Monografías Plus »

Virus del moquillo canino



RESUMEN

El Distemper Canino o también conocido como Virus Del Moquillo Canino, Enfermedad De Carré es una enfermedad infectocontagiosa de origen viral, que afecta a animales de las familias Canidae, Mustelidae, Mephitidae, Hyaenidae,  Ailuridae, Procyonidae, Pinnipedia, algunos Viverridae y felidae, El virus es un tipo de una sola hebra de ARN del orden mononegavirales, familia paramyxoviridae, genero morbillivirus y especie virus del moquillo. Es una enfermedad de distribución mundial, que afecta a animales de todas las edades, siendo particularmente vulnerables tempranamente y en la vejez, donde produce un cuadro que se conocía como "encefalitis de los perros viejos".

El Distemper canino Produce una infección sistémica severa en diferentes tipos de células incluyendo epiteliales, mesenquimatosas, neuroendocrinas y hematopoyéticas en varios órganos y tejidos, lo que podría conducir a persistencia viral en el sistema nervioso central (SNC) y en tejidos linfoides. Los anticuerpos séricos son protectores contra la diseminación viral y su nivel al momento de la infección es crítico para su evolución. Las principales manifestaciones clínicas incluyen signos respiratorios, gastroentéricos, cutáneos, inmunosupresión y leuco encefalitis desmielinizante. Durante algunos años después de la aparición de vacunas, el virus del moquillo canino estuvo bajo control. En los últimos años la incidencia de moquillo en caninos parece haber aumentado, debido a fallas en la vacunación y/o inmunización insuficiente.

INTRODUCCION

El virus del Moquillo Canino es enzoótico en el mundo entero y tiene un amplio rango de huéspedes. La mayoría de los carnívoros terrestres son susceptibles a la infección natural por el virus de moquillo canino Virus del Moquillo Canino. Todos los animales de la familia Canidae (perro, perro salvaje australiano, zorro, coyote, lobo, chacal), la familia Mustelidae (comadreja, hurón, visón, zorrillo, tejón, armiño, marta y nutria), y la familia Procionidae (kinkajou, coatí, bassariscus, mapache, panda rojo) pueden morir por la infección con Virus del Mmoquillo Canino. Recientemente se ha encontrado que los grandes felinos son también susceptibles a la infección y enfermedad por Virus del Moquillo Canino (leones, leopardos y tigres en California en 1992 y leones en Tanzania en 1994). Además el Virus del Moquillo Canino fue aislado de cerebros de pecaríes con síntomas clínicos de encefalitis. Los perros de todas las edades son susceptibles a VMC, pero los cachorros lo son aún más cuando pierden los anticuerpos maternales.

AGENTE CAUSAL

El virus pertenece al orden mononegavirales, familia paramyxoviridae, genero morbillivirus y especie virus del moquillo. Es un virus envuelto, que contiene: la nucleocápside de simetría helicoidal que consiste en una cadena única de RNA de sentido negativo y 15882 nucleótidos y proteínas asociadas: nucleoproteína (N), fosfoproteína (P) y proteína polimerasa mayor (L). Además conforman la partícula viral la proteína de membrana (M), la hema-glutinina/neuraminidasa (HN) y la proteína de fusión (F). La envoltura lipídica contiene las dos glicopro-teínas de superficie F y HN, las cuales median la entrada y salida viral de la célula hospedadora. El core contiene las proteínas N, P y L que inician la replicación intracelular. La proteína viral M conecta las glicoproteínas de superficie y la nucleocáp- side durante la maduración viral La replicación tiene lugar en el citoplasma a las 14 a 24 horas pos infección. Comienza con la adhesión de la proteína HN del virus a receptores celulares tales como sialoglicoproteínas o glicolípidos. La proteína F interviene en la fusión de la envoltura viral con la membrana plasmática a un pH fisiológico. El genoma ARN de cadena simple y polaridad negativa debe transcribirse a un intermediario autorreplicativo antes de generar los ARNm. Para que esto ocurra son necesarias las nucleocápsides libres e intactas con sus tres proteínas asociadas (N, P y L). Una vez que la nucleocápside es liberada en el citoplasma, la polimerasa ARN dependiente inicia la transcripción desde el extremo 3´ hacia el final del genoma, sintetizándose una cadena de polaridad positiva. A partir de ella se generan los ARNm correspondientes a cada gen. Los genes en el ARN viral se hallan separados mediante secuencias cortas intergénicas de residuos uracílicos, y son capaces de generar una cola larga de poli A en cada ARNm por un proceso reiterativo de copiado, interrupción y reinicio de la transcripción. Cada ARNm se cliva y las enzimas continúan transcribiendo el siguiente gen.

