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Los masones y la independencia del Perú (página 2)



Estas fuentes tienen mayor relevancia para determinar su vinculo masónico, más aún, cuando se sabe de la existencia de un Pasaporte Masónico otorgado a algún patriota innominado, que laboraba por estas zonas. Por el documento en cuestión se conoce que fuera otorgado por el Soberano Capítulo de la Unión del Sur –Arequipa- durante el año de 1822 y suscrito por un Tupac Catari, a sabiendas que la Revolución de éste data del año 1780, por lo tanto es un seudónimo utilizado en honor de un Gran Revolucionario Independentista.

Sobre la muerte de José Gabriel Condorcanqui se dice lo siguiente: El viernes 18 de mayo de 1781, después de haber cercado la plaza con las milicias de esta dudad del Cuzco... y cercado la horca con el cuerpo de mulatos y huamanguinos, arreglados todos con fusiles y bayonetas caladas, salieron de la Compañía nueve sujetos que fueron: José Verdejo, Andrés Castelo, un zambo, Antonio Oblitas (el verdugo que ahorcó al general Arriaga), Antonio Bastidas, Francisco Túpac Amaru; Tomasa Condemaita, cacica de Arcos; Hipólito Túpac Amaru, hijo del traidor; Micaela Bastidas, su mujer, y el insurgente, José Gabriel. Todos salieron a un tiempo, uno tras otro. Venían con grillos y esposas, metidos en unos zurrones, de estos en que se trae la yerba del Paraguay, y arrastrados a la cola de un caballo aparejado. Acompañados de los sacerdotes que los auxiliaban, y custodiados de la correspondiente guardia, llegaron al pie de la horca, y se les dieron por medio de dos verdugos, las siguientes muertes.

«A Verdejo, Castelo, al zambo y a Bastidas se les ahorcó llanamente. A Francisco Túpac Amaru, tío del insurgente, y a su hijo Hipólito, se les cortó la lengua antes de arrojarlos de la escalera de la horca. A la india Condemaita se le dio garrote en un tabladillo con un torno de fierro... habiendo el indio y su mujer visto con sus ojos ejecutar estos suplicios hasta en su hijo Hipólito, que fue el último que subió a la horca. Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo en presencia del marido se le cortó la lengua y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándole lazos al cuello, tirando de una a otra parte, y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar. Cerró la función el rebelde José Gabriel, a quien se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo. Le ataron las manos y pies a cuatro lazos, y asidos éstos a las cinchas de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se ha visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos no fuesen muy fuertes, o porque el indio en realidad fuese de hierro, no pudieron absolutamente dividirlo después que por un largo rato lo estuvieron tironeando, de modo que lo tenían en el aire en un estado que parecía una araña. Tanto que el Visitador, para que no padeciese más aquel infeliz, despachó de la Compañía una orden mandando le cortase el verdugo la cabeza, como se ejecutó. Después se condujo el cuerpo debajo de la horca, donde se le sacaron los brazos y pies. Esto mismo se ejecutó con las mujeres, y a los demás les sacaron las cabezas para dirigirlas a diversos pueblos. Los cuerpos del indio y su mujer se llevaron a Picchu, donde estaba formada una hoguera, en la que fueron arrojados y reducidos a cenizas que se arrojaron al aire y al riachuelo que allí corre. De este modo acabaron con José Gabriel Tupac Amaru y Micaela Bastidas, cuya soberbia y arrogancia llegó a tanto que se nominaron reyes del Perú, Quito, Tucumán y otras partes...

Este día concurrió un crecido número de gente, pero nadie gritó ni levantó la voz. Muchos hicieron reparo, yo entre ellos, de que entre tanto concurso no se veían indios, a lo menos en el traje que ellos usan, y si hubo alguno, estarían disfrazados con capas o ponchos. [..] Habiendo hecho un tiempo muy seco y días muy serenos, aquel día amaneció entoldado, que no se le vio la cara al Sol, amenazando por todas partes a llover. Ya la hora de las 12, en que estaban los caballos estirando al indio, se levantó un fuerte refregón de viento y tras éste un aguacero que hizo que toda la gente, aun las guardias, se retirasen a toda prisa. Esto ha sido causa de que los indios se hayan puesto a decir que el cielo y los elementos sintieron la muerte del Inca, que los inhumanos e impíos españoles estaban matando con tanta crueldad."

Ese día la naturaleza mostró ser más piadosa que los hombres.

Nunca en la historia de América los representantes de la Justicia obraron con tanta saña llegando, como en una maldición bíblica, hasta a arrojar sal en los pueblos donde tenía el inca sus posesiones. Mucho temor debe haber tenido algunos españoles del Cuzco, quienes, según un testimonio contemporáneo citado por Ángelis, no sólo se refugiaban en las iglesias sino que 'pedían a los sacristanes les franqueasen las bóvedas para sepultarse vivos". Sentir miedo y que sea público es algo que los soberbios jamás perdonan. El miedo pasado y la «repulsión a la idea de que los "bárbaros" pudieran. (Lucia Gálvez, "Las Mil y Una Historias de América", Editorial Norma 1999).

Quemaron su cadáver y sus cenizas fueron esparcidas para que de él no se tenga memoria. "Pero el curaca que se había levantado en busca de justicia no murió vanamente. Los corregidores y sus repartimientos fueron suprimidos, como él pedía, y en su lugar se estableció el régimen de las intendencias. La creación de la Audiencia del Cusco, otro de los postulados de la rebelión, se hizo realidad años después".

Pablo de Olavide

No olvidemos al teólogo Pablo de Olavide, reconstructor del teatro Segura, desterrado y fundador en España de la Junta de los Diputados de los Pueblos y Provincias de la América Meridional, que funcionaba como logia francmasónica y que contó entre sus alumnos a los hermanos Lafayette y a Francisco de Miranda.

El 25 de enero de 1725 nacía en la capital del Perú Pablo de Olavide y Jáuregui. Antes de los diez años estaba ya el niño estudiando en el Real Colegio de San Martin, de Lima, dirigido por los jesuitas. Inteligente y precoz, a los quince años se graduó como Licenciado y Doctor en Teología por la Universidad de San Marcos, en la que dos años más tarde -después de alcanzar el doctorado en ambos Derechos- era catedrático, por oposición, en la Facultad de Teología.

Recibido como abogado en la Real Audiencia de Lima en 1741, de la que llegó a ser nombrado Oidor en 1745, después de haber jurado el cargo de asesor jurídico del Ayuntamiento limeño. Tal encumbramiento antes de haber cumplido los veinte años de edad, por fuerza había de responder a otros "méritos" que los puramente intelectuales y académicos. Quizás pudiera explicarse por el alto cargo que ostentaba su padre, las indudables influencias de la alta burguesía en cuyo seno se desenvolvía la familia de Olavide, y la protección de los jesuítas a su antiguo colegial. Pero también es cierta y conocida la venalidad de los cargos, la corrupción administrativa y la arbitrariedad de la jerarquía civil, y aun eclesiástica, en los virreinatos americanos.

El primer motivo de recelo de la Inquisición hacia la persona del peruano fue de orden intelectual. En 1768 llegaron al puerto de Bilbao 29 cajas de libros franceses, con un total de 2,400 volúmenes, entre los que figuraban muchos prohibidos, incluso para quienes poseyeran licencia especial. El destinatario era de Olavide, quien los hizo reexpedir a Sevilla, a su nuevo domicilio del Alcázar. Con esta base inicial y las sucesivas compras en el extranjero de novedades bibliográficas, más la suscripción a las Gacetas más importantes de París, Leiden y Amsterdam, el Intendente, Asistente y colonizador se procuró una información de primera calidad y continuó en la península su proceso de afrancesamiento, tan pernicioso a los ojos del Santo Oficio.

La Iglesia y el clero que consideraban amenaza las iniciativas «secularizantes», obligaron a de Olavide a defender sus iniciativas, desde muy temprano, con documentos como el «Informe sobre la deplorable situación de La Luisiana» de 1769 e incluso otros aún anteriores. Se acumuló contra él, cargos que culminaron con su detención en Madrid en noviembre de 1776 y con el tristemente famoso proceso al que lo sometió el Tribunal de la Santa Inquisición en 1778.

En la cima de su nueva carrera política, la desgracia volvería a aparecer en la vida de Olavide como una vez lo hiciera en su juventud peruana. Esta vez estaría motivada por los celos de la Santa Inquisición, cuyos miembros le atacaron por su particular apoyo al teatro y los bailes, su afición a las lecturas y pinturas amorales, sus críticas al celibato eclesiástico y por su revolucionario Plan de Estudios de la Universidad de Sevilla, que, entre cosas, desterraba a los frailes de la enseñanza universitaria. Por todo ello vieron razones para encarcelar y condenar por «hereje, infame y miembro podrido de la Religión» a Pablo de Olavide.

Su pena no sería otra que la de un nuevo exilio. Esta vez se le prohibía a acercarse a menos de veinte leguas de Madrid, de las residencias del rey y de allí donde estuvo ejerciendo los últimos años: Andalucía y Sierra Morena. Además, hubo de pasar ocho años recluido en un monasterio, a fin de reconducir su conducta en los dogmas de la fe católica. Para ello pasó temporadas en diferentes conventos de España hasta que, aprovechando una estancia junto a capuchinos en un pueblecito de Gerona, escapó a Francia.

