Monografías Plus »

Identificacion de factores pronostico en adultos mayores con neumonia adquirida en la comunidad (página 2)



La tensión arterial sistólica no presentó diferencias significativas respecto a la evolución, con media de 119.64 ± 29.25 mm de Hg en aquellos con evolución no satisfactoria y media de 121.02 ± 19.27 mm de Hg en pacientes con evolución satisfactoria.

Similar comportamiento presentó la tensión arterial diastólica que no mostró diferencias significativas respecto a la evolución, con media de 75.18 ± 16.01mm de Hg en pacientes con evolución no satisfactoria y media de 75.42 ± 11.19 mm de Hg en pacientes con evolución satisfactoria.

La temperatura presentó valores medios de 37.21 ±1.16 grados en los pacientes que evolucionaron no satisfactoriamente, significativamente mayores (0.027) que los valores de temperatura media en pacientes con evolución satisfactoria, de 36.64 ± 0.93 grados.

La clasificación radiológica de la neumonía en relación con la evolución de los pacientes se observa en el Cuadro 7.

Predominó la forma lobulillar en 74 casos que representaron el 85.06% mientras la lobar solo la presentaron 13 casos para un 14.94%.

 

Cuadro 7. Adultos mayores ingresados con NAC según clasificación radiológica y evolución. Remedios. 2014-2015.

 

 

La evolución no dependió de la clasificación radiológica, p = 0.659, la forma lobulillar fue predominante tanto en los pacientes con evolución satisfactoria (83.05%) como en los que evolucionaron de forma no satisfactoria (89.29%).

En el Cuadro 8 se resumen valores medios de complementarios en relación a la evolución de adultos mayores ingresados por NAC.

 

Cuadro 8. Adultos mayores ingresados con NAC según complementarios y evolución. Remedios. 2014-2015.

 

 

Fuente: historias clínicas.

 

Los valores medios de hematocrito estuvieron en 0.40 ± 0.07 en pacientes con evolución no satisfactoria, sin diferencias significativas con los casos que evolucionaron de forma satisfactoria (0.38 ± 0.06).

La eritrosedimentación se comportó con valores medios aproximadamente iguales en ambos grupos según la evolución, con 42.73 ± 31.99 en la evolución no satisfactoria y 59 ± 33.58 en la evolución satisfactoria.

La glicemia también tuvo un comportamiento similar sin diferencias significativas en cuanto a la evolución de los pacientes, con valores medios de 7.36 ± 3.78 en pacientes con evolución no satisfactoria y 6.37 ± 3.52 en casos con evolución satisfactoria.

La creatinina presentó valores medios significativamente superiores (p = 0.029) en pacientes que evolucionaron de forma no satisfactoria en 163.68 ± 91.95, en comparación con pacientes de evolución satisfactoria con valores de 126.85 ± 45.99.

La urea con valores medios de 10.05 ± 3.38 en pacientes con evolución no satisfactoria, no mostraron diferencias significativas con los que evolucionaron satisfactoriamente (8.12 ± 2.11).

Los valores medios de hemoglobina de 12.06 ± 2.03 en pacientes con evolución no satisfactoria, no mostraron diferencias significativas con los que evolucionaron satisfactoriamente (11.44 ± 1.82).

La TGP se encontró en 12.50 ± 9 en pacientes con evolución no satisfactoria, sin diferencias significativas con los que evolucionaron satisfactoriamente (15.42 ± 20.49).

El conteo de leucocitos como promedio se encontró en 12.28 ± 1.71 en pacientes con evolución no satisfactoria, que no llega a ser significativamente diferente de los pacientes con evolución satisfactoria con valores de 11.48 ± 1.16.

Al especificar en el leucograma, el conteo promedio de polimorfonucleares fue significativamente mayor (0.011) en pacientes con evolución no satisfactoria con valores en 0.82 ± 0.09 mientras que en los que evolucionaron satisfactoriamente se encontraron en 0.72 ± 0.15.

Los linfocitos en los pacientes que evolucionaron de forma no satisfactoria mostraron valores promedio de 0.16 ± 0.08, significativamente menores que en los pacientes con evolución satisfactoria con valores medios en 0.25 ± 0.12.

En el Cuadro 9 se mostró la estadía hospitalaria de los adultos mayores con NAC en relación con la evolución. Predominó la estadía por menos de 7 días en 72 pacientes que constituyeron el 82.76% del total, sobre todo en pacientes con evolución satisfactoria en que representaron un 98.31%.

 

Cuadro 9. Adultos mayores ingresados con NAC según estadía hospitalaria y evolución. Remedios. 2014-2015.

 

 

Entre 8 y 15 días permanecieron ingresados 11 casos para un 12.64%, y de estos 10 en pacientes con evolución no satisfactoria que representaron un 35.71% de ese grupo. Por más de 15 días permanecieron 4 pacientes para un 4.60%, y todos con evolución no satisfactoria representando el 14.29% de estos.

La estadía hospitalaria se asoció de forma significativa a la evolución del paciente, p = 0.0000.

El tratamiento antimicrobiano según la evolución de los adultos mayores con NAC se resume en el cuadro 10.

Los más utilizados fueron ceftriaxona en 53 pacientes que representaron el 60.92%, con mayor aplicación en pacientes con evolución no satisfactoria en un 75% de estos.

En segundo lugar se utilizó ciprofloxacina en 25 casos para un 28.74%, con mayor aplicación en pacientes con evolución no satisfactoria (39.29%).

 

Cuadro 10. Adultos mayores ingresados con NAC según tratamiento antimicrobiano y evolución. Remedios. 2014-2015.

 

 

Fuente: historias clínicas.

p ˃ 0.05

 

La cefotaxima se utilizó en 18 pacientes que constituyeron el 20.69 %, siendo más aplicada en el grupo de pacientes con evolución satisfactoria (25.42%). El resto de los antimicrobianos fueron utilizados en menor frecuencia.