El ensamble y maduración de los viriones involucra la incorporación de glicoproteínas virales en la membrana plasmática de la célula hospedadora, la asociación de la proteína M y de otra proteína no glicosilada con la membrana celular modificada y el alineamiento de la nucleocápside con la proteína M. La liberación es por gemación de los viriones maduros que se cubren de una envoltura que contiene lípidos de origen celular y glicopro-teínas virales. El ARN neoformado se asocia a proteínas de la nucleocápside, que se producen en exceso y se acumulan en el citoplasma, dando lugar a la formación de cuerpos de inclusión característicos. Se inactiva rápidamente a 37ºC, en pocas horas a temperatura ambiente y es muy sensible a desinfectantes comunes.

HOSPEDADORES

Afecta a animales de las familias Canidae, Mustelidae, Mephitidae, Hyaenidae, Ailuridae, Procyonidae, Pinnipedia, algunos Viverridae y Felidae (aunque no a los gatos domésticos, que sufren otras enfermedades, como la rinotraqueítis o la calicivirosis, que cursan con sintomatología respiratoria). Aunque en los últimos años han sido observadas enfermedades distemper-like en grandes félidos en el Parque Nacional Serengeti en Tanzania y en zoológicos de Norteamérica, pecaríes de collar (Tayassu tajacu) en Arizona y en prima¬tes no humanos (Macaca fuscata) en Japón. Las focas, además de tener un virus de distemper específico, pueden llegar a infectase con el virus del Distemper canino. De todos ellos, los más importantes por su relación con los seres humanos, son el perro, el hurón y el visón.

INFECCION

El virus es liberado en gran escala por vía oro-nasal, aunque cualquier descarga y secreción puede contenerlo.

INFECCION SISTEMICA

La forma aguda es la presentación común del moquillo canino. Durante la exposición natural el VMC se disemina por gotitas de aerosoles y entra en contacto con el epitelio de las vías respiratorias superiores. El período de incubación (desde la infección hasta la aparición de signos clínicos) normalmente es de 7 a 14 días (Wheler, 2007). En el transcurso de 24 horas, se multiplican en los macrófagos tisulares y se disemina en estas células a través de los linfocitos locales a las amígdalas y los ganglios linfáticos bronquiales (Lorenzana, 2008). Alrededor de dos a cuatro días post inoculación (PI), aumenta el número de virus en amígdalas y los ganglios linfáticos retrofaringeos y bronquiales, Hacia los días cuatro a seis PI, ocurre la multiplicación del virus dentro de folículos linfoides en el bazo, lamina propia del estómago, intestino delgado, ganglios mesentéricos y las células de kupffer del hígado (Craig, 2000). La proliferación amplia del virus en órganos linfoides produce el aumento inicial de la temperatura corporal y la leucopenia; la elevación de la temperatura coincide con la aparición de interferón circulante (Lorenzana, 2008), la linfopenia es causada por el daño viral a células linfoides, que afecta tanto a células T como a células B (Ettinger, 2007). La fiebre y linfopenia casi siempre pasan inadvertidas; la fiebre disminuye durante algunos días hasta que se desarrolla una segunda fase febril (de allí el nombre de "distemper"), que normalmente va acompañada de conjuntivitis, rinitis y anorexia. Los signos gastrointestinales y respiratorios como tos, diarrea, vómitos, anorexia, deshidratación y pérdida de peso pueden presentarse; siendo las infecciones bacterianas secundarias a menudo los que complican la enfermedad del moquillo canino (Wheler, 2007). Es probable que la diseminación adicional de VMC a tejidos epiteliales y SNC en los días ocho o nueve PI ocurra por vía hematógena, como una viremia relacionada con células dependiendo del estado inmunitario humoral del perro (Craig, 2000). La intensidad y duración de la viremia son proporcionales al título de anticuerpos séricos (Morgan, 1999), a la potencia y el tipo de respuesta inmunitaria del hospedador. La eliminación del virus se inicia al momento de la formación de colonias epiteliales y ocurre por todas las excreciones del cuerpo, incluso en perros con infección subclínica (Craig, 2000). Entre los días 9 a 14 post infección se inicia la respuesta inmune humoral y celular (Lorenzana, 2008).