El Conde de Aranda, era un discípulo de Olavide, que propició la verdadera campaña inicial, que buscaba mejorar las condiciones de vida de los colones americanos, equiparando su libertad e igualdad a las de los españoles peninsulares; el 24 de Enero de 1780 fundó el primer GRAN ORIENTE ESPAÑOL, fue por consiguiente su Gran Maestre desde 1780 hasta el 7 de Enero de 1789, fecha en que lo sucedió el Conde de Montijo, Aranda tenía estrecho contacto con el Gran Maestre del Portugal, Marques de Pombal y durante el periodo de su maestría se fundaron más de cuatrocientos (400) logias en España, las que consiguieron infiltrarse en el ejército, la justicia y la administración oficial de España y también de las colonias.

Muy paralelo a las amistades que obtuvo Pablo de Olavide también supo ganar detractores, el Arzobispo de Sevilla y el Obispo de Osma (quienes perdieron tierras de pastoreo en la fundación de Sierra Morena, obra de Olavide), fueron sus principales acusadores ante la Inquisición, durante el proceso, se vio la clara intención de castigar no solamente a de Olavide, sino a través de él a todos los masones que propugnaban las peligrosas ideas liberales, el Obispo de Salamanca e Inquisidor General de España y sus colonias, dicta ignominiosa sentencia, que incluye su destierro de Madrid y su reclusión en un convento durante un lapso no menor de ocho años, además de la confiscación de sus cuantiosos bienes, la pérdida inmediata del empleo, etc., el cumplimiento de esta sentencia se dio con humillantes ceremonias, la "Compañía" al fin había cobrado su revancha pendiente con de Olavide.

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Pablo de Olavide

Cuando de Olavide empezaba a cumplir su reclusión en un convento; consigue huir a Francia y residir temporalmente en Paris, con el título de "Conde De Pilo", (ayudado por sus hermanos masones). En Francia es reconocido como el único enciclopedista viviente de la época; en Orleans y en particular en Paris pone su inteligencia al servicio de la Orden Masónica y sigue el destino de las figuras señeras de la Revolución Francesa.

En la caída del régimen de Maximilien Robespierre (en el "Gobierno del Terror"- Comité de Salvación Pública) y antes de huir a Suiza, consigue instruir a dos ilustres masones, a Francisco de Miranda y al Marqués de La Fayette, en ideas libertarias y modernas que posteriormente permitiran la Independencia de los Estados de América, no olvidemos que de Olavide es principal gestor y fundador de la "JUNTA DE LOS DIPUTADOS DE LOS PUEBLOS Y PROVINCIAS DE LA AMÉRICA MERIDIONAL" de la que después derivaría la "GRAN REUNION AMERICANA", Logia Madre de las LOGIAS LAUTARINAS.La "GRAN REUNIÓN AMERICANA" es la primera asociación política de carácter secreto que se crea en la ciudad de Londres durante el Siglo XVIII, numerosos masones de origen sudamericano pertenecieron a dicha asociación: O´Higgins, Mariño, Montufar, Rocafuerte, Caro, Francisco de Miranda y otros ilustres más, inclusive los libertadores, Simón Bolivar y José de San Martin prestaron juramento de hacer triunfar la causa emancipadora en Sudamérica.De la misma manera que Pablo de Olavide supo influenciar sobre el prócer Francisco de Miranda, este influenciaría en el pensamiento y concepción de la gesta emancipadora de América sobre otros personajes notables de la época, dando así cumplimiento a los planes trazados por la LOGIA LAUTARINA de los "CABALLEROS RACIONALES", en esa lid se proyectaron: 

* En BUENOS AIRES: Rodriguez Peña White, San Martin, Alvear y Zapiola, 

* En CHILE: O´Higgins, Bello, Rozas, Egaña, Enriquez y Cortez Madariaga, 

* En VENEZUELA: Ustariz, Rivas y Briceño, 

* En MEXICO: Servando, Teresa Mier, Caldas y Santander, 

* En NUEVA GRANADA: Nariño y Bolivar,

* En ECUADOR, Baraya, Olmedo, Montufar y Rocafuerte,

* En el PERU: Angulo, Melgar, Caro y Zerdañez,

* En CARACAS y CHUQUISACA: Alvarez de Arenales y Monteagudo.

Las rivalidades entre la corona inglesa, francesa y española también repercutía en sus logias masónicas. En aquella época la Orden Francmasónica existente en España y Francia, apoyaron a las LOGIAS NORTEAMERICANAS con hombres, dinero, pertrechos y otros medios durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos y por reciprocidad las LOGIAS INGLESAS reunieron a los hijos de la América Latina en la sede de la GRAN LOGIA DE INGLATERRA EN LONDRES EN GRAFTON SQUARE N° 10 y fundaron desde antes de 1800 la "GRAN REUNION AMERICANA", cuyos miembros se llamaban por sí mismos "LOS CABALLEROS RACIONALES", quienes después trasladaran su sede a Cádiz para a su vez subdividirse en logias filiales que tomaron el nombre de "SOCIEDAD DE LAUTARO".

La "SOCIEDAD DE LAUTARO" de Cádiz era atendida por su Venerable Maestro, José Gurruchaga y la filial en Madrid, también conocida con el nombre "CONJURACIÓN DE PATRIOTAS" por su respectivo Venerable Maestro José Moldes, (ambos argentinos); pero estas permanecían siempre bajo la dirección del peruano Pablo de Olavide y posterior a él bajo la dirección de Francisco de Miranda quien llegó a cohesionarlas y fortalecerlas no solo por admitir en el seno de las logias a criollos, sino también a españoles simpatizantes de la causa libertaria.

La interpretación del ideal de independencia de aquella época era todo un paradigma ya que pretendía conservar de manera más directa la línea de los reyes de España sobre estos países, por lo que preconizaba una independencia parcial, con la dirección de los hijos del rey o príncipes de alguna casa reinante europea, porque se les consideraba como los únicos capaces de reinar (ocupación familiar y secular propia de su casta), sin embargo el pensamiento innovador de los masones americanos planteaba salir definitivamente del yugo colonial sugiriendo la libre determinación de los pueblos de "autogobernarse".

Las LOGIAS LAUTARINAS tuvieron la responsabilidad de preparar a cada uno de sus miembros y posteriormente enviarlos a las Américas, con los conocimientos y las facultades adecuadas, estaban en completa capacidad para formar nuevas filiales.

De las que se tiene principal noticia son las siguientes:

*Sociedad de Lautaro-Londres llamada también "GRAN REUNION AMERICANA".

*Sociedad de Lautaro-Sevilla llamada también "LOS CABALLEROS RACIONALES".*Sociedad de Lautaro-Cadiz llamada también "LA AGENCIA DE CADIZ"

*Sociedad de Lautaro-Madrid llamada también "CONJURACION DE PATRIOTAS".

*Sociedad de Lautaro-Jalapa-MÉXICO llamada también "LOS CABALLEROS RACIONALES DE JALAPA" y la "LOGIA LAUTARINA DE MEXICO".

*Sociedad de Lautaro- Buenos Aires-ARGENTINA, llamada también "LOGIA LAUTARINA VOLANTE".

*Sociedad de Lautaro-en el Ejército Expedicionario a CHILE.

*Sociedad de Lautaro-Santiago-CHILE, llamada también "LOGIA LAUTARINA DE CHILE".

*Sociedad de Lautaro-Lima-PERU, llamada también "LA LOGIA DE LIMA" o "LA LAUTARINA DE LIMA". 

*Sociedad de Lautaro-Arequipa-PERU, llamada también "LOGIA LAUTARINA AREQUIPEÑA". *Sociedad de Lautaro-Trujillo-PERU, llamada también "LOGIA LAUTARINA DE TRUJILLO".

Así mismo en el Perú llegaron a funcionar "Logias Ocasionales", en Piura, Punchauca, Aznapuquio, Chiclayo, Huaura; así como también existieron "Logias Ocasionales Militares" en todos los Ejércitos Patriotas de la América Hispana.Tomas Catanzaro, en su obra "Las Sociedades Secretas en la Independencia" confirma la formación de la primera sociedad secreta político-masónica de carácter eminentemente patriótica denominada "LA GRAN REUNIÓN AMERICANA", de ella y de sus derivaciones afiliadas, militaron todos o casi todos los próceres de la independencia.

Bajo la jefatura de Pablo de Olavide (peruano), se reunían:

* Manuel I. de Salas (Chileno), 

* José del Pozo, Bejarano y Baquijano (peruanos),

* Los hermanos José y Francisco Gurruchaga y José Moldes (argentinos),

* José M Caro (mexicano), 

* P. P. Montufar y Rocafuerte (granadinos),

* Mariño y Francisco de Miranda (venezolanos), 

* los sacerdotes Cortes y Fretes y otros menos conocidos.

Después bajo la misma presidencia de Olavide y por iniciativa suya, formaron estos criollos lo que se llamó "JUNTA DE LOS DIPUTADOS DE LOS PUEBLOS Y PROVINCIAS DE LA AMÉRICA MERIDIONAL", que quedó formalmente constituida en 1795 bajo la presidencia honoraria del limeño, fue tanta su influencia y su autoridad; que en los dos años siguientes, en la fundación de la LOGIA LAUTARO en Londres y en las otras tres afiliadas, la de "CABALLEROS RACIONALES", la "GRAN REUNIÓN AMERICANOS RACIONALES" y la "GRAN REUNIÓN AMERICANA", es nombrado Presidente; estas mismas logias funcionaron posteriormente bajo la dirección de Francisco de Miranda.