Desde el punto de vista estadístico no existieron diferencias significativas en el uso de antimicrobianos en ambos grupos, p ˃ 0.05.

Las complicaciones presentadas en los adultos mayores con NAC se muestran en el Cuadro 11, siendo las principales el SIRS en 7 casos para un 8.05%, el derrame pleural en 5 pacientes para un 5.75 %, y en igual frecuencia el tromboembolismo pulmonar, en 3 casos ocurrió encefalopatía hipóxica para un 3.45 % y en tres casos shock séptico.

 

Cuadro 11. Adultos mayores ingresados con NAC según complicaciones. Remedios. 2014-2015.

 

 

Fuente: Historias clínicas.

En el Cuadro 12 se puede observar el estado al egreso con 69 pacientes vivos que constituyeron el 79.31 % y 18 fallecidos para un 20.69 %.

 

Cuadro 12. Adultos mayores ingresados con NAC según estado al egreso. Remedios. 2014-2015.

 

Fuente: historias clínicas.

 

Figura 3. Adultos mayores ingresados con NAC según estado al egreso. Remedios. 2014-2015.

 

Fuente: cuadro 12.

 

 

Discusión de los resultados

La neumonía adquirida en la comunidad en el anciano constituye en la actualidad un problema de salud y un reto futuro por el envejecimiento poblacional. Constituye un desafío para los Programas Priorizados del Sector de la Salud. En el presente estudio la edad avanzada de los pacientes con NAC fue un factor que se asoció de forma significativa a la evolución no satisfactoria, principalmente en los pacientes con 80 y más años. Esta distribución etaria es coincidente con los hallazgos de otros autores.2,5,7,16,18,19,24

Arredondo Bruce A y colaboradores,25 refieren que la mortalidad global por infecciones respiratorias está alrededor del 10% por consensos. La mortalidad en los pacientes atendidos en Atención Primaria es baja, por debajo del 1%. Pero en el ámbito hospitalario los datos son muy variables, alcanzan hasta el 48%, en dependencia de las series, del nivel donde se atiende el episodio (entre el 5,7 y el 14% en los hospitalizados y del 34 al 50% en los ingresados en la UCI), de las comorbilidades que presentan los pacientes, de la utilización habitual o frecuente de corticoides, de la existencia de un ingreso previo reciente, fallo renal agudo, derrame pleural asociado y muy especialmente de la edad avanzada. En Reino Unido la mortalidad en mayores de 65 años asciende al 47,2%.27,32,33,36,38, 43

Aleaga Hernández Y,39 en investigación realizada encontró que la mayoría de los ancianos (79%) tenían más de 70 años.

Castellanos Vivancos L,70 encontró predominio del grupo de edades de 80 a 89 años (32,8%).

En estudios similares, se observó que esta patología afecta mayormente a pacientes con más de 65 años y va en ascendencia con una incidencia estimada 15, 4 casos/1000 habitantes/año para edades entre 60 y 70 años, así también 34,2 casos/1000 habitantes/año para edades mayor que 74 años, para decaer en pacientes con más de 90 años con una incidencia estimada de 8,2.60,61,63. Igualmente en estudios realizados en Cuba se estima que la frecuencia de esta enfermedad es del 20%, en pacientes mayores de 65 años.53

En estudios realizados donde de acuerdo con la puntuación de la escala pronóstica de muerte por neumonía, los índices de mortalidad fueron, en general, menores entre los casos de <75 años que en los mayores de 75 años.43,61

Varios autores sugieren que el aumento en la hospitalización por NAC es debido al envejecimiento de la población y al incremento en la prevalencia de condiciones coexistentes (como diabetes, EPOC); sin embargo, estos factores parecen ser solo la explicación parcial del incremento observado en la hospitalización por neumonía. 27,33,38

Coincidente con varios estudios,32,36,43 los resultados obtenidos indican que la población anciana es más susceptible a la infección, quizás atribuible a una elevada prevalencia de condiciones subyacentes, enfermedad más severa o un incremento relacionado a la edad de forma independiente en el riesgo de mortalidad.

El riesgo de neumonía en las personas añosas refleja la influencia de los cambios relacionados con la edad sobre la estructura o función de los sistemas respiratorio e inmunológico. Con el paso del tiempo la elasticidad pulmonar y la fuerza de los músculos respiratorios son menores, la capacidad funcional residual disminuye y aumenta el atrapamiento aéreo. Además, por la deficiencia en la depuración mucociliar, se producen cambios en la naturaleza y distribución de las secreciones y en el reflejo de la tos. Por estas razones, los ancianos son menos capaces de eliminar los microorganismos de las vías respiratorias.62

Además se refieren otros factores como desnutrición, problemas sociales, digestivos y otros asociados con el envejecimiento, que afectan al 30-40% de los ancianos e influyen en el pronóstico y evolución de la NAC. Además ocurren cambios por el envejecimiento inmunitario y aumenta la prevalencia de enfermedades como la varicela zoster, la tuberculosis, la listeriosis y otras, que sugieren alteración de la función de las células T.64

En los pacientes ingresados con NAC en el Hospital de Remedios predominó el sexo femenino a razón de dos por cada masculino que ingresa, pero no se determinó relación estadística entre el sexo y la evolución. Esta distribución no se corresponde con lo revisado en la literatura ya que de forma general se refiere mayor frecuencia de la NAC en el hombre. 60, 61,64,70,72

Romero Cabrera AJ,53 indica un leve predominio masculino (56,66%) y mayor frecuencia entre los 65 y 70 años de edad en un 66,66% de los casos.

Castellanos Vivancos L, y colaboradores,70 encontraron que del total de 33 pacientes estudiados, el 51,56% pertenecen al sexo masculino y 31 (48,43%) al sexo femenino.