INFECCION DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL

La patogenia de la enfermedad neurológica en perros infectados por el VMC es compleja. El sistema nervioso central y los tejidos epiteliales se infectan en aproximadamente 8-14 días después del ingreso del VMC (Nelson y Couto, 2000). La diseminación del virus al SNC depende del grado de respuesta inmunitarias sistémicas generadas por el huésped. Es probable que el virus penetre en el sistema nervioso de muchos perros virémicos infectados con VMC, sea que se observen o no signos neurológicos. El anticuerpo antiviral y el depósito resultante de complejos inmunitarios pueden facilitar la diseminación del virus hacia el endotelio vascular en el SNC. Los virus (libres o relacionados con plaquetas o linfocitos) penetran en las células endoteliales vasculares de las meninges, en las células epiteliales del plexo coroideo del cuarto ventrículo y en las células ependimales que recubren el sistema ventricular. El antígeno viral se detecta primero en el endotelio capilar y venular del SNC y en los procesos podálicos astrociticos perivasculares. Se ha demostrado que la infección del epitelio del plexo coroideo se desarrolla durante todo el curso de la misma porque el virus se produce de manera continua. A partir de estos sitios, pueden penetrar al líquido cefalorraquídeo (LCR) los virus libre o relacionado con linfocitos, en donde se diseminan hacia estructuras periventriculares y subpiales. La diseminación de virus a través de vías del LCR explica probablemente la distribución temprana de la lesión en áreas

subependimales, como corteza cerebral (principalmente arquicorteza y paliocorteza), nervios ópticos, velo bulbar anterior, pedículo cerebeloso y medula espinal (Craig, 2000).

El LCR de perros recuperados en forma rápida usualmente no posee anticuerpos ni interferón. Los perros que mueren después de una infección aguda del SNC tienen interferón en el LCR pero no tienen anticuerpos neutralizantes. Los que desarrollan enfermedad subaguda o crónica con signos nerviosos tienen interferón y pueden tener anticuerpos neutralizantes en el LCR (Lorenzana, 2008).

El tipo de lesión que se produce y el curso de la infección dentro del SNC dependen de diversos factores, que incluyen la edad y capacidad inmunitaria del huésped al momento de la exposición, las propiedades neurotrópicas e inmunosupresora del virus y la época en que se diseminan las lesiones. Pueden ocurrir de manera independiente encefalitis aguda o crónica, o progresar las lesiones de la fase aguda a la forma crónica en los animales que sobreviven (Craig, 2000).

Forma aguda

La encefalitis aguda, se presenta tempranamente en la infección de animales jóvenes o inmunosuprimidos se caracteriza por una lesión viral directa al SNC (Morgan, 1999).