Todo aquel que se incorporaba a estas logias desde su ingreso se comprometía a involucrarse y a trabajar a favor de la independencia americana además de poder libremente profesar su fe democrática en favor de estos nuevos ideales, conforme el Francmasón crecía en su vida masónica, también era comisionado para influenciar en la administración pública a favor de la causa; cuando alcanzaba cierto grado sublime en la orden los trabajos fundamentalmente versaban sobre la acción militar revolucionaria, las instituciones que debían implantarse y los ciudadanos a quienes convenía confiar el gobierno una vez triunfara la causa; todos los afiliados juraban además los magnos principios de libertad, igualdad y fraternidad.

En Francia, pasó 18 años de su vida, desarrollo iniciativas filantrópicas y culturales, participando en la vida política y en la Masonería. En 1794 fue detenido, logrando salir de París, con el apoyo que le había otorgado Catalina II de Rusia. Fijó su residencia en el valle del Loira donde vivió un período en que, alejándose de los vaivenes de la Revolución, se integró a valores religiosos más tradicionales y escribió «El Evangelio en Triunfo» pudiendo así regresar a España en 1798 hasta su muerte en Baeza en 1803.

Sobre su vida y trayectoria masónica podemos deducir que fue "el primer masón que dio lustre a su patria fuera de ella", cuya concepción de la libertad fue la artífice en la conciencia de los próximos precursores, próceres y libertadores. Pablo de Olavide, hombre ilustre de la época, miembro de la Augusta Orden Francmasónica quien desde su destierro en España, forja los supremos ideales de libertad e independencia, consigue simultáneamente crear instituciones masónicas para tales fines, y logra además ingresar a la masonería a personajes trascendentes que van desde el propio Rey de las Españas (Carlos III) hasta su Primer Ministro (El Conde de Aranda).

Otros masones

También integraron la masonería los patriotas tacneños Francisco de Zela y Enrique Pallardelli; el poeta y mártir Mariano Melgar; Manuel Pérez de Tudela redactor del Acta de la Independencia; el ideólogo de la libertad americana Manuel Lorenzo de Vidaurre; el mártir cusqueño José Joaquín Ladrón; José Toribio de Luzuriaga y José de Rivadeneira, gestores de la independencia de Argentina, Chile y el Perú; José Vásquez de Acuña, primer abanderado de la naciente República peruana; y José Baquíjano y Carrillo.

En 1797 en Londres el prócer venezolano Francisco de Miranda y Rodríguez, funda la Logia "Gran Reunión Americana" y de la que en Madrid – España se denominó Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional, o la "Logia Mirandina" en honor de su fundador, de la que pertenecerían entre otros Bolívar y sobre todo el peruano Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui cofundador de estas logias y de su gran participación en las Cortes de Cádiz. 

Volviendo al tema de Miranda y su Gran Reunión Americana, el primer problema con la "versión oficial" es que no existe prueba documental alguna que confirme que haya verdaderamente existido como una logia, ni tampoco existen pruebas de su vinculación con la Sociedad de los Caballeros Racionales de Cádiz o la Logia Lautaro de Buenos Aires. Además, investigaciones recientes en los archivos de la masonería inglesa han demostrado que ninguna de estas organizaciones fue creada bajo la protección de la Gran Logia de Londres. En cuanto a la Sociedad de los Caballeros Racionales de Cádiz, no hay duda de que existió y que fue organizada como una logia masónica aunque se aún se debate si verdaderamente lo fue. Lo poco que sabemos de ella surge principalmente de tres documentos, muchas veces citados pero pocas veces leídos. El primero es una carta dirigida desde Londres a fines de 1811 por el argentino Carlos de Alvear (1789-1852), que era su Venerable, a su "hermano" venezolano Rafael Diego de Mérida (1762-1828). Este controvertido personaje de la historia venezolana se había desempeñado como escribano de la Real Audiencia de Caracas y aparentemente había participado en la llamada "Conspiración de los Mantuanos" de 1808. Quizás fue con motivo de ello que al año siguiente viajó a Cádiz, donde seguramente conoció a Alvear. A principios de 1810 Mérida partió a Filadelfia y a fines de ese año se encontraba de vuelta en Caracas, donde fue elegido secretario de la "Sociedad Patriótica" de esa ciudad. El segundo documento es una confesión extraída a fines de 1817 por la Santa Inquisición a fray Servando de Mier y Guerra (1765-1823), quien había sido iniciado como miembro de la logia en Cádiz en 1811. La tercera prueba documental, y la menos fidedigna, es la respuesta del ya anciano José Matías Zapiola (1780-1874), otro Caballero Racional, a un cuestionario sobre la Logia Lautaro preparado por Bartolomé Mitre.

¿Qué dicen estos documentos respecto a la Sociedad de los Caballeros Racionales? Zapiola, su memoria algo frágil, primero declaró ignorar quien era su fundador y luego que Simón Bolívar había tenido algo que ver con su fundación. Por su parte, Mier declaró que "Don Carlos Alvear, americano de Buenos Aires casado con una señorita andaluza, Teniente de Carabineros Reales que se había portado muy bien en la guerra, fundó en su casa [en Cádiz] una sociedad de americanos, diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe." De ser así, la logia de Cádiz no pudo existir antes de fines de 1809, cuando Alvear llegó a esa ciudad. Mier también afirmó que entre sus cofundadores se encontraba un futuro presidente de Colombia, Domingo Caicedo (1783-1843), otro neogranadino llamado Gracida, cuatro españoles "de que sólo se acuerda del nombre de un vizcaíno llamado Murguiondo y tres americanos llamados Prada, de Santa Fe, Urriola, de La Habana y el otro Garza, de Caracas… Después fueron entrando varios, los más Guardias de Corps y Guardias Españoles, o de La Habana, o de otra América."

Por la carta de Alvear surge que la sociedad estaba organizada como una logia masónica con cinco grados iniciación y los hermanos del quinto grado, entre los que obviamente se incluía el Venerable, controlaban la logia. Los miembros de los grados inferiores ignoraban la existencia de los grados superiores. Alvear confirma en su carta que la logia de Cádiz era la Nº3, es decir que ya existía una logia matriz, que debía ser la Nº1. Mier declaró que la logia de Cádiz no sólo se fundó por orden de la de Bogotá sino que también estaba "subalternada" a ella. Otro miembro de la Sociedad de los Caballeros Racionales también afirmó años más tarde que su "fundación había sido hecha en Santa Fe de Bogotá."A pesar de estos testimonios, muchos historiadores aseguran que la Sociedad fue fundada en Madrid en 1806 bajo el liderazgo del salteño José Moldes(1785-1824), que al igual que Alvear revistaba como oficial de la Guardia Real, trasladada a Sevilla en 1809 y reorganizada en Cádiz a principios de 1811. No hay duda que tanto en Madrid y en Sevilla existieron reuniones o sociedades patrióticas de sudamericanos, pero ninguno de los que proponen esta teoría han aportado pruebas de que hayan sido las predecesoras directas de la logia Nº3 de Cádiz. Si lo fueron, y si Moldes fue su Venerable, éste demostró bastante poca iniciativa, ya que aunque llegó a Buenos Aires en 1809, la "sucursal" porteña de los Caballeros Racionales fue fundada por Alvear casi tres años más tarde. Además, los porteños Tomás Guido y Manuel Moreno recién fueron iniciados en la Sociedad de los Caballeros Racionales en Londres a fines de 1811.

Hasta ahora los historiadores no se han planteado la posibilidad de que la logia matriz de los Caballeros Racionales se encontrara en la capital del Virreinato de la Nueva Granada. Sin embargo, es una hipótesis más que plausible. Recordemos que desde 1793 existía en Bogotá un círculo de intelectuales inspirados por los ideales de la Revolución Francesa liderado por Antonio Nariño y Álvarez (1765-1823), quien comparte con Miranda el título de "Precursor" de la independencia americana. Nariño era un librepensador afrancesado y probablemente, también masón. En 1793, tradujo al español la Declaración de los Derechos del Hombre. Poco tiempo después, las autoridades españolas lo acusaron de liderar una conspiración revolucionaria y lo condenaron a diez años de prisión y exilio perpetuo. Enviado preso a Cádiz con su amigo y correligionario, el botanista Francisco Antonio Zea (1770-1822), al poco tiempo consiguió escapar a Francia, donde probablemente conoció a Miranda, y en 1797 regresó a América donde fue apresado nuevamente. Liberado en 1803, seis años más tarde lideró una nueva revolución y luego de una turbulenta carrera revolucionaria, en 1815, Nariño regresó bajo grillos a Cádiz, donde Miranda pasaba sus últimos días. En cuanto a Zea, fue liberado en 1798 y luego de una estadía de varios años en Francia, a partir de 1803 se estableció en Madrid. Al producirse la invasión napoleónica se convirtió en entusiasta partidario de José Bonaparte y fue nombrado prefecto de Málaga. Es muy probable que Nariño y Zea hayan tenido algo que ver con la fundación de la Sociedad de Caballeros Racionales. Es una hipótesis que merece ser investigada con más detenimiento.