Un estudio consultado,71 informa que la neumonía adquirida en la comunidad (NAC) que exige internación tiene peor pronóstico en las mujeres que en los hombres. Estos autores encontraron que las mujeres fueron significativamente menos propensas que los hombres a lograr la estabilización clínica antes del séptimo día de internación y a recibir el alta antes de los 14 días.

La comorbilidad existente en este grupo poblacional empeora algunas enfermedades infecciosas como la NAC y su pronóstico se ensombrece. Los estudios del envejecimiento explican la predisposición a una serie de enfermedades en el adulto mayor. Si sumamos a lo anterior la resistencia microbiana actual, hace que este grupo poblacional sea aún más vulnerable.32,34

La presencia de comorbilidad es un factor que se asocia con frecuencia a la evolución no satisfactoria, en el presente estudio la insuficiencia cardiaca congestiva y la enfermedad cerebrovascular fueron las enfermedades crónicas cuya presencia se asoció de forma significativa a la evolución no satisfactoria.

Estudios revisados plantean que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la diabetes, el consumo excesivo de alcohol y de tabaco, la comorbilidad cardiovascular y renal, y la desnutrición, se asocian con una mayor incidencia de NAC.39,44,49,60

También se cita como factor de mal pronóstico el uso de antibióticos betalactámicos, macrólidos o de quinolonas en los tres meses previos a la infección, por el riesgo de desarrollar resistencia microbiana. 70,73

Aleaga Hernández Y y colaboradores,39 plantean que La EPOC, el tabaquismo, la malnutrición, la demencia, las enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad cerebrovascular y la desatención en su residencia constituyeron comorbilidad y factores de riesgo importantes.

Romero Cabrera AJ,53 al abordar la comorbilidad de los pacientes en orden decreciente de importancia, encontró en su serie que estaba determinada por el tabaquismo en el 56,6% de los pacientes, seguido por insuficiencia cardíaca en el 33,3%.

García D y colaboradores,60 encontraron que la HTA estuvo presente en el 30% de los casos, mientras que el alcoholismo moderado a severo se halló en el 26%. Menos frecuentes fueron los hallazgos de diabetes mellitus, insufuciencia renal crónica y EPOC alcanzando sólo un 16%. Las enfermedades hematológicas (que incluían linfoma y anemia) no superaron el 13,3%, así como los antecedentes de neumonía en el último año, que representaron solamente un 6,6%.

Serra Valdés MÁ,67 identificó una serie de factores pronósticos que incrementaron el riesgo de morir por NAC, tanto en el análisis univariado como en el multivariado, donde sobresale la comorbilidad, la senectud, los trastornos hemodinámicos, la neumonía multilobar, entre otros.

Los síntomas que manifestaron los pacientes con NAC ingresados en el hospital de Remedios fueron principalmente la falta de aire, la tos, fiebre y decaimiento, pero se manifestaron de igual forma en pacientes con evolución satisfactoria y no satisfactoria sin diferencias significativas. Estos resultados coinciden con autores consultados, por ejemplo:

Romero Cabrera AJ,53 encontró que la tos productiva fue la más frecuente, alcanzando un 60%. La expectoración purulenta estuvo presente en el 50% de los pacientes, en tanto que la expectoración hemoptoica fue la menos frecuente (13,3%). La temperatura varió en un rango de 35° a mayor de 38°, encontrándose el 40% de los pacientes entre 37°- 38°. Y la disnea grado III se halló en el mayor porcentaje, correspondiendo al 50% de los pacientes.

Otros autores refieren la falta de aire y la tos productiva como principales síntomas en los ancianos con NAC, no siempre relacionados con el estado de gravedad del paciente.67,70,71

El estado del SNC se relacionó de forma significativa con la evolución de los pacientes; tuvieron peor pronóstico los que presentaron obnubilación, estupor o coma.

Romero Cabrera AJ,53 evidenció que el 90% de los pacientes se encontraba desorientado a la exploración del estado de conciencia,

Varios autores sugieren que el médico debe considerar una infección pulmonar en presencia de un anciano con alteración o cambio del estado mental y ordenar la práctica de una radiografía de tórax.13,20,28,36,43

Se exploraron las mediciones de parámetros clínicos al ingreso de los ancianos con NAC en el Hospital de Remedios y se observó que los valores medios de frecuencia respiratoria fueron significativamente mayores en los pacientes que evolucionaron no satisfactoriamente, con la presencia de polipnea en estos pacientes.

La temperatura elevada también fue un factor que tuvo mayor presencia en los pacientes con evolución no satisfactoria. No obstante los parámetros como frecuencia cardíaca, tensión arterial sistólica y tensión arterial diastólica mantuvieron valores similares independientemente de la evolución de los pacientes con NAC.

Romero Cabrera AJ,53 mostró hallazgos clínicos similares. El pulso en la serie estudiada por el citado autor se encontraba entre 90- 120/min en el 50% de los pacientes y la frecuencia respiratoria fue mayor a 20 resp/min en el 66.6% de los pacientes. La TAS no se halló con un valor predominante, mientras que la TAD con valores mayores a 80mmHg solo se obtuvo en el 13,3% de los pacientes.

En la literatura se hace referencia a las variaciones de la temperatura corporal, que se tiene en cuenta para valorar a estos pacientes diariamente, por lo tanto variaciones muy leves de ese parámetro en ancianos debería orientar a un médico generalista la presencia de infección. Más aún sumados a la taquipnea halladas en el 66% y alteración del estado basal de conciencia observados en un 90%, orientaría más específicamente a la presencia de neumonía en este grupo especial de enfermos.46-48

Regueiro M y col,34 demostraron que los ancianos con NAC presentan menos síntomas respiratorios que los jóvenes independientemente de la severidad de la neumonía. Revelando que la taquipnea a menudo precede y es un indicador de neumonía en el anciano reafirmando lo encontrado en otros autores en más de la mitad de los casos.20,27

La clasificación radiológica lobulillar la presentaron la mayoría de los pacientes en la muestra, solo un 14,94% tuvieron neumonía a forma lobar, no estando asociada estadísticamente la clasificación radiológica con la evolución.