El virus causa lesiones multifocales en las sustancias gris y blanca; las de la sustancia gris resultan de infección neural y necrosis; y estos pueden conducir a poliencefalomalacia predominante. También ocurre infección neural con pruebas mínimas de citólisis (Craig, 2000) esto incluye únicamente la corteza cerebral y cerebelar (Lorenzana, 2008). Las cepas virales que inducen infección aguda fatal afectan predominantemente la sustancia gris del SNC y provocan destrucción neuronal. A las 3 semanas post infeccion los perros han muerto o se han recuperado totalmente (Appel, 1999). Las lesiones de la sustancia blanca, que se caracterizan por daños de la mielina, van acompañadas de replicación de VMC en células gliales, los cambios inflamatorios son mínimos y las teorías sobre ausencia de inflamación han incluido inmunodeficiencia resultante de la inmadurez fisiológica del sistema inmunitario, inmunosupresión inducida por el virus y la fase temprana de la enfermedad que se estudia; estos provocan desmielinización del cerebelo, nervio óptico y cordón espinal, en ese caso la recuperación o la muerte puede demorarse entre dos a tres meses (Craig, 2000). Por otro lado es posible la presencia de signos nerviosos sin otros signos previos de enfermedad generalizada.

Después de una aparición retardada de respuesta inmune, el virus puede desaparecer de los tejidos linfáticos y epitelios, pero puede persistir en SNC, ojo y almohadilla plantar (Lorenzana, 2008). Las cepas virales que causan una enfermedad más suave afectan la sustancia blanca del SNC causando desmielinización (Appel, 1999).

La presentación neurológica incluye:

1. Contracciones bruscas involuntarias localizadas de un músculo o grupo de músculos (Mioclonias).

2. Paresia o parálisis que comienzan a menudo en miembros posteriores (ataxia).

3. Convulsiones, sialorrea, movimientos masticatorios, pedaleo de los miembros, micción involuntaria y defecación.

4. Hiperestesia, vocalización, reacciones de miedo.

5. Ceguera.

Dependiendo de la severidad de la infección, todos o ninguno de los signos neurológicos pueden ser evidentes. Después de la recuperación del moquillo canino agudo o de una presentación inaparente, los trastornos neurológicos pueden tardar en presentarse algunas semanas o hasta meses. Pueden verse hiperqueratosis en las almohadillas plantares (Hard Pad Disease) y en la nariz (Wheler, 2007).

Forma crónica

En encefalitis crónica los perros mayores e inmunocompetetes desarrollan una encefalomielitis crónica progresiva o desmielinizante, de mecanismo inmune (Morgan, 1999); esta encefalitis crónica a VMC también va acompañada de un incremento de la concentración de anticuerpos antimielina, que se piensa es una reacción secundaria al proceso inflamatorio. Asimismo, hay un aumento de anticuerpos neutralizantes de virus intratecales.