La carta de Alvear también refuta la hipótesis de que la logia matriz se encontraba en Londres, ya que en ella afirma que "aquí he establecido una logia para servir de comunicación con Cádiz, Filadelfia y ésa [Caracas]". Esta nueva logia fue fundada "por orden" de la Nº3 de Cádiz en septiembre de 1811 y tomó el nombre de Nº7, de lo que se deduce que para entonces se habían fundado otras tres logias, siendo la Nº4 la establecida bajo el liderazgo de Mérida en Caracas. Lo interesante es que, para ese entonces, Miranda, supuesto fundador de la logia, se encontraba en esa ciudad y estaba enemistado con Mérida. Otro dato interesante es que los caraqueños Andrés Bello (1781-1865) y Luis López Méndez (1770-1840) fueron admitidos en la logia Nº7 por Alvear en septiembre de 1811. Bello y López Méndez habían llegado a Londres en julio de 1810 junto a Simón Bolívar y no sólo habían conocido a Miranda en esa ciudad sino que se habían quedado a vivir en su casa luego de que éste y Bolívar partieran rumbo a Caracas. No hubiera tenido sentido que Alvear fundara la logia londinense, admitiera a Bello y López Méndez en ella y nombrara a este último como su líder recién a fines de 1811, cuando Miranda o Bolívar pudieron hacerlo un año antes. Todo esto contradice la tesis de que la Sociedad de los Caballeros Racionales fue fundada por Miranda en Londres y que su matriz se encontraba en esta ciudad.

La carta de Alvear revela otros detalles de enorme interés sobre la Sociedad de los Caballeros Racionales, entre ellos una lista parcial de algunos de sus miembros. No figuran en ella ni Bolívar ni Miranda (lo cual no necesariamente los excluye) pero si el ya citado Caicedo, los curas revolucionarios mexicanos José Herrera y Miguel de Santa María, el militar colombiano José María Vergara (1792-1857), que sirvió bajo las órdenes de Nariño y Bolívar, y el cubano José Álvarez de Toledo (1779-1858), líder de la insurrección mexicana. En cuanto a San Martín, la hija de Zapiola declaró años más tarde que el Libertador, inicialmente "escéptico y hasta incrédulo" respecto a la propuesta revolucionaria de la Sociedad, luego "concluyó por aceptarla y entusiasmarse el también a su vez." Mas allá de este testimonio, lo cierto es que San Martín regresó a Cádiz luego de tres años de ausencia a principios de 1811, y que, según el propio Zapiola, recién fue iniciado en el quinto grado en Londres, lo que sugiere que no tuvo nada que ver con la fundación de la logia gaditana y que tampoco era su Venerable.

Otro hermano de la Sociedad que rara vez ocupa la atención de los historiadores es Román de la Luz, quien según la carta de Alvear "ha salido del Castillo, tiene la ciudad por cárcel, y lo estoy esperando de un momento a otro." ¿Quien era Román de la Luz? Se trataba de un acaudalado e ilustrado abogado de La Habana que a fines de 1809 dirigió una fallida conspiración para establecer una república independiente en Cuba. Según un historiador cubano, de la Luz "urdió aquel proyecto de revolución con algunos francmasones de La Habana que entonces tenían gran prestigio y contaban con la influencia de las logias." La rebelión fracasó y a principios de 1811 de la Luz fue deportado a Cádiz, donde lo conoció Alvear y "donde murió de abandono, miseria y nostalgia."¿Existía una Sociedad de Caballeros Racionales en La Habana? ¿Sería quizás la Nº2? La conexión cubana parece haber sido bastante fuerte, ya que en 1822 resurgió en Cuba una sociedad secreta con el mismo nombre que participó en la conspiración independentista de los "Soles y Rayos de Bolívar." Esta conexión, nos lleva nuevamente a Filadelfia, ya que los masones cubanos mantenían una estrecha relación con sus "hermanos" de esa ciudad. Es más, la Logia de las Virtudes Teologales Nº103 a la que pertenecía Román de la Luz, había sido fundada en 1804 bajo la protección de la Gran Logia de Pensilvania, cuya sede se encontraba en Filadelfia. Además, sabemos por la carta de Alvear que en esta ciudad también existía una Sociedad de Caballeros Racionales ya que dice que la logia de Londres fue fundada para "servir de comunicación" con las logias de Cádiz, Filadelfia y Caracas. Aunque no sabemos si la logia de Filadelfia precedió a la de Cádiz, debió forzosamente preceder a la de Londres.

La conexión con Filadelfia, cuna de la independencia de los Estados Unidos y núcleo masónico de poderosa influencia, ha sido raramente explorada por los historiadores a pesar de que esta ciudad era un centro de apoyo a la causa de la independencia tan o más fuerte del que existía entonces en Londres. Como veremos esta conexión abre interesantes avenidas para la investigación, ya que en Filadelfia y otras ciudades del Este de los Estados Unidos existía desde fines del siglo XVIII una sociedad patriótica denominada Sociedad de Tammany, que en ciertos aspectos era parecida a la Sociedad de los Caballeros Racionales (Emilio Ocampo, Inglaterra, la Masonería y la Independencia de América, Pág. 6 al 11).

En 1807, Miranda instituyó un organismo superior en la Jerarquía Masónica política para independizar definitivamente a las logias americanas de los Grandes Orientes Europeos a la que denominó la "GRAN LOGIA REGIONAL AMERICANA" en la que estaban afiliadas las sociedades secretas patrióticas de la independencia, de la que dependía su principal "agencia" en Cádiz; es en esta época en que se afilian O´Higgins, San Martín, Bolívar, Monteagudo, Riva Agüero, Moreno, Carrera, Alvear, Belgrano, Mariño y tantos otros.

Tras una activa labor quedaron, luego, establecidas las conexiones de la "GRAN LOGIA REGIONAL AMERICANA" con las naciones que se enumeran a continuación con sus respectivos iniciados, responsables principales de las ideas emancipadoras: 

* BUENOS AIRES: Rodriguez Peña, G Whit, J. de San Martin, A. Bello, J. M. de Rozas, J. Egaña, Fray Camilo Enríquez, José Cortés, Madariaga. 

* VENEZUELA: Fray F. J. Ustariz, J. F. Rivas, E. Briceño. 

*MEXICO: S. Teresa Mier, F. J. Caldas, F. P. Santander; 

*NUEVA GRANADA: Antonio Nariño; 

* ECUADOR: Coronel A. Baraya, J. L. Olmedo, J. Pío Montufar y M Rocafuerte; 

*PERU: José Angulo, Mariano Melgar, José Caro, Dr., Zerdañez.

*CARACAS y CHUQUISACA: Coronel J. Alvarez de Arenales, Dr. Bernardo Monteagudo.De esta GRAN LOGIA REGIONAL AMERICANA se derivó la organización de las sociedades patrióticas en América.

Eugenio Orrego Vicuña en su obra "O´Higgins": "No ha dado la historia todavía, su exacta importancia al movimiento revolucionario secreto que cumplió la tarea fundamental de preparar los cimientos de la independencia americana y de guiar su marcha en las etapas principales. Un surco hondo dejó, revelado en los hechos, en las consecuencias, pues los participantes de capitán a paje, procuraron borrar toda huella aparente. Nada o casi nada se refleja en las escasas memorias de la época; muy poco dicen los grandes historiadores, y los protagonistas creyeron llevarse el secreto a la tumba. Ninguno habló, O´Higgins algo dejó olvidado en su paneles, pero San Martin rehuía a todo dato, aún en los años viejos, cuando la distancia y el sepulcro entreabierto invitaban a la confidencia".

Fue Miranda el precursor quién echó las raíces del movimiento secreto revolucionario en el último tercio del siglo XIX y a su labor se debe gran parte del éxito, el que perteneciera Miranda a la Francmasonería. Ello explica, en parte, las influencias de que gozó en Inglaterra y el apoyo y favor de la Corte de Catalina de Rusia.

En general cabe establecer que el movimiento secreto revolucionario, estuvo encauzado a través de las logias argentinas y de la Lautarina de CHILE, desarrollaba su accionar por medio de directivas espirituales, sociales y políticas propias, fue completamente autónomo, actuaba a manera de hermandad y estaba bien relacionada con la masonería internacional (pero sujeta a principios y objetivos de carácter americanista); cabe hacer mención que fue precisamente la masonería internacional quien posibilitó su nacimiento, organización, y seguramente le brindó el apoyo requerido. (La masonería se hallaba entonces en los años finales del siglo XVIII y en los primeros lustros del XIX, en todo su apogeo espiritual e idealista).

Las dos figuras emblemáticas y principales del movimiento secreto revolucionario en la América Meridional fueron San Martin fundador de la GRAN LOGIA DE BUENOS AIRES y O´Higgins, cofundador de la LOGIA LAUTARINA de Santiago, filiales o derivaciones todas ellas de las LOGIAS MIRANDISTAS; Antonio R. Zuñiga, ex -Director de la Biblioteca de la Masonería Argentina autor de "LA LOGIA LAUTARO Y LA INDEPENDENCIA DE AMERICA", afirma que Francisco de Miranda fue iniciado en el "Rito Moderno Francés" en Francia y presentado personalmente por el Marqués La Fayette (uno de los discípulos personales de Pablo de Olavide, quien ya estaba desterrado en aquel país). Pues que Miranda fuese iniciado en Francia, obedecía al interés de obtener las mayores facilidades para el desenvolvimiento de sus aspiraciones revolucionarias. Fue seguido por Sucre, Saturnino Rodriguez Peña, Lord Melville, el Conde de Fife y otros masones ingleses, franceses, españoles y americanos amigos de la Independencia Americana, con los que funda tres logias: La de los "CABALLEROS RACIONALES", "LA SOCIEDAD DE LAUTARO" y la "GRAN REUNION AMERICANA". Esta última posiblemente fue la primera de las establecidas en Londres, con sede en Grafton Streed, Fitz-Roy N° 26.

