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El abuso de menores



Introducción

¿Por qué algunos de los seres humanos no son capaces de establecer interrelaciones relaciones sanas entre iguales de ganar – ganar?...Y por lo tanto quiere arrebatar o abusar de alguien que es físicamente y psicológicamente menor que ellos.

El tema del abuso de menores no es para nada agradable, mucho menos cuando pensamos que pudieran causar ese abuso en nuestros hijos, hijas o familiares cercanos como sobrinos o sobrinas.

Tampoco es para acobardarnos y no hablar del tema y no prepararnos para enfrentar este desafío, pensando de manera cándida que a nosotros no nos va a pasar.

El 22 de junio de 2006, el periódico Africa News informó acerca de un "seminario sobre el abuso sexual y la pornografía" en los barrios más pobres de una región de Uganda y dijo que "lo que ha incrementado la prostitución y el consumo de drogas en la zona es la negligencia de los padres". El diario indicó que "el índice de abuso de menores y violencia doméstica ha aumentado muchísimo, según expresó Dhabangi Salongo, el agente al cargo de la Unidad de Protección de la Infancia y la Familia en la comisaría de policía de Kawempe".

Debido a lo anterior la violencia sexual es un grave problema de derechos humanos y de salud pública que ocurre en todo el mundo. Aunque cualquier persona, en cualquier etapa de la vida (niñez, adolescencia, adultez y adultez mayor) puede sufrir este tipo de violencia, los niños son uno de los principales grupos más vulnerables. Aunque hay que hacer notar que el principal problema lo sufrirá el ser humano que ha recibido el abuso con secuelas a veces para toda su vida y también sus familiares más cercanos.

La toma de conciencia del abuso sexual de niños tiene una historia relativamente breve. Hasta época reciente, las acusaciones de abuso sexual en niños se interpretaban como maliciosas, o más comúnmente, como el producto de la fantasía del niño, el resultado de esto era que la mayoría de los casos de abuso sexual infantil pasaban inadvertidos. Sin embargo, aunque siempre ha existido, en los últimos años ha aumentado la sensibilización sobre el tema y ha adquirido mayor importancia clínica y social, de manera que se han incrementado el número de casos declarados, así como la proporción de pacientes que llegan a urgencias con una sospecha de abuso sexual.

Algunos estudios metodológicamente rigurosos, han captado la atención de la comunidad profesional, han ayudado a definir el abuso sexual intrafamiliar y extrafamiliar, así como sus efectos a corto, mediano y largo plazo, e incluso, en respuesta a la demanda de la población infantil victimizada han surgido tratados internacionales para validar los derechos de los niños y protegerlos de toda explotación y abuso sexual con la adopción de múltiples medidas que incluyen decisiones, leyes, programas, mecanismos, recursos y promoción de los derechos infantiles para asegurar que los niños puedan crecer en un ambiente de seguridad y dignidad. Sin embargo, existen victimas que todavía no reciben el apoyo necesario, ya sea porque no se conocen con exactitud los derechos con que se cuenta o por qué no se sabe cómo actuar.

Es por ello que la investigación documental y virtual que ahora se presenta tiene el objetivo de aportar un grano de conocimiento más al acervo cultural que ya existe sobre el tema y brindar una herramienta de defensa para detectar y prevenir el abuso sexual infantil…considero que todos educamos y para muestra es este documento donde van autores de libros y sitios web, investigadores, opiniones y experiencias de los protagonistas, porque hasta los estudiantes nos enseñan a enseñar mejor y nosotros como educadores a que sepan construir sus propios aprendizajes propiciando su aprendizaje por descubrimiento o perspicacia cultural y biológica.

¿Por qué el abuso sexual infantil es un problema social?

Los problemas sociales constituyen una condición que afecta a un número importante de personas, de modo considerado inconveniente y que, según se cree, debe corregirse mediante la acción social colectiva.