Al parecer, los anticuerpos a VMC interactúan con macrófagos infectados en lesiones del SNC y causan su activación con la liberación de radicales de oxigeno reactivos. A su vez, esta actividad puede conducir la destrucción de células oligodendrogliales y de mielina por un mecanismo de "mirón inocente" (Craig, 2000). Parece consecuencia de las respuestas inflamatorias a los antígenos víricos en el interior de las células del SNC, con activación de macrófagos y liberación de mediadores citotóxicos que tienen un papel en la destrucción y desmielinización de las células del SNC (Ettinger, 2007) Se han reconocido dos formas crónicas en perros adultos. La primera se presenta a consecuencia de un proceso inmunomediado que produce una encefalitis multifocal (Multi Distemper Encephalomyeltis) que progresa lentamente. Esta forma normalmente ocurre en los perros de cuatro a ocho años y se presenta con debilidad en miembros posteriores, falta de respuesta a la amenaza, parálisis y temblores de la cabeza; la recuperación de este tipo de infección VMC puede ser posible (Wheler, 2007). La encefalitis crónica del perro viejo (Old Dog Encephalitis) es un desorden progresivo que afecta usualmente a perros mayores de seis años, se presenta con ataxia, movimientos en círculo, presión de la cabeza contra objetos y cambios en la personalidad (no hay respuesta a estímulos externos o no reconoce a los dueños). La persistencia del virus en el SNC produce una reacción inflamatoria, instalándose una encefalitis crónica. Estos animales no son infecciosos, pero su recuperación es muy difícil (Wheler, 2007). En los pacientes que sobreviven se elimina el VMC de las lesiones inflamatorias; y pueden encontrase sitios no afectados en el tejido cerebral. Si la diseminación del virus en el SNC ha sido extensa para la época en que el huésped responde al virus, entonces ocurre un daño difuso (Craig, 2000). Los perros que presentan la enfermedad aguda o subaguda desarrollan una muy pobre o nula respuesta inmune humoral y celular. Los perros con infección crónica del sistema nervioso central pueden desarrollar una respuesta inmune en forma tardía (Lorenzana 2008).Se pueden observar en perros de edad avanzada sin que hallan presentado una historia de una enfermedad sistémica que la corteza cerebral esta afectada junto con el cerebelo, evitando el tronco encefálico; se desconoce si esto es el resultado de la aparición de la infección en un periodo de inmunidad inadecuada, de una activación de la infección latente, de una multiplicación incompleta del virus del moquillo después de una infección previa de meses o años, diferentes cepas de virus de moquillo o algún otro mecanismo patogénico (Schaer, 2006).

La recuperación o la muerte pueden demorarse entre dos o tres meses. Es posible la presencia de signos nerviosos sin otros signos previos de enfermedad generalizada. Después de una aparición retardada de respuesta inmune celular y humoral, el virus puede desaparecer de los tejidos linfáticos y epitelios pero puede persistir en SNC, ojos y almohadilla (Appel, 1999).

DIAGNOSTICO

El diagnóstico suele limitarse a la sospecha clínica. No obstante, aunque la enfermedad multisistémica es fácil de reconocer, no siempre es esta la presentación, existiendo incluso manifestaciones neurológicas no clásicas, que dificultan el diagnóstico. Los cambios clínico patológicos pueden complementarse con otros recursos, que incluyen la detección de la presencia de eritrocitos y monocitos en el LCR, la presencia de anticuerpos anti VDC en el LCR que evidencia de manera definitiva encefalitis, pues los anticuerpos se producen en forma local, y esto no ocurre en perros vacunados o en enfermos en forma sistémica sin enfermedad neurológica (Greene & Appel, 1998). Además, la radiografía de tórax revela una neumonitis viral con evidencia de infección bacteriana secundaria y los hallazgos hematológicos muestran linfopenia absoluta, resultado de la depleción linfoide, seguida por leucocitosis en la etapa crónica.

