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La herencia e identidad protestante latinoamericana y su aporte al desarrollo social (página 3)




6. La superación de las dicotomías teológicas acerca de la fe en su relación con los desafíos contextuales y culturales. Esto supone la necesidad de construir una fe que conserva su legado "histórico, relacional y transformador". Esta es la fe que transforma vidas, relaciones, sociedades y que se construye –como lo plantea Berger- "socialmente". Esta interacción la protege del aislamiento social y le da a la fe un perfil dinámico, pertinente y contextual. Lo dicho supone que la fe evangélica y su realidad "se construye socialmente", en la interacción de los sujetos con su entorno de vida. Además, esta es una fe que respeta su cultura local y su identidad. No avasalla, respeta; no impone, dialoga y contextualiza; no desestima, valora lo local. El desarrollo pasa por el reconocimiento y valía de lo que somos y tenemos; y a partir de ahí construye nuestro futuro.

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Anexos

Anexo 1

Las 95 Tesis de Martín LuteroDisputa acerca de la determinación del valor de las indulgencias

Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Wittenberg, 31 de octubre de 1517.

Oración de Lutero

Señor Dios, Tú me has puesto en tarea de dirigir y pastorear la Iglesia. Tú ves cuán inepto soy para cumplir tan grande y difícil misión, y si yo lo hubiese intentado sin contar contigo, desde luego lo habría echado todo a perder. Por eso clamo a Ti. Gustoso quisiera ofrecer mi boca y disponer mi corazón para este menester. Deseo enseñar al pueblo, pero también quiero por mi parte aprender yo mismo continuamente y manejar Tu Palabra, habiéndola meditado con diligencia. Como instrumento Tuyo utilízame. Amado Señor, no me abandones en modo alguno, pues donde yo estuviera solo, fácilmente lo echaría todo a perder. Amen.

"Comentario documentado y edificante del Génesis".Edición Walch 1739, tomo II, página 404

 

 

 

 

 

 

Autor:

Freddy Guerrero

Prof.: Carlos Van Engen, P.hD.

Trabajo final del curso: Análisis histórico-social de la Iglesia en América Latina

Diciembre, 2005

PRODOLA

[1] El tema se ha delimitado al tratamiento de la herencia histórico (luterana) y avivamentista (wesleyana). En otro trabajo se recogerá el rico aporte del calvinismo desde el campo educativo a la sociedad y la iglesia para la formación de una nueva generación de líderes evangélicos y la transformación de la sociedad.

[2] Lamentamos no incluir los aportes del calvinismo por razones de tiempo. Pero a la vez, reconocemos que por la tendencia wesleyana del autor, el esfuerzo está centrado en la recuperación de su propia herencia en diálogo con la matriz protestante luterana.

[3] Esta es la hipótesis desarrollada por el autor en su tesis de maestría: "Misión y ética social"

[4] Cf. Escritos de Larisa Lomnitz, Richard Foster, otros)

[5] cf. Yergan-Stanislaw. Pioneros y líderes de la globalización: Las claves de la transformación del mundo actual. Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1999 (Páginas 143-190).

[6] Comunicación personal electrónica mantenida con el autor. Además, se sugiere analizar el artículo del mismo autor titulado "Desafíos a la ética social evangélica en la América Latina de cambio de siglo". En ¿Hacia dónde va el protestantismo? FTL. No. 16, páginas 101-125.

[7] Ver, J.D. Macomber "East Asia´s Lessons for Latin American Resurence", en The World Economy, Vol. 10 (4): 469-481; R. Villamizar & J.C. Mondragón. Zenshin: Lecciones de los países del Asia Pacífico en tecnología y competitividad, Norma, Bogotá, 1995.

[8] Nos referimos a los portes de Toynbee y el estudio comparativo entre Asia Pacífico y América Latina

[9] El autor recomienda la lectura del libro de Washington Padilla sobre la Historia de la Iglesia en Ecuador; Tomas Bamat ¿salvación o dominación? Las sectas religiosas en el Ecuador; y el Cuaderno Doctrinal No. 2: Iglesia y fe en América Latina. Reflexiones desde el Ecuador de INEDES. Además, Escobar, Bonino, Stoll.

[10] En lo posterior usaremos la designación rostros para significar a "ramas, expresiones o corrientes" principales del movimiento protestante. Así mismo debo reconocer mi deuda en la construcción de éstas reflexiones al libro de José Miguez Bonino: "Rostros del protestantismo latinoamericano".

[11] La designación denominaciones en símil equivale al uso católico de "órdenes religiosas" con la sustancial diferencia que no reconocen un primado protestante o algo parecido, pues cada una tiene una figura autoritativa con la que establece su relación institucional y administrativa. A su vez, establecen relación con Dios a través de una línea directa sin mediación de un pontífice protestante.

[12] El autor reconoce su dependencia del aporte de José Miguez Bonino en la articulación de la presente unidad. Toma prestada las categorías usadas por él en su libro: "Rostros del protestantismo latinoamericano".