Romero Cabrera AJ,53 al referirse a los datos de la radiografía de tórax demuestra que la imagen típica, hallazgo encontrado en la mayor parte de los pacientes (86,5%), fue la infiltración de más de un lóbulo en el 53,84%, en tanto que la presencia de derrame pleural estuvo presente solo en un 20%.

Torres O, Gil E, Pacho C, Ruíz D,32 plantean que la radiografía de tórax se mantiene como el «gold  standard» en el diagnóstico de la neumonía y es recomendable su realización ante la sospecha clínica ya que permite confirmar el diagnóstico, detectar otras enfermedades o complicaciones y ayudar en el pronóstico, coincidiendo con otros autores.33,37

Delgado M,35 comenta que en los ancianos pueden existir hasta un 7% de falsos negativos en la radiografía inicial, especialmente en los casos de deshidratación y neutropenia. Además, en los pacientes encamados la sensibilidad de la radiografía para el diagnóstico de neumonía es solo de un 65%. Por ello, en casos de elevada sospecha en que interese confirmar el diagnóstico, se puede repetir la radiografía en 24-48 h o incluso plantear una tomografía computarizada torácica. Por el contrario, la resolución radiológica de la neumonía en los ancianos es lenta: se produce en el 35% a las 3 semanas y en el 84% a los 3 meses.

Los exámenes complementarios de laboratorio clínico mostraron valores elevados de creatinina, polimorfonucleares, y valores bajos de linfocitos, en los pacientes que evolucionaron de forma no satisfactoria, de forma significativamente mayor a los que evolucionaron de forma satisfactoria.

Romero Cabrera AJ, 53 determinó que la leucocitosis mayor a 10.000/mm3 se encontró en el 63,3%, no encontrando pacientes con plaquetopenia. La creatinina en esa serie fue mayor a 1,3 gr/dl se encontraba en el 50% de los pacientes, mientras que los valores de urea se presentaron con mayor frecuencia (50%) entre 0,45-1g/dl.

Aleaga Hernández Y,39 plantea que los hallazgos de laboratorio como el hematocrito y el recuento de glóbulos blancos pueden estar alterados por la patología previa y/o el estado de comorbilidad, como ser un hematocrito descendido o un recuento de glóbulos blancos elevados.

Lopardo G y colaboradores,40 comunican que la leucocitosis con desviación a la izquierda de la fórmula leucocitaria como dato inicial o como variación durante la internación es un dato a favor de infección. Estos autores encontraron que las variaciones de los niveles de urea y creatinina se encontraron elevados en más de la mitad de los pacientes, similares a los datos de laboratorio anteriores, la asociación de niveles elevados se asocia a una elevada morbimortalidad en este grupo especial de enfermos.

La estadía hospitalaria de los pacientes con NAC en el hospital de Remedios fue significativamente mayor en los que no evolucionaron satisfactoriamente, por encima de los 8 días, lo que se corresponde con resultados referidos por otros autores consultados como Regueiro M y colaboradores,34 Torres A y colaboradores,5 Saldías F,13 y Ochoa-Gondar O.18

Alega Hernández Y,39 muestra que de los adultos mayores con bronconeumonía que egresaron vivos, la mayoría curó con ocho días de tratamiento (65 %). El resto necesitó entre 10 y 14 días.

Los antimicrobianos más utilizados en los adultos mayores con NAC fueron la ceftriaxona, ciprofloxacina y cefotaxima, pero el esquema utilizado no se asoció a la evolución.

Torres O, Gil E y Pacho C, Ruíz D,32 comentan que en un paciente diagnosticado de neumonía debe iniciarse el tratamiento antibiótico empírico tan pronto como sea posible, ya que esta buena práctica clínica se relaciona con un mejor pronóstico, coincidiendo con otros autores.42,48,51 Aún  así, algunos estudios muestran que generalizar la norma de administrar el antibiótico en las primeras 4 horas aumenta en un 20,6-28,3% los pacientes diagnosticados de neumonía con radiografía normal, lo que conlleva una utilización inadecuada de los antibióticos. Por tanto, excepto que la gravedad del paciente lo desaconseje, se recomienda antes de iniciar el antibiótico que debe confirmarse radiológicamente el diagnóstico clínico lo antes posible (preferentemente en las primeras 4 h). El paciente ingresado debe recibir la primera dosis de antibiótico durante su estancia en Urgencias (o primera área de atención) y en el paciente ambulatorio se recomienda administrar la primera dosis vía oral o intramuscular en la consulta. 54,57,74,75

Respecto al tratamiento empírico a instaurar existen evidencias a favor de la utilización sistemática de las guías de práctica clínica, cubriendo la mayor parte de etiologías posibles tras considerar la gravedad del proceso y las enfermedades subyacentes del paciente. 67

Otros autores,64,65 defienden el tratamiento empírico dirigido sobre la base de un diagnóstico etiológico tentativo con los datos clínicos, epidemiológicos, radiológicos y, si es posible, el Gram de esputo, teniendo en cuenta que en los pacientes que han recibido antibióticos en los 3-6 meses previos debe intentarse utilizar un antibiótico de una clase diferente al previo.