La situación de lo que acontecía en los países de América del sur es muy bien descrita por el escritor Herbert Morote.

Situación del Ejército Español

Desde la llegada de San Martín el ejército del virreinato español se defendía acorralado en las inhóspitas cumbres de los Andes. Argentina, Chile, Ecuador, Colombia y Venezuela, no podían consolidar su independencia sin acabar con la amenaza del ejército realista del Perú. Es más, España misma les había dado la espalda disgustada por el derrocamiento del virrey Pezuela en enero de 1821 y por las ideas liberales de sus principales jefes, La Serna, Canterac y Valdés.

Los tiempos en la península eran revueltos, Fernando VII, el "rey felón" —como lo llamaban sus súbditos por su crueldad y carencia de principios—, se defendía a duras penas en su trono. La invasión de Francia había dejado al descubierto la fragilidad del antiguo imperio español. En 1824 España no era más que un tigre de papel frente a las potencias mundiales.

Existía otro factor clave que exigía la desaparición del virreinato español, y este era el interés geopolítico que tenía el país más poderoso de esos tiempos: Inglaterra. Tanto ella como Francia —Inglaterra con más recursos— deseaban establecer una hegemonía en Sur América para comercializar sus productos y tener acceso a la riqueza de esa región.

Es verdad que durante 14 años los españoles habían defendido exitosamente el virreinato del Perú, pero en 1824 habían perdido contactos con España. Las dificultades que tenían los barcos españoles eran enormes, los mares del sur estaban fuertemente protegidos por la armada argentina, chilena, la incipiente armada peruana, y la cooperación de los barcos ingleses y franceses, muchos de ellos corsarios.

Así pues, el virreinato del Perú estaba perdido, sólo la tozudez de las autoridades españolas, la ambigüedad de la poderosa élite criolla de Lima y la mezquindad de los terratenientes provincianos, mantenía un ejército realista todavía activo.

Tampoco las masas indígenas ayudaron a la empresa. Éstas desconfiaban de los criollos y de los mestizos. Los mestizos por su parte se hicieron a un lado para dejar que ganase el mejor, pero sin arriesgar en la apuesta.

La verdad es que la independencia nos fue impuesta por extranjeros. Primero, por la expedición libertadora de San Martín, y luego por el genio militar de Bolívar, ambos jefes vistos con buenos ojos por Inglaterra y ayudados por ella con eficientes súbditos reclutados por los patriotas y préstamos para financiar las campañas.

Algún lector se podrá sorprender de estas afirmaciones ya que los libros de texto escolar y universitario nos han enseñado lamentablemente otra historia, la de los héroes, de los precursores, de la importancia de la participación peruana en la independencia, pues bien, esa contribución fue irrelevante e ínfima.

Felizmente, algunos modernos historiadores -como Heraclio Bonilla entre otros peruanos y extranjeros- han puesto sobre la mesa una historia veraz dejando de lado el romanticismo chauvinista que ha cubierto nuestra historia oficial con mitos difíciles, quizá ya imposibles de borrar de nuestra memoria colectiva.

El estadounidense David P. Werlich dice que los peruanos fueron "revolucionarios a regañadientes" y añade:

El papel que el Perú jugó en el drama de la independencia Latinoamericana fue el de un espectador interesado en el Acto Final. Las guerras por la independencia en todas las colonias españolas fueron guerras civiles entre los criollos independentistas contra criollos pro realistas. Y en ninguna parte el sentimiento pro realista fue más fuerte que en el Perú. A pesar de las desventajas del sistema colonial, en Lima se concentraba una desproporcionada fuente de beneficios que seguía existiendo del antiguo régimen. Había dentro de los peruanos más de 100 nobles y muchos burócratas imperiales. Aun más, la rebelión de Tupac Amaru II asustó a la clase alta criolla y desalentó cualquier discrepancia dentro de las élites que podrían haber llevado a las clases oprimidas a rebelarse nuevamente.

El polémico político e historiador peruano Enrique Chirinos Soto es más audaz en su apreciación cuando escribe con cierto cinismo:

Historiadores de los países vecinos suelen reprocharnos a los peruanos que no nos batiésemos en las guerras de la independencia al modo de los patriotas de Caracas o Buenos Aires. La verdad es todo lo contrario. La verdad es que el Perú se batió más que ninguno, porque se batió al mismo tiempo a favor y en contra de la independencia.

No es arriesgado estimar que las fuerzas realistas podrían haber sobrevivido cinco años más, exagerando diez, ya que pocas veces se han dado tantas circunstancias para predecir la derrota de un ejército, y las tropas del virrey La Serna, a pesar del valor y experiencia de sus jefes, no podían ser la excepción. Todo jugaba en contra de ellos: el desgaste de las campañas en la sierra, su aislamiento y el acoso incesante de las valientes montoneras indígenas -sucesoras de continuas rebeliones como las de Tupac Amaru y Pumacahua- a las que pocos historiadores han dado suficiente relevancia a la hora de relatar las campañas finales por la independencia.

No sorprende que la predicción de la derrota ya la hubiesen formulado los mismos jefes españoles como el general Jerónimo Valdés, su más laureado militar, quien en su exposición al rey Fernando VII sobre "Las causas que motivaron la independencia del Perú" dice que, desde los tiempos del virrey Pezuela, España había "perdido el poder naval del Pacífico, y sin el mar es imposible salvar estas posesiones. En cuatro años La Serna no recibió el menor auxilio, ni material ni de otro género".

El descuido de América por parte de España no era reciente, décadas antes el conde de Aranda, un importante ministro tanto de Carlos III como de su hijo, Carlos IV, ya había advertido la situación: "me temo que no podamos sostener el peso de nuestras colonias, ni por su extensión, ni por su disposición de alguna parte de ellas, como el Perú y Chile, tan distantes de nuestras fuerzas". Aranda llegó a proponer un plan para impedir lo que estaba claro que iba a suceder. Recomendó al rey la creación de tres reinos americanos, México, Perú y Tierra firme, con un príncipe español a la cabeza, y el rey de España como emperador. De esta manera, creía él, los americanos tendrían la soñada independencia y no se destruiría la influencia española.

Junto a las razones ya dadas, había, cómo no, una necesidad económica perentoria para acabar con la guerra, y esto era la dificultad que tenían las minas peruanas y sobre todo las del Alto Perú para exportar sus productos a Europa, ya sea desde los puertos peruanos o argentinos. Serían los mismos mineros españoles y criollos los que hubieran conspirado junto con los comerciantes de la costa para terminar con el aislamiento regional y restablecer las rutas tradicionales de exportación. (Herbert Morote, Bolívar Libertador y Enemigo Nº 1 del Perú, Jaime Campodónico Editor, Lima Perú, Cuarta Edición digitalizada, octubre 2009, Pág. 23).

Las Logias Lautarinas

Algunos historiadores masones dicen: Las logias americanas eran en su mayoría hijas de la logia francesa, de carácter liberal llamada Gran Oriente de Francia. Tuvo entre sus objetivos la caída de las monarquías, descolonización e independencia de América, establecimiento de la República (la res-pública o cosa pública) y práctica de la Democracia.

La masonería llegó a nuestro continente por obra de Francisco de Miranda, militar y político de extraordinaria trayectoria en los hechos más importantes de aquellos años. Gracias a él Simón Bolívar, Bernardo de O´Higgins y José Francisco de San Martín se iniciaron en la masonería. Francisco de Miranda a su vez habría sido iniciado en ella por el revolucionario marqués de La Fayette.

"El papel de Miranda se vio reforzado por su experiencia militar en la guerra de Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. De ambas experiencias obtuvieron además los independentistas hispanoamericanos los principios políticos y la bandera de la "Libertad, Igualdad y Fraternidad", alzada por primera vez en la lucha independentista de Estados Unidos y, posteriormente, en la Francia revolucionaria". (Julio Roberto Galindo Hoyos, miembro de la Academia Colombiana de la Historia).

En 1797, en París, Miranda presidió una reunión de partidarios de la independencia de las colonias españolas de América. En Londres, ese mismo año, fundó La Gran Reunión Americana, también conocida como Logia de los Caballeros Racionales. En su afán por recibir el apoyo británico, no vaciló en tentar a varios funcionarios con la posibilidad de la hegemonía comercial inglesa, en los vastísimos territorios desde el Misissippi a la Patagonia. Aspiraba a un único Estado hispanoamericano independiente, para el cual había proyectado una constitución e ideado un nombre: Colombia.

En cuanto a si la Sociedad de los Caballeros Racionales era una logia masónica, las opiniones son encontradas. Según Mitre a pesar de que utilizaba "todas las fórmulas de las logias masónicas" sólo tenía de ellas "los signos, las fórmulas, los grados y los juramentos." El historiador de la masonería José Ferrer Benimeli coincide con esta opinión, mientras que otros autores como Enrique de Gandía no dudan que era una logia masónica. En realidad, strictu sensu no lo era, ya que pertenencia a la masonería no era condición necesaria ni suficiente para ser admitido. Por otra parte, tanto Alvear como otros de sus miembros de mayor jerarquía eran masones. La confesión de Mier aporta detalles interesantes sobre este punto. Según Mier, la Sociedad de los Caballeros Racionales "no era, ni contra la religión ni contra el Rey... Tampoco era de Masones." Recordemos que para entonces no sólo el Vaticano había condenado la masonería sino que Fernando VII la había criminalizado, describiéndola como "uno de los más graves males que afligen a la Iglesia y a los Estados." Aunque Mier negó la filiación masónica de los Caballeros Racionales aclaró que "como Alvear era masón," tal vez "imitase algunas fórmulas" y "pensase en amalgamarse con ellos." Para reforzar su inocencia, Fray Servando afirmó que en una reunión de la Sociedad en Cádiz, Alvear propuso "que si algún socio quisiese entrar Masón para saber lo que trataban en ellas [logias masónicas] contra América, se le podía permitir," pero que él advirtió a los hermanos presentes que la Sociedad no era "de Masones." Aparentemente Alvear se molestó ante la insistencia de Mier "en que no eran Masones" y éste respondió que "en realidad [la Sociedad] no lo era, y porque él no quería serlo, pues además de tenerlo prohibido Su Santidad." Mier aclaró que "si Alvear tuvo esa intención, mudó después enteramente de plan."