Los métodos específicos incluyen la Inmunofluorescencia directa (IFD) utilizada para detectar virus a partir de hisopados de conjuntiva, mucosa genital, tejidos, sangre, LCR u orina. Es imprescindible realizarla en la etapa aguda, que dura una semana y tiene signos epiteliales. Esta prueba no es sensible como un Enzimainmunoensayo (ELISA) o una Transcripción Reversa - Reacción en cadena de la Polimerasa (RT-PCR), un resultado negativo no descarta la enfermedad y pueden aparecer falsos positivos a causa de fluorescencia no específica. Para la detección de anticuerpos se utilizan las pruebas de Inmunofluorescencia indirecta (IFI) y ELISA, que son muy sensibles y detectan anticuerpos séricos IgM e IgG. También se ha desarrollado una prueba de Inmuno-cromatografía empleando dos anticuerpos monoclonales anti-VDC, la cual permite un diagnóstico ante mortem rápido, altamente específico y sensible, equivalente a RT-PCR, pero de menor complejidad técnica. Las muestras consisten en fluidos nasales, hisopados conjuntivales o linfocitos, siendo los hiso-pados conjuntivales de elección (Dong-Jung et al., 2007). Para estudios más especializados, pueden utilizarse pruebas de hibridiza-ción de ácidos nucleicos virales con sondas marcadas, dirigidas hacia los segmentos genómicos de mayor interés. La RT-PCR como prueba diagnóstica es capaz de amplificar fragmentos del ácido nucleico en forma exponencial, aun habiendo en la muestra una sola molécula, indetectable por otros métodos, y puede determinar infección al segundo día de ocurrida. Generalmente se amplifican fragmentos del gen de la NP, región conservada dentro del genoma viral. Además puede aplicarse al estudio de variaciones genéticas del virus, mediante caracterización molecular de secuencias relevantes del genoma (Gallo Calderón et al., 2007). Aunque como método de diagnóstico mucho más rápido y eficaz se utilizan los test de moquillo Distemper canino diseñado para detectar antígenos del virus en la descarga nasal y ocular. El modo de uso es de la siguiente manera:

Monografias.com

TRATAMIENTO

El tratamiento consiste en cuidados de apoyo y antibióticos, y se dirige a prevenirlas infecciones bacterianas secundarias que son frecuentes en los animales con inmunosupresión. Los signos nerviosos por lo general no son reversibles y a menudo son progresivos y conducen a la muerte, la eutanasia, o al establecimiento de secuelas permanentes. El agente antiviral Riba-virina ha sido probado in vitro sobre mono-capas de células VERO infectadas por el VDC y se reveló como una herramienta promisoria para la terapia del DC (Elia et al., 2008).

PROFILAXIS

Los caninos poseen placentación endoteliocorial, recibiendo anticuerpos de la madre entre el 1 y el 5% por vía placentaria y entre el 40 y el 50% vía calostro. El nivel de estos anticuerpos equivale al 77% del título sérico de la madre (Greene & Appel, 2006). Este hecho, de vital importancia para la protección de los cachorros durante las primeras semanas de vida, puede conspirar contra la eficacia de la primera dosis de vacuna administrada. En general, el nivel de anticuer-pos va disminuyendo por degradación de las inmunoglobulinas y llega a niveles de no interferencia entre los 42 y 90 días de edad.

El primer intento de enfrentar el problema consistió en el empleo de una vacuna elaborada con virus Sarampión, un Morbillivirus con parentesco antigénico estrecho con el VDC como primer dosis, con el objetivo de inducir inmunidad cruzada (Appel et. al., 1984 b)

Las vacunas empleadas corrientemente son a virus atenuado, en asociación con otros virus productores de enfermedades en caninos y a bacterinas contra leptospirosis. Las cepas mas utilizadas son la Onderes-tepoort y la Lederle.

En carnívoros exóticos y muy susceptibles, donde el empleo de vacunas atenuadas no es seguro, se usaron con éxito vacunas inactivadas (Appel & Summers, 1995).

También se encuentra disponible una vacuna cuyo vector es el Canarypox en el cual, utilizando tecnología recombinante, se introdujeron genes que codifican para la expresión de la HN y la proteína F, los dos antígenos inmunogénicos más importantes del VDC. Se postuló su eficacia como primer dosis, aun en presencia de inmunidad pasiva (Pardo et al. , 2007).

Se ha desarrollado una vacuna experimental por modificación de la polimerasa viral a partir de virus de campo, lo que resulta en su atenuación, y administrada por vía intranasal provee protección significativa ante el desafío con la cepa parental virulenta. Esto aporta una herramienta mas a ser utilizada como respuesta rápida ante la aparición brusca de nuevas cepas, y podría combinarse eficientemente con otras estrategias vacunales (Silin et al., 2007).

BIBLIOGRAFIA

 

 

Autor:

Yolanda