Báez Saldaña R y colaboradores,37 abordan las recomendaciones de las guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología elaboradas conjuntamente con la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y comentan que a finales de los años 90 se introdujo en el mercado la primera fluoroquinolona respiratoria y desde entonces la utilización de estos fármacos ha ido rápidamente en aumento. Estas (levofloxacino y moxifloxacino) aportan una buena actividad contra el neumococo, una amplia cobertura de los patógenos respiratorios y la casi bioequivalencia entre el tratamiento endovenoso y oral. La monoterapia con fluoroquinolonas se ha asociado con estancias hospitalarias más cortas que la combinación de betalactámico y macrólido. Las resistencias frente a neumococo persisten bajas (≤ 2%), pero se han asociado con la aparición posterior de S. aureus meticilin resistente (MRSA) e infecciones por Clostridium difficile (C. difficile). En general son bien toleradas aunque cabe destacar el riesgo de alargar el intervalo QT, las alteraciones de la glicemia, la hepatotoxicidad y, especialmente en los ancianos, el riesgo de delirium y de tendinitis o roturas tendinosas.76,77

Otros antibióticos que han afianzado su uso en los últimos 10 años son linezolid para el tratamiento de la neumonía por MRSA, ertapenem para la cobertura de bacilos gram negativos que no sean P. aeruginosa, o colistina endovenosa para el tratamiento de pseudomonas multirresistentes.77

Las complicaciones graves presentadas en los pacientes estudiados fueron el SIRS, derrame pleural, tromboembolismo pulmonar, encefalopatía hipóxica y shock séptico y falleció aproximadamente la quinta parte de los ingresados por NAC.

Serra Valdés MÁ,67 al valorar el riesgo en ancianos cubanos hospitalizados por NAC considera necesario concientizar la magnitud del problema. Hace referencia a que la tasa de mortalidad nacional por neumonía e influenza en Cuba se incrementó de 50,3 en el 2013 a 56,3 x 100 000 habitantes en el 2014, con una razón de sexo 1:1. En el adulto mayor (60 años y más) la mortalidad fue de 254,6 x 100 000 habitantes en el 2013 y ascendió a 290,8 x 100 000 habitantes en el 2014. Una investigación previa realizada por los autores en el Hospital General Docente Enrique Cabrera, de la Ciudad de La Habana,39 arrojó que la mortalidad estuvo en 25, 3 x 1000 y la letalidad llegó a 18, 3 % y por grupos de edades llegó a alcanzar 31,2 % a partir de los 70 años. 266 egresaron vivos y 61 fallecidos. La mortalidad fue de 25,3 x 1000 en el servicio.

Sánchez León M,38 evidencia que la insuficiencia respiratoria aguda, los trastornos hidroelectrolíticos y acidobásicos, la descompensación cardiaca y tromboembolismo pulmonar fueron las complicaciones más frecuentes y relacionadas con la muerte, resultados con los que mostramos coincidencia.

Romero Cabrera AJ,53 encontró que la mortalidad por adultos mayores con NAC en servicios hospitalarios alcanzó un 33%, predominando en el sexo masculino (35% de los pacientes) y en pacientes mayores de 70 años en un 70% del total. Fue asociada además a la presencia de comorbilidad en el grupo.

 

Conclusiones

De los adultos mayores con bronconeumonía adquirida en la comunidad que ingresan en el Hospital General de Remedios aproximadamente la tercera parte presenta evolución no satisfactoria asociado de forma significativa a las edades extremas de la vida, los antecedentes patológicos de presentar enfermedad renal crónica y enfermedad cerebrovascular, la presencia de obnubilación, estupor o coma, polipnea, fiebre, valores elevados de creatinina, elevación de polimorfonucleares, linfopenia, con estadía hospitalaria prolongada por más de 8 días. La forma clínica lobulillar fue la predominante y las cefalosporinas fueron los antimicrobianos más utilizados sin relación con la evolución. La principal complicación presentada fue SIRS y falleció la quinta parte de los pacientes con NAC.

 

Referencias bibliográficas

1.            National Center for Health Statistics [Internet]. Atlanta, GA: Centers for Disease control and Prevention; 2012 [citado 15 Feb 2016] [aprox. 2 pantallas]. Disponible en: http://www.cdc.gov/nchs/index.htm

2.            Mederos Sust S, Corona Martínez LA, González Morales I, Fragoso Marchante MC, Hernández Abreus C. Letalidad hospitalaria por neumonía adquirida en la comunidad según el tratamiento antimicrobiano inicial. Rev Cubana Med [Internet]. 2014 [citado 13 Oct 2014]; 53(2):144-164. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75232014000200005&lng=es

3.            Capelastegui A, España PP, Quintana JM, Gorordo I, Ortega M, Idoiaga I, et al. Improvement of process-of-care and outcomes after implementing a guideline for the management of community acquired pneumonia: a controlled before and after design study. Clin Infect Dis [Internet]. 2012 [citado 12 Jun 2014]; 39(7):955. Disponible en: http://cid.oxfordjournals.org/content/39/7/955.full.pdf+html

4.            Welte T, Torres A, Nathwani D. Clinical and economic burden of community acquired pneumonia among adults in Europe. Thorax 2012;67:71-9. 4.

5.            Torres A, Peetermans WE, Viegi G, Blasi F. Risk factors for community-acquired pneumonia in adults in Europe: a literature review. Thorax 2013;68:1057-65.

6.            Roca Golderich R. Temas de medicina interna. La Habana : Ciencias Médicas; 2002.

7.            Sligl WI, Marrie TJ. Severe community-acquired pneumonia. Crit Care Clin 2013; 29:563-601.

8.            Lozano R, Naghavi M, Foreman K, Lim S, Shibuya K, Aboyans V, et al. Global and regional mortality from 235 causes of death for 20 age groups in 1990 and 2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet 2012; 380:2095-128.

9.            Eliakim-Raz N, Robenshtok E, Shefet D, Gafter-Gvili A, Vidal L, Paul M, et al. Empiric antibiotic coverage of atypical pathogens for community-acquired pneumonia in hospitalized adults. Cochrane Database Syst Rev 2012;9:CD004418.

10.         Asadi L, Sligl WI, Eurich DT, Colmers IN, Tjosvold L, Marrie TJ, et al. Macrolide-based regimens and mortality in hospitalized patients with community-acquired pneumonia: a systematic review and meta-analysis. Clin Infect Dis 2012;55:371-80.