Al hablar de abuso sexual a menores nos referimos a una problemática donde un gran porcentaje es parte de esta y es obligación no solo del gobierno, sino de cada persona establecer las medidas suficientes para poder disminuir y preferentemente eliminar este tipo de situaciones.

A continuación se tipifican las principales justificaciones que constatan que el abuso sexual infantil es un problema social:

Conceptualización del abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil como una de las tipologías de maltrato infantil

El maltrato infantil se define como acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño de sus derechos y su bienestar físico y mental, ya que amenaza y/o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad.

Jehová (o Yahvé) Dios, incluyó el incesto entre las "cosas detestables" que se castigaban con la pena de muerte (Levítico 18:26, 29). Está claro, pues, que el Creador tiene normas muy elevadas al respecto. Hoy día, muchos gobiernos ven el asunto de la misma manera, y por eso declaran ilegal el abuso sexual de menores en la familia. Por lo general, sus legislaciones consideran que mantener relaciones sexuales con un menor es una violación. ¿Por qué emplean un calificativo tan duro si no hay fuerza de por medio?

El maltrato no es un hecho aislado, sino que es un proceso que viene determinado por la interacción de múltiples factores. En muchos casos esa interacción dará lugar a uno o más tipos de maltrato ya sea físico o mental, por lo que no podemos considerar el abuso sexual infantil como un fenómeno ajeno al resto de otras tipologías.

Dentro del concepto "maltrato infantil" se establecen distintas categorías en función de diferentes variables:

Dentro de esta concepción de abuso sexual, destacamos las siguientes categorías:

Dentro de explotación sexual infantil, existen diferentes modalidades a tener en cuenta, puesto que presentan distintas características e incidencia:

El abuso sexual como un abuso de poder

Existen numerosas definiciones de abuso sexual. En la mayoría de ellas se establecen dos criterios para hablar de abuso:

2. Asimetría de edad. El agresor es significativamente mayor que la víctima, no necesariamente mayor de edad.

"En realidad, esta asimetría de edad determina muchas otras asimetrías: asimetría anatómica, asimetría en el desarrollo y especificación del deseo sexual (que no se especifica ni se consolida hasta la adolescencia), asimetría de afectos sexuales (el fenómeno de la atracción en prepúberes tiene menos connotaciones sexuales), asimetría en las habilidades sociales, asimetría en el experiencia sexual…. Por todo ello, ante una diferencia de edad significativa no se garantiza la verdadera libertad de decisión. Esta asimetría representa en sí misma una coerción".

Es fundamental no concebir el abuso sexual como una cuestión únicamente concerniente a la sexualidad del individuo, sino como un abuso de poder fruto de esa asimetría. Una persona tiene poder sobre otra cuando le obliga a realizar algo que ésta no deseaba, sea cual sea el medio que utilice para ello: la amenaza, la fuerza física, el chantaje. La persona con poder está en una situación de superioridad sobre la víctima que impide a ésta el uso y disfrute de su libertad. Pero igualmente importante es entender que el "poder" no siempre viene dado por la diferencia de edad, sino por otro tipo de factores. El abuso sexual entre iguales es una realidad a la que no debemos cerrar los ojos. En este caso, la coerción se produce por la existencia de amenazas o porque hay seducción, pero la diferencia de edad puede ser mínima o inexistente. Aún así, se consideraría abuso sexual.

El abuso sexual como una cuestión de la sexualidad de la persona

Una vez establecido que el abuso sexual no es sino una forma de maltrato al niño o a la niña y que éste maltrato supone y se basa en un abuso de poder sobre el menor, es importante, de cara a la conceptualización del abuso sexual infantil, abordar sus particularidades. El abuso sexual es una forma de abuso que afecta a la sexualidad del individuo en lo físico, en lo moral y emocional.

En este punto es importante diferenciar la intimidad de la sexualidad y de la genitalidad. La intimidad de la persona está compuesta de múltiples contenidos y uno de ellos es la sexualidad, que a su vez no puede ser limitada a la genitalidad. Este es uno de los factores esenciales a la hora de comprender el abuso sexual infantil. En efecto, éste no se limita a realizar conductas genitales con el niño, sino a un abanico de conductas sexuales mucho más amplio.