Lo interesante de esta declaración es que Mier sabía que la carta de Alvear a Mérida había sido interceptada y estaba en posesión de sus interrogadores. También sabía que su "hermano" José Álvarez de Toledo había desertado a la causa patriótica a fines de 1816 y seguramente había aportado más detalles sobre la operatoria de la Sociedad a las autoridades españolas. Mier se justificó diciendo que "tal vez Alvear, que era Masón, escribió a sus emisarios como Masón, pero la Sociedad no lo era, y él sabe que Alvear lo era, es porque él mismo se lo dijo." Luego agregó que "esto es lo único que sabe en cuanto a francmasones, pues no sabe que ni en Cádiz ni en otra alguna parte de los Estados Unidos haya determinadamente tal o cual logia que el confesante haya visto." También es interesante notar que Mier no hizo referencia alguna a una logia Londres, donde había vivido por más de un año, ni tampoco a Miranda, que había muerto en Cádiz a mediados de 1816 y por lo tanto era candidato ideal para ser el "chivo expiatorio" (Emilio Ocampo, Inglaterra, la Masonería y la Independencia de América, Pág. 12 al 13).

El Gral argentino Matías Zapiola, contó al historiador Bartolomé Mitre, que fue Francisco de Miranda quien fundó en Cadiz una filial de la LOGIA LAUTARINA a la que perteneció también O´Higgins, estas Logias poseían afiliados de los tres grados fundamentales de la Masonería; a pesar de haber sido la GRAN REUNIÓN AMERICANA la más importante durante algún tiempo, su heredera la LOGIA LAUTARINA con sus filiales:

* En Jalapa, MEXICO, 

*Tucuman, Cordova, Buenos Aires, Mendoza y el Ejército Expedicionario o LAUTARINA VOLANTE en ARGENTINA, 

*Santiago y LAUTARINA VOLANTE en CHILE.

Su extensión llegó hasta Arequipa y Lima (en el PERU).

"En Lima los patriotas José Riva Agüero, Francisco de Paula Quiroz y Fernando Lopez Aldana fueron lo que iniciaron la primera asociación masónica, ese taller se puso en comunicación con la LOGIA LAUTARO de Santiago de CHILE".

En la Argentina la primera logia funcionó, a fines del siglo XVIII, en el Rio de la Plata, con el nombre de Logia Independencia, con los rituales y autorización de la Gran Logia General Escocesa de Francia. Con objetivos obviamente independentistas funcionaba en una vieja casona junto a la Capilla de San Miguel. En el año de 1810 había aparecido otra logia homónima cuyo Venerable Maestro fue el abogado rioplatense Julián Álvarez.

Es esta logia – que se reunía en el Café de los Catalanes- la que habría sido la génesis de la posterior Logia Lautaro de Buenos Aires -fundada en Cádiz en 1811-, la que sería la de mayor gravitación en la independencia de todo el continente.

Entre la época virreinal y la época republicana del Perú, aparecen las famosas sociedades Lautarianas, Logias de apariencia masónica, pero de esencia militar, cuyo objetivo era lograr la independencia del Perú. Una de las más recordadas Logias Lautarianas es la Respetable Logia Simbólica Unión y Orden, fundado por el Hermano José de San Martín y oficiales expedicionarios de nacionalidad chilena y argentina.

En nuestro continente, mucho se habla de las logias Lautarinas formadas en América del Sur y que tuvieron intervención en la causa de la Independencia de sus países. Pues bien, estas logias llamadas así en homenaje al Cacique Lautaro, araucano él, que lucho contra los conquistadores españoles en el siglo XVI, fueron desarrolladas en América del Sur a partir de 1811, siendo su fundador entre otros el Argentino don Matías Zapiola.

Las Logias de Lautaro o Lautarinas por su extensión, son una derivación de las Logias de Cádiz, que en primer momento fueron creadas como Sociedad de Caballeros Racionales, llevadas a Cádiz por Hermanos formados en la Logia de Londres, y por quien fuera también fundador de la Logia de Londres el también argentino Carlos de Alvear. Estas logias lautarinas se desarrollaron no sólo en esta parte de América sino también en México.

Se conoce que grandes pensadores e intelectuales americanos como Andrés Bello, Villa Urrutia, incluso el prócer boliviano Murillo, pertenecían a la Gran Logia de Londres, luego como miembros de las Logias de Cádiz o de los Caballeros Racionales

En 1812, en Buenos Aires, Alvaer, Zapiola y San Martín fundan la Logia Lautaro, donde se incorporan O´Higgins, Blanco Encalada, Las Heras y otros grandes próceres de la Independencia.

Las LOGIAS LAUTARINAS desplazaron su sede principal de Europa a Buenos Aires y fue precisamente San Martin quien fundó la Logia Lautaro (en una casa de la calle de Barranca de Buenos Aires en el mes de mayo de 1812); Le sucedió en el Veneratura Julián Alvares y le acompañaron las tareas iniciales: Manuel Belgrano, Carlos Alverar, Cornelio Saavedra, Bernardo Monteagudo, Tomas Guido, etc.

Iniciados todos los preparativos para la independencia de América, San Martin, funda la LOGIA LAUTARINA en Mendoza - ARGENTINA, (de la que fueron gestores principales, Luzuriaga, Alvarez Thomas, O´Higgins) y de las que devinieron posteriormente, la LAUTARINA VOLANTE DE LOS EJÉRCITOS EXPEDICIONARIOS, la LOGIA LAUTARO DE SANTIAGO-CHILE y mantuvo estrecha relaciones con la LOGIA LAUTARO DE LIMA–PERU; una vez que quedaron establecidos los fundamentos de su acción secreta, San Martin se separó del mando de la Logia para dedicarse por completo a su acción militar.Como se puede apreciar las LOGIAS LAUTARINAS tuvieron actuación considerable en los preparativos del Ejército de los Andes y en la concepción de la conciencia e ideales de independencia y libertad en Sud América, la importancia de estas Logias (y por medio de ellas a la Orden Francmasónica en sí), demuestra su verdadera influencia y participación en la Gesta Emancipadora de Americana, su rol protagónico se va abriendo paso cada día más, en la historia de los países hispano-americanos. En la actualidad su participación se empieza a mencionar en los libros de texto oficial. Estas referencias nos muestran que a la Masonería se le debe considerar como la verdadera cuna de la revolución americana.

Lo descrito como las logias lautarinas es el punto de partida para las Logias Independentistas. Pero como se dijo antes, en América del Sur ya se habían desarrollado logias masónicas secretas, y que hasta la fecha no se ha podido encontrar la documentación y mucho tiene que ver en ella la Santa Inquisición que desapareció documentos existentes. La mejor prueba de ello es una Carta de fecha 20 de Diciembre del año 1753, por el que, los Inquisidores de Lima remiten a los Inquisidores de España haber decomisado unas estampas masónicas sobre iniciación a un comerciante, cuyo nombre no se conoce.

Hay un interesante apunte sobre la logia lautariana de Cádiz publicado el: sábado, 04 de abril de 2009

Izquierda socialista Psoe Cadiz . La Logia Lautaro

Según los historiadores Julio Mancini el Marqués de Villa Urrutia y Américo Carnicelli, el Libertador Bolívar, se inició en la masonería en 1803, en la Logia "Lautaro", que funcionaba en Cádiz, España, donde también se iniciaron José de San Martín, Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera, Juan Martínez de Rosas, Gregorio Argomedo, Juan Antonio Rojas, José Marra Zapiola, Carlos Marra de Alvear, Bernardo Monteagudo y Mariano Moreno, todos ellos próceres de la Independencia. 

Estos tres historiadores coinciden en afirmar que el año de la iniciación masónica del Libertador Bolívar, fue 1803. Otro historiador, el español Urrutia, señala la misma fecha, pero sostiene que la Logia no se llamaba "Lautaro", sino "Caballeros Racionales". 

En Cádiz, había en 1803, dos logias masónicas: "Lautaro" y "Caballeros Racionales". La confusión viene por las visitas que solÍa hacer Bolívar a la segunda de las nombradas.  

La Logia "Lautaro", fue fundada en 1800 por inspiración de Francisco de Miranda, quien residía en Londres, haciendo planes para una expedición libertadora a Venezuela. Dicen que sugirió ese nombre en homenaje al caudillo araucano, que venció al conquistador Valdivia en 1554, en Tucapel (Chile). 

A pesar de que Miranda nunca estuvo en la Logia "Lautaro" de Cádiz, porque su cabeza fue puesta a precio por los españoles, desde Londres a través de amigos que viajaban a la Península Ibérica, mandaba cartas y de ese modo mantenía contacto con dicho centro masónico. 