[13] Panamericanismo, movimiento que pretende fomentar las relaciones y la colaboración entre los estados de América, en el cual algunos observadores han querido ver la peculiar vinculación entre Estados Unidos y el resto de las repúblicas del continente. El Nacimiento del Panamericanismo. Cierta forma de asociación panamericana nació con la independencia (emancipación) de las distintas colonias españolas y portuguesas en torno al primer cuarto del siglo XIX. Simón Bolívar presintió que el mayor riesgo al que se enfrentaban las nuevas naciones era su desunión, por lo que propugnó la federación de todas ellas en una estructura de carácter supranacional. En la Carta de Jamaica (1815) ya había expuesto la idea de unir toda Sudamérica, desde Chile hasta México. Pero fue en 1826 cuando se convocó por vez primera, a instancias del propio Bolívar, una reunión de las recién creadas repúblicas, que se celebró en Panamá. Estados Unidos, a pesar de ciertas dudas iniciales, se desinteresó en la participación en el proyecto bolivariano de federación hispanoamericana. En 1823, había proclamado la Doctrina Monroe y no tomó parte activa en el movimiento, prefiriendo esperar una mejor oportunidad. La Unión Panamericana. Acabada la Guerra Civil estadounidense (1861-1865), Estados Unidos se mostró cada vez más interesado en el comercio con Sudamérica, dada la presencia cada vez más activa de Gran Bretaña en la zona. Entre 1889 y 1890 se celebró en Washington, debido a la iniciativa del secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) estadounidense James G. Blaine, la I Conferencia Panamericana, a la que asistieron los representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela. Esta reunión sentó las bases para el moderno sistema de cooperación panamericana y creó la Oficina Internacional de las Repúblicas Americanas, convertida tras el Congreso de Buenos Aires (1910) en la Unión Panamericana. No hay que olvidar, no obstante, que Estados Unidos venía aplicando desde los primeros años del siglo XX la denominada política del Big Stick (??gran garrote??) e interviniendo militarmente en diversas repúblicas. Antes de la I Guerra Mundial se celebraron tres conferencias panamericanas o interamericanas, en las que estuvo representada también la República Dominicana, que aprobaron resoluciones sobre cuestiones legales, comerciales y económicas. En el periodo de entreguerras (transcurrido desde 1918 hasta 1939), se celebraron cuatro conferencias más, centradas en aspectos militares de defensa y cooperación mutua. La reunión celebrada en Santiago de Chile (1923) aprobó la denominada Convención Gondra (que recibió ese nombre por haber sido el ex presidente paraguayo Manuel Gondra su principal promotor), cuyo fin era evitar enfrentamientos bélicos entre los países americanos. En la Conferencia de Lima (Perú) de 1938 se hizo pública la llamada Declaración de Lima, que establecía la solidaridad entre las naciones americanas y la ayuda entre los diversos estados en caso de agresión de un país extranjero. La Organización de Estados Americanos (OEA). La IX Conferencia Panamericana, celebrada en Bogotá (Colombia) en 1948, fue la primera tras la II Guerra Mundial y en ella, mediante el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas, o Pacto de Bogotá, quedó constituida la Organización de Estados Americanos (OEA). La antigua Oficina Internacional de Repúblicas Americanas se convirtió en su secretaría permanente con sede en Washington, por lo que Estados Unidos ejercería gran influencia sobre ella. La OEA marcó como objetivo impedir la expansión del comunismo en el continente americano. En 1962, Cuba fue expulsada de la OEA tras la instauración del régimen liderado por Fidel Castro, quien comenzó a propugnar un tipo de panamericanismo paralelo e independiente caracterizado por abogar a favor de la lucha de los estados americanos contra el imperialismo estadounidense a través de la revolución. La X Conferencia Panamericana, celebrada en Caracas (Venezuela) en 1954, adoptó resoluciones sobre la propaganda y actividades subversivas, la abolición de la segregación racial y el fin del colonialismo en América. Ésta fue formalmente la última conferencia panamericana. Las posteriores reuniones de los estados americanos han adoptado la forma de reuniones de los ministros de Asuntos Exteriores de cada uno de los países, según establecen los estatutos de la OEA, o de conferencias especiales, también bajo la tutela de la OEA, para discutir cuestiones específicas. La Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el MERCOSUR son otros organismos supranacionales de ámbito americano (Microsoft ® Encarta ® Biblioteca de Consulta 2002. © 1993-2001 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[14] Este aspecto representa una semilla incipiente, pero al final una semilla para sembrar cambio y desarrollo social. Me refiero a la educación teológica. Sin embargo, es lamentable que esta no lograra pasar el lindero de lo religioso para considerar a la educación teológica como una herramienta para formar a las generaciones de servidores para transformar al individuo y su sociedad.

[15] Según Bastián, la "atomización de los protestantismos" representa el proceso que se da en los años 1949 a 1959. Sin embargo, en lo personal creo al igual que M. Bonino que esta atomización se incuba en dicha década, pero se manifiesta estructuradamente a fines del siglo XX. No obstante, el misiólogo David Bosch afirma que: "las iglesias protestantes se encuentran desafiadas por desarrollar lo que el llama "el paradigma ecuménico", de lo contrario las iglesias no podrán subsistir con sentido de pertinencia evangélica y social. Las iglesias no podrán seguir su ruta atomizada. Por el contrario el fenómeno de la globalización, ya no como desafío bíblico-teológico nos obliga a considerar la necesidad de nuclearnos para ser efectivos en el cumplimiento de nuestra misión.

[16] Este movimiento no será tratado, no obstante, recomendamos la lectura de los escritos producidos por el mismo: Iglesia y Misión, Boletín Teológico, y la Serie Colección FTL.

[17] Aquí hay que reconocer la fuerte carga pietista. Aunque se ha ubicado mayoritariamente entre los empobrecidos en América Latina, su propuesta y discurso no ha ido mas allá de los planteamientos individualista pietista, ni ha construido un nuevo imaginario colectivo que logre articular la utopía del proyecto progresista de avanzada. Tal vez, se podría calificar como un proyecto religioso seudo liberador, pero más que nada populista con un discurso conservador.

[18] Esto plantea la necesidad de trabajar teológicamente lo concerniente a la "identidad indígena" para acompañar sus procesos de movilización. Pero a la vez, plantea la necesidad de profundizar en el "Evangelio" en sí. De modo, que se produzca una sinergia teológico-antropológica cultural.

[19] Tal y como lo destacó Max Weber en "Etica protestante y el espíritu del capitalismo"