Hacer víctima del niño por el abuso sexual, es psicológicamente dañina, debe ser socialmente censurable y legalmente perseguible. Sin embargo el componente sexual de esta forma de maltrato, hace que su detección, la revelación e incluso la persecución de este tipo de delitos sean mucho más difíciles. La detección viene dificultada por los miedos y mitos respecto al tema, puesto que invade la parcela privada relacional de la persona. No deja indiferente a nadie, nos afecta y nos interpela. Además, existe un gran número de falsas creencias y mitos sobre la sexualidad infantil y las relaciones familiares que afectan a la detección de los casos de abuso sexual infantil.

Asimismo, la revelación se dificulta, tanto para la víctima como para el agresor. Algunos agresores pueden llegar a relatar el maltrato físico o la negligencia, pero difícilmente relatarán un abuso, cuyo componente de secreto es imprescindible para mantener su impunidad. Para la víctima, mucho más, puesto que narrará aspectos que atañen a esa esfera privada que presupone difícil de creer por su entorno, como lo es para él o para ella cuando el abuso sexual comienza. En cuanto a la persecución legal, el hecho de que el abuso sexual infantil se considere un delito privado va en esta línea.

Por todo ello, el componente sexual de este tipo de abuso presenta y supone unas dificultades añadidas a las ya de por sí son importantes en cualquier tipo de maltrato infantil.

Mitos y realidades sobre el abuso sexual infantil

Los abusos sexuales infantiles son infrecuentes. Por lo menos un 20% de personas sufren en su infancia abusos sexuales.

Lo que sí está aumentando es la detección por parte de los profesionistas y la comunicación que realizan algunas víctimas

Las víctimas de abuso sexual son en su mayoría preadolescentes

Cerca del 15% son menores de 5 años. Entre el 30 y el 50% tienen entre 6 y 10 años. Entre el 50 y el 60% tiene entre 10 y 18 años.

Sólo los niños con problemas (un poco lentos o ingenuos) son víctimas de abuso sexual.

También los niños con algún retardo son de mayor riesgo, la gran mayoría tiene un promedio de inteligencia normal.

La mayoría de las víctimas son de clase baja.

Pueden ser niños de cualquier clase, raza o religión.

Los niños son molestados en las plazas y parques.

También puede suceder en la propia casa o en la de algún conocido, pariente o vecino.

Los niños pequeños corren mayor riesgo con un extraño.

Muchos de ellos son parientes y sólo un pequeño porcentaje son desconocidos.

La mayoría de los abusadores son homosexuales.

El 80% de los abusadores son hombres heterosexuales y el 80% de las víctimas son mujeres. La mayoría de los abusadores de niños varones son homosexuales, pero algunas mujeres abusan de ambos.

El típico abusador es un hombre viejo y sucio que engaña al niño

La edad promedio de un abusador es de 30 años. Algunos son adolescentes o jóvenes, muy pocos tienen más de 50 años

El abuso de niños es violento.

El que abusa sexualmente de niños utiliza la fuerza con mucha menor frecuencia que con los adultos; utilizan mucho más la seducción. Salvo en el caso del abusador muy joven que es más impulsivo.

Causas del abuso infantil

Podemos hablar de causas multifactoriales que suelen estar interrelacionadas y pueden ser:

Familiares

Endogamia

Se puede decir que la familia es el espacio donde el ser humano crece y se desarrolla como individuo, es el lugar donde logra la individualización.

Cuando el tabú del incesto no se cumple predomina la indiscriminación de vínculos familiares (familia actual - familia de origen), como la indiscriminación generacional (padres - hijos) y de tiempo (pasado - presente). Cuanto mayor sea esta indiscriminación mayor será la patología y la posibilidad de abuso, sobre todo sexual.