Monografias.com

Más tarde, José de San Martín, fundó en Buenos Aires, Argentina, otra Logia "Lautaro", en recuerdo de la sociedad secreta de Cádiz. Después hizo lo mismo en Santiago de Chile y Lima, donde las Logias "Lautaro" fueron semillero de patriotas en la lucha por la independencia. Tags: CADIZ 2012, LIBERTAD, IZQUIERDA, SOCIALISTA.

"En Lima los patriotas José Riva Agüero, Francisco de Paula Quiroz y Fernando Lopez Aldana fueron lo que iniciaron la primera asociación masónica, ese taller se puso en comunicación con la LOGIA LAUTARO de Santiago de CHILE".

En 1817, los hermanos que en forma clandestina trabajaban en Lima, bajo la denominada "Logia de Lima", cuyo V:.M:. era José de la Riva Agüero, lograron tener comunicación con los hermanos de la nueva logia, y el 26 de Junio de 1817, acuerdan la unión de ambas logias, bajo la denominación de: "Paz y Perfecta Unión", cuyos miembros fundadores de esta primigenia logia son los hermanos:

VENERABLE MAESTRO: José de la Riva Agüero 

MIEMBROS:José Antonio Álvarez de Arenales.

Dr. Álvarez Jonte.

Mariano José Arce.

José Baquijano y Carrillo, Conde de Vista Florida.

Coronel Brandsen.

Manuel Blanco Encalada.

José García.

Tomás Guido.

Faustino Sánchez Carrión.

Tomás Iriarte.

José La Mar.

Juan Gregorio de Las Heras.

Melchor Lavín.

Fernando López Aldana.

Francisco Javier Luna Pizarro.

Juan Miller.

Bernardo Monteagudo.

Francisco Javier Mariátegui.

Bernardo O´Higgins (miembro honorario).

José Joaquín Olmedo.

Manuel Pérez Tudela.

Francisco de Paula Quiroz.

Toribio Rodríguez de Mendoza.

José de San Martín (miembro honorario).

Gregorio Tagle.

Hipólito Unánue

Matías Vásquez de Acuña, Conde de la Vega del REN

Marquez de Goyoneche

Marquez de San Miguel

José de Torre Tagle

Vizconde de San Donal, Beringoaga

También trabajaban:

SOCIEDAD LAUTARO O LOGIA LAUTARINA DE TRUJILLO.

VENERABLE MAESTRO: José de la Riva Agüero (Marqués de Riva Agüero delegado de la Sociedad de Lautaro de Cadiz)

MIEMBROS:José Antonio Andueza.

Pedro García Coronel.

Nicolás de Herrera, Marqués de Valle Hermoso.

Dionisio Inca Yupanqui, Diputado del Perú en las cortes de Cádiz.

Juan Alejo Martínez de Pinillos.

José María Monzón.

Luis José de Orbegozo, Conde Orbegozo.

Jacinto María Rebazza.

José de Tagle y Portocarrero, Marqués de Torre Tagle.

LOGIA LAUTARINA O LAUTARO DE AREQUIPA

VENERABLE MAESTRO: José María Corbacho y Abril 

MIEMBROS:Manuel Arce.

José Angulo.

Manuel Angulo.

Córdova Párroco de Salamanca.

Manuel Cuadros.

Fernando López Aldana.

Mariano Melgar.

Manuel Jesús Rivero.

Mariano Rivero.

Zenteno Párroco de California.

Francisco Antonio de Zela.

En Lambayeque, se registra la existencia del "CLUB PATRIÓTICO", presidido por el notable José Manuel Iturregui, quien sostenía correspondencia directa con Don José de San Martín, este aparente Club era en realidad una Logia, que funcionaba en un local denominado como "Casa Montjoy" o "Casa de los Masones", dicha Logia fue un efervescente centro de actividades a favor de la Independencia, partiendo de allí instrucciones en pro de la obra emancipadora.

Su Venerable Maestro Juan Manuel Iturregui, por asuntos comerciales, viaja a Jamaica, por los años 1817-1818, donde llega a conocer a patriotas colombianos que luchaban por la Independencia de Nueva Granada y consigue conferenciar con otros en Panamá, como resultado de aquella "interacción", decide emplear dinero de sus negocios para invertirlo en armas, que consigue introducirlas al país de contrabando, las que sirvieron para armar al pueblo lambayecano y a los vecinos de Chiclayo, quienes en la famosa noche del 27 de Diciembre de 1820 consiguen proclamar la Independencia de esa zona siguiendo la del 4 de Enero de 1821 en la ciudad de Piura.

Cuando don José de San Martín y Matorras, ingresa a Lima, al tener comunicación con los HH:. Se incorpora a la Log:. "Paz y Perfecta Unión" con los patriotas que vinculados a la Log:. "Lautaro", trabajaban por la independencia americana:

Mariano José de Arce

Martín George Guisse

Hipólito Unánue

Francisco de Zela

León La Chica

Francisco López Aldana

Miguel Tafur

José de la Mar

Francisco de Paula Quiroz

Francisco Javier de Luna Pizarro

Toribio Rodríguez de Mendoza

Bartolomé de las Heras

José Faustino Sánchez Carrión

Francisco Javier Mariátegui y Telleria

Bernardo Monteagudo

Mariscal Juan Millar

Manuel Péres de Tudela

José Joaquin Olmedo

Cecilio Tagle

(La Franc Masoneria en el Antiguo Perú:

http://www.ls88.org.pe/masoneria_en_peru.html).

La independencia de Venezuela, Argentina, Colombia y otros pueblos de América del sur

La participación de masones en la lucha por la independencia de los países de América del Sur esta evidenciado a través de: Francisco de Miranda, Militar y Político; Gustavo Córdova Valenzuela, Docente Universitario y Periodista; el Gral. José Francisco De San Martín, Masón y Estadista; El Gral. Simón Bolívar, Masón y Libertador; El Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y Alcala, Triunfador en la Batalla de Junín y Ayacucho; Bernardo O´Higgins Riquelme, Político y Militar. La independencia de los Pueblos de América Latina, ha sido una de las grandes contribuciones de los masones para la vida democrática y por tanto civilizada de nuestro tiempo, a pesar de que en esta misma América Morena, de tanto en tanto, se haya retrocedido a períodos de Tiranía y Opresión.

El Precursor Francisco de Miranda inspiró la fundación de la benemérita Logia "Lautaro", que funcionaba en Cádiz, España, donde se iniciaron San Martín y Bernardo O"Higgins, mientras que Simón Bolívar pertenecía a la Logia "Caballeros Racionales", ambas funcionaban en Cádiz.

Más tarde José de San Martín fundó en Buenos Aires, Argentina, otra logia "Lautaro", en recuerdo de la sociedad secreta de Cádiz. Después hizo lo mismo en Santiago de Chile y Lima, donde las logias "Lautaro" fueron semillero de patriotas en la lucha por la independencia. (Historiadores: Julio Manzini, Villa Urrutia y Américo Carcinelli)

Los masones que participan en la Independencia de los países de Sudamérica, constituyen una pleyade a los que sumamos: José Gabriel Condorcanqui "Tupac Amaru", Mateo Pumacahua, Francisco de Zela, los hermanos Catari, Julian Apaza "Tupac Catari", Mariano Moreno, Santiago Nariño, Andrés Bello, Luís Méndez, José Miguel Carrera, Tomas Guido y Manuel Belgrano, que bebieron del fuego idealista de Miranda y fue sellada en la Batalla de Ayacucho. Estos héroes de mil batallas o combates, llevaban junto a la espada, lanza o fusil, el Mandil, la Escuadra y el Compás. (Herbert Oré Belsuzarri, El Origen de la Masonería, Pág. 80)

4.1. La masonería venezolana antes de la independencia de Venezuela.

Los ideales reformistas concentrados en los postulados de la Ilustración y el Enciclopedismo y encabezados por los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad se propagaron de Europa a América, y Venezuela no fue la excepción. Fue así como las ideas masónicas comenzaron a ser introducidas en la entonces Capitanía General de Venezuela a partir de 1797, de la mano de los líderes de la Conspiración de San Blas (movimiento que fraguó la instauración de la república en España), quienes al ser descubiertos fueron encarcelados y remitidos a La Guaira.

Entre los conspiradores se hallaban cuatro masones: Juan Bautista Picornell, José Laz, y Sebastián Andrés, pertenecientes a la Logia "España" de Madrid. Éstos entraron en contacto con José María España y Manuel Gual, quienes los ayudan a escapar, huyendo juntos a Curazao. Allí, Gual y España son iniciados en la masonería por Picornell, Laz y Andrés y preparan con ellos la Conspiración de 1797 para independizar a Venezuela, pero el movimiento fracasa por delación.

Mientras tanto, en 1798 Francisco de Miranda funda en Londres la "Gran Reunión Americana", logia que constituyó el génesis de la llamada Masonería Mirandina, donde se iniciaron varios revolucionarios de Hispanoamérica, entre ellos el clérigo José Cortés de Madariaga, quien dirigiéndose a su natal Chile optó por quedarse en Caracas.

Igualmente, el resto de los iniciados volvió a América propagando exitosamente los ideales de libertad, por lo cual enviaron a comisionados para reunirse con Miranda, resolviendo colocar bajo sus órdenes a todos los jóvenes entusiastas por la independencia y crear logias en el continente para favorecer la transmisión de esas ideas. Es así como en 1800 son fundadas en Cádiz, Madrid, París, Caracas, Buenos Aires, Mendoza y Santiago de Chile logias filiales de la Gran Reunión Americana, las cuales recibieron el nombre de Logias "Lautaro" o "Logias de Caballeros Racionales", conocidas también como las logias lautarinas. En dichas logias, cuyo propósito era la emancipación de las colonias hispanoamericanas y la instauración de gobiernos republicanos se iniciaron la mayor parte de los próceres de la independencia (entre ellos, los venezolanos Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez).

