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Zoonosis de impacto en la salud pública (página 2)



Las personas con más probabilidad de adquirir la psitacosis son aquellas que manipulan pájaros caseros infectados del género psitacine ó psitace (loros, periquitos). Las personas que trabajan en plantas avícolas también han sido infectadas. Los organismos se encuentran en la excreta, secreciones y polvo de plumas de periquitos, loros; menos a menudo en aves de corral, palomas, canarios y pájaros acuáticos. Algunos pájaros que parecen estar saludables pueden ser portadores y verter las bacterias, particularmente cuando se les somete a situaciones de hacinamiento y transporte (Reimer 2005).

Los síntomas en humanos son sonidos pulmonares anormales, como los estertores y la disminución de los sonidos respiratorios se perciben con el estetoscopio durante el examen de tórax (Reimer 2005).

La fuente de infección principal está en las heces y el polvo de las plumas de animales enfermos, por lo que el uso de mascarillas es recomendable. Por último, es importante señalar que una fuente importante de infección es la ingestión de carne de aves acuáticas contaminadas. Se debe evitar el contacto con aves que pueden tener la enfermedad y tratar los problemas médicos subyacentes que causan la disfunción en el sistema inmune y que incrementan la susceptibilidad a la enfermedad (Moratalla 2003).

Leishmaniosis:

Es una protozoosis que afecta a los perros y al hombre producida por la Leishmania donovani y transmitida por insectos hematófagos, los mosquitos flebótomos. Produce una reticulohistocitosis grave de evolución lenta que conduce a los animales enfermos a la caquexia y a la muerte. En el hombre se le denomina Kala-azar. Las zonas mas afectadas actualmente son las regiones Mediterráneas. En el hombre se describe una forma de leishmaniosis cutánea localizada en el lugar de inoculación del parásito, (denominado Botón de Oriente) y una forma visceral con diseminación del parásito por vía hemática que afecta a órganos internos o a zonas mucocutáneas (Quilici et al. 1988 y Moreau et al. 1994).

Profilaxis: Control serológico de los animales sospechosos, control de la población de mosquitos, especialmente en las fases larvarias que se desarrollan en charcas o aguas estancadas, protección del perro con insecticidas externos durante los meses cálidos, eliminación de los animales afectados (Quilici et al. 1988 y Moreau et al. 1994).

Cheyletiellosis:

Ectoparasitosis producida por la Cheyletiella parasitivorax se le conoce como pseudosarna. Afecta al perro y al gato principalmente a animales jóvenes y provoca una dermatitis muy pruriginosa y una descamación (caspa) muy abundante (pitiriasis) localizada en la región dorsolumbar del animal. Es una parasitosis muy contagiosa. La transmisión al hombre es frecuente con la aparición de un prurito papuloso en brazos y el tronco (en la cintura en los hombres y en la base de los senos en las mujeres), el prurito se recrudece por la noche debido al calor de la cama. El tratamiento se hace con insecticidas externos (Gutiérrez 2000).

Giardia duodenalis del perro y del gato (Giardiosis Humana):

La Giardia duodenalis es el protozoo flagelado que se diagnostica con más frecuencia en las diarreas infecciosas en todos los países desarrollados. Los síntomas habituales son: dolor abdominal, meteorismo y diarrea crónica. Además, se aprecian signos de pérdida de peso y deshidratación (Marshall 1997 y Gutiérrez 2000).

En un estudio realizado por la Facultad de Veterinaria de Madrid y Bayer (2003) se plantea que la Giardia duodenalis es una enfermedad altamente contagiosa, como demuestran algunas publicaciones científicas, en las que, aproximadamente el 20-25% de niños se infectan por contacto directo con perros y gatos afectados

El contagio a los humanos se origina con la ingestión de huevos parasitarios, lo que puede producirse al meter en la boca objetos o manos contaminadas, al ser lamido o besado por perros, al tocar animales sin lavarse las manos después, o al tener la piel en contacto con tierra o arena contaminadas. Por este motivo, los niños son el principal grupo de riesgo ante las zoonosis parasitarias (Heresi et al. 1997 y Gutiérrez 2000).

Es muy importante para evitar la enfermedad la educación sanitaria, el control sanitario de un perro o un gato, además no tener contacto con las heces de los perros o gatos enfermos, ya que los parásitos que contienen pueden ser viables durante largos periodos de tiempo. Una vez recogidas no se deben eliminar por el desagüe del inodoro, puesto que algunos parásitos pueden incluso resistir la cloración y los tratamientos químicos habituales (Gutiérrez 2000).

Dipylidiosis canina (Dipylidiosis humana).

Según un estudio realizado por la Facultad de Veterinaria de Madrid (2003) la Dipylidiosis humana producida por el Dipylidium caninum, cestodo común al perro y al gato es muy frecuente en la práctica veterinaria diaria. Puede parasitar al hombre (sobre todo a los niños) que actúan igualmente como hospedadores definitivos, desarrollando el mismo ciclo biológico que sus mascotas. En la parasitación actúan como hospedadores intermediarios las pulgas y los piojos. La enfermedad, sin embargo, no suele producir ninguna sintomatología concreta.