Imagen tomada de google.com

Cuando el hijo significa para los padres una mera prolongación de ellos mismos, cualquier inadecuación del pequeño respecto a las ilusorias expectativas de los padres, pueden generar sentimientos de enorme frustración, odio y rechazo, al punto de desencadenar conductas abusivas, tanto físicas como emocionales.

Para que el niño logre un adecuado desarrollo en la vida, los padres deben sentir que además de ser parte de ellos, el hijo es a la vez alguien único y diferente y que se debe respetar como ser humano y que es una persona con derechos y deberes igual que ellos en el clan familiar.

Culturales

Autoritarismo Masculino

Es de orden cultural, económico y biológico y se origina en la supremacía física y cultural del hombre sobre la mujer y los niños. En lugar de hacer respetar la ley, él se cree la Ley (machismo).

Sociales

Aislamiento social

En las familias muy aisladas socialmente, las dificultades de integración pueden deberse a que viven o provienen de lugares muy apartados o a otros motivos de índole psicológica. También, es habitual el abuso en aquellas familias que viven hacinadas por motivos socioeconómicos y que debido a esa cercanía se despiertan en ellos las necesidades biológicas y afectivas.

Individuales

Aumento de tensión o estrés

Personas que están atravesando una crisis por motivos económicos o afectivos, etc. (la frustración puede producir aumento de la agresión, regresiones, alcoholismo) pueden ser personas potencialmente abusadoras, siempre que haya una predisposición, sobre todo si no cuentan -como en el caso del aislamiento social- con fuentes de apoyo externas, familiares o comunitarias.

Historia de abuso intergeneracional

Un gran porcentaje de abusadores han sido abusados ellos mismos de niños y repiten el modelo del padre o del familiar que tuvieron, lo que no quiere decir que todo niño abusado se vaya a transformar en abusador. (Haciendo activo lo que sufriera pasivamente como una forma de venganza).

Muchas veces permanece en posición pasiva siendo siempre una víctima propicia para el abuso.

Supervisión deficiente

Niños poco atendidos, quizá debido a que ambos cónyuges trabajan, o

Los niños permanecen muy solos o poco comunicados son proclives a convertirse en víctimas fáciles del abuso.

Personalidad perversa

Si bien es cierto que algunos abusadores son considerados sádicos, perversos, adictos al alcohol u otras drogas, es difícil dar un perfil del abusador, porque los hay de muy distintas personalidades.

Pueden ser individuos muy enfermos, en los cuales la personalidad está afectada en todas sus áreas, pero también pueden ser individuos que lleven una vida aparentemente normal, siendo el abuso el único rasgo anormal.

El abuso puede darse en cualquier estructura de personalidad: psicótica, perversa o neurótica, siendo por lo general más grave cuando mayor sea el trastorno de personalidad.

En el abuso sexual, por lo general, se utiliza la seducción, que suele comenzar como juegos de tocar y hacer cosquillas. Estos juegos se van sexualizando cada vez más pero el niño no se anima a contarlos por diferentes motivos: siente culpa, siente placer, miedo a que no le crean, miedo al reproche, se siente confundido, no sabe si está bien o mal, etc. En la mayor parte de los casos existe en el abusador una gran dificultad para relacionarse sexualmente con un adulto.

Factores de riesgo para el abuso de menores

Existen circunstancias que hacen más probable que se produzca un abuso sexual, a esto se le llama factores de riesgo. Estos factores no son causas que automáticamente provoquen el abuso sexual, son circunstancias que debemos tomar en cuenta y que hacen más probable que ocurra un abuso. Entre estos factores están:

Diferentes investigaciones han encontrado que un factor que influye para que aparezca el maltrato y abuso sexual es un modelo de creencias rígido, formal e idealizado: "Cómo debe ser una buena familia", "Quién debe decidir en grupo", Cómo debe comportarse un buen bebé" (por ejemplo, que sea obediente), "Cómo debe comportarse la mamá en familia" (por ejemplo, callada y sumisa), etc. Este tipo de ideas fomenta relaciones de control, limita las relaciones de igual a igual y frena el aprendizaje compartido dentro de la familia.