11.         Julián Jiménez A, Parejo Miguez R, Cuena Boy R. Intervenciones para mejorar el manejo de la neumonía adquirida en la comunidad desde el servicio de urgencias. Emergencias [Internet]. 2013 [citado 12 Jun 2016]; 25: 379-392. Disponible en: http://www.semes.org/revista_EMERGENCIAS/descargar/intervencionespara-mejorar-el-manejo-de-la-neumonia-adquirida-en-la-comunidad-desde-el-servicio-de-urgencias/force_download/english/

12.         Ministerio de salud pública, Dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud. Anuario Estadístico de salud 2015. La Habana, 2016. [citado junio de 2016]. Disponible en: http://files.sld.cu/dne/files/2016/04/Anuario_2015_electronico-1.pdf

13.         Saldías F, Díaz O. Índices predictores de eventos adversos en el adulto inmunocompetente hospitalizado por neumonía neumocóccica adquirida en la comunidad. Rev Chil Infect. 2011;28(4):303-9.

14.         Assaad U, El-Masri I, Porhomayon J, El-Solh AA. Pneumonia immunization in older adults: review of vaccine effectiveness and strategies. Clin Interv Aging 2012; 7:453-61.

15.         Butt S, Swiatlo E. Treatment of community-acquired pneumonia in an ambulatory setting. Am J Med. 2012;124:297-300.

16.         Álvarez Aliaga Alexis, Maceo Gómez Liliana del Rosario, Barzaga Morell Salvador. Índice pronóstico de muerte de la neumonía adquirida en la comunidad. Rev cubana med  [Internet]. 2013  Sep [citado  2016  Nov  03] ;  52(3): 173-188. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75232013000300004&lng=es.

17.         Monge V, González A. Hospital admissions for pneumonia in Spain. Infection [Internet]. 2011[citado 12 Jun 2014]; 29:3-6. Disponible en:http://link.springer.com/article/10.1007/s15010-001-0024-2

18.         Ochoa-Gondar O. Epidemiología de la neumonía adquirida en la comunidad en el anciano [tesis doctoral] 2010 [consultado 20 May 2016]. Disponible en: http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/8745/tesis.pdf?sequence=1

19.         Thiem U, Heppner HJ, Pientka L. Elderly patients with community-acquired pneumonia: optimal treatment strategies. Drugs Aging. 2011;28:519–37

20.         Fang WF, Yang KY, Wu CL, Yu CJ, Chen CW, Tu CY, et al. Application and comparison of scoring indices to predict outcomes in patients with healthcare-associated pneumonia. Crit Care. 2011;15:R32

21.         Osler W. The Principles and Practice of Medicine. New York, NY: D Appleton &Co; 1898, 109–112.

22.         Mayaud C. Pneumonia is the leading cause of death of infectious origin. Rev Prat. 2011;61:1061–3.

23.         Ewig S, Welte T, Chastre J, Torres A. Rethinking the concepts of community-acquired and health-care-associated pneumonia. Lancet Infect Dis.2010;10:279–87.

24.         Menéndez R, Torres A, Aspa J, Capelastegui , Prat C, Rodríguez de Castro F. Community-Acquired Pneumonia. New Guidelines of the Spanish Society of Pulmonology and Thoracic Surgery (SEPAR).. Arch. Bronconeumol. 2010, 46(10):543-558.

25.         Arredondo Bruce A, Reyes Oliva R, Guerrero Jiménez G. Aspectos Novedosos de la neumonía comunitaria. Rev Arch Med Cam. 2011;(5):761-75.

26.          Reyes Salazar IS, Venzant Massó M, García Céspedes ME, Miro Rodríguez J. Actualización del diagnóstico de la neumonía adquirida en la comunidad. MEDISAN. 2011 [citado 29 Dic 2015];15(7). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/medisan/index.html

27.         Saldías F, Díaz O.´ Evaluación y manejo de la neumonía del adulto adquirida en la comunidad. [REV. MED. CLIN. CONDES - 2014; 25(3) 553-564].

28.         Saldías F, Cabrera D, de Solminihac I, Hernández P, Gederlini A, Díaz A. Valor predictivo de la historia clínica y examen físico en el diagnóstico de neumonía del adulto adquirida en la comunidad. Rev Med Chile 2007;135:143-52.

29.         Nolte FS. Molecular diagnostics for detection of bacterial and viral pathogens in community-acquired pneumonia. Clin Infect Dis 2008;47(Suppl 3):S123-6.

30.         Peña C, Farga V. El difícil camino del control sanitario de la tuberculosis. Rev Chil Enf Respir 2012;28:311-8.

31.         García D, Bermúdez IB. Farmacovigilancia en pacientes ancianos con neumonía. Rev Cubana Farm [revista en Internet]. 2013 [citado 30 Jun 2015];47(2):[aprox. 9p]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0034-75152013000200008&script=sci_arttext

32.         Torres O, Gil E, Pacho C, Ruíz D. Actualización de la neumonía en el anciano. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2013 [citado 20 Oct 2015];48(2):72-8. Disponible en: http://zl.elsevier.es

33.         Chalmers JD, Mandal P, Singanayagam A, Akram AR, Choudhury G, Short PM, et al. Severity assessment tools to guide ICU admission in community-acquired pneumonia: systematic review and meta-analysis. Intensive Care Medicine. 2011;37(9):1409-20.

34.         Regueiro M, Homar C, Ovejero R, Liu A, Pieroni T, Basilico R. Características clínicas y valoración geriátrica en adultos mayores con neumonía de un hospital de Buenos Aires, Argentina. Rev Peru Med Exp Salud Pública. 2013 [citado 13 Abr 2014];30(3):432-436. Disponible en: http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-46342013000300010&lng=en

35.         Delgado M. Uso rutinario del Pneumonia Severity Index en el servicio de urgencias: efecto sobre los indicadores de proceso y resultado en neumonia adquirida en la comunidad. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2013;31(5):289-97.

36.         Díaz Parodi GI, Musacchio HM. Evaluación de predictores clínicos de bacteriemia en adultos hospitalizados por neumonía adquirida en la comunidad. Rev Panam Salud Pública. 2011;29(6):393-8.

37.         Báez Saldaña R, Gómez Zamora C, López Elizondo C, Molina Corona H, Santillán Martínez A, Sánchez Hernández J, et al. Neumonía adquirida en la comunidad. Revisión y actualización con una perspectiva orientada a la calidad de la atención médica. Neumol Cir Torax. 2013;72(Suppl 1):6-43.

38.          Sánchez León M, Rodríguez Mayoral J, Blanco Trujillo J, Mengana Lludenichet O. Mortalidad por neumonía adquirida en la comunidad en adultos ingresados en el Hospital Universitario “General Calixto García”.2010. Rev Arch Hosp Univ Gral Calixto García. 2013 [citado 26 Oct 2015];1(1):69-76. Disponible en: http://www.revcalixto.sld.cu/index.php/ahcg/article/view/9

39.          Aleaga Hernández Y, Serra Valdés MA, Cordero López G. Neumonía adquirida en la comunidad: aspectos clínicos y valoración del riesgo en ancianos hospitalizados. Rev Cubana Salud Pública [revista en Internet]. 2015 [citado 1 Jul 2015];41(3):[aprox. 12p]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-34662015000300003&script=sci_arttext

40.         Lopardo G, Basombrío A, Clara I. Neumonía adquirida de la comunidad en adultos. Recomendaciones sobre su atención. MEDICINA (Buenos Aires) 2015; 75: 245-257.

41.         Lopardo G, Pensotti C, Scapellato P, et al. Consenso intersociedades para el manejo de infecciones respiratorias: bronquitis aguda y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Medicina (B Aires). Argentina; 2013; 73: 163-73.

42.          Lopardo G, Calmaggi A, Clara L, et al. Consenso sobre diagnóstico y tratamiento de infecciones de vías respiratorias altas. Medicina (B Aires) 2012; 72: 484-94.

43.         Fine MJ, Auble TE, Yealy DM, Hanusa BH, Weissfeld LA, Singer DE, et al. A prediction rule to identify low-risk patients with community-acquired pneumonia. N Engl J Med 1997;336:243-50

44.         Lim WS, Van Der Eerden MM, Laing R, Boersma WG, Karalus N, Town GI, et al. Defning community acquired pneumonia severity on presentation to hospital: an international derivation and validation study. Thorax 2003;58:377-82.

45.         Widmer K, Zhu Y, Williams J V, Griffn MR, Edwards KM, Talbot HK. Rates of hospitalizations for respiratory syncytial virus, human metapneumovirus, and infuenza virus in older adults. J Infect Dis 2012; 206: 56-62.

46.         Woodhead M, Blasi F, Ewig S, et al. Guidelines for the management of adult lower respiratory tract infections. Clin Microbiol Infect 2011; 17: E1-E59.

47.         Steel HC, Cockeran R, Anderson R, Feldman C. Over-view of community-acquired pneumonia and the role of infammatory mechanisms in the immunopathogenesis of severe pneumococcal disease. Mediators Infamm 2013; 2013: 490346.

48.         Mandell LA, Wunderink RG, Anzueto A, Bartlett JG, Campbell GD, Dean NC, et al, Infectious  Diseases Society of America; American Thoracic Society. Infectious Diseases Society of America/American Thoracic Society consensus guidelines on the management of community-acquired pneumonia in adults. Clinical Infectious Diseases. 2007;44:S27–72.

49.         Lim WS, Baudouin SV, George RC, Hill AT, Jamieson C, Le Jeune I, et al; Pneumonia Guidelines Committee of the BTS Standards of Care Committee. The British Thoracic Society Guidelines for the management of community-acquired pneumonia in adults: update 2009. Thorax 2009;64(Suppl 3):1-55.

50.         Restrepo MI, Mortensen EM, Rello J, Brody J, Anzueto A. Late admission to the ICU in patients with community-acquired pneumonia is associated with higher mortality. Chest 2010;137:552-7.

51.         Bantar C, Curcio D, Jasovich A, Bagnulo H, Arango A, Bavestrello L, et al. Neumonía aguda adquirida en la comunidad en adultos: Actualización de los lineamientos para el tratamiento antimicrobiano inicial basado en la evidencia local del Grupo de Trabajo de Sudamérica (ConsenSur II). Rev Chil Infectol 2010 ; 27(Suppl 1):S9-38.

52.         Sanz HF, Marina MN, Montull VB, San Juan LM. Pneumonia. Arch Bronconeumol. 2010;46 Suppl 6:22-6

53.         Romero Cabrera AJ. Enfermedades respiratorias. Cap. 13. En: Asistencia clínica al adulto mayor. La Habana: ECIMED; 2012: p. 143-52

54.         Alonso-Coello P, Martínez García L. Guías de práctica clínica: viejos y nuevos retos. Med Clin (Barc). 2014;143(7):306-8

55.         Pantoja T, Soto M. Guías de práctica clínica: una introducción a su elaboración e implementación. Rev Méd Chile [revista en Internet]. 2014 [citado 29 Jun 2015];142(1):[aprox. 13p]. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872014000100015&script=sci_arttext

56.         Jaramillo M. La importancia de las guías de práctica médica. Acta Médica Colombiana. 2014;39(1):12-4

57.         Pluma Vázquez CA, Flores Gómez L, Martínez Bohorquez C, Torres Benítez JR. Eficacia y eficiencia del tratamiento antibiótico mediante guías de práctica clínica en pacientes hospitalizados por neumonía adquirida en la comunidad. Med Int Mex. 2012;28(6):554-9

