palabras tienen efectos emocionales". Ardila (1993, p.153).

Con una palabra el hombre puede enamorar, traicionar, enseñar, calificar o descalificar a alguien, aceptar o negar algo, etc. Muchas veces palabras dichas en contextos inapropiados provocan las más sangrientas disputas entre personas de una misma sociedad. Otras veces, por medio de palabras se logra la pacificación entre naciones y personas.

Por las necesidades prácticas de comunicar a alguien sus emociones, sentimientos y pensamientos, el hombre emplea el lenguaje.

En el caso del niño que su verbalización se ve limitada por la maduración física – psicológica, antes de que aprenda a pronunciar su primera palabra, éste emite una serie de sonidos (arrullos y balbuceos) sin significados (Discurso Prelingüístico) muy ricos en expresión que le sirven como medio de comunicación.

Aunque el psicólogo ruso R. Tonkova Yampolskaia, afirma que el discurso prelingüístico carece de contenido semántico, es a través del repertorio de sonidos que el niño logra "comunicarse" con sus padres. Y en la medida que avanza su crecimiento físico – psicológico y lingüístico, se va afianzando su comportamiento social.

Cuando el niño pronuncia su primera palabra se señala que ha alcanzado el nivel del lenguaje oral que contiene significado (Discurso Lingüístico). En ésta etapa casi siempre a una sola sílaba le asigna varios significados que le permiten expresar sus pensamientos (éste fenómeno de palabras aisladas se les llama holofrase y constituyen el vocabulario infantil.

Por ejemplo, "maico" equivale a "mamá, está rico" o cuando dice "papato cae" que es igual a el zapato se me cae).

Se puede asumir que la comprensión de una palabra implica emplearla correctamente tanto expresiva como contextualmente, es decir, que con su uso apropiado, el individuo acepta que ha sido afectado en la manera como debe manejar el lenguaje con respecto al ambiente.

Cuando el niño puede entrelazar más morfemas para construir oraciones mucho más complejas, es porque está avanzando hacia la etapa del "lenguaje telegráfico", que se caracteriza por la expresión de elementos con alta carga semántica (sustantivos, verbos, adjetivos, etc.) y la omisión de los elementos que cumplen con una función gramatical (conectores, inflexiones, verbos auxiliares, etc.). Ejemplo: con la expresión "mami pone muñeca piso", la niña le comunica a su mamá que le busque su muñeca y la ponga en el piso porque quiere jugar. Si la madre atiende y la complace, ella comprende que sus expresiones son un mecanismo de acción – reacción para comunicarse y conseguir satisfacer sus necesidades. Por eso se afirma que la actitud que los padres tomen es trascendental por las consecuencias que pueda tener en retrasar o acelerar el desarrollo del lenguaje y el comportamiento social de los hijos.

En este nivel es donde la teoría conductista de Skinner cobra su mayor importancia porque se demuestra que el lenguaje es fundamental para el desarrollo del comportamiento de los sujetos, y que el aprendizaje se da no porque tengamos estructuras innatas, como afirma Chomsky, sino porque poseemos un sistema orgánico que nos permite captar ciertos estímulos abstractos del entorno, procesar información y asociar arbitrariamente sonidos con una consecuencia en el ambiente.

Avanzando en el tiempo se encuentra la concepción de los desarrollistas, para ellos es pertinente una combinación entre la teoría innatista y la teoría conductista. Su teoría se fundamenta en el lenguaje como un producto basado en factores innatos como adquiridos, que para su normal desarrollo el individuo necesita de impulsos internos y externos.

Por otra parte muchos estudios descubrieron que existe una relación entre la inteligencia de los padres y el ritmo con el que sus hijos desarrollan las habilidades comunicativas y sociales en sus primeros años de vida.

Con esta premisa es innegable que el niño necesita de la disposición positiva de sus padres para estimular las prácticas e interacciones del lenguaje para aprender a relacionarse debidamente con sus congéneres.

Así pues, se comprueba la capacidad que tienen el hombre para aprender a comunicarse y comportarse como un ser social en las diferentes etapas de su vida. Que aprende porque posee un programa orgánico interno que le permite captar y reaccionar a la estimulación del entorno. No como considera Chomsky, que el proceso se da porque tiene una estructura innata que le permite la adquisición del lenguaje.

También se puede concluir que existe una relación estrecha entre "lenguaje y hombre social", porque el primero influye decisivamente sobre el segundo.

Además, que los adelantos y condicionamientos que se dan en las primeras etapas del crecimiento cumplen un papel muy importante en la sociabilización del niño y el desarrollo de su lenguaje.

Estos factores también nos sirven como verificadores de que las estructuras del lenguaje están en constante proceso de aprendizaje y en su medida van mejorando el estilo de vida del niño, porque se le cede su propio espacio y empieza a ser reconocido como un ser social que tiene la capacidad para interactuar y convivir en sociedad.

Referencias bibliográficas

Ardila, Rubén. (1993). Síntesis experimental del comportamiento. (1ª ed.) Colombia: Planeta.

Berbert, Marcel (Productor) & Truffaut, François (Director). (1969). El Pequeño Salvaje. (Película) Francia: Les Films du Carrosse.

Gutiérrez Martínez, Alberto. (1987). Pragmática del lenguaje y comunicación. Revistes Catalanes Amb Accés Obert. Recuperado el 16 de mayo de 2010, de http://www.raco.cat/index.php/Taula/article/viewPDFInterstitial/70595/89798

Papalia, Diane. E., & Wendkos Olds, Sally. (1993). Desarrollo Humano. (4ª ed.) Colombia: Mc Graw-Hill.

Rezzoagli, Sabina. (2006). La esencia creativa del hombre a través del conocimiento del lenguaje. Recuperado el 20 de mayo de 2010, de http://www.uad.edu.mx/CentroInv/Libros/Articulo001.pdf

 

 

Autor:

Glenis Paredes