La mayoría de los abusos sexuales son cometidos por varones adultos. Diferentes estudios a escala internacional afirman que las agresiones por varones ascienden a 86,6% en comparación con 13,9 % de mujeres.

Entre las formas de abuso sexual se encuentran: mostrar al niño o niña material sexualmente explícito sin fines educativos como la pornografía, besar al niño o niña como adulto, sexo oral, anal y genital, exponer a niñas y niños a actos sexuales entre adultos, exhibicionismo, irrumpir su intimidad, etc.

El abuso sexual genera en niños y niñas sentimientos que pueden ser: placer, extrañamiento, culpa, desagrado, miedo, confusión, o rechazo.

Consecuencias del abuso sexual infantil a corto y largo plazo

Variables de las categorías

Además de establecer una tipología de maltrato, es importante valorar la gravedad del mismo para la persona que lo vive.

Son factores que evalúan la gravedad los que a continuación se detallan:

Los efectos de la vivencia de un abuso en el desarrollo evolutivo del niño, varían enormemente según las siguientes categorías:

• Tener o no una red de apoyo psicosocial.

• La actitud de esta red psicosocial ante la revelación del abuso.

• Recibir o no un apoyo psicológico.

• La identidad del abusador.

• El verse obligado o no a seguir conviviendo con el abusador.

• La prontitud y efectividad de las medidas sociales y judiciales tomadas por el entorno del menor.

• La revictimización secundaria que la víctima puede vivir durante el procedimiento penal.

Otro factor que resulta clave a la hora de analizar las consecuencias del abuso sexual infantil es el componente de género. Parece que las secuelas más frecuentes en las niñas son la ansiedad y los problemas de autoestima, entre otros, y en el caso de los niños, sin embargo, son el fracaso escolar y los problemas de inadaptación social.

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL A CORTO PLAZO

De entre las consecuencias a corto plazo, conviene recalcar un fenómeno importante: el Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil, que tiene muchos paralelismos con el Síndrome de Estocolmo y que incluye cinco fases:

1. Impotencia. Los niños víctimas de abuso sexual generan un fenómeno de indefensión aprendida, puesto que sus intentos por evitar el abuso resultan vanos. Poco a poco dejarán de intentarlo siquiera.

2. Mantenimiento del secreto. La manipulación y la amenaza a la que son sometidos les obliga a mantener, sobre todo, en los casos de abuso intrafamiliar una doble vida para mantener el secreto y evitar la revelación.

3. Entrampamiento y acomodación. Si el abuso se prolonga en el tiempo, el niño poco a poco irá asumiendo el papel de pareja del agresor.

4. Revelación espontánea o forzada. Cuando se llega a la revelación, suele ocurrir con un igual, pudiéndose producirse bien de manera espontánea o bien forzada por un adulto al valorar los indicios.

5. Retracción. Si no hay una intervención efectiva, incluso habiéndola, la retracción es frecuente, por culpa, vergüenza o miedo.

Es importante recordar que algunos niños pueden vivir un abuso sexual y permanecer asintomáticos, es decir, no mostrar signo alguno de trauma. El motivo puede ser desde la propia vivencia del niño (que según su edad y la ejecución del abuso, puede no percibirlo como una agresión) a un fenómeno de bloqueo pasajero. Por eso, es fundamental hacer seguimiento a los niños víctimas de abuso sexual, presenten o no una sintomatología.

A CORTO PLAZO

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL A LARGO PLAZO

Aunque no existe un cuadro diferencial del abuso sexual infantil, hay consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas.

A continuación, se enumeran algunas de las consecuencias a largo plazo que puede vivir un niño o niña víctima de abuso sexual.

1. Físicas:

2. Emocionales:

3. Sexuales:

- Fobias sexuales.