58.         Pérez E, Pavón Y, Duarte Y. Neumonías adquiridas en la comunidad: manejo en la atención primaria. Propuesta de Guía Clínica. REMIJ [revista en Internet]. 2012 [citado 30 Jul 2015];13(1):[aprox. 16p]. Disponible en: http://www.remij.sld.cu/index.php/remij/article/view/27/62

59.         Tirado J, Cigales M, Morejón M. Terapéutica antimicrobiana en la neumonía adquirida en la comunidad. Revista Habanera de Ciencias Médicas [revista en Internet]. 2013 [citado 25 Ene 2015];12(2):[aprox. 8p]. Disponible en: http://www.bvs.sld.cu/revistas/rhab/vol_12_2_13/rhcm07213.htm

60.         García D, Bermúdez IB, Coronado AM. Caracterización de ancianos con neumonía extrahospitalaria en un servicio de geriatría. MEDISAN [revista en Internet]. 2012 [citado 30 Jun 2015];16(12):[aprox. 7p]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1029-30192012001200009

61.         Corona Martínez L, Fragoso Marchante M, González Morales I, Sierra Martínez D, Borroto Lecuna S, Chávez Troya O. Aplicación de un instrumento para la estratificación del paciente con neumonía adquirida en la comunidad en el Departamento de Urgencias. Medisur [revista en Internet]. 2011 [citado 8 Ene 2015];9(5):[aprox. 9p]. Disponible en: http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1544/788

62.         Cillóniz C, Ewing S, Polverino E, Marcos MA, Esquinas C, Gabarrús A, et al. Microbial aetiology of community-acquired pneumonia and its relation to severity. Thorax. 2011;66(4):340-6

63.         Vicente L, Pereira L, Sánchez C, Castro P. Neumonía severa adquirida en la comunidad en adultos sin factores de riesgo. CIMEL. 2012;17(2):102-6

64.         Martí C, Garin N, Grosgurin O, Poncet A, Combescure C, Carballo S, et al. Prediction of severe community-acquired pneumonia: a systematic review and meta-analysis. Crit Care. 2012;16(4):R141

65.         Jiménez A, Palomo de los Reyes MJ, Parejo Miguez R, Laín Terés N, Cuena B, Lozano A. Mejora del manejo de la neumonía adquirida en la comunidad en el servicio de urgencias. Archivos de Bronconeumología. 2013;49(6):230-40

66.         González I, Fragoso M, Corona L. Resultados de la realización del hemocultivo al ingreso hospitalario en pacientes con neumonía adquirida en la comunidad. Medisur [revista en Internet]. 2014 [citado 24 Abr 2014];12(1):[aprox. 8p]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1727-897X2014000100018&script=sci_arttext

67.         Serra Valdés MÁ, Aleaga Hernández Y Y, Cordero López G, Viera García M, Aboy Capote L, Serra Ruiz M. Adulto mayor: propuesta de abordaje de la neumonía adquirida en la comunidad. Medisur vol.14 no.2 Cienfuegos mar.-abr. 2016. [revista en Internet]. 2016 [citado 10 Sept 2016]; Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2016000200004

68.         Yago JM. Manejo de la neumonía del adulto atendida en la comunidad. Consell. 2012;19(1):13-8

69.         Wunderink RG, Waterer GW. Neumonía adquirida en la comunidad. Estrategias para el manejo de la neumonía adquirida en la comunidad, especialmente aquellas que disminuyen la mortalidad y el costo. N Engl J Med. 2014;370:543-51.

70.         Castellanos Vivancos L, Terry Manuel R, Paez Ojeda L, Pérez Assef JJ, Abogadro Díaz YG. Eficacia diagnóstica de una escala para el pronóstico de muerte por neumonía en pacientes geriátricos hospitalizados en el servicio de Medicina Interna de Ciego de Ávila. MEDICIEGO 2015; Vol. 21 No.1. Disponible en: http://www.revmediciego.sld.cu/index.php/mediciego/article/view/94/435

71.         Forest W. Arnold, Tim Wiemken, Paula Peyrani, Mehdi Mirsaeidi, Julio A. Ramirez, and for the CAPO Study Group. Outcomes in females hospitalised with community-acquired pneumonia are worse than males. Eur Respir J .Julio 26/2012. Disponible en: http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2012/08/15/mujeres-con-neumonia-evolucionan-peor-que-los-hombres/

72.         Thiem U, Heppner H, Pientka L. Elderly patients with community-acquired pneumonia. Drugs Aging. 2011;28(7):519-37

73.         de Vedia L, Lista N, Piovano G, Akkauy VA, Rodríguez A, Eusebio MJ, Prieto R. Staphylococcus aureus meticilino resistente adquirido en la comunidad: una nueva amenaza. Rev Amer Med Respiratoria. 2012;12(4):131-9.

74.         Juan A, Jacob J, Llopis F, Gómez-Vaquero C, Ferré C, Pérez-Mas JR, et al. Análisis de la seguridad y la eficacia de la unidad de corta estancia en el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad. Emergencias. 2011;23:175-82

75.         Jiménez AJ. ¿Cuándo y dónde ingresar las neumonías adquiridas en la comunidad?. Emergencias. 2011;23:161-3

76.         López CE, Castellanos L, Meraz R, Román A, Geuguer L, Pedro A, Rubio A. Eficacia del levofloxacino en el tratamiento de neumonía adquirida en la comunidad. Med Int Méx. 2013;29(6):587-94

77.          Parra-Ruiz J, Hernández-Quero J. Parámetros farmacodinámicos y farmacocinéticos de las fluoroquinolonas respiratorias. Guía para la selección de la fluoroquinolona más apropiada. Rev Esp Quimioter. 2012;25(4):245-51.

 

 

 

Autor:

Dr.Sergio Laredogoitia Dominguez

Amparo? Dominguez Valdivieso

Fransisco Hurtado Garcia

Michel? Gonzalez Sriken

Hendry? Ruiz Reinoso

Wilian Marin Hernandez