En Caracas, tras el movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810, la Junta Suprema decretó la creación de la "Sociedad Patriótica" el 14 de agosto de aquel año. Este grupo, creado para "…favorecer el progreso de la agricultura y la literatura" , constituyó realmente una logia lautarina fundada por José Cortés de Madariaga (su líder), Juan Germán Roscio y Francisco Javier Ustáriz, y en la cual se integraron luego Carlos Soublette, Simón Bolívar y Francisco de Miranda, siendo estos dos últimos sus máximos impulsores. Esta sociedad promovió intensamente la declaración de independencia de Venezuela, la cual se cristalizó el 5 de julio de 1811 (Pierre Cubique, La Masonería y la Independencia de Venezuela cristalizada el 5 de julio de 1811).

4.2. La masonería argentina antes de la independencia de Argentina.

Viajeros, comerciantes, militares, intelectuales procedentes de Inglaterra, España, Francia y Portugal, difundieron las logias en América del Sur. En Buenos Aires, las primeras noticias de la hermandad se remontan a fines del siglo XVIII.

La primera logia en territorio argentino fue la "Logia Independencia", con protocolos de autorización otorgados por la Gran Logia General Escocesa de Francia. Dicha autorización data aproximadamente de 1795 y su sola denominación acusaba en sus integrantes una concepción autonomista para las tierras americanas.

Según refirió Francisco Guilló en su libro Episodios patrios, la logia funcionaba en un semi arruinado caserón, donde tiempo atrás el presbítero Juan Gutiérrez González y Aragón había levantado la Capilla de San Miguel, que posteriormente fue abandonada ante las dificultades que los grandes zanjones oponían para que los feligreses pudieran llegar a ella durante y después de las lluvias.

Por lo que toca a la "Logia Independencia", con ese nombre apareció otra logia, presidida por Julián B. Alvarez, en 1810, y es probable que no haya tenido continuidad con la homónima anterior. Esta logia dirigida por Alvarez es la que suministró los elementos básicos para la constitución de la Logia Lautaro, con la cual se inició el historial más importante de la masonería en la Emancipación.

El historiador Juan Canter negó la existencia de la "Logia Independencia", pero el coronel inglés Santiago Florencio Burke masón confesó, contó que cuando se fue de Buenos Aires, en 1809, fueron a despedirlo "un número de las principales personas del lugar, mis viejos amigos de Independencia", refiriéndose indudablemente a la logia.

Lappas refutó a Canter sosteniendo que "contrariamente a las afirmaciones contundentes de eruditos historiadores, hemos podido comprobar como cierta la existencia en Buenos Aires de una Logia denominada "Independencia", fundada a fines del siglo XVIII y que obtuvo Carta Constitutiva de la Gran de Loge Generale Ecossaise de France, cuerpo este que fue absorbido el 8 de enero de 1805 por el Gran Oriente de Francia, quedando la antes mencionada Logia en libertad de acción sobre su futuro" (Nahuel Perez, Masonería Argentina, monografías.com).

Las LOGIAS LAUTARINAS desplazaron su sede principal a Buenos Aires y fue precisamente San Martin quien fundó la Logia Lautaro (en una casa de la calle de Barranca de Buenos Aires en el mes de mayo de 1821); Le sucedió en el Veneratura Julián Alvares y le acompañaron las tareas iniciales: Manuel Belgrano, Carlos Alverar, Cornelio Saavedra, Bernardo Monteagudo, Tomas Guido, etc.

Iniciados todos los preparativos para la independencia de América, San Martin, funda la LOGIA LAUTARINA en Mendoza - ARGENTINA, (de la que fueron gestores principales, Luzuriaga, Alvarez Thomas, O´Higgins) y de las que devinieron posteriormente, la LAUTARINA VOLANTE DE LOS EJÉRCITOS EXPEDICIONARIOS, la LOGIA LAUTARO DE SANTIAGO-CHILE y mantuvo estrecha relaciones con la LOGIA LAUTARO DE LIMA –PERU; una vez que quedaron establecidos los fundamentos de su acción secreta, San Martin se separó del mando de la Logia para dedicarse por completo a su acción militar. (buenastareas.com, Pablo de Olavide, Masón Peruano y Padre de la Gesta Emancipadora de América).

La Declaración de Independencia en Argentina, fue una decisión del Congreso de Tucumán, que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias de Unidas del Rió de la Plata. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816 en la casa de Francisca Bazan de Laguna.

4.3. La masonería colombiana antes de la independencia de Colombia.

La masonería es promovida en el Virreinato de la Nueva Granada por el francés Luis de Rieux iniciado en la Logia francesa, el cual entabló amistad con Antonio Nariño y otros distinguidos criollos neogranadinos, a los cuales enseño en el mundo de la masonería y el papel jugado por las Logias en la Revolución Francesa. Para el historiador Américo Carnicelli fueron estos personajes quienes en 1793 fundaron en Santafé la primera sociedad secreta el "Arcano Sublime de la Filantropía" con el fin de difundir en el Nuevo Reino de Granada las ideas de libertad y justicia social que proclamaba la confraternidad masónica universal. Las reuniones se realizaban en casa de Nariño encubiertas como tertulias literarias. Entre sus grandes logros se encuentra la traducción de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamados por la Asamblea Nacional de Francia en agosto de 1789.

De igual forma en 1808 se establece en Cartagena de Indias La Logia de "Las Tres Virtudes Teologales", la cual contaba con la Carta Patente expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica con sede en Kingston (Jamaica) y además fue el seno de la conspiración revolucionaria de los comerciantes cartageneros para independizarse de la monarquía española y además fue el lugar donde se expusieron las ideas que llevaron al primer grito de independencia de lo que hoy conocemos como Colombia el 11 de noviembre de 1811.

La participación de la masonería en la independencia de la Nueva Granda es innegable, figuras tales como Simón Bolívar, Antonio Nariño, Francisco de Miranda, entre otros impulsadores del primer grito de independencias en 1811, fueron destacados masones que alcanzaron altos grados dentro de sus logias.

Según Mario Arango Jaramillo en su libro MASONERIA y Partido Liberal "Bajo, el periodo de la Primera República (1810-1816) los personajes centrales en el campo de las armas y en la política serian dos masones: Bolívar y Antonio Nariño. Bolívar, a partir de su desembarco en Cartagena en noviembre de 1812, proveniente de Venezuela, adelantaría exitosas campañas militares en la Nueva Granada y en Venezuela, hasta su partida para Jamaica en 1815. Antonio Nariño seria la figura política más destacada, con epicentro en Bogotá" (Diana Cristiana Montoya Ocampo y Manuel Valoyes Olier, La Masonería en Colombia).

En 1797, Francisco de Miranda fundó en Londres la "Gran Logia de la Reunión Americana", de la cual fue nombrado Gran Maestro, y que posteriormente tendría filiales en París, Madrid, Cádiz, Caracas y Buenos Aires. Esta Gran Logia fue luego disuelta por Miranda y reorganizada con el nombre de "Gran Logia Regional Americana de Londres", con sede en su casa de Grafton Street. En esta logia se iniciaron los principales próceres y colaboradores de la independencia americana: Bernardo O"Higgins, José Manuel Carrera, Juan Martínez de Rosas, Gregorio Argomedo, Juan Antonio Rojas, José de San Martín, José María Zapiola, Carlos María Alvear, Bernardo Monteagudo y Mariano Moreno, (fundadores de la logia "Lautaro" en 1811, en Buenos Aires); además, Andrés Bello, Luis López Méndez, Simón Bolívar, José María Vergara Lozano, Vicente Rocafuerte, Carlos de Montúfar, entre otros.

En Colombia, la revolución no tuvo entonces las proyecciones que eran de esperarse porque gran parte de los que intervenían eran indios y habitantes de las poblaciones de la Sabana, que debían regresar a sus pueblos. Cosa que indujo a Acevedo Gómez, uno de los jefes de la oligarquía criolla, a reunir a algunos del Cabildo y declararse investido del carácter de "tribuno del pueblo". Construyó la famosa Junta de Gobierno con la cual sustituiría el virreinato, firmando el Acta de Independencia.

La llamada "Acta de Independencia" de San Fe no era realmente una declaración propiamente de independencia, pues como lo afirma el mismo documento, esta no pretendía (en nombre de la Nueva Granada) "abdicar los derechos imprescriptibles de la soberanía del pueblo a otra persona que a la de su augusto y desgraciado Monarca don Fernando VII". En contraposición, otras "actas de independencia", como la que se promulgó en la ciudad de Mompos (del 6 de agosto de 1810) sí buscaron una real independencia de España.

Según el historiador colombiano Germán Mejía, "El 20 de julio es un movimiento bogotano, local, y genera un problema inmediato que además tiene pretensiones sobre las otras juntas que se estaban dando en el país. La pretensión consistía en definir lo que iba a ser el territorio de la Nueva Granada. Es el triunfo del centralismo sobre la realidad de las provincias de principios del siglo XIX. Los criollos tuvieron el papel de construir la primera República. El 20 de julio que nosotros entendemos hoy en día es el fabricado a finales del siglo XIX y no lo que sucedió a comienzos de este siglo".