El contagio a los humanos se origina con la ingestión de huevos parasitarios, lo que puede producirse al meter en la boca objetos o manos contaminadas, al ser lamido o besado por perros, al tocar animales sin lavarse las manos después, o al tener la piel en contacto con tierra o arena contaminadas. Por este motivo, los niños son el principal grupo de riesgo ante las zoonosis parasitarias (Gutiérrez 2000).

La mejor herramienta para evitar los riesgos de padecer esta zoonosis es la desparasitación preventiva de perros y gatos, extremar los hábitos de higiene cuando se convive con una mascota puede minimizar los riesgos de contraer la enfermedad, lavarnos las manos principalmente siempre antes de comer y/o después de haber tocado a nuestro perro o gato, no dejar subir a los animales en la cama entre otras (Gutiérrez 2000).

Relación de animal hombre en países subdesarrollados y desarrollados

La tenencia de los animales y su significado.

La relación hombre animal está determinada por el origen mismo del hombre y de su evolución, a través del proceso de integración de los diferentes bienes y servicios que le permitieron mejorar gradualmente sus condiciones de vida. En el caso de los animales este proceso es la domesticación y los bienes y servicios están relacionados con tres aspectos, que son: el recurso animal como elemento de ayuda en el trabajo, fuente de alimentos y otros varios bienes materiales y como proveedor de servicios muy específicos en el caso de algunas especies, como son protección y compañía (Schwalbe 1969 y Schwalb 1978).

El resultado es que la relación hombre animal por lo tanto, inicialmente habrá de definirse de acuerdo con los mismos principios ideológicos que se aplican para cualquier otro objeto de propiedad. Sin embargo, más allá de esta visión económica, la relación hombre animal para ser entendida cabalmente, debe definirse también dentro de una perspectiva ideológica variada, rica, y a la vez compleja gama que va desde considerar la presencia de los animales como una buena compañía, una necesidad imperiosa y hasta una deidad. Se puede concluir que la relación hombre animal, está determinada por conceptos culturales en lo general y económicos en lo particular (Schwalbe 1969, Rynearson 1978 y Manca y Duverger 1994).

En la sociedad moderna, incluso en el caso de las mascotas y animales de compañía, la relación hombre animal está bien diferenciada entre campo y ciudad, pero hasta hace relativamente poco tiempo esta diferencia no era tan clara, incluso se podría agregar que aún hoy día, no son raros los casos de propietarios de animales que viviendo en la ciudad, conservan todo el constructor ideológico que rige la tenencia de los animales tal y como se concibe en el campo (Manca 1994).

Quizá uno de los datos más importantes en el desarrollo de esta relación, es que la plena incorporación de las mascotas se produjo cuando nuestros antepasados comenzaron a mejorar su calidad de vida. La incorporación plena de los animales de compañía a la vida de los hombres ha necesitado un largo recorrido, un trayecto de miles de años. Cuando una persona quiere tener un animal de compañía, está buscando de forma consciente o inconsciente muchas cosas pero lo que es totalmente seguro es que busca algo beneficioso, algo que mejore o potencie su vida anterior sin mascota. Al elegir una mascota las personas buscan características en las que se vean reflejados, detalles compartidos, comportamientos cercanos. El animal de compañía es una forma más de expresar la personalidad (Rynearson 1978).

El 60% de los hogares norteamericanos tienen mascotas distribuidas de la siguiente manera: 38.5% son perros; 30.5% gatos; 5.7% pájaros; 2.8% caballos y 22.5% otros. Se estima, según estas cifras que existen más de 110.000 millones de perros y gatos domésticos en este país siendo los gastos en insumos veterinarios y en enfermedades humanas de millones de dólares por año. En este momento, en un 60 % de los hogares argentinos hay animales de compañía los especialistas coinciden en señalar que se trata de una tendencia que va en crecimiento. Hubo un cambio muy grande en los últimos diez años y ahora se ven más gatos (Yonnet 2005).

En una ciudad como Buenos Aires existen alrededor de 400 mil perros, que cotidianamente vierten unas 68 toneladas de excrementos sólidos además de unos 120 mil litros de orina. La mayor parte de tales deposiciones son recibidas en forma indiscriminada en las plazas y parques de la ciudad Mienville (1993). Otros estudios realizados muestran que un 80% de las plazas de la ciudad se encuentran contaminadas con huevos de parásitos (Toxocaras, Ancylostoma, Trichuris, etc) capaces de infestar las personas (Hoffmann et al. 2001).

Bibliografía

vol.11 No 22. 2001.

 

 

 

Autor:

Omelio Cepero Rodríguez;

Yolanda Suarez Fernández ;

Jorge Orlay Serrano Torres;

Manuel Pérez de Corcho

Curriculum Omelio Cepero Rodriguez

Graduado en la carrera de Medicina Veterinaria. Defendió su doctorado en Leipzig, Alemania. 1988. Tiene publicado 184 trabajos en revistas Nacionales e Internacionales. Miembro titular de la Sociedad de Epizootiologia. Profesor Titular del Departamento de Medicina Veterinaria. Desde el año 1992 dirige el tema de Investigación: "Impacto de los desastres en la salud y producción animal y vegetal en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Central de las Villas. Autor de catorce libros. Ha participado en más de 100 eventos Nacionales, Internacionales y Provinciales.