4. Sociales:

Por todo ello, la atención que se le ha de proporcionar a un niño víctima de abuso sexual no debe únicamente centrarse en el cuidado de sus lesiones, sino debe ser coordinada entre los distintos profesionales prestando atención psicológica, dándole un seguimiento a corto y medio plazo y proporcionando atención y apoyo al menor y a la familia.

El papel de la familiar es esencial en la recuperación del niño: si le creen desde el primer momento y le apoyan, constituyéndose en modelo y referente afectivo alternativo, el menor se recuperará antes y mejor que en caso contrario.

Manifestaciones del abuso infantil

El Abuso Infantil puede dar lugar a una gran variedad de síntomas, algunos más específicos que otros. Podemos hablar a grandes rasgos de:

TRASTORNOS POR ESTRES POSTRAUMATICO

(Según el DSMIV)

Conjunto de síntomas que aparecen luego de un acontecimiento estresante y traumático, tratándose por lo general de un hecho imprevisto e impensable (asaltos, violación, choque, incendio, terremoto). En cambio, la pérdida de un ser querido, un fracaso económico, un conflicto matrimonial, una enfermedad crónica, etc., no estarían incluidas dentro de ésta definición.

El trastorno es más grave si el agente causal es de origen humano.

A) Estrés reconocible, capaz de provocar síntomas significativos de malestar.

B) Reexperimentación del traumatismo.

C) Embotamiento de la capacidad de respuesta

Ante el medio externo y reducción en la interacción con el mismo.

D) Síntomas persistentes de activación.

E) El cuadro sintomático debe estar completo por más de un mes.

F) La incapacidad puede ser leve o afectar todos los aspectos de la vida laboral, recreativa, familiar y social.

Pueden aparecer asociados los siguientes trastornos: depresión, fobias, somatizaciones, trastornos de angustia y obsesivos-compulsivos.

La denominación de Trastornos por Estrés Postraumático del DSMIV se corresponde, en líneas generales, con las Neurosis Traumáticas, cuyas características principales según son:

Como barrera ante los estímulos, como por ej.: la percepción, el interés en el mundo exterior en general y el interés sexual; puede producirse un estado de regresión y deseos pasivos de ser cuidado y protegido.

Especialmente de ansiedad, frecuentemente de rabia, ocasionalmente ataques convulsivos. Se trata de descargas de emergencia arcaica e involuntaria, a veces inespecíficas.

Tendencia a mostrarse inquieto, hiperquinético, con tendencia a llorar y a gritar.

Los accesos de ansiedad son repetición de estados traumáticos previos; la rabia tiene su raíz en los sentimientos de frustración por la insatisfacción de la descarga. La ansiedad y la rabia en estos casos representan descargas de excitación que fueron provocadas en la situación traumática y no pudieron ser descargadas en forma suficiente.

Como pesadillas, donde el trauma es reexperimentado una y otra vez. Estas repeticiones, que también pueden darse durante la vigilia, traen consigo una tardía descarga, y ayudan a liberarse de las tensiones; además, gracias a esos sueños es posible dormir a pesar de la tensión interna.

En todo o en parte, durante el día ya sea en forma de fantasías, pensamientos o secuencias.

PERTURBACIONES DEL DESARROLLO INFANTILA) Alteraciones del desarrollo evolutivo:

Detención, atraso, retroceso, precocidad o intensidad inusual de pautas de conducta esperables según la edad.

B) Trastornos profundos del desarrollo del tipo de las patologías autista y simbiótica (trastornos reactivos de la vinculación: ausencia de contacto visual, sonrisa, vocalización).

C) Desordenes psicosomáticos

(Trastornos en las funciones). Si bien muchas de estas perturbaciones tienen un origen psicológico, otras veces pueden responder a causas específicamente orgánicas, por lo cual, se hace necesario el diagnóstico diferencial.

LESIONES CORPORALES

Son aquellas lesiones físicas como golpes, lastimaduras, quemaduras, fracturas, accidentes, enfermedades o intoxicaciones, debidas a actos de abuso